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| 12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Ziryab
Córdoba (España)
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Su valoración:  |
11 de Enero de 2009 |
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Sin recurrir a lo cruento ni salir apenas del ámbito íntimo de lo particular, Eran Riklis lleva a la pantalla el conflicto israelí-palestino con elocuencia, con delicadeza, con tacto, con inteligencia y hasta con lirismo, poniendo en evidencia las contradictorias paradojas de ambos bandos, el contradiós que se deriva de la ausencia de un mínimo sentido común, los estragos que causa la falta de diálogo, el aplastante abuso de autoridad del Estado de Israel, las luces y las sombras de su sistema judicial y la indenfensión impotente en que quedan los más humildes. Y esto son sólo algunas de las cosas que nos regala esta película maravillosa cuyo contenido, más allá de las coordenadas geográficas precisas en que se ubica la acción, se hace extensivo a todo conflicto entre vecinos (países o simplemente personas, da igual…, ahí radica el poder metafórico de la película) incapaces de sentarse a dialogar para intentar llevar a cabo una convivencia posible. Esto es lo que, en su sencillez y en su modestia, da a esta pequeña producción israelí un contenido universal e intemporal, conviertiendo casi en fábula los hechos reales en que está basada. En definitiva, toda una lección de sentido común y de buen cine.
“Los limoneros” cuenta con la baza impagable de dos firmes pilares: un guión sencillo pero sólido, que se va creciendo conforme pasan los minutos a la par que crecen la historia que cuenta y los personajes que la protagonizan, y una interpretación simplemente sublime de Hiam Abbas, de mirada y expresión inconmensurables.
Si en sí misma la película es notable, el hecho de ser paradójicamente israelita le añade un plus de grandeza que suma el punto que, para mí, la hace sencillamente sobresaliente.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: No estoy de acuerdo con Zelmarux en eso de que falta sentido del humor. De hecho, creo que es justo todo lo contrario. Hay un humor explícito que hasta podría parecer fuera de tono si no fuera porque la película huye del discurso fácil, victimista o estereotipado, y me refiero a las lecciones que escucha por radio el joven de la garita, la obsesión del abogado con olerse los dedos o la omnipresencia del retrato del marido muerto en casa de Salma, detalles que son presentados adrede con un trazo grotesco que ayuda a desdramatizar la película por unos segundos.
Por lo demás, hay varios momentos memorables. Fritzlang ya ha mencionado uno de ellos. Yo en particular me quedo con el momento en que el ministro necesita unos limones y ordena a sus fuerzas de seguridad que los cojan de la casa de Salma; entonces ella acude a forcejear y, arrebatada por la impotencia, la indignación y la rabia, se los tira al ministro a través de la valla, hasta que cae en la cuenta de que no lleva puesto el velo y, con toda la dignidad de que carece el ministro, se quita el delantal, se cubre con él la cabeza y se marcha…, herida en lo más hondo de su amor propio pero con la dignidad entera.
Ziryab 
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| 11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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fritzlang
Lugo (España)
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Su valoración:  |
15 de Octubre de 2008 |
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Esta es una de las películas que más me han gustado en los últimos meses. Una historia que nos muestra a donde han llegado dos pueblos en una guerra que no conoce fin y cómo involucra a cualquiera que se quiera quedar al margen de él.
Con una dirección muy correcta, dándole fuerza a las imágenes que tienen que tenerla, ternura en los momentos precisos, sutileza y mimo en los pequeños detalles y que en todo momento hace que te sientas identificado con las protagonistas y entiendas perfectamente por lo que están pasando.
Un ritmo embriagador que hace que subas y bajes de ánimo a medida que la protagonista se siente respaldada o repudiada.
Destacaría la manera en la que transmite cómo los políticos (da igual el bando) se aprovechan de los pobres ciudadanos para su propio beneficio.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: El único momento en el que la película baja un poco su calidad es cuando la advierten que tiene que dejar de relacionarse con el abogado o tendrá represalias, me parece que no aporta nada a la historia.
Emocionante cuando ella le limpia y ordena el despacho al abogado, una de las mejores escenas que recuerdo en los últimos años.
fritzlang 
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| 10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Pedro
Madrid (España)
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Su valoración:  |
30 de Octubre de 2008 |
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Salma hace su limonada del modo que se consigue la más aromática y sabrosa: dejando reposar en un frasco de cristal el zumo mezclado con trozos de limón y azúcar. Con este proceso consigue convertir la acidez en exquisita dulzura. Pero la fruta del limonero echado a perder no puede tomarse. Es por esto que aquello que pudo ser delicioso se queda en amargura. Con esta metáfora el director y guionista Eran Riklis nos habla de Israel y Palestina.
No sería lo mismo este trabajo sin la realista expresividad de sus actores. Desde las primeras escenas, sobre todo los rostros de Hiam Abbass y Tarik Kopty (la protagonista y el anciano Abu que la cuida desde niña) transmiten el profundo sentimiento del dolor interior; ése que se refleja en la mirada y que habla del sufrimiento de toda una vida, de la pobreza, de la esclavitud asumida casi del todo por el alma, pero que se resiste a sucumbir mientras quede un resalte, por diminuto que sea, al que aferrarse. Aquellos que les acompañan en el reparto se debaten entre aceptar la hipocresía del sistema establecido o luchar contra ella.
Así, poco a poco, con un hilo narrativo fresco se nos cuenta inspirada en hechos reales la historia de un campo de limoneros y la disputa de los personajes en torno a él, que es en realidad la historia de un pueblo, o mejor la de dos pueblos que aún parecen irreconciliables. A un lado quienes protegen lo que les pertenece y a otro quienes se consideran por derecho dueños de lo que a otros pertenece. La película no es por ello neutral, pues deja esto claro. Hay cosas en las que no se puede ser neutral.
La incomprensión y el miedo entre unos y otros abocará a un elocuente plano de Doron Tavory (intérprete del cínico Ministro de Defensa) al mismo tiempo satisfecho y abatido. Todos pierden, mientras la belleza del verde de las hojas y el refulgente amarillo de la fruta -plasmado por un acertado trabajo de fotografía al que escolta una banda sonora también notable- da paso al gris que separa dos mundos. La limonada de Salma no volverá a ser dulce.
Pedro 
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| 8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Migatoyyo
Alicante (España)
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Su valoración:  |
26 de Diciembre de 2008 |
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La mejor forma de entender un problema complejo es siempre a través de un ejemplo. En este caso el ejemplo se transforma en metáfora precisa y emocionante. Dos culturas conviven, pegadas una a la otra, impregnándose en muchas ocasiones de la vecina, enriqueciéndose entre ambas; pero entre ellas hay una distancia tan mínima como insalvable. Todo el tiempo nos queda la esperanza de que el conflicto, encarnado en dos mujeres serenas y sensatas, se resuelva del modo más sencillo, acercándose una a la otra y hablándose con respeto... pero nada favorece ese encuentro.
La película no es neutral, no puede evitar simpatizar con el débil, con el agraviado, con el que estaba allí y va a ser expulsado de su modesto paraíso; no puede evitar describir una cierta soberbia en el comportamiento de los israelitas, tal vez porque la fracción de la sociedad retratada es la poderosa y se centra en un político, un político que conoce la solución pero se niega a rebajarse a tomarla. Pero aún así, no demoniza, no se excede en castigar al culpable, es más en un final genial, advierte que, en ocasiones, lo peor que puede ocurrir es salir victorioso, si se paga un precio tan alto por la victoria.
Meritorio filmcon mensaje, con excelente desarrollo y muy apreciables interpretaciones.
Migatoyyo 
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| 5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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celras
Valencia (España)
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Su valoración:  |
11 de Noviembre de 2008 |
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La película narra la sobria tenacidad de Salma, una viuda que vive sola en una casa junto a la frontera con Israel, para rebelarse contra la decisión del gobierno israelí de arrancar su campo de limoneros, por la amenaza que suponen para la seguridad del ministro de Defensa, que se acaba de instalar en una casa frente a la suya. Se trata de un film correcto que, centrándose en una anécdota pequeña, ejemplifica la realidad del conflicto israelo-palestino, aunque para ello suaviza demasiado las terribles aristas de dicho conflicto. Una fábula, en fin, sobre la prepotencia israelí y la resistencia (pacífica) palestina, con unas cuantas concesiones para gratificar al público (que menciono en el spoiler).
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: la gratuita historia de amor con el abogado, ejemplificación excesivamente didáctica de la situación de la mujer en el mundo palestino; la callada complicidad de la mujer del ministro, que acaba abandonándole; la facilidad con la que Salma y su abogado pasan los controles para entrar en Israel...
celras 
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