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Críticas de "El último hurra"
El último hurra
Notable
John Ford
(1958)


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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil.
jairechu   Avila (España)
Su valoración: Muy buena 1 de Enero de 2010
Magistral incursión de Ford en el mundo de la política que contiene todas sus virtudes habituales y además a un Spencer Tracy en estado de gracia. En manos de otro director, el huracán Tracy se habría zampado la película el solito. Pero con Ford es muy difícil ignorar el impresionante despliegue de talento que muestra en este film, incluso con una brillantísima interpretación como la que nos regala el genial actor. La disección que hace del sistema político y electoral estadounidense, la compleja aunque aparentemente sencilla puesta en escena, el maravilloso tapiz de personajes secundarios que rodean al protagonista, la sutileza y nostalgia con la que va desentrañando el alma de los personajes o el siempre agradecido sentido del humor del que hacía gala el director hacen que pronto el protagonismo se comparta entre director y actor. Como en The Quiet Man, y al igual que otras de sus obras, las barreras ideológicas se disuelven en favor a de una humanidad que está por encima de partidos políticos y creencias religiosas. Ford nos ofrece un canto a la tolerancia sin imposiciones morales o ideológicas, si ponerse de ningún lado, dejando que los hechos hablen solos. En cierto modo, esa administración del ayuntamiento tiene puntos en común con su paraíso soñado de Innesfree, un sistema idealizado basado en los valores humanos y contados con una emoción que se siente real (impagable la escena final). A esto añadimos el esplendido trabajo de fotografía y el alucinante reparto (John Carradine, Donald Crisp, Basil Rathbone…) tenemos un trabajo imprescindible del director, seguramente uno de los más personales y redondos de su carrera.
jairechu
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10 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Leonel   Buenos Aires (Argentina)
Su valoración: Buena 28 de Junio de 2006
Spencer Tracy, bueno como siempre, desarrolla un personaje político de la ciudad de Plymouth, en Nueva Inglaterra, ciudad fundada por los peregrinos del Mayflower, que venían de la ciudad homónima inglesa. Pero nuestro hombre representa un inmigrante irlandés (católico, of course), combatido por los conservadores de origen inglés, para las elecciones de alcalde. La llegada de la televisión y sus trucos de construcción de imagen, favorables a un joven contrincante salido de una universidad, dan forma a una nueva política. Si se entiende esto se entiende el retrato de una época y el drama de un político salido de abajo. Nada deslumbrante, pero sí, el bueno de Spencer de punta a punta, su hijo tarambana y muchos correligionarios.
Leonel
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Luis Guillermo Cardona   Medellín (Colombia)
Su valoración: Notable 13 de Junio de 2010
Cuando un político es corrupto, hará lo que sea para mantenerse en el poder, porque sabe, y sobre todo porque teme que, si llega a perderlo, la justicia pronto le cobrará sus deudas. Cuando un político es honesto, la misma gente deseará que siga en el poder pero, sus opositores, estarán dispuestos a maquinar lo imposible para sacarlo de en medio. El poder atrae a pocos hombres honestos, pero atrae indefectiblemente a todos los corruptos.

Frank Skeffington es un político como los segundos. Alcalde de una inmensa ciudad de New England, es un hombre que, con un ejercicio recto de su investidura, no ha hecho fortuna; la única persona que hasta ahora puede “acusarlo”, es el iluso editor de uno de los diarios, quien no le perdona que sea hijo de la mujer quien, siendo empleada de servicio en casa de sus padres, un día se llevó un par de plátanos sin pedirlos.

John Ford se adentra, con pleno acierto, en los vericuetos de la política mostrando como se traman toda suerte de estrategias, y estratagemas, para lograr el triunfo. Skeffington es un estratega, aspira a la reelección y se la juega con su leal equipo de colaboradores, porque aún conserva la esperanza de gritar el último hurra del triunfo popular. Su mayor opositor, Kevin McCluskey -a quien Ford recrea en una antológica escena en la que, junto a su familia, es entrevistado para la televisión- no parece un hombre de muchas perspectivas, así que, Skeffington y la gente de su partido, casi dan por hecho un resultado a su favor. Pero, otros intereses de gente con poder se mueven soterradamente y la lid no será fácil.

Muy afortunada la inclusión del personaje de Adam Caulfield, el sobrino del alcalde, quien entra a jugar en su vida el rol que, su propio hijo, no ve con interés. Es Adam quien descubre poco a poco, la gran valía de su tío, y la manera generosa y abierta como se muestra ante los demás.

Spencer Tracy consigue una de esas poderosas caracterizaciones a que nos tuvo acostumbrados, logrando un personaje con un alto carisma y con una personalidad ejemplar, harto escasas en aquel frívolo y mezquino mundo de la política. Junto a él, un correcto Jeffrey Hunter, en la segunda de tres apariciones que tendría junto a John Ford. Y con ellos, un notable grupo de actores de reparto que ya habían hecho historia: Donald Crisp, Pat O'Brien, Basil Rathbone, James Gleason, John Carradine, Ricardo Cortez…que dan solidez a una historia que se sostiene por su recreación de muy interesantes caracteres humanos.

Es una lástima que la política sea lo que más empañe a una sociedad que, fácilmente alcanzaría la paz y la felicidad, si sus dirigentes le apostaran a la dignidad y al servicio por el bien de todos.
Luis Guillermo Cardona
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jesus   burgos (España)
Su valoración: Notable 15 de Octubre de 2006
No sólo es una mas que notable película de un ya de vuelta Ford, sino que es de una actualidad aplastante. Leo otro comentario, acerca de su encasillamiento en la política local de los 50 en USA. Bien, no se como habrá reflejado tal situación, porque la desconozco, por lejanía tanto espacial como temporal. Pero lo que si se es que es el vivo retrato, por lo menos en el fondo, la política del pais en el que vivo, la pequeñas y grandes corrupciones de los políticos que se enrocan en el poder, y las campañas para encumbrar a mediocres, caras bonitas que patrocinan oscuros intereses, todo realizado a través de la manipulación de los medios de comunicacion.

Mi primera visión fué por el 94, con un alcalde que casi era en aquella época un alter ego del gobierno de Gonzalez, corrupciones, favores y muchos gobiernodependientes, pero gente del pueblo, que caen victimas de sus errores, imposibles de ocultar ante un candidato prefabricado, un mediocre con complejo de inferioridad, que la televisión y la prensa a base de saturación, y cual píldora gorda, hacen tragar al ciudadano.

Y 12 años después, cuando el susodicho mediocre con complejo de inferioridad ha sido sustituido por un simple (francamente, no se que será peor), al que también me intentan colar como estadista, la película, su mensaje, toma aún más relevancia.

De diez Ford, por los valores simplemente cinematográficos, y esta vez, también (esto no tan amenudo en el mestro) en el mensaje. Es lo bueno que a veces tiene el desencanto.
jesus
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kafka   ciudadano del mundo (palencia) (España)
Su valoración: Muy buena 26 de Marzo de 2010
Un vetusto y vitalista político (Tracy) se presenta nuevamente a las elecciones municipales confiando ganar holgadamente. Sin embargo, perderá ante un inepto rival, derrota que le resultará fatal.
Una de las obras maestras de Ford, dónde ya quedaban clarificadas las líneas maestras de sus últimas películas: crepusculares, de sabia y serena amargura, de desencantado y fabuloso sentido de la existencia, de maravillosa percepción del ser humano. Película coral, sobria y de perfecta puesta en escena, cuenta con una excelente fotografía y guión, amén de un reparto extraordinario y netamente fordiano. "El último hurra" es el penúltimo grito de un maestro de su oficio, de un hombre extraordinario, sencillo y grandioso, que nunca se creyó grande en su arte, cuando a veces fue el arte mismo. Un clásico.
kafka
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