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| 55 de 88 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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GVD
Madrid (España)
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Su valoración:  |
7 de Marzo de 2008 |
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Si no fuera porque la duración es algo mayor que lo habitual y porque viene avalada por la crítica internacional, cualquiera diría que éste es el nuevo anuncio de la campaña del Ministerio de Sanidad y Consumo contra la drogadicción. Porque es igual de simple y evidente que éstos, sólo que con un apartado técnico resultón.
Si hay alguna trama escondida debajo de la montaña de planos a la velocidad de la luz, o de los efectos sonoros de jaqueca, yo no he conseguido desentrañarla o, al menos, interesarme lo más mínimo por ella. No hay personajes, éstos no son más que marionetas esclavas de las pretensiones del autor, el cual las somete a sobredosis de efectismos de pacotilla. Pero atención a la descripción de los personajes: una ensoñación en un puerto, un recuerdo de la infancia y la aspiración de un trabajo como diseñadora de moda, y con esto ya tienes perfilados al terceto joven de la película. Toma pedazo de descripción.
Sólo hay un personaje que logra resultar humano y creíble en este videoclip epiléptico, y es el que corre a cargo de esa inmensa actriz que es Ellen Burstyn. En la escena en la que está hablando con su hijo, la cámara se detiene (¡por fin!) en el rostro de la actriz y, sólo con su interpretación, ésta logra transmitirme la angustia, la soledad y la desesperación que durante hora y media interminable pretende conseguir, pero en vano, el plasta de Aronofsky. Pero, por supuesto, ese oasis de buen cine, es rápido enterrado por la inútil y mareante envoltura técnica.
Noto que en todo momento se busca el estremeciento, la angustia y el miedo ante lo que se nos está contando, pero yo sólo consigo marearme, y si no me duermo es por los rimbombantes efectos de las narices, que se preocupan por evitar que cierre los ojos ante el desarmante despliegue de golpes de efecto. Aquí la única angustia es la de mi cabeza obsequiándome con una resaca notable como reacción al castigo al que la he sometido. En definitiva: humo.
GVD 
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| 46 de 71 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Deportivista
Mela (Sudán)
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Su valoración:  |
31 de Octubre de 2006 |
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Descorazonadora y brutal película que nos muestra con toda crudeza el poder que ejercen las adicciones sobre las personas. Es angustioso el ver como los personajes, (todos excelentes en sus interpretaciones), van pasando, al principio con desbordado optimismo, de la inicial vitalidad e ilusión por sacar sus sueños adelante, a lo que finalmente acabarán consiguiendo a causa de sus respectivas adicciones.
Me encanta como está montada la película, y me parece muy acertada la idea de mostrar la adicción de cada personaje de la misma manera una y otra vez ya que una adicción se trata de eso: de mecánica, de hacer lo mismo siempre y de la misma manera hasta que ya no sabes ni porque lo haces, simplemente, lo haces.
El final es antológico, sin un atisbo de esperanza y es cuando el título de la película adquiere total relevancia, puesto que todos los sueños del principio, todas las ilusiones, se han desvanecido. Para siempre.
No recomendada a quien desee ver dramas con final o moraleja de esperanza. Aquí no la encontrarás.
Deportivista 
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| 35 de 52 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Normelvis Bates
Suena Wagner y tengo ganas de invadir (Polonia)
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Su valoración:  |
16 de Enero de 2010 |
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Qué risa me da la admiración con la que suele recibirse a los (así llamados) transgresores y valientes. Suelen ser, como Darren Aronofsky, gente que llevan años frente a un espejo, admirando entre lágrimas de emoción la inacabable belleza de su ombligo y muriéndose de impaciencia por hacer partícipe al resto de la humanidad de lo inaudito de su talento, de lo inusitado de sus osadas propuestas. Para bien o para mal, me siento vacunado frente a este tipo de gente, que tanto parece gustar a las almas más cándidas e impresionables. Es posible que sea porque, con 8 o 9 años, en plena época del destape, en el cine de mi pueblo nadie le impedía a un niño de mi edad ver cosas como “Emmanuelle” u “Holocausto caníbal”, de modo que mi estómago se curtió, desde mi más tierna infancia, para soportar cualquier cosa.
El tipo de transgresión y valentía que predica Aronofsky es, en el fondo, el mismo que preconizaba el apolillado cura de barrio que me daba clases de religión hacia 1982 y que, no en vano, nos recomendó encarecidamente que nos pasáramos por el forro la clasificación moral y viéramos “Yo, Cristina F.”, cinta alemana igual de sensacionalista que “Requiem por un sueño” aunque menos barroca formalmente, que tocaba, en todo caso, el mismo tema de manera muy parecida, para que comprobáramos los horrendos efectos de la droga sobre la juventud: hay peras buenas y manzanas malas; si las peras buenas se mezclan con las manzanas malas, acaban siendo manzanas malas. Moraleja: no seas manzana mala, sé pera buena.
Como Aronofsky es muy moderno y no quiere que le confundan con Ana Botella, echa mano del manual de instrucciones de su cámara y empieza a experimentar con ella, no sea que le tomen por alguno de esos carcas de antaño que plantaban la cámara en un sitio y trataban de narrar sobriamente una historia con pies y cabeza: cámara lenta, cámara rápida, split screen, ojos de pez, steady cam, cámaras de ascensor y videoportero... Oh, la cosa es estupenda y de lo más novedosa. Es cierto que la realización es repetitiva, efectista y cansina, que los personajes son monigotes rellenos de serrín por los que (excepto Ellen Burstyn, la única que transmite algo de humanidad) es imposible sentir nada excepto ganas de que los atropelle un camión, que no hay nada parecido a un guión y que a los 20 minutos uno ya sabe el final, pero al acabar la peli conocemos al dedillo los pliegues y pelillos del genial ombligo de Darren, y eso, amigos, no tiene precio. Las gracias tendríamos que dar.
El último cuarto de hora es maravilloso, no veía nada tan ridículo y divertido desde hacía siglos: fluorescentes parpadeantes, psiquiátricos, felaciones, sexo circense en público, pústulas putrefactas, amputaciones, mamá, mamá,... Que los incrédulos recen y se santigüen: el Apocalipsis está aquí. La fantasía de una monja hecha realidad. No me extraña que esta peli tenga tantos fans. Es como la tele, es farlopa, es vuestra droga. Tomad, otra cucharada. Tragad. Sed felices.
Normelvis Bates 
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| 41 de 65 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Patomelon
Villaescoria de cirullos (Vanuatu)
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Su valoración:  |
2 de Abril de 2007 |
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La primera vez que la vi, me cautivó. No creo que haya mucha gente que pueda decir sinceramente que "Requiem por un sueño" no le haya fascinado en el primer visionado. Yo había tenido noticias de lo genial que era, mis amigos flipaban con ella y decían que era mucho mejor que "Trainspotting"...no nos engañemos. La película impacta, porque es cierto que impacta, pero, ¿a fuerza de qué? Pues a golpe de plano, a golpe de cámara y a golpe de movimiento frenético. Si en su anterior película Arofnosky ingresó en el Guiness por ser la película con más planos (por minuto, o algo así, claro) en esta no se queda corto y nos somete a un auténtico bombardeo de imágenes con el objetivo de paliar el mayor y gran defecto del film: Su guión. No hay guión prácticamente y sólo la historia de la madre podría poner los pelos de punta, pero en fin, todo se puede resumir en que la cosa va bien hasta que le fallan los trapicheos (cuando van al supermercado a por droga, por ejemplo). Eso es lo que la diferencia de "Trainspotting". En "Trainspotting" todo pega, todo concuerda, las personalidades de cada uno se complementan y las historias se entrelazan sin parar mientras que Requiem es absolutamente lineal. "Trainspotting" nos presenta a la sociedad y a la droga (en la que la sociedad es a veces la droga de sí misma) y Requiem sólo es una historia sobre gente que se droga.. Y claro está, que "Requiem...." es además más aparatosa, falsa y superficial, eso salta a la vista.
Pero bueno, las comparaciones son odiosas muchas veces, sobre todo entre dos películas sobre las que todo el mundo habla o ha hablado y que se inmiscuyen dentro del mismo género.
De todas formas, no puedo evitar disfrutar viendo la película y sobrecogerme con el final (hecho para eso precisamente), pero tampoco puedo evitar pensar en el bueno de Renton entrando en el "váter más sucio de Escocia" y decirme a mi mismo: "Esto si es cine y no lo de Arofnosky".
Comprensiblemente sobrevalorada.
Patomelon 
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| 21 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Vi esta película por el simple hecho de ser de Aranofski (eso ya le hace a una película ganar muchos puntos) , mi pasión por este loco de ideas sensatas afloró cuando vi la "fuente de la vida", luego una a una he ido viendo sus películas , hasta toparme con la más gloriosa , y para mí está entre las 5 mejores películas que he visto en mis cortos 18 añitos.
Qué decir de una película en la que se sobrepasa la frontera humana para convertirse en presos de uno mismo, con la demencia en sus cabezas intentando completar ese círculo vicioso que poco a poco acaba, como todos sabemos, en la autodestrucción.
La historia habla de Harry un chico que junto a su amigo negro y a su novia (la bella Jennifer Connely), consumidores habituales del polvo blanco (entre otras drogas), intentan hacerse un huequito en ese mundo vendiendo droga para hacerse ricos.
Por otra parte, está la solitaria y viuda madre de Harrry con pocas motivaciones en su desgastada vida, donde su obsesión por la televisión y la nostalgia por el pasado le harán caer en un mal , quizás, peor que la propia droga.
El colofón a la pelicula lo ponen los últimos 10 minutos de metraje que nos hacen sentirnos mal, muy mal, y que deja marcado como ningún otro final lo ha hecho.....
Pero aparte de la historia, la dirección es asombrosa: desde los giros de cámara, los planos, las secuencias de pantalla partida, dan una sensación de novedad y frescura (sobre todo, en la época en la que se rodó la pelicula) que nos aleja un poco de lo rutinario y nos da a entender que estamos ante una película diferente (a pesar de esto, reconozco que lo novedoso de la dirección es algo que no gusta a todos).
Si este impresionante cartel lo redondeamos con una banda sonora DE LUJO (aiiiiii que temita..los bellos de punta todavía) , unas actuaciones IMPRESIONANTES (como olvidar a la SEÑORA Ellen Burstyn, hace el mejor papel de su vida), y le añadimos que es cine "independiente" con muy pocos fondos se entiende que esta película muchos (Entre los que me incluyo) la consideremos "de culto".
Si dios nos ha dado la vida es, entre otras cosas, para que veamos esta película, saludos.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Mítico el final , el mejor que he visto.
Y me quedo con la imagen en la que Jennifer Connelly llega de perder toda su honor como mujer, se tumba en su sofá, pero no le importa nada, porque, mientras esboza una sonrisa en su rostro , se saca del bolsillo una pequeña bolsita de droga.............
(todo esto mientras suena la banda sonora en todo su esplendor)Los bellos de punta.
De verdad, impresionante la historia de la madre de Harry , triste vida de una mujer obsesionada que ha perdido todos los motivos que le quedaban para vivir, el final no podía ser otro , ya que a pesar de todo, ella sueña con su anhelado "último objetivo" que tenía en la vida, pero como reza el título de la película, oigamos el requiem de todos sus sueños........
Vincent Buscapé 
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