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| 11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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FATHER CAPRIO
Almeria (España)
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Su valoración:  |
5 de Febrero de 2008 |
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Valorar una obra cinematográfica nunca es tarea fácil. Mucho menos cuando se trata de una película inspirada en una obra literaria de un genio como el francés Émile Zola y muchísimo más difícil aun cuando está dirigida por directores que se apellidan Lang ó Renoir.
No voy a entrar en aspectos técnicos, para los cuales hay gente mucho más preparada, pero las sensaciones que ha dejado en mi la versión Lang de La Bestia Humana de Zola han sido infinitamente mejores que las que en su día me dejó la versión Renoir, que probablemente tenga un mayor mérito como trabajo de pura cinematografía pero que anda un tanto light en lo que se refiere a pasiones vitales. Y ahí Lang vence a los puntos a Renoir. Al menos así me lo parece a mi.
No es tanto cine negro como cine pasional. En algunas escenas la química Ford-Grahame produce combustiones y ascuas incandescentes. Ambos están bien en sus respectivos papeles, personajes así los desearían muchos actores, pero la resultante de su trabajo, lo que queda en la retina de los espectadores, no es tanto la ortodoxia de su interpretación sino la explosiva reacción de dos elementos alcanzado el punto de ebullición.
Pasión en los besos, pasión en las palabras, pasión en las ideas. La pasión como ciego deseo humano, irresistible, capaz de destruir la naturaleza humana, de hacer del hombre una bestia ¿humana?. Este es el resumen de la película, el hombre y la pasión y a la vez el hombre contra la pasión. No confundamos las cosas, de cine negro poco, de melodrama pasional mucho.
Coincido con algunos compañeros de críticas en que no puede calificarse de obra maestra, aunque no desentona para nada en el conjunto de la obra del cineasta alemán. Ahora, eso si, es una película que marca a su director, a sus actores y por descontado a nosotros, los afortunados espectadores de una grandísima película.
FATHER CAPRIO 
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| 10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Deseos humanos es la segunda peli del genio del cine sobre una peli de Jean Renoir. Y la segunda vez que le dejó al francés en bolas. Deseos humanos le da por todos los lados a la peli del francés. Empezando por los actores. Siguiendo por la historia. Y terminando por las situaciones. Los que sigan un poco el cine del vienés sabrán que su cine es de luces y sombras. Más sombras es imposible en la historia de amor entre los amantes que se tienen que ver en un tren de noche. Y está demostrado película tras película que el director que mejor ha sabido retratar a la mujer es el tuerto más famoso del cine. Lang era el puto tuerto. Lang era el amo de los tuertos. Y su cine era irrepetible.
RONNIE JAMES DIO 
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| 9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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“Dale al diablo el dedo meñique y te tomará toda la mano. Quienes se vuelven criminales son aquellos que se han dejado engañar. No los condeno, trato únicamente de comprenderlos”. Estas son palabras de Fritz Lang, uno de los directores más especiales de Europa y un hombre de pensamientos claros y de horizontes muy definidos.
Traigo a colación estas palabras, porque hacen referencia a la pareja central de esta película Vicki y Carl Buckley. Suponemos, por sus propias palabras, que ella buscaba un hombre bueno para llevar una vida tranquila y por eso aceptó casarse con Carl, quien la supera bastante en años. Suponemos, que Carl se casó con Vicki porque la amaba, pero a él le pesó la juventud de ella y la sintió atractiva para muchos otros hombres. Y Carl siente que Vicki no es sincera, no lo ha comprobado, pero lo intuye claramente, y un día, es él mismo quien que la motiva a que interceda por él con John Owens, uno de los jefes del ferrocarril donde él trabaja, y de donde acaba de ser expulsado. Con esta “pequeña salida en falso”, se re-abre la puerta de la seducción interesada para ella y brotan los celos inevitables del hombre que ya se siente viejo ante su joven mujer... Y abierto el sendero – dando el dedo meñique – es cuando los empujones se brindan en tropel, para que el ser humano se hunda… o pruebe con carácter (como lo hace Jeff Warren, el mediador en esta sufrida historia), que cuando se da el dedo meñique es solamente el meñique.
Basada en la famosa novela de Émile Zola “La Bestia Humana” - primero trasladada al cine por Jean Renoir en 1938 -, Fritz Lang hace una versión muy personal de la novela consiguiendo que logremos mirar con consideración y respeto a aquellos seres humanos que, débiles en sus emociones, se desvían del camino. Por sucesivas que sean las salidas en falso de Carl y de Vicki, nosotros los sentimos muy cercanos y no conseguimos desear para ellos otro mal que el que ellos mismos se hacen.
Y aquí se asienta la coherencia del pensamiento de Lang con su trabajo cinematográfico, pues cuando se comprende no se juzga, y es esta, una invitación que deberíamos tomar, con el corazón abierto, todos los seres humanos.
Crawford, Grahame y Ford nos ofrecen personajes muy creíbles y muy cercanos al espejo dual de toda la humanidad. Y no debería ser otro el papel del cine sino el de reflejar la realidad para ayudarnos a comprenderla, pues todo arte nos fue dado para ayudar al perfeccionamiento de la vida… o de lo contrario no es arte, sino mera mercancía.
Título para Latinoamérica: “LA BESTIA HUMANA”
Luis Guillermo Cardona 
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| 20 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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lovekraft
Leganes (España)
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Su valoración:  |
21 de Mayo de 2006 |
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Lo más destacable la interpretación de Gloria Grahame, uno de los pocos personajes de la película creíble, pero pasaré a enumerar los "errores"...
(ver spoiler)
Y yo me preguntó si todas éstas cosas las viéramos en una película actual (ya no voy a decir española lo cual sería más grave) ¿se las perdonaríamos? creo que no.
Las OBRAS MAESTRAS se escriben con letras grandes y no se les permite dejar cabos sueltos, al menos yo no se lo permito.
Aún así muy recomendable, hay que verla para criticarla.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: 1. casting inadecuado... Glenn Ford estaba demasiado mayor para esa papel, linda la cuarentena, vuelve de la guerra y no tiene ningún pasado (excepto una ligera relación con la hija del matrimonio donde vive, la cual ha pasado en tres años de guerra de tener coletas ha tener casi treinta años...)
2. el machismo... hay un par de frases que no reproduciré que te dejan pegado al asiento y no me sirve eso de que eran otros tiempos, Wilder también hizo películas antes, durante y después de los cincuenta y nunca cayó en eso.
3. La protagonista usa su influencia con el asesinado para que readmitan a su marido, lo cual presupone que el asesinado llamaría por teléfono a un tercero o haría algún tipo de gestión... horas después es asesinado y esa persona o incluso la secretaria del jefe no dicen las visitas que tuvo aquél día (muy pillado por los pelos seños Lang)
4. Crawford (a su edad y con su pinta) casado con Grahame... hace falta imaginación y no me trago la explicación que da ella sobre la honestidad y la estabilidad, si hubieran puesto a alguien más atractivo todavía (otro error de casting)
5. Crawford forzando a su mujer para que visite al ricachón para que recupere su puesto... aún a sabiendas de la relación que tuvo la mujer con él (es un poco forzado, pero lo podríamos dejar pasar)
lovekraft 
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| 5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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capdecanoa
València (España)
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Su valoración:  |
2 de Febrero de 2009 |
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El director alemán Fritz Lang de nuevo nos sumerge en su mundo, que es lo más parecido a la vida real que ha dado el cine. Y me refiero a que los personajes son reales, no que en la película no ocurra nada, que es la habitual confusión que suele tener mucha gente. Para Lang no hay malos ni buenos: todos estamos hechos de la misma pasta, y no precisamente de buena pasta; el molde en el que nos formamos es deforme por naturaleza. A ello se le añade el devenir imperturbable de la vida que consigue que nos convirtamos en peores sujetos, si cabe; y siempre cabe.
Lang no siente mucho amor por el ser humano, pero lo entiende como nadie. Sabe que lo que nos mueve no es el dinero ni el amor: es la codicia. Sabe que el deseo es en gran parte codicia... y el amor, claro. El dinero sólo es el medio del que nos valemos para conseguir lo que queremos y en esta peli queda reflejado como en casi ninguna.
Cierto es que quizás no sea tan buena como sus obras maestras "La mujer del cuadro", "Furia", "M" y la soberbia "Notorius", pero es posiblemente la que mejor le representa, ya que hace caso omiso a la historia, poco hollywodiense, y se centra en unos personajes más parecidos a los que se sientan en la butaca de al lado que a los estereotipos habituales.
En mi opinión, es su dura crudeza, su crueldad con los personajes, lo que le impide a este film ser una obra maestra: se aparta del hábito cinematográfico para conseguir el retrato perfecto, lo cual nos deja una película magistral, pero difícil de ver. ¡Pero es absolutamente recomendable, eh! Yo es que me hago viejo...
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Lo que en apariencia es una historia sencilla se desenvuelve con inusitada complejidad. Grahame es una víctima. Una víctima de un mundo de hombres y de si misma, de su ambición, de su belleza. Ford, que parece el único decente, actúa, en un momento dado, dejando de lado su codicia (porque desea a Grahame nada más verla, sin importarle que sea la mujer de un compañero) y sigue con su vida como si nada. Excepcional la última escena, observando el ticket para un baile, símbolo del amor que otra mujer siente por el. Acto seguido se ven escenas de trenes que vienen y van: la vida sigue... para algunos, porque el matrimonio ya no tiene ningún futuro. El complejo papel de Crawford, que está soberbio como siempre, llena la pantalla de forma que ni Glenn Ford Ni Gloria Grahame hubiesen podido, tanto por portento físico como por profundidad. Es de los pocos borrachos creíbles del cine de aquella época, a los que les ocurría como a los gays no hace mucho: se les banalizaba hasta la parodia.
capdecanoa 
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