|
| 20 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
Sersolo
Malealea (Lesotho)
|
Su valoración:  |
4 de Julio de 2008 |
|
|
Creo que esta película sienta mejor después de haberla asimilado durante un tiempo, la vi hace un par de días, me gustó y le puse un interesante. El film como mínimo es eso, interesante (6), aunque ahora que me he puesto a escribir la crítica considero que fui injusto con Gus. Buena (7) creo que es una calificación más justa.
Ahora ya paso un poco por alto la increíble fotografía de Christopher Doyle. Que "Paranoid Park" haya contado con el mejor en su oficio es un punto, pero no es determinante para que la película sea buena.
Ahora ya he reposado la película lo suficiente para no dar importancia a esa narración lenta que nos propone Gus Van Sant, ese andar a pie y en monopatín de su protagonista, esa certeza hitchcockiana de que algo va a pasar. Ha pasado el suficiente tiempo para que ya no me cueste asimilar el aire. Ya no me preocupo por Alex.
Ahora que ya hace muchas horas que vi "Paranoid Park", lo que no entiendo es porque no se me ha ido el film de la cabeza, y lo que tampoco voy a olvidar es al guardia de seguridad tendido en el suelo. Pase el tiempo que pase Gus Van Sant y su "Paranoid Park" tienen mis respetos.
Sersolo 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 13 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
Mogwai
Guadalajara (España)
|
Su valoración:  |
6 de Marzo de 2008 |
|
|
Hay que reconocer que Gus Van Sant es un buen director. Como prueba tenemos sus primeros films, y como prueba tenemos el virtuoso dominio de la técnica que luce en los últimos. Como diferencia entre ambas etapas está la intención. "Gerry", por ejemplo, es un increíble ejercicio de estilo que flojea por la total ausencia de chicha narrativa o capacidad para emocionar más allá de la fascinación de su técnica. En "Elephant", sin embargo, consigue aplicar esas técnicas para inquietar y estremecer. Este "Paranoid Park" cae más o menos entre medias: el hecho de estar basada en una novela hace que, por primera vez en mucho tiempo, el director americano tenga una historia que contar, una historia muy potente que sabe desarrollar para llegar a algunos puntos realmente preciosos. La estructura temporal desordenada y que gira constantemente sobre sí misma, los estilizados movimientos a cámara lenta y los largos planos secuencia siguiendo al protagonista se convierten aquí en un elemento realmente efectivo a la hora de hipnotizar al espectador y sumergir al personaje en la mente y las visceras del torturado protagonista, un imberbe skater que accidentalmente mata a un guardia de seguridad que le descubre haciendo trastadas en las vías del tren, un extrañamente profundo y reflexivo adolescente al que el autor logra tomar el pulso y usarlo para retratar de forma excelente parte de la naturaleza de los jóvenes de la Norteamérica actual.
El problema es que entonces Van Sant se acuerda de que es Van Sant, adalid del nuevo cine intelectuoloide, genio del vacío narrativo, y sencillamente se excede en su faceta más experimental, que funciona en pequeñas dosis pero que aquí se repite lo suficiente como para llegar a eclipsar la fuerza narrativa y entrar por momentos en el terreno vacuo y tedioso que caracterizó, por ejemplo, la bastante indigerible "Last Days". Y es realmente una pena, porque durante buena parte del metraje Van Sant parece haber encontrado el camino de sus mejores obras, logrando emocionar y penetrar en el espectador como pocos saben.
Epígrafe aparte para el (soberbio) apartado técnico. Brillan aquí el exquisito uso de la cámara lenta y los citados planos secuencia; la fotografía de Christopher Doyle es fabulosa, los fragmentos en super 8 de los skaters, sin añadir realmente nada a la trama, se convierten en estupendos complementos de la historia. Y, además, recupera en la música al malogrado Elliott Smith y recicla la música del gran Nino Rotta, usando bastantes fragmentos de su música para "Giulietta de los espíritus".
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: El problema de los excesos: al final acaba cansando con tanto recorrido por los pasillos del instituto y tanto primer plano a cámara ultralenta del joven protagonista, y acaba desluciendo un poco los (muchos) momentos brillantes del film, como ese devastador plano de la ducha con que Alex intenta arrastrar fuera todas sus culpas, la ruptura con su novia, enmudecida por la música de "Amarcord" o el precioso final, intentando quemar sus recuerdos bajo la imperecedera "Angeles" de Elliott Smith.
Mogwai 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
|
|
Me tenía mal acostumbrado este hombre y es una situación atípica para mi valorar tan positivamente a un film que lleva su firma pero, como para todo, existe un por qué.
¿Por qué?, porque esta es la primera película en condiciones que veo del amigo Gus. Esta vez su lenguaje sordo me llega y, aunque no lleve una línea temporal concreta, se puede decir que encajan las piezas. Contrariamente a la opinión de algunos, aquí sí existe un guión bien hilvanado.
Alex es un joven con problemas familiares que se siente vacio y encuentra en Paranoid Park un lugar de escape sin darse cuenta que, al mismo tiempo, penetrará en él tan hondo que, siempre, en su memoria, existirá una puerta abierta hacia la culpa y el castigo imperecedero.
Como podréis observar, esta vez sí que hay una historia y el hacerla tan sencilla la dota de una gran verosimilitud.
Una narración pausada, con saltos temporales bien realizados, en la que el jodido Gus Van Sant, esta vez sí, me ha mostrado pizcas de su talento que, por otra parte, ya era hora.
Espero que siga así y no sea la última vez que nos ofrezca un trabajo, cuanto menos, interesante.
h e r m a n ô n e g r ö 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 10 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
capacitivo
Jaen (España)
|
Su valoración:  |
3 de Abril de 2009 |
|
|
"Paranoid Park" no llega a 80 minutos y eso que el director se encarga de alargar la película hasta límites inimaginables. Rueda escenas enormes de skaters, con estilo de anuncio,donde lo único que se ve es a varios chicos practicar con sus monopatines, ni siquiera forman parte de la trama. Usa la cámara lenta con música de fondo otra infinidad de veces, una veces fijándose en varios chicos y sobretodo en primeros y medios planos de protagonista, haciendo que el recorrer un pasillo sea algo tedioso. Usa un montaje tramposo, donde con idas y venidas de adelante a atrás lo único que hace es alargar el metraje, su objetivo era llegar a 78 minutos, sea como sea. Si hay que meter una historia de amor o si hay que meter historias de padres, de amigos, de nuevas amistades pues se hace. Y para terminar, pues metemos más skaters patinando, que más se puede pedir.
No todo lo que hace Van Sant es malo, tiene detalles de genialidad, la primera escena que acontece al llegar a "Paranoid Park" es asombrosa, una maravilla técnica. Sant sabe muy bien transmitir la dejadez y la desesperación, mezclando a la perfección los vacíos de sonido con pequeñas entradas y todo ello con una buena forma de filmar. Es muy bueno como le quita todo el erotismo a un polvo que sale en el filme, por razones que no diré para no incurrir en spoilers, pero cuando lo veáis lo sabréis.
Película floja con detalles de genio, onanismo y experimentación en toda regla, que la deja en un aprobado raspado.
capacitivo 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
|
|
El director de cine independiente Gus Van Sant pretendió cerrar la llamada Trilogía juvenil o de la muerte (“Last Days”, “Gerry” y “Elephant”) con este filme pero no lo hizo muy bien.
En mi opinión, Gus Van Sant da especial importancia a la estética pero se olvida del contenido del film. Por eso, nos obsequia con toda un exceso de imágenes y encuadres cotidianos que no aportan mucho al hilo argumental. Me parece un grave error que dedique tantos minutos a dinámicas escenas a cámara lenta de skaters patinando y que incluya un gran número de largos y densos primeros planos del mustio e inexpresivo protagonista, Alex. Es decir, repite la reprochable (aunque para muchos exitosa) fórmula que ha utilizado en sus últimas películas. Supongo que su intención es que el espectador se sumerja en la mente del adolescente y perciba sus sentimientos más primarios pero... ¿dónde está la historia?
El nuevo representante del cine pseudointelectual intenta alargar y alargar el metraje hasta alcanzar los 80 minutos de duración. La escasez de diálogos y la sencillez de la historia confieren al film un ritmo terriblemente lento. La dosificación de la información, donde son frecuentes saltos temporales en la acción, me parecen el único acierto de la película.
He de admitir que la fotografía de Christopher Doyle también resulta admirable pero indudablemente la película carece de toda fuerza narrativa. El espectador medio quedará decepcionado aunque a aquellos que admiren el minimalista y experimental cine de Van Sant les gustará.
Diogeneselcinico42 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
|