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| 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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esteban_trivi
ROSARIO (Argentina)
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Su valoración:  |
10 de Febrero de 2006 |
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Lo que se propuso Tim Robbins aquí fue mostrar un tumultoso período en Ee.uu, período que era el posterior a la Gran Depresión y era el antecedente a la "Caza de brujas" que se emprendió para que se borrara todo signo comunista existente en el país. Pero esta peli no va a lo político sino a lo que pasaba con lo artístico.
Este film conecta hechos como la preparación de la ópera "The craddle will rock" con Orson Welles como protagonista y productor que enfrentó diversos inconvenientes para su estreno; cuando Rockeffeller pidió a Diego Rivera que le pinatase el famoso mura que luego mandó a destruirl; el movimiento que emprendió Margherita Sarfatti( amante y colaboradora de Mussolinni) vendiendo obras de artes robadas a los maganates neoyorkinos e historias de personas vinculadas con el arte como una desamparada devenida actriz; un ventrilocuo esquizofrénico que se enamora de una trabajadora del Teatro que quiere delatar a los comunistas con tal de mantener su trabajo; un actor anti-fascista y la cruzada de la directora del Teatro Federal (a quién se lo acusaba de perpetrar "mensajes comunistas" en sus obras) para que éste siga en pie.
Las descripciones no alcanzan todas el mismo tratamiento y es por eso que algunas quedan demasiado desatendidas y demasiado simplificadas ( la de Rivera por ejemplo). Pero no por eso se le niega a Robbins el indudable talento y la maestría con la que llevó el relato, que es un canto a la libetad de expresión. Más que recomendable, este film, aparte de una asombrosa dirección de arte, es un vehículo para informarse de las adversidades de un grupo de personas que sólo querían expresarse y estar en paz ( los artistas por supuesto, no los maganates).
Con un elenco descollante, éste encuentra sus puntos más altos de nivel interpretativo en Cherry Jones, la gran Emily Watson, John Turturro y el excepcional Bill Murray, que si bien su personaje no existió, es el más intenso y logrado.
Imponente fresco que ractifica el talento de Tim Robbins atrás de las cámaras.
esteban_trivi 
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| 9 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Kingo
Guanabacoa (Cuba)
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Su valoración:  |
12 de Mayo de 2006 |
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Si bien todo el elenco actúa de forma correctísima (ninguno de ellos podría hacerlo mal, son demasiado buenos), se nos intentan contar demasiadas historias a la vez y esto hace que algunas queden tan sólo en el boceto.
Por otra parte, el doblaje al español de los abundantes números musicales es de juzgado de guardia. Quizás si la hubiese visto en versión original y subtitulada me hubiese enganchado más. Recomendable, pero con la advertencia de que el doblaje es de verguenza ajena y le resta muchos puntos.
Kingo 
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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yesterday
Madrid (España)
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Su valoración:  |
13 de Agosto de 2010 |
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Si esta película, tal cuál está, viniera firmada por Woody Allen en vez de por Tim Robbins, su nota en esta página sería de mínimo un 7,6 y la hubieran votado al menos unas 10.000 personas. Y pongo el ejemplo del gran director neoyorkino porque esta película parece de Woody Allen, aunque no lo sea. Pero bueno, casi mejor ser uno de los pocos que ha disfrutado de esta gran obra, que no tuvo éxito ni en EEUU (demasiado comunismo en la película), ni en Europa. El film recaudó 3 millones de dólares y costó 36 según el box office, los números hablan de un rotundo fracaso. A lo mejor por eso su director, Tim Robbins, no ha vuelto a dirigir salvo una sátira contra Bush tras la infame guerra de Irak, porque el hombre de talento va sobrado, como también demostró en “Pena de Muerte”. Quizás su clara tendencia política no le ayude a sacar sus proyectos adelante.
Sobre la trama de la película mejor no decir nada, no porque tenga un giro final o una gran intriga, sino porque casi siempre es mejor no saber nada antes de ver una película. Suele pasar que una película te parezca mejor cuándo no conoces su argumento, a mi me pasó con esta. Sobre los actores decir que no pueden estar mejor elegidos, la mayoría grandes secundarios de Hollywood. En la película se entrecruzan personajes reales muy conocidos, como el adinerado Nelson Rockefeller (Cusack), el egocéntrico y genial Orson Welles (MacFaden), el pintor Diego Rivera (Blades) o la ‘judía fascista’ Margherita Sarfatti (Sarandon); con gente del teatro más desconocida, como una actriz ante su gran oportunidad (Watson), un secundario en busca del respeto de su familia (Turturro), un ventrílocuo venido a menos (Murray) o una anticomunista que delata a sus propios compañeros (Cusack).
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: La película hace una defensa del arte como forma de transmitir ideas y emociones. El arte debe nacer en libertad, la censura daña al artista y mutila su obra, algo que nunca debería suceder. Aunque muchas grandes obras han nacido bajo la presión de la censura, obligando a sus autores a volverse aún más sutiles para burlarla. Hablando de cine destacaría los guiones de Azcona y Berlanga en películas como “El Verdugo” o “Plácido”, que dejaban en muy mal lugar al régimen franquista y los censores ni siquiera se percataban de ello. La obra de un artista siempre debería quedar tal y como su autor la ha concebido. En la película lo ejemplifica el pintor Diego Rivera, que se niega a eliminar la cara de Lenin de su mural, aunque esté trabajando para el mayor capitalista de Nueva York, el millonario Rockefeller. El arte permanece y puede acabar en muy malas manos cuando el autor ya no está, como muestra en la película la figura de Margherita Sarfatti, emisaria cultural y amante de Mussollini que se dedica a vender obras de Da Vinci o Miguel Ángel con el objetivo de financiar el régimen fascista italiano.
Atención a la buena utilización de los planos-secuencia (la película se abre con uno) con el objetivo de mostrar el ajetreo del mundo del teatro. Me recuerdan a los famosos de Berlanga con gente entrando y saliendo de plano y todo el mundo hablando a la vez. Son los años 30 y ya se vive una situación pre-caza de brujas, con todos los artistas en el punto de mira del gobierno por su supuesto comunismo, frente a una cierta connivencia de algunos sectores hacia el fascismo y el nazismo contra el que luego lucharían los americanos. La escena final en el teatro es una maravilla, pero tiene una pega y es el doblaje de las canciones, en mi opinión hubiera sido mejor haber utilizado subtítulos durante los números musicales.
yesterday 
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Hugo126
Zamora (España)
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Su valoración:  |
3 de Septiembre de 2011 |
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Gran trabajo de Tim Robbins escribiendo y dirigiendo una sensible película sobre EEUU, sus momentos dificiles y el arte. El arte, en todas sus formas, teatro, interpretación, pintura, muralismo... siempre ha sido un modo de expresión y respuesta del ser humano ante situaciones dificiles. Encuadrar y buscar un sitio al arte dentro de la Gran Depresión, la lucha de clases, el sindicalismo, las huelgas, las revueltas, la pobreza, las clases dominantes, el miedo al comunismo... es una cuestión complicada que merecen tiempo y esfuerzo por parte de un director. Y vaya si ha merecido la pena. Con un buen guión y una buenísima dirección, Robbins nos muestra a través de muchísimos personajes una realidad de una época, al estilo de "La colmena", entremezclando historias, situaciones... sin que ellas tengan un principio, desarrollo y desenlace, sino simplemente unos capítulos concretos. Además de todo eso, consigue hacer girar ese maremagnum de descontrol alrededor de la historia de la obra de teatro, creando un poco de linealidad.
Incluye personajes reales como Orson Welles y Diego Rivera, genios incomprendidos y en muchas ocasiones repudiados por un capitalismo y una sociedad de férreos valores donde el arte y el talento son rechazados.
En cierto modo creo que la cultura americana tiene valores tan férreos que le cuesta entender cualquier expresión de arte que no refleje un canto a la realidad, por ello en las escenas finales vemos a varios representantes de clases altas maniobrando para intentar reconducir el arte hacia "fines no políticos", lo cual no deja de ser una clásica maniobra de manipulación, como ya hicieron con el movimiento gay, es decir, intentar reconducirlo a donde ellos quieren. Creo que Robbins deja en evidencia a esas clases altas que admiran a Picasso, Da Vinci y demás, pero que realmente no son capaces de entender su arte ni apreciarlo, sólo emplearlo como método de creerse más modernos en pleno auge del modernismo del siglo XX.
En definitiva y pese a lo poco comprometido del cine americano con los problemas sociales y del sistema creo que podemos salvar y respetar este "abajo el telón"
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: El plano final da que pensar acerca de como evolucionaron aquellos hechos y como heredamos hoy en día todo aquel conflicto social
Hugo126 
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| 2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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mikinervio
a coruña (España)
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Su valoración:  |
25 de Marzo de 2009 |
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Para evitar problemas voy directamente al spoiler :
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Me interesa lo que cuenta y el elenco de actores y actrices es sensacional pero hay tal cantidad de pequeñas historias que, en cierta forma, acaban difuminando unas a otras. Tim Robbins es obviamente más actor que director y esto se nota para bien y para mal a lo largo del metraje, pero por encima de todo, demuestra una gran inteligencia, con una visión profundamente ácida de la sociedad en todas sus principales vertientes: política, arte, periodismo, religión, de la que, como es lógico y natural, ninguna sale bien parada.
No olvidaré la actuación de Bill Murray que demuestra de manera brillante que es un grandísimo actor que ha sido casi totalmente desaprovechado a lo largo su carrera.
No es que me hayan entusiasmado los momentos corales musicados, es más se me han hecho pesados, en general hiperactuados (sí, ya sabemos que es teatro) y con unos textos bastante simplones. Sobra histrionismo a los personajes y por sobrar quizás tambien le sobren minutos, pero aun así, es una película que, sin duda, termino apreciando. Entiendo y comparto lo que me quiere contar, que, en contra de lo que otros han entendido, creo que es una visión profundamente descorazonadora de la sociedad. El final me parece antológico, pues pasamos de escuchar la interpretación de la función de los años 30 en la que terminan gritando todos a coro "El poder se tambaleará" "El poder se tambaleará", para, unos segundos después, con la cámara siguiendo una especie de entierro del muñeco del ventrílocuo (de nuevo magnífico Bill) el plano acaba fijándose sobre una ciudad actual plagada de luces de neón en, quizás, los únicos instantes de silencio de toda la película, un silencio revelador que nos está expresando con voz clara y sin distorsión alguna la auténtica verdad, que no es otra que el puto poder no se tambaleará nunca, como mucho cambia de manos al igual que su fiel y eterno hermano Don Pecunio, pero no es más que eso, un simple cambio de manos.
mikinervio 
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