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Críticas de "Deseo, peligro (Lust, Caution)"
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| 9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Lupo
Madrid (España)
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Su valoración:  |
20 de Septiembre de 2008 |
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1) En “Encadenados” (Hitchcock, 1946), la espía encarnada por Ingrid Bergman tiene que casarse con el nazi clandestino Sebastian (Claude Rains) por disciplina militante, para impulsar el plan de atraparle.
Se da por supuesto que la vida conyugal consistirá en un trámite mecánico, consumado a oscuras, sin demasiado quebranto, tampoco placer. Al fin y al cabo, es con su madre con quien Sebastian mantiene unión estrecha y edípica.
Resulta inconcebible un Sebastian follador violento e impetuoso, imponiendo una entrega ilimitada a una pareja que no quiera despertar recelos.
Las ficciones de la época no entraban en según qué detalles: sexo y deseo eran áreas veladas, oficialmente inexistentes.
“Encadenados”, aunque estrenada después de los años en que se ambienta “Deseo, peligro” (1941-1945, ocupación japonesa de China), es el paradigma clásico del cine occidental de espías.
En los cuarenta, las principales ciudades chinas, Hong-Kong, Shangai o Singapur, estaban muy occidentalizadas: en las tiendas caras se hablaba en inglés y en los cines se exhibían las mismas películas que en Europa y USA. Tal era la orientación general de la mentalidad.
En 1941 Wong Chia Chi, la protagonista de “Deseo, peligro”, entra en un cine: Cary Grant en programa doble: “Sospecha” y “Serenata nostálgica”, ambas de ese año.
2) Ella, la infiltrada abnegada y valerosa (bastante más que quienes la rodean), a quien la Resistencia patriótica ha encomendado seducir a un líder del gobierno colaboracionista, avisa a sus superiores: una mujer no es penetrada en vano por un hombre fogoso. El enemigo puede terminar entrando hasta el corazón, más allá de lo meramente genital. Y en cada unión ella tendría que entregar algo íntimo, para evitar sospechas. No basta fingir; con un hombre así no sirve.
Los jefes no quieren oír los detalles físicos del operativo. No lo encuentran materia analizable. Están formados con mentalidad clásica, como las películas de espías, y con ese estilo convencional han trazado la misión, sin sopesar un factor para ellos insignificante por desconocido: el deseo y el placer sexuales. Ni una línea al respecto en el tocho de instrucciones, que incluye los minuciosos pormenores de la personalidad postiza diseñada para la espía.
La cámara de Ang Lee sí entra en el dormitorio, considerando decisivo cuanto ocurre con los cuerpos entrelazados sobre la cama.
Con autoridad y audacia, añade a la fórmula clásica la dimensión somática, sexual, con carga argumentalmente trascendente: lo crucial sucede en las apasionadas cópulas.
Los impresionantes actores, Tang Wei y Tony Leung, infunden a los personajes el necesario deseo llameante.
3) Aportando al canon clásico una concepción moderna y una sentimentalidad turbulenta, con esta producción redonda Ang Lee demuestra otra vez que es capaz de lograr con gran estilo cualquier género de película.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: ¿Por qué Wong Chai Chi no usa la cápsula de veneno cuando se ve atrapada y sin salida? Probablemente para ver por última vez a su confuso camarada enamorado, cruzar con él una mirada elocuente, aunque sea ante el pelotón de fusilamiento, al borde de la fosa.
Lupo 
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| 12 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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jorgeimer
madrid (España)
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Su valoración:  |
16 de Diciembre de 2007 |
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No es esta una película que cautive desde el principio. De hecho, cuesta entrar en ella hasta bien entrada la segunda hora. Como cualquier película rodada al estilo clásico (porque pese a las salvajes escenas sexuales que incluye, es una película narrada en un estilo clásico), lo que debe llegar al espectador es la idea que el filme intenta trasnmitir así como la capacidad del director y del guionista para transmitirla(quizás sea eso lo que distingue este cine del cine de autor, que cautiva en un principio pero que a veces, se pierde en sus propios rizamientos del rizo ejemplo: el infumable Werner Herzog o algunas propuestas del genial Godard).
Cuando la protagonista empieza a mantener una tortuosa relación con el general sádico e insensible que de manera apabullante borda el actor fetiche de Wong Kar-Wai, Tony Leung, es el momento en que Ang Lee empieza a contar lo que realmente quiere contar, dejándo de un lado el petardismo al que apuntaba la película en su primera media hora. De ahí en adelante, "Deseo, peligro", se convierte en un auténtico derroche de buen cine, de pequeños detalles y de grandes momentos que dejan en ridículo las escenas de mayor tensión cinematográfica que haya podido rodar hasta la fecha el director.
Quizás uno de sus grandes méritos es que poca gente recuerde esta película por sus explícitas escenas de cama, algo que dice mucho teniendo en cuenta que lo visto en cintas como "Instinto básico" se queda corto en comparación con lo que se ve en "Deseo, peligro". En definitiva, es en mi opinión una de las mejores películas del año.
jorgeimer 
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| 12 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Soisa
Valencia (Zimbabwe)
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Su valoración:  |
13 de Marzo de 2008 |
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Piufff, que mal comienzo.
Si empiezas por el final muéstralo en su totalidad y asume el riesgo, disimular carencias mostrando solo una parte para dejar lo que falta en el aire, durante el resto de película, como reclamo de interés es de ineptos, si la hubieses impregnado de fuerza se aceptaría pero si no sabes potenciarla acéptalo con resignación e intenta ser mas honesto con la historia. No quieras vendernos el triciclo, esta táctica ya se ha visto antes y la lección está aprendida. El motivo de la laxitud creo que se debe a tu fondo, te vacías en las escenas tórridas, muy bien filmadas, y ya no te queda carburante para nada más. Piensas que te has cubierto bien las espaldas al reservarte ese trozo de final. Piensas mal, claro. Y es que eso que nos tenías reservado carece totalmente de brío y no se merece tanto desarrollo.
Y luego está Tony Leung. Actor colosal al que cualquier papel se le hace diminuto en la mano y en este caso recibiendo de Wei Tang, cachonda ella donde las haya, una réplica mas que digna.
Ah, y la música. Pues nada, que no acompaña.
Soisa 
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| 8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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DANY MONTANA
madrid (España)
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Su valoración:  |
10 de Enero de 2008 |
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Trata de la trama de un grupo de jóvenes universitarios, (que trabajan como actores teatrales)
que en la China ocupada por Japón intentan asesinar a un alto cargo chino, presuntamente colaboracionista de los japoneses.
Con toques del mejor cine de suspense visto en los últimos años, unido a un tempo de seducción y enamoramiento exquisito, y con unos planos de sexo explícito necesarios y estéticamente maravillosos.
El maestro Ang Lee nos da muestras de todo su genio detrás de la cámara, filmando planos llenos de emoción, intensidad, crueldad y ternura en su más de tres horas de duración.
Mención aparte merecen los dos actores protagonistas sumamente creíbles, y con una química que raramente aparecen en el cine actual (para nuestra desgracia), esto hace que anhelemos y deseemos su encuentro clandestino y nos da entender que el deseo esta por encima de lo ético.
También es destacable su dirección artística, trasladandonos a la China de los años 40 de una forma veraz y con un hincapié en los detalles de un virtuosismo extraordinario. En fin sin lugar a dudas un filme completísimo y de lo mejorcito de los últimos años.
DANY MONTANA 
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| 7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Neathara
Amstelveen (Holanda)
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Su valoración:  |
3 de Junio de 2008 |
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Admirable película, el último lanzamiento cinematográfico de Ang Lee. Fiel a su estudiado neoclasicismo, el taiwanés ofrece una vibrante historia de espionaje y amor fatal que reproduce exactamente la estructura de una partida de Mah Jong, juego que veremos practicar muchas veces a lo largo de la película y no siempre encima de una mesa. Más allá de otras cualidades fílmicas, el disfrute proviene en su mayor parte de la cantidad de significados, alegorías y lecturas que revisten de carne al esqueleto de una historia aparentemente arquetípica.
Comienza con un prólogo que muchos han calificado de innecesario y aburrido: pero que no es otra cosa que la disposición inicial del juego, el reparto de papeles entre los jugadores y la designación de los caracteres principales, la joven espía de la Resistencia y el colaborador de la ocupación. Es una introducción que puede llegar a resultar pesada pero que es necesaria para adquirir las claves del después. Además, añade el atractivo de introducirnos de lleno en la exquisita ambientación histórica, tan viva, respirable y casi palpable como si pudiésemos encontrárnosla a la vuelta de la esquina.
Una vez lanzados los dados, movimiento que culmina con una escena realmente estremecedora, comienza la partida propiamente dicha. La cazadora retoma el contacto con su presa: reanudan el juego iniciado de manera superficial en la primera fase. En un principio, desde su tapadera, es ella quién decide los movimientos, lo que en el juego llamaríamos Viento Este: pero en poco tiempo, será el otro jugador quién determine el rumbo de las siguientes jugadas hasta llegar a un punto que será imposible discernir quién es el verdadero ganador o perdedor de la partida.
Y ahora, un aparte para las celebérrimas escenas de sexo. Son extremadamente eróticas y viscerales y a un nivel meramente estético, resultan asombrosas. Más allá de ello, son imprescindibles para entender los cambios en el delicado equilibrio de poderes que se está produciendo entre los personajes. Pocas veces se puede encontrar en una película una verdadera subhistoria narrada a través del sexo: importantísimo pues, permanecer atentos a los movimientos, expresiones e incluso las posturas de los personajes para comprender el verdadero alcance de lo que se está desarrollando incluso por debajo de la trama principal. Nada de lo que ocurre entre ellos, en términos sexuales, es gratuito ni baladí, ni busca suscitar el morbo fácil. Sólo pensando de esta manera, se conseguirá captar el significado total de la película. Que por cierto, es magnífica, a pesar de sus debilidades.
Para recomendar a todos los seguidores de Lee, porque disfrutarán como nunca de un artista en plenitud de sus facultades.
Neathara 
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