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| 7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
26 de Agosto de 2011 |
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Western realizado por el director Henry Hathaway (1898-1985). El guión, de Marguerite Roberts, adapta la novela “True Grit” (1968), de Charles Portis. Se rueda en escenarios naturales de Colorado, CA y Méjico (Durango), entre septiembre y diciembre de 1968. Producido por Hal B. Wallis para Paramount, se estrena el 11-VI-1969 (EEUU). La acción dramática se inicia en la ciudad de Fort Smith (Arkansas) y se desarrolla durante el invierno de 1880 en los territorios indios hoy integrados en el estado de Oklahoma. El relato da comienzo tras la puesta de sol del 5-X-1880.
Los protagonistas son el agente el gobierno Rouben “Rooster” Cogburn (Wayne), de 55 años, sin familia, valeroso, cruel, tuerto, borrachín y de oscuro pasado. Es eficaz en su trabajo, lleva 4 años en el oficio y durante este tiempo ha matado a 23 forajidos en búsqueda y captura. Al comienzo de la película se presenta en Fort Smith con 8 detenidos. Por su eficacia y valentía es contratado por Mattie Ross (Darby). Ésta, de 16 años, es la mayor de tres hermanos y la responsable de la contabilidad de la finca del padre. A raíz del asesinato de éste y ante la pasividad de las autoridades, decide organizar la captura del asesino, Tom Chaney, que ha huido a los territorios indios y se ha unido a una banda criminal. Es decidida, inteligente, luchadora, desenvuelta, frágil y, a veces, ingenua. El sargento de los rangers de Texas, LeBoeuf (Campbell), anda también en busca de Tom Chaney por haber asesinado en Texas al senador Bibbs. Le Boeuf es honesto, rígido, servidor del deber, testarudo y codicioso.
El título de la obra responde al hecho que Mattie busca para la captura del asesino a un hombre de valor o lo que es lo mismo con agallas y valiente. No le importa su pasado, ni su fama de granuja. La expedición que emprenden la chiquilla, “Rooster” y Le Boeuf, se desarrolla como una odisea. Las diferencias de edad de los viajeros, la disparidad de sus experiencias y las dificultades que han de afrontar, generan entre ellos un estado permanente de desencuentros, fricciones y discusiones, que mantienen caldeado y vivo el clima de la expedición. La buena definición de los caracteres hace comprensible, en sus causas y en sus contenidos, el estado casi permanente de hostilidad que envuelve la convivencia de tres personas unidas por frágiles intereses de oportunidad. Los diálogos, tomados en gran parte de la novela, son precisos, concisos, contundentes y brillantes.
La narración pone de manifiesto la capacidad de Hathaway de componer un relato interesante, atractivo, rico en detalles y capaz de retener la atención del público. Como es habitual en él, integra en el drama el paisaje, que no solo aporta grandeza y sentido épico, sino que además refleja el estado de ánimo de los personajes, sus deseos y evolución.
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spoiler: /…
La historia es sencilla, relativamente previsible y cautivadora. No es habitual la presencia determinante en el grupo protagonista de una jovencita de espíritu independente, gran imaginación, descarada y de rigurosas convicciones presbiterianas. Su figura ofrece una fuente de incicdecias irónicas, humorísticas y, en ocasiones, mordaces. Los choques entre las laxas concepciones morales de “Rooster” (el gallo) y las estrictas creencias episcopalianas de Le Boeuf, son también aprovechadas para mantener el ambiente de tensión que llena y da sentido a la acción. Conviene hacer constar que Charles Portis escribió la novela pensando en su adaptación al cine y en la identificiación de “Rooster” con John Wayne. De ahí la buena conjunción que se da entre el papel del agente estatal y las características del actor. Éste entrega un trabajo más que correcto y muy al gusto del público. No es la mejor interpretación de Wayne, pero es la que le valió su primer y único Oscar, si descontamos el que recibió a título honorífico por toda su carrera. Kim Darby hace un trabajo convincente y satisfactorio, pese a las diferencias que lo separan del que realiza Steinfeld en la versión de los Coen (2010).
La obra funciona como un western dramático y de aventuras con un eje central que articula los hechos en el marco de una marcha que guarda paralelismos y similitudes con la Odisea (s. VII aC) de Homero. No contiene la acumulación de planos narrativos y la pluralidad de contenidos de la versión de los Coen. Es un western entretenido y grato, con elementos valiosos de intriga, tensión y drama.
La banda sonora, de Elmer Bernstein ("La gran evasion", Sturges, 1963), ejecuta una partitura vibrante que anuncia los momentos de peligro, amenaza, lucha o victoria. La orquesta se basa en instrumentos de viento, que dejan la melodía a cargo de unas trompetas agudas de fanfarria. Junto con el paisaje, los cortes sonoros generan sentimientos de implicación en la acción y de recursos épicos o líricos (solo de flauta en la intimidad de la pensión Mordoch). La película comienza superponiendo a los créditos de entrada la canción original de Bernstein “True Grit”, que canta Glen Campbell. La fotografía, de Lucien Ballard ("Grupo salvaje", Peckinpah, 1969), crea composiciones soberbias y emotivas. Las imágenes son luminosas y de un cromatismo intenso y natural. Predominan las visiones otoñales que casan con el tono sutilmente melancólico del film. Destaca destalles de interés como la luz de carburo, el colt Dragón, el vendedor de cacahuetes, etc. Ofrece expresivos primeros planos de Wayne.
Miquel 
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| 9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Cuando uno ve una casa en la pradera en Technicolor acompañada de una melosa canción de Don Black y banda sonora de Elmer Bernstein puede quedar engañado con la proposición. Una familia feliz y una despedida. ‘Paga lo menos que puedas’, le recuerda la protagonista a su padre porque el precio que va a pagar va a ser la vida por el cobarde Tom Chaney. Y es, entonces, cuando uno recuerda las letras rojo de los títulos de crédito y le viene a la cabeza un tono ensangrentado en ellas. “Valor de ley” (1969) de Henry Hathaway, primera adaptación del texto de Charles Portis y por la que John Wayne se alzó con su único Oscar, puede ser un perfecto caramelo envenenado. En sus primeros minutos hemos visto un asesinato a sangre fría, tres ejecuciones (con venta de cacahuetes como si fuera un evento deportivo) y un juicio con declaración sobre un ajustamiento y torturas… pero el tono parece cómico teñido en negro, aunque lo mórbido con lápidas, cadáveres familiares y ataúdes vacíos anuncian ecos de tragedia.
Mattie Ross, la pequeña contable, parece un niño con su pelo a lo garçon y su vestuario poco femenino que incluye el rojón-pasión-venganza. Es una niña de armas tomar y con pistola de la vendetta en mano a modo de testimonio paternal. Su cartel lo deja claro y reza: ‘El más extraño trió para coger a un asesino: Un valiente, tuerto U.S. marshall que nunca ha conocido un día sobrio, un ranger de Texas sediento de generoso dinero y una chica todavía en pañales a la que no le importaba lo que hubieran hecho o quiénes eran, siempre y cuando tuvieran Valor de Ley.’
Parece que el símil de criminales y picapleitos con ratas en tiempos en lo que la justicia comenzaba a pedir explicaciones y declaraciones es bastante latente. Aparece otro punto de vista sobre el ‘ajuste de cuentas’; la protagonista, recordemos, que quiere a Tom Chaney para que sea ejecutado con todas las de la ‘ley’, pero no quiere que lo sea en otro estado por otro de los crímenes que ha cometido, como el asesinato de un Senador y su perro…, sino que quiere reivindicar a su padre como víctima principal. Aparece el ego y el conato de comedia negra. La voz se instaura como nueva arma arrojadiza porque en esos tiempos tener rectitud en el discurso y un buen abogado eran sinónimos de éxito.
La película no sorprende como ‘road movie’ o ‘buddy movie’, ni tampoco como un filme de descubrimientos sino por dejar en completo off a los villanos hasta su desenlace. Rooster tiene un pasado del que huye aunque tampoco le persigue. Es ahí donde la figura de Ned Pepper aplasta a la supuesta ‘rata’ protagonista, Tom Chaney.
El purgatorio aquí es divisado como un pozo oscuro y repleto de serpientes por los pecados cometidos: es el alto precio de matar… aunque sea para vengar la muerte de un padre y camarada. Alto precio como el veneno y heridas de guerra que se quedarán como parte de una infancia que se fue con un parche, una tumba y un amigo.
Maldito Bastardo 
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| 8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Jargoo
Córdoba (España)
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Su valoración:  |
8 de Abril de 2010 |
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Esta es la película, por la cual, John Wayne, obtuvo por fin su merecidísimo oscar. El Duque interpreta aquí al duro, testaduro, gordo, borracho y tuerto marshall Rooster Cogburn, no obstante como los grandes personajes de John Wayne, tras esa fachada se esconde la bondad, los buenos valores y el mejor hacer.
Este es para mi gusto uno de los mejores personajes y más míticos interpretados por John Wayne, junto con Ringo Kidd, John T Chance, Sean Thorton y por supuesto Ethan Edwards. Por lo demás, una muy bonita, tierna, divertida y entrañable cinta de acción y aventuras, con 3 estupendos protagonistas. A destacar una joven Glen Campbell en el papel de niña bien, personaje resuelto y valiente que a pesar de su condición de jovencita se enfrenta a los problemas con gran valor. Muy bueno Robert Duvall como villano.
La película cuenta con una muy solvente dirección con escenas espectaculares. Como el tiroteo final con John Wayne empuñando el winchester en una mano y el colt en la otra mientras lleva el caballo con las riendas. También cuenta con personajes bien definidos y con unas actuaciones muy buenas.
Por fin le dieron el oscar a John Wayne. Película 100% recomendable.
Jargoo 
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| 7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Wayne es el western, el western brilla con Wayne. Viejo, gordo y borracho. Tres disvalores que forman el personaje y que a la misma vez lo valorizan. Es eso y más: valiente, ácido y sensible. LLeva adelante esta aventura cinematográfica que merece un lugar que no detenta. ¿Motivos? Quizás no es el prototipo del western clásico o simple destino. Lo cierto es que el que escribe aquí encontró una obra que deja huella, ya sea por las constantes referencias de humor negro y sarcástico por parte del Comisario en cuestión, el dúo de acompañantes del sheriff junto con sus caballos (un pony y una "oveja"), el gran final dramático con esa escena del tres contra uno o la talentosa aparición de un tal Robert Duvall que mostraba sus garras (pero no sus dientes).
cinéfilocrispado 
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| 6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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directorscut
Andorra la Vella (Andorra)
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Su valoración:  |
30 de Noviembre de 2009 |
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Se puede decir que “Valor de Ley” cayó en buenas manos, en la dirección de Henry Hathaway ni más ni menos, un director implicado en las historias de sus westerns, dotados de enorme fuerza, contundencia e intensidad. Hathaway vuelve a tratar, como en algunos de sus otros films del género, con el tema de la venganza, aquí servida como excusa para que una joven pueda vengar la muerte de su padre a manos de uno de sus hombres de confianza. La joven, de apenas unos dieciséis años, al darse cuenta de que la ley no está dispuesta a seguir la pista del asesino, contrata a un incorregible federal interpretado por John Wayne para cazar al criminal, contando además con la ayuda de un agente tejano.
Hathaway se vale de este trío para mostrarnos un viaje de venganza y de caza, pero con unos toques nada oscuros, sino que trata de brindarnos con una trama un tanto desenfadada y hasta ratos divertida, no hay cabido para el dramatismo. Esto es debido a la presencia de la joven, interpretada por Kim Darby. En todo momento se posiciona como una mujer fuerte, decidida y valiente, pero con unas dosis de cursilería y de inocencia que llegan a ser insoportables. Pese a que al principio se presente como un personaje de lo más interesante, y el gran eje conductor de la trama, poco a poco se va haciendo tediosa, tanto para Wayne como para Campbell y para la imagen de la propia película. La empaña con situaciones innecesarias, que tratan de ser divertidas, pero con los años se han convertido en un lastre.
John Wayne merece una atención aparte. He visto muchos de sus films, y aunque muchos de ellos me encanten, no soy un ferviente admirador suyo, pero he de decir que aquí se luce. No cabe la menor duda de que quizá sea su mejor papel. En parte acaba como siempre siendo el héroe, pero se agradece que su personaje sea todo un impresentable, borracho, tuerto y de impresentable imagen .Por primera vez, actúa más como un antihéroe, con un personaje que fácilmente son visibles sus abundantes defectos y en lo que se refiere a sus virtudes brillan por su ausencia.
Hathaway también se vale de unos grandes segundarios, con unos principiantes Robert Duvall y Dennis Hopper, lo cual aumenta aún más el aliciente por “Valor de Ley”. Por si fuera poco, y digno de su director, el film está nutrido de una fotografía extraordinaria, de pura y enorme belleza, con una colorimetría abismal y de lo más variable, haciendo que su atractivo gane enteros. No es uno de los mejores westerns de su realizador, incluso flojea por momentos por el personaje de Darby, pero cuenta con la interpretación más sólida y ejemplar de John Wayne, muy distante del gran héroe al que nos tiene acostumbrados, y eso ya es todo un aliciente.
directorscut 
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