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| 12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Maese Huvi
Viva la revolución (Bahrein)
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Su valoración:  |
15 de Mayo de 2008 |
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Soylent Green es una de las grandes películas de la ciencia ficción apocalíptica, género distópico que presenta el mundo yéndose al carajo por culpa de nuestro modo de vida (ya sea por el agotamiento de los recursos, por la guerra o por el holocausto nuclear) y que tiene por tanto un tono crítico respecto al presente, aunque esa crítica suela matizarse y a menudo quede descontextualizada y/o reducida a sus aspectos más obvios y por ello más fácilmente asumibles por el público.
Ambientada en el año 2022, Soylent Green presenta un futuro en el que la Tierra ha quedado yerma por culpa de un cambio climático que ha hecho subir las temperaturas. A ello se une la preocupante superpoblación del planeta. Así pues, tenemos un descenso brutal de los recursos alimenticios y un incremento desproporcionado de la población (¿alguien ha dicho malthusianismo?). La situación es más que preocupante, menos mal que tenemos nuestro soylent green para alimentarnos... ¿qué haríamos sin él?
El futuro presentado es netamente distópico: no aparecen nuevos adelantos tecnológicos espectaculares ni coches volando ni nada por el estilo, este futuro tiene un aire más bien cutre, lo que se podría achacar tanto a que el guionista quiso presentar una historia desnuda, sin aditivos, como a la falta de presupuesto de la producción y las limitaciones de los efectos especiales. Pero lo que es cierto es que este aire “cutre” le concede un cierto encanto y, sobre todo, lo hace más cercano, más creíble y, por ello, más temible. Ese futuro se parece más al pasado (al de comienzos del siglo XX) que a lo que esperaríamos de una sociedad por venir.
Estamos frente una sociedad en la que los que son ricos viven muy bien, ellos sí pueden comer carne de buey y otros manjares como fresas (a 150 dólares el bote, oiga), y disfrutar de prostitutas de lujo a juego con la casa como si de "mobiliario" (como se las llama en la película) se tratase; mientras, los pobres se mueren literalmente y por miles en calles e iglesias convertidas en hospicios. Una sociedad en la que los polis no tienen recursos, son corruptos y muy violentos (y con unos uniformes que parecen los de un electricista) y la ley no vale nada frente al poder y el dinero (esto también me suena). Hay una escena que ejemplifica esto perfectamente: Charlton Heston haciendo de poli bueno (a pesar de ser un fascista, el expresidente alcohólico de la ANR actuó en algunas películas memorables) interroga al guardaespaldas del ricachón que acaba de morir en su lujosa casa: «-¿Cuál era su nombre completo? -William R. Simonson. -¿Profesión? -Rico». Poco más se puede añadir.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Tras la típica intriga policíaca (con chica guapa incluida) llegamos al esperado (y temible) desenlace: Heston, ayudado por su amigo Sol (interpretado por un magnífico Edward G. Robinson), descubre el terrible secreto que no ha de ser desvelado: el soylent green está hecho con restos de seres humanos. Sol decide suicidarse tras descubrirlo, abrumado por ello. El suicidio no sólo es admitido por esta sociedad sino que se considera un servicio dada la superpoblación, por lo que cuentan con toda una serie de instalaciones de suicidio asistido e higiénico. Esta cuestión (la del suicidio y su tratamiento y engarce con el tema principal de la película) bien merece que nos detengamos un poco. Sol se suicida ante la monstruosidad de lo que ha descubierto y que no puede ni comprender ni tan siquiera comunicar: cuando trata de decírselo al personaje de Charlton Heston, ya en la sala de suicicio y a punto de morir, una distorsión impide que le escuchemos. La barbarie no puede siquiera ser nombrada, es indecible. Tal y como les sucedía a muchos supervivientes de los campos de exterminio nazis, Sol decide suicidarse, abrumado por la culpa de haber sido partícipe de la barbarie, aun siendo también víctima, derrotado porque sabe que nadie le creerá o peor aún, será creído, pero nada se hará y nada podrá hacerse para remediar lo sucedido e impedir que continúe. El pesimismo es evidente. Esto es una mierda, pero es lo que hay y el ser humano es impotente para cambiarlo. El individualismo es estéril, la acción colectiva no parece existir.
El fondo de la película es la política de los hechos consumados (tan cara al capitalismo): se produce una autonomización del sistema que crea un problema artificial (la falta de recursos) y después la solución al mismo, siendo el remedio peor que la enfermedad y además irreversible. O muerte lenta por inanición o a comerte los restos triturados de tus vecinos. Todo da igual.
La película termina con un Charlton Heston enloquecido gritando que el soylent green está hecho con carne humana sin que a nadie, ni a sus compañeros ni a los pobres hambrientos hacinados en la iglesia les importe lo más mínimo. La moral ha desaparecido: en una sociedad que reduce al ser humano a mera vida, a la supervivencia más elemental, no tiene cabida el planteamiento de cuestiones morales, son un lujo que no cabe permitirse. Una exageración, tal vez, pero que expresa una realidad profunda a la que nos enfrentamos cada día y a la que tendremos que enfrentarnos en el futuro, si bien de forma no tan cruda (nunca mejor dicho), pero no por ello menos cruel y desesperada.
Maese Huvi 
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| 10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Rostov
Elche (España)
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Su valoración:  |
17 de Agosto de 2008 |
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Muchos de nosotros en su mayoría podemos hacernos una idea de como será el futuro dentro de unas décadas, es fácil decir que podría ser de una manera o de otra bien distinta.
A riesgo de equivocarnos cosa que dentro del mundo del cine ha sucedido en más de una ocasión, podríamos afirmar que bien podría ser maravilloso o en otros bien diferentes apocalíptico, y en el caso de la presente producción cinematográfica, la cuestión a muchas otras cuestiones podría ser ¿Cuánto de verdad podría haber en ello de ser ciertas éstas predicciones anticipativas?.
El cine de ciencia ficción de los años 70 nos ofrecía visiones bien diferentes y muy pesismistas del futuro de la sociedades actuales de consumo, así lo vió su autor el escritor Harry Harrison en base a su obra "¡MAKE ROOM, MAKE ROOM!" (¡Hagan sitio, hagan sitio!) un intenso trabajo de documentación social que analiza las fatales consecuencias del desmesurado crecimiento demográfico, la escasez y explotación de recursos alimenticios y materias primas derivadas del petróleo y de los combustibles fósiles, del progreso que en pocas palabras sin ningún tipo de control, que nos conducirá a una situación catastrófica de la cual no habrá otra alternativa, sino actuamos en consecuencia y en consciencia preservando lo poco que nos queda para poder sobrevivir dificilmente podremos darles a nuestros hijos y nietos un futuro, y más aún una razón para vivir la vida en su plenitud y felicidad.
El día 8 de Abril de 2008 nos dejó un gran leyenda del mundo cinematográfico, un hombre al que siempre le recordarán por interpretar personajes históricos y espero que aún más, por aportar con su gran talento interpretativo en ésta película a un hombre que al final despertará de su ignorancia para salvar lo poco que queda de la humanidad.
Una gran película que me conmovió siendo jóven por sus impactantes secuencias filmadas con pulso firme por Richard Fleischer que lejos de ofrecernos un futuro aséptico y autosuficiente, nos lleva a los mayores de los infiernos sociales.
La película tiene un mensaje que trata de concienciar a las actuales sociedades mundiales, y por desgracia ese mensaje está de plena actualidad, y muy pocos son los hombres y mujeres de todo el mundo que han tomado conciencia de ello al pie de la letra.
En pocas palabras, y viendo las cosas y sucesos que actualmente están sucediéndo en este mundo, creo que ya estamos viviendo ese futuro que no deseamos ni queremos para nosotros, nuestros hijos y nietos.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Cabe descatar la última gran interpretación de Edward G. Robinson sobretodo en la secuencia de la eutanasía de su personaje Sol Roth dentro de El Hogar, en la vida real estaba enfermo de cáncer y murió a los pocos días de concluir el rodaje, así como la tristeza reflejada en el rostro de Heston, que en realidad estaba llorando al conocer de que su compañero de reparto estaba enfermo.
Sin nada más que añadir a ésta crítica, decir que es una película que se ha convertido en uno de los grandes clásicos del cine de anticipación, y que seguirá ganando aún más por la calidad de su historia y de su gran reparto de actores consagrados que ya son parte de la historia del cine.
Rostov 
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| 9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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whitaker
barcelona (España)
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Su valoración:  |
3 de Julio de 2008 |
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Soylent Green es la adaptación de la novela Make Room! Make Room!, escrita por el especialista en ciencia-ficción Harry Harrison. En ella se describe un 1999 acuciado por la superpoblación y el calentamiento global. Richard Fleischer, dominador del género, ya contaba en su haber con "El viaje alucinante", la ubicó 23 años más tarde, en un escenario desesperanzador, una involutiva sociedad, un planeta agotado, océanos secos. Realiza una acertada visión de futuro, en la que el cine imax, la telefonía movil o los videojuegos (la recreativa regalada por Simonson a Shirl es Computer Space, creada por los fundadores de Atari, el primer juego comercial de la historia) ya son realidad cotidiana. El hacinamiento, los guetos para ricos, la eutanasia colectiva o la recogida selectiva de "despojo disponible" cada vez están más cerca. Rodada sin excesivos medios, logra extremecer por su crudeza.
Charlton Heston interpreta al policía Thorn, completando la terna con sus trabajos en "El planeta de los simios" de Franklin J. Schaffner y "El último hombre vivo" de Boris Sagal. Superviviente apocalíptico, con una intensidad inigualada, personifica el coraje y la busqueda de la verdad.
Joseph Cotten en una corta aportación, es la conciencia de una humanidad marchita y resignada. Comparte con Leigh Taylor-Young, concubina o en su futurista argot "mobiliario", y el hierático Chuck Connors, esbirro de Soylek, una confortable vida sustentada por mentiras.
Edward G. Robinson, sabiduría y memoria, tantas veces requerida, tantas veces olvidada, brilla en su despedida, moriría dos meses después de su última antológica escena.
Cuando el destino nos alcance, ¿ficción o realidad?.
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spoiler: Memorable la secuencia de Robinson, visiblemente afectado al contemplar unos vegetales y un trozo de buey, destacando la fruición con la que dan cuenta de los mismos, la dupla Robinson-Heston. Edward G. Robinson durante su estancia en el "hogar", terrible eufemismo, muere entre tulipanes, manantiales y atardeceres, acompañado de Edward Grieg y su "Peer Gynt", (curiosamente el debut de Heston fue en una producción amateur homónima), la sexta sinfonía de Tchaikovsky también llamada "Patética" y la conocida sexta sinfonía de Beethoven "Pastoral", en su primera parte "Despertar de alegres sentimientos con la llegada al campo". Bello canto del cisne.
whitaker 
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| 7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Kinetoscope
37º23'N 5º59'O (España)
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Su valoración:  |
19 de Octubre de 2008 |
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Si uno es paciente y logra superar la primera mitad de la película, donde se explican muy pocas cosas acerca de la investigación policial y la trama avanza de forma un tanto lenta y aburrida, conseguirá descubrir por qué estamos ante un clásico indiscutible de la ciencia ficción.
Es en la segunda parte donde la cosa se pone interesante, donde entramos de lleno en la ciencia ficción pura y dura y donde se nos regalan unas cuantas escenas que seguro quedarán grabadas en nuestras retinas por largo tiempo.
Al final, la idea que resume el argumento global de la película es muy sencilla. Su visión es plenamente apocalíptica y desesperanzadora, conteniendo un fuerte mensaje ecologista. Es una de esas películas que nos avisan de la suerte que puede correr el ser humano de continuar las cosas por los cauces que todos vemos.
Absolutamente recomendable por tres motivos (pásese a la sección de "Spoiler"):
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: * El primero de ellos es por ver la última actuación de Edward G. Robinson, una de las viejas glorias de los años 30 y 40. Durante la escena del suicidio de su personaje (Sol Roth), Charlton Heston (Thorn) está llorando realmente. Él era la única persona en el set de rodaje que sabía que G. Robinson se estaba muriendo de cáncer. La escena de su muerte fue su último día de trabajo. Moriría tan sólo nueve días después de esta toma. Sobrecoge saberlo.
* El segundo, es porque esta película nos ha dejado unas cuantas escenas que han pasado, por derecho propio, a la antología de la ciencia ficción: los camiones-pala disolviendo la revuelta, el ya mencionado "suicidio" de Sol y el verdadero proceso de fabricación del Soylent Green, entre otras.
* Y el tercero es porque en esta película Charlton Heston se vuelve a marcar un final portentoso como ya hiciera unos años atrás en el "Planeta de los Simios". Verle gritar sus últimas frases mientras, agonizante, alza su mano en alto no tiene precio:
"El océano se está secando, el plancton se está muriendo, el Soylent Green lo hacen con seres humanos". [...] "¡El Soylent Green está hecho de cadáveres! ¡Hay que salvar a la humanidad!".
Impresionante. Es una película que gana mucho a medida que avanza. No es una obra maestra porque el comienzo es bastante flojito, pero vale la pena hacer un pequeño esfuerzo inicial ya que al final se nos recompensa con creces.
Kinetoscope 
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| 6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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alcaide
malaga (España)
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Su valoración:  |
23 de Marzo de 2009 |
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Posiblemente, (junto al "El Resplandor") la película de mi infancia que mas impacto me ha causado y que forma parte de uno de mis géneros favoritos, (o subgénero) el futurista-catastrófico, que, precisamente, supo mantener tan en forma a Heston en el otoño de su carrera, es admirable como este actor (que me resulta mas bien antipático) supo reciclarse y hacer grandes pelis como esta o "El Planeta de los Simios", encajando como un guante en estos personajes.
El trabajo de Richard Fleisher tras la cámara resulta algo plano y rutinario, es su mensaje desesperanzador, (magníficamente homenajeado en las grandes biblias de nuestra generación, Los Simpsons pero sobre todo Futurama) lo que la mantiene fresca y vigente a pesar de sus evidentes "defectos" formales propios de la serie "b" de lo 70, aunque, por otro lado, esa magia es impagable e irrepetible, por mucho dinero que se quiera invertir en el cine actual.
Mensajes Ecólogicos aparte, (no se hace demasiado hincapié en este tema, aún siendo este el eje de la película, y la verdad que es de agradecer) el Film sirve de homenaje póstumo a uno de los grades actores de todos los tiempos, Edward G. Robinson, estupendo personaje para su despedida. Muchos quisieran un adiós tan sentido pero sobre todo tan recordable.
alcaide 
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