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| 18 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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vircenguetorix
Córdoba (Argentina)
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Su valoración:  |
4 de Febrero de 2009 |
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Roman Polanski tiene dos grandes problemas; uno es cinematográfico y otro moral. El primero afecta sobre manera a la incapacidad que tiene para culminar un trabajo redondo. Por varias razones, esencialmente de guión, tiene el defecto de poder hacer dos películas en una, es decir muy buena una primera parte del metraje, muy mala la segunda. Esto no es anecdótico sino frecuente. Basta recordar “La novena puerta” o esta que comentaré ahora “Lunas de hiel”, pero también otras más clásicas como “La semilla del diablo” donde no sabe rematar con la espada una magnífica faena.
El tema moral me preocupa bastante más, Polanski desde sus comienzos está impregnado de algo malsano que podemos denominar negatividad. Vive constantemente en una especie de perversidad ética que le lleva a retratar u ocuparse de las alcantarillas del inconsciente. Lo cuál no es malo si se hace como terapia, pero no como pura recreación pajillera.
En “Lunas de hiel” vuelve sobre lo mismo que ya abordó en su ópera prima “El cuchillo en el agua”. Una pareja, un desconocido, un barco, un lugar claustrofóbico que no se puede abandonar y sobre todo una visión sobre la pareja que se define por enfermiza.
Y la primera hora de película es monumental, para un nueve perfectamente, y sin embargo acabará por convertirse una vez más en un producto de tal vileza, crueldad, depravación y enloquecedor que merece la pena que las personas que adoren esta película se hagan examen de conciencia.
Una cosa es el voyerismo, el sadomasoquismo o la lluvia dorada, y otra muy distinta recrearse en el mal, dándole carta blanca. Esto no es nuevo, Polanski ya lo había hecho en 1976 con esa diabólica película titulada “El quimérico inquilino”.
Quizá algún día, cuando ya no esté entre nosotros podamos saber mucho más de Polanski que hasta ahora estaba oculto. Y mientras tanto el Iker Jiménez con las pirámides de Egipto, ¡que no joder, que las construyeron obreros sin seguridad social!
vircenguetorix 
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| 9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Vivoleyendo
Huelva (España)
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Su valoración:  |
17 de Agosto de 2008 |
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Polanski consiguió llevarme la madrugada pasada por su universo denso, inquieto y angustioso durante algo más de dos horas. Un universo cargado de erotismo, de pasión al límite, de una dualidad amor-odio malsana y estranguladora. Destapa las estructuras más básicas, primitivas, viscerales, incómodas y difíciles de abordar de las relaciones amorosas, nos lleva de paseo, un paseo a veces desagradable y cuesta arriba, pero siempre atrayente, por los altibajos del amor y de la pasión sexual, por la convivencia, por las represiones y las desinhibiciones, por las fantasías en su máxima expresión, por la rutina y la inercia, por la conformidad y la resignación a una situación que no satisface y que llega a lastimar, por las desavenencias y los desencuentros que se van pudriendo poco a poco hasta explotar, por la pérdida de la dignidad y del orgullo y de la autoestima, por las tendencias sadomasoquistas...
Todo un paseo, en el que no salimos inmunes, por la inmensa complejidad de algo que, no por ser tan común y una de las mayores aspiraciones de la gran mayoría, tiene por qué ser algo sencillo: las relaciones de pareja.
Polanski elige las dos caras de la moneda. Por un lado, una pareja en apariencia feliz y armoniosa, que celebran su séptimo aniversario de boda en un viaje que les ayude a renovar su amor. Nigel (Hugh Grant) es un hombre pragmático, sensato y equilibrado, y convive tranquilamente con su mujer, Fiona (Kristin Scott Thomas). En el viaje, se encuentran con la otra cara de la moneda. Mimi (una bellísima y sensual Emmanuelle Seigner), una bailarina explosiva, desgraciada y enigmática, casada con Oscar (Peter Coyote), que es parapléjico y también desgraciado, y cínico. La cara y la cruz se encontrarán y Nigel se irá sumergiendo, sin poder resistirse, en el obsesivo, erótico e inquietante pasado de ese extraño matrimonio, a través de los relatos de un nostálgico Oscar que ya sólo vive de sus recuerdos y que no tiene en el mundo a nadie más que a su bella mujer. No pudiendo satisfacerla sexualmente, pretende lanzar a Nigel a sus brazos, interesado morbosamente por ver cómo reacciona el decoroso y controlado marido ejemplar ante tanta sensualidad desbocada... Pero también es el único desahogo que tiene Oscar, y su única manera de seguir sintiéndose vivo. Recordar un tiempo que se marchó para siempre, y tratar de revivirlo a través de la única persona que le escucha (aunque sea de forma escandalizada y sintiendo repulsión a la vez que fascinación).
Navegamos por una narración que asciende por una ola de pasión para luego descender hasta un abismo siniestro y un círculo vicioso destructivo.
Sumergirse en semejante evocación de pasiones viscerales, algo tan ajeno a la sosegada vida de Nigel, perturba todo su interior y ello redundará en su relación con Fiona...
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Por debajo de la apariencia siempre hay tantos instintos agazapados, instintos que a menudo reprimimos y rechazamos porque las normas sociales con frecuencia los consideran impúdicos, indecorosos y hasta pecaminosos... ¿Hasta dónde llegan los límites en el amor y en el sexo?
¿Es que tienen que existir unas reglas que impongan cómo ha de amarse la gente, y que establezcan qué ha de estar permitido y qué no?
Polanski da en el clavo. En la manera de abordar las etapas de las relaciones prolongadas. En su audacia a la hora de plantearnos distintos puntos de vista a la hora de abordar el sexo, la convivencia, los problemas de pareja, la forma de resolverlos, la caída en un vacío degradante...
Angustia, morbo, atracción, repulsión, lástima... Tantas emociones en poco más de dos horas, resaltadas por la fotografía atrevida, exploradora, embriagadora y hasta cruda, por la banda sonora hipnótica de Vangelis complementada por canciones clásicas del pop de los 80, y por un elenco que sin duda dio la talla ante la exigente dirección del controvertido Polanski.
Vivoleyendo 
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| 9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Klaketa
Hendaia (Francia)
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Su valoración:  |
24 de Mayo de 2007 |
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Polansky y su universo enigmático en estado puro. ¡Y qué cuatro patas para un banco! Emmanuelle Seigner con su belleza turbadora y centro merecido de gravedad de toda la historia, Kristin Scott Tomas en contrapunto perfecto, Peter Coyote tan siniestro como natural y Hugh Grant cumpliendo en su línea. Cocktail de pasiones en su máxima expresión, con un desarrollo de la trama lleno de suspense, intriga, sorpresas, irreverencias y morbo a raudales. Todo sobre música de Vangelis. Un viaje trágico a lo más profundo de las pulsiones humanas. Pero nada comparado con la propia vida trágica del autor. Y es que la realidad siempre supera a la ficción, por más que nos empeñemos en lo contrario.
Klaketa 
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| 7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Mik
Zaragoza (España)
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Su valoración:  |
21 de Marzo de 2009 |
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Una película difícil de ver, de sentir. Que al acabar de verla notas que te ha transmitido un mal rollo importante. Eso si, el titulo le va que ni pintado. La película da un nuevo significado a palabras como amor, odio, pasión o perversión.
Sin duda, no es una del montón, es especial, diferente, única a nuestro modo de ver y entender el cine.
Además cuenta con unas buenisimas actuaciones, destacando un Peter Coyote en uno de sus mejores personajes, y una Emmanuelle Seigner que sabe hacerse notar en todo momento. Después estaría el personaje de Hugh Grant, que no solo sabe transmitir todas la emociones del personaje, también logra que uno se sienta identificado con el.
Polanski realizo un buen trabajo, y viendo de nuevo la ficha del film resulta que la banda sonora corre a cargo de Vangelis. Otro punto a favor, sin duda alguna.
Conclusión. No llega a hacerse desagradable, pero es mejor no verla con tu pareja, a no ser que busques nuevas experiencias.
Mik 
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| 7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Neathara
Saruman hace un orco y luego hace un (Uruguay)
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Su valoración:  |
24 de Noviembre de 2010 |
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La pasión que derriba tabúes, la pasión que arrebata y concentra, la pasión que mata, la pasión que se agota y logra la última supervivencia a través de su transmutación en odio: el mundo de una pareja ¿el mundo de la pareja? Para Bergman, la pareja es un drama existencialista; para Polanski, es un thriller. ¿Y si es una pareja observada por otra pareja? El infierno.
"Lunas de hiel" es la historia de un hombre que cuenta una historia sobre un hombre que le cuenta una historia a otro hombre, para descubrir que el segundo hombre en realidad contaba la historia del primero. Y es que en este borgiano juego, el director es el principio y fin de una reflexión que a pesar de sus fallas, muestra desnudeces varias, más allá de pechos o culos, esto es la autopsia a pecho abierto de un hombre y una mujer que se acechan en círculos, se acercan, se follan, se odian, se dominan, se someten, se degradan y se necesitan.
Cuando Polanski se cansa de jugar al escondite con sus neuras, finaliza con un movimiento que no por inesperado resulta menos lógico. Cuando ya se ha explorado todo y la pasión está revenida y usada, sólo hay una manera de resucitarla *
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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Neathara 
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