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| 30 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
8 de Enero de 2006 |
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Escrita por G. Greene y dirigida por C. Reed, alcanzó un gran éxito. Ganó un Oscar (fotografía B/N), un BAFTA (mejor película británica) y el Gran Premio de Cannes.
La acción tiene lugar en Viena en los primeros años de la Posguerra (1947). Narra la historia de Harry Lime, traficante desaprensivo que en el mercado negro vienés compra penicilina robada, la diluye y la vende a un alto precio, a costa de la salud de las personas. Su actividad le lleva a simular la muerte y a ocultarse en el sector ruso de la ciudad. Cuando Holly Martins (Joseph Cotten) llega a Viena, decide emprender una investigación sobre su muerte, dadas las informaciones contradictorias que recoge. La película describe la perversidad de un hombre siniestro y diabólico, que aborrece a sus semejantes; desprecia la justicia, la solidaridad, la democracia y la paz; y ama la guerra, el terror y el asesinato. Su objetivo es convertirse en un personaje poderoso, a la manera del superhombre de Nietzsche. Es el protagonista del film y el eje de la acción. Por lo demás, la película pone en tensión la lealtad, el amor y la amistad frente a la verdad, la justicia y el bien. Su amante, Ana (Alida Valli), y su amigo de la infancia Martins, se debaten entre dudas, inseguridades y contradicciones. La estética de la obra es marcadamente expresionista. Abundan los encuadres dislocados, las perspectivas de ruínas, las imágenes deformadas por los bombardeos (escaleras, vías, etc.). A ello se añaden juegos de luces y sombras que crean un clima fantasmagórico, reflejo de las opciones éticas y de los sentimientos de los protagonistas. Además, la obra suma un compendio amplio y heterogéneo de ambigüedades y dudas, que elevan la atmósfera de tensión y desasosiego.
La música, de Anton Karas, se basa en una melodía sencilla e hipnóptica, interpretada con cítara, muy adecuada. La fotografía ofrece un recital de recursos innovadores de gran efectividad. El guión toma un argumento excelente de Graham Greene, adaptado con aportaciones de Alexander Korda y Carol Reed. La definición de los personas principales es modélica: Ana encarna la lealtad al amante; Lime la perversidad y la locura; y Martins la mediocridad, ahogada en alcohol, y una ambígua fascinación por Lime. La interpretación de Welles es breve, pero magistral, y son excelentes las intervenciones de los otros protagonistas. La dirección, correcta y solvente, se apoya en Welles en tres ocasiones: la aparición nocturna de Lime ante la mirada de Martins, la conversación de Lime y Martins en la noria y los dedos tensos que buscan la libertad ante un fondo de árboles otoñales sin hojas.
Tercera colaboración de Reed y Greene. Una de las mejores películas de todos los tiempos.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: La frase "me gusta perder el tiempo", que cierra el turno de voz del film, deja abiertas las puertas a un cúmulo de preguntas sin respuesta, que alimentan la sensación de magia del film e impulsan las ansias del espectador de pensar y comentar.
Miquel 
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| 28 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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metabaron
madrid (España)
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Su valoración:  |
13 de Diciembre de 2008 |
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A lo mejor es culpa mía. La he visto dos veces y no me parece para tanto. Seguro que me ha pillado en días tontos...
Reconozco que la banda sonora es notable. Me atrae el personaje de Cotten y Orson Welles cumple su cometido de excelente manera. Los desequilibrados encuadres y la ambientación son brillantes. La secuencia de las alcantarillas es más que buena...
...pero el personaje femenino del film me cansa. Y la trama investigadora se me antoja algo alargada. El plano final -harto mitificado- me provoca... nada. Y el conjunto no me toca.
¿Por qué? Ni idea. Pero resulta curioso que esto me ocurra en films dirigidos o interpretados por Orson Welles. Debe ser que le tengo aversión innata a este hombre...
metabaron 
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| 16 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Entrañable
Compostela (España)
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Su valoración:  |
7 de Marzo de 2010 |
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Maravillosa película, impregnada de hermosa melancolía.
Posee "El tercer hombre" la belleza de las cosas tristes, el sabor del fracaso y las esperanzas perdidas. Una película que habla sobre la desilusión de un modo conmovedor y familiar.
El conjunto de las actuaciones es de una claridad y coherencia pasmosas, consiguiendo que cada pieza encaje sin empujarla, con fluidez. Cotten y Welles se salen.
El guión es igualmente preciso, y no me refiero a la trama que funciona como perfecto hilo conductor sino al uso que se hace de ésta y de los diálogos, los personajes, etc. Funciona como un relato corto que a un tiempo es absorbente narración y evocación poderosa.
Visualmente deliciosa, la cinta parte ya desde un principio de un trabajo de cámara expresivo y elegante a un tiempo, con un estilo más suave inicialmente y más marcado según avanza el metraje. Nos regala multitud de planos para la historia: los dedos saliendo por la alcantarilla, la aparición de Welles, el gato, por supuesto el maravilloso plano final tan pleno de significado y triste belleza.
La música encaja totalmente subrayando el clima de la película sin estridencias, resultando más un telón de fondo emocional que un acompañamiento.
Una obra realizada en estado de gracia en la que todo encaja mágicamente. Totalmente recomendable.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: El Profesor Thobias B. Grissmeyer llevaba años estudiando el fenómeno de la memorescencia. Sus pesquisas e investigaciones lo tenían por completo absorbido, apenas comía ni dormía.
Todo había empezado con una película llamada "Qué verde era mi valle". Al salir del cine aquella noche de domingo, Grissmeyer había experimentado un extraño sentimiento de irreal familiaridad, de déjà vu emocional. Aturdido por la intensidad de lo que más tarde dio en llamar "el episodio", apenas prestó atención a las bromas de su mujer, que tonteaba colgada de su brazo imitando cómicamente el acento galés de la película.
A la semana siguiente, el Profesor abandonó por completo sus estudios sobre la respuesta sexual del armadillo y se lanzó a perseguir aquel sentimiento que lo había atrapado de forma tan vívida y que parecía ahora ridículamente fugaz, tanto que él mismo dudaba si no habría sido producto de su imaginación.
Los primeros meses de trabajo fueron infructuosos, pero perseveró con la fe del converso. Había visto la luz, brevemente, y necesitaba recuperarla. Obviamente las revisiones de la cinta de Ford no habían funcionado, pues sólo lograba revivir un sucedáneo de aquella melancolía desnuda, profunda y cargada de resonancias.
Comenzó a experimentar. Descubrió que algunos sujetos, tras ver "Amarcord", afirmaban haberse dado cuenta según avanzaba la película de que recordaban todo aquello pese a no haberlo vivido. Otros rompían a llorar en mitad de la proyección de "Vertigo" y luego no lograban explicar las razones. Hubo incluso uno que, tras leer "La biblioteca de Babel", se quedó petrificado durante 42 minutos mirando al vacío y moviendo los labios con expresión de infinito asombro.
Pero todo eran informaciones vagas, pistas de pistas de pistas, no lograba estrechar el círculo. Una vez tras otra se le escurría entre los dedos una verdad que no podía asir.
Aquella noche, presa del agotamiento y la frustración, decidió tomarse un descanso y encendió la tele. Empezaba una película, en blanco y negro, titulada "El tercer hombre".
Grissmeyer se acomodó en el sofá y relajó los hombros.
No lo sabía, pero en hora y media iba a ser el hombre más feliz del mundo durante unos minutos.
Luego, de nuevo el vacío.
Entrañable 
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| 28 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Taylor
Terrassa (Polonia)
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Su valoración:  |
6 de Febrero de 2008 |
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Dicen que “El tercer hombre” es una Obra Maestra. Un clásico de los buenos, de toda la vida. De visión imprescindible y onerosa. Considerada unánimemente como la máxima aportación británica a la historia del cine. Y, por si fuera poco, orquestada desde la sombra por el mismísimo Orson Welles.
Impresionante.
Pero que quereis que os diga... Disculpadme la blasfemia, pero no le voy a otorgar un diez. Ni un nueve. Un ocho y va que chuta. Pasemos a puntualizar las razones de mi roñoso notable.
El filmo de Reed engancha, y mucho, desde su inicio. Curiosamente no se trata de una peli de suspense, ni de género negro, pero mantiene al espectador pegado a la butaca desde el principio. El guión es brillante y encadena la sucesión de los acontecimientos con una precisión irreprochable. El pulso narrativo es magistral, y tanto los diálogos como la progresiva irrupción de los personajes se desarrollan con una naturalidad insultante. La puesta en escena y la fotografía son impecables. Pocas veces una peli ha recreado una atmósfera tan sombría y bella a la vez. La estética barroca, decadente y lánguida de una Viena devastada por la 2ª Guerra Mundial resulta sencillamente fascinante. Joseph Cotten y Trevor Howard interpretan sus papeles como solo saben hacerlo. Magníficamente. Orson Welles, como no, borda a Harry Lime, el ‘personaje McGuffin’, en sus breves pero intensas apariciones. Alida Valli, por su parte, inunda la pantalla con esa rutilante y melancólica belleza.
(Sigue en spoiler por 'recomendación' expresa de la validadora nº 14. Un besito, guapa).
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Sin embargo, algo hay que empaña “El tercer hombre” y que, a mi entender, le arrebata la eminente condición de Obra Maestra. Tal vez su cota dramática no sea lo suficientemente poderosa; tal vez el chasco que supone comprobar como nuestro enigmático Lime no es más que un vulgar traficante de penicilina sin escrúpulos resulte excesivamente doloroso; tal vez Bogart hubiera encajado mejor que Cotten en el papel de Holly; tal vez planea sobre mi cabeza la embarazosa sospecha de que Harry es una especie de ilusionista que me está tomando el pelo... Qué sé yo. “El tercer hombre” es un peliculón, que duda cabe, pero no es la Obra Maestra que me vendieron. Una lástima.
Taylor 
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| 42 de 71 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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vircenguetorix
Córdoba (Argentina)
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Su valoración:  |
8 de Febrero de 2007 |
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“El tercer hombre” es una de esas películas en las que parece que es imposible discrepar, que la gran mayoría la elevan a la categoría de leyenda y allí se instala sin tener que dar más explicaciones.
A mi me parece una película excesivamente precocinada, donde desde el primer momento se busca potenciar y presentar lo que destaca para que quede en la retina de la gente.
Y son todos esos valores de la cinta la que la han convirtiendo en inmortal, desde la inolvidable música de Anton Karas –que por supuesto a veces no viene a cuento-, una fotografía magnífica y que tiene cantidad de planos y ángulos al cuál más original y rebuscado para la época con encuadres y planos perturbadores que hacen que el público no la olvide, temática de intriga con ingredientes románticos (que es género favorito de las mujeres indiscutiblemente),un puñado de actores destacados como Joseph Cotten y sobre todo Orson Welles que convertía en oro todo lo que tocaba en los años 40, ambientado en una ciudad exótica para los americanos de la posguerra como Viena con las alcantarillas de fondo (lo que le gusta a la gente las cloacas), basado en un libro de un novelista de éxito como Graham Greene y encima patrocinada y producida por dos reyes del marketing como David O. Selznick y Alexander Korda hacen que el éxito esté asegurado.
Y sin embargo me parece una película narrativamente débil e inconsistente y que en ningún momento te la puedes creer por inverosímil. Nunca me ha gustado la forma la forma en que los soviéticos aparecen presentados y se nota demasiado la presencia de la guerra fría en el momento en qué se rodó. Pero mucho peor es el continuo estereotipo de los austríacos como seres entre el conde Drácula y la delincuencia que se nos vende, mientras que los militares británicos y americanos parecen padres de familia.
El mismo director Carol Reed, el cuál me parece un muy buen director, llegó en cierta ocasión a poner en entredicho la excesiva fama de esta película recordando que en su filmografía había títulos mucho mejores. Lo que suscribo plenamente, al menos tres de ellos, pero sin embargo “El tercer hombre” es la única recordada.
Graham Greene, un magnífico novelista por otra parte, ya era bastante conocido en aquel momento por sus adaptaciones de Fritz Lang, John Ford o el mismo Carol Reed, pero a pesar de que esta novelita (lo digo por el tamaño) no está mal es muy inferior a otras como “Nuestro hombre en La Habana” o “El Americano tranquilo” sin ir más lejos.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: En mi famosa lista de las diez películas más infladas de todos los tiempos “El tercer hombre” tiene un puesto destacado sin lugar a dudas.
Y es que si se hiciese una encuesta todo el mundo ha visto esta película cuando en esa década de los cuarenta tenemos cien películas mucho mejores, pero claro esas no las han visto, y ya sabemos que las personas son egocéntricas y lo mejor es lo que conocen.
Gran marketing cinematográfico y poca sustancia fílmica y menos aún narrativa. Aún así hay que verla si es de los pocos que no lo ha hecho, pero me extraña.
vircenguetorix 
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