La piel que habito
2011 

6,6
59.127
Thriller. Drama
Desde que su mujer sufrió quemaduras en todo el cuerpo a raíz de un accidente de coche, el doctor Robert Ledgard, eminente cirujano plástico, ha dedicado años de estudio y experimentación a la elaboración de una nueva piel con la que hubiera podido salvarla; se trata de una piel sensible a las caricias, pero que funciona como una auténtica coraza contra toda clase de agresiones, tanto externas como internas. Para poner en práctica este ... [+]
2 de septiembre de 2011
2 de septiembre de 2011
129 de 209 usuarios han encontrado esta crítica útil
Picueto salgo del cine. Acudo como cada estreno almodovariano con unas ganas inmensas de ver si mi compadre manchego vuelve a enamorarme con su cine. Pero nada. Desde Volver este hombre ha perdido la cabeza, el sentido autocrítico del ridículo y se deja envolver por un halo místico de hermosura formal que oculta un guión bochornoso y en general mal interpretado.
Si la complicación de forma ya había supuesto un grave problema en anteriores películas del manchego, recordemos lo perfectamente enrevesado de La mala educación y lo complejo y metacinematográfico de Los abrazos rotos, cuyos resultados finales dejaban mucho que desear, en La piel que habito ya es de risión y vergüenza ajena.
La sobriedad de una puesta en escena formalista y esteta, preciosista y minuciosa no logra ni un solo segundo tapar, camuflar o al menos hacer que uno se distraiga de un guión que roza lo patético.
Da la sensación de que para dirigir algo así uno debe tomarse seis vodkas seguidos, subir a una montaña rusa y verse tres o cuatro películas de Lynch, de las más chungas, alternándolas con cualquier cutre culebrón de cadena privada sábado tarde. La vomitona, la pesadilla y el efecto barco pirata entre sábanas mojadas son lo que más se asemejan a esta cinta, absolutamente desquiciada y sin el más mínimo sentdo del humor.
Si la complicación de forma ya había supuesto un grave problema en anteriores películas del manchego, recordemos lo perfectamente enrevesado de La mala educación y lo complejo y metacinematográfico de Los abrazos rotos, cuyos resultados finales dejaban mucho que desear, en La piel que habito ya es de risión y vergüenza ajena.
La sobriedad de una puesta en escena formalista y esteta, preciosista y minuciosa no logra ni un solo segundo tapar, camuflar o al menos hacer que uno se distraiga de un guión que roza lo patético.
Da la sensación de que para dirigir algo así uno debe tomarse seis vodkas seguidos, subir a una montaña rusa y verse tres o cuatro películas de Lynch, de las más chungas, alternándolas con cualquier cutre culebrón de cadena privada sábado tarde. La vomitona, la pesadilla y el efecto barco pirata entre sábanas mojadas son lo que más se asemejan a esta cinta, absolutamente desquiciada y sin el más mínimo sentdo del humor.

Pedro Almodóvar & Antonio Banderas
Lo mejor: Para mi sorpresa, Elena Anaya, a la que no soporto, o soportaba. Preciosa, correctísima y defendiendo inmejorablemente lo indefendible.
Lo peor: Banderas haciendo de Peter Coyote haciendo de Banderas. Un guión de lo peor.
Cualquier amante de la estética característica del director podrá estar al borde del éxtasis, con una fotografía maravillosa, unos planos geniales, una música a ratos hermosísima y algunos de los mejores primeros planos que Pedro ha rodado.
Lo peor: Banderas haciendo de Peter Coyote haciendo de Banderas. Un guión de lo peor.
Cualquier amante de la estética característica del director podrá estar al borde del éxtasis, con una fotografía maravillosa, unos planos geniales, una música a ratos hermosísima y algunos de los mejores primeros planos que Pedro ha rodado.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Marisa Paredes con lentillas azules y rubio a lo Belén Rueda viejuna tiene alguna de las frases más locas desde la hora chanante, rollo:
-"Mi tigriñooooo"
-"Estaba totalmente carbonizada pero con un hilo de vida"
-"Mi hijo....Es mi hijo..."
El susodicho tigre nada tiene que ver con el Niño de Entre tinieblas, ojalá... Es lo peor de la peli, malísimamente interpretado por un Roberto Álamo lisérgico.
-"Mi tigriñooooo"
-"Estaba totalmente carbonizada pero con un hilo de vida"
-"Mi hijo....Es mi hijo..."
El susodicho tigre nada tiene que ver con el Niño de Entre tinieblas, ojalá... Es lo peor de la peli, malísimamente interpretado por un Roberto Álamo lisérgico.
2 de septiembre de 2011
2 de septiembre de 2011
92 de 143 usuarios han encontrado esta crítica útil
Almodóvar se mueve mucho mejor en el terreno del disparate que en el de la contención y "La piel que habito" es quizás una de las películas más frías de este director, con resultados que en el mejor de los casos sólo pueden calificarse de mediocres.
Es verdad que la historia parece osada y extraña, lo cual para algunos sería una ocasión de subir escalón y desmelenarse pero no para el autor manchego, que ha bregado con materiales más tempestuosos y aquí rueda como opera el buen doctor, un robot inteligente, con pasional sensibilidad, pero robot a fin de cuentas.
Las carencias de clímax y anticlímax no ayudan por mucho fragor de violines que nos indique cuándo se insertan los momentos intensos: y esto lo corroboran unos Banderas y Anaya competentes pero sin garra, a cuyos ojos no asoma ni un vestigio de corrompida locura. Desperdicio de unos papeles de piel, carne y dientes, no de miradas, unos personajes que piden tendones destrozados y huesos doloridos, no suaves y metódicos asanas de yoga.
Es verdad que la historia parece osada y extraña, lo cual para algunos sería una ocasión de subir escalón y desmelenarse pero no para el autor manchego, que ha bregado con materiales más tempestuosos y aquí rueda como opera el buen doctor, un robot inteligente, con pasional sensibilidad, pero robot a fin de cuentas.
Las carencias de clímax y anticlímax no ayudan por mucho fragor de violines que nos indique cuándo se insertan los momentos intensos: y esto lo corroboran unos Banderas y Anaya competentes pero sin garra, a cuyos ojos no asoma ni un vestigio de corrompida locura. Desperdicio de unos papeles de piel, carne y dientes, no de miradas, unos personajes que piden tendones destrozados y huesos doloridos, no suaves y metódicos asanas de yoga.

Elena Anaya & Marisa Paredes
"La piel que habito" despertará algunas pasiones, pero me permito sospechar que no serán muchas, viendo la mediocre nota con que arranca en Filmaffinity el día antes de su estreno. No es aburrida, no es entretenida, no es surrealista, no es realista, no es buena, no es mala...no me dice nada.
¿Que esta crítica es muy pocha? Pues imagina la película.
¿Que esta crítica es muy pocha? Pues imagina la película.
4 de septiembre de 2011
4 de septiembre de 2011
71 de 109 usuarios han encontrado esta crítica útil
Madre mía, madre mía .... mira que acudí a un buen cine, en muy buena compañía y con muy buena disposición para dejarme seducir por la nueva película del manchego de oro, sobre todo después de escuchar la buena acogida que parece que ha tenido entre buena parte de la crítica especializada. Pero no tuve suerte.
Debe ser que tuve una mala tarde, que tengo que estudiar más de cine o que el aire acondicionado estaba muy alto. El hecho es que la película me pareció en líneas generales muy floja ... ¿Para qué engañaros? En realidad me pareció un truño total, una chorrada que desvirtúa el nombre de un director de una talla que yo ya empiezo a cuestionar y un film que no debería ocupar un lugar demasiado digno en el Olimpo de los Dioses del séptimo arte. Y lo digo sin acritud y con todos los respetos desde un estado que no sabría describir si es de chock, o de no saber por donde me vino el aire. ¿Es cine-esperpento? ... ¿Es cine-de-culto? ... ¿Es un thriller? ... ¿Es cine negro? ... ¿Es una broma? ...¿Qué es esto? ...
Debe ser que tuve una mala tarde, que tengo que estudiar más de cine o que el aire acondicionado estaba muy alto. El hecho es que la película me pareció en líneas generales muy floja ... ¿Para qué engañaros? En realidad me pareció un truño total, una chorrada que desvirtúa el nombre de un director de una talla que yo ya empiezo a cuestionar y un film que no debería ocupar un lugar demasiado digno en el Olimpo de los Dioses del séptimo arte. Y lo digo sin acritud y con todos los respetos desde un estado que no sabría describir si es de chock, o de no saber por donde me vino el aire. ¿Es cine-esperpento? ... ¿Es cine-de-culto? ... ¿Es un thriller? ... ¿Es cine negro? ... ¿Es una broma? ...¿Qué es esto? ...

Elena Anaya & Pedro Almodóvar
El guión a mi me pareció patético, no es creíble ni consistente, patina e, pero bien pensado quizá es un homenaje lírico a las series de clase B de las sobremesas de domingo, va a ser eso.
No me emocioné, la mayor parte del tiempo no me transmitió nada, no me puso la piel de gallina (por lo menos la que habita este servidor), en ningún momento empaticé con los personajes, y eso que sí había una historia y de las buenas. Pero nos fuimos por las ramas y nos morimos de éxito desbordados por las formas eclécticas y el más difícil todavía. Esas que tan bien le han funcionado a Almodóvar cuando ha amarrado una historia por los cuernos (véase La mala educación), o cuando ha sabido tirar de un hilo con tino (véase Hable con ella). Pero bien pensado, quizá es un guiño al cine estrafalario de Tarantino o de los hermanos Coen, creo que sí, que va a ser eso.
Los intérpretes flojos, rozando la mediocridad, a excepción de Elena Anaya (y una fugaz Bárbara Lennie) que aparte de estar guapísimas, se salvan de la quema por méritos propios. Antonio y Marisa nunca estuvieron de verdad, pero hay amores que matan. Aunque pensándolo mejor, es posible que se trate de un nuevo estilo de interpretación entre lúgubre y majestuoso.
No me emocioné, la mayor parte del tiempo no me transmitió nada, no me puso la piel de gallina (por lo menos la que habita este servidor), en ningún momento empaticé con los personajes, y eso que sí había una historia y de las buenas. Pero nos fuimos por las ramas y nos morimos de éxito desbordados por las formas eclécticas y el más difícil todavía. Esas que tan bien le han funcionado a Almodóvar cuando ha amarrado una historia por los cuernos (véase La mala educación), o cuando ha sabido tirar de un hilo con tino (véase Hable con ella). Pero bien pensado, quizá es un guiño al cine estrafalario de Tarantino o de los hermanos Coen, creo que sí, que va a ser eso.
Los intérpretes flojos, rozando la mediocridad, a excepción de Elena Anaya (y una fugaz Bárbara Lennie) que aparte de estar guapísimas, se salvan de la quema por méritos propios. Antonio y Marisa nunca estuvieron de verdad, pero hay amores que matan. Aunque pensándolo mejor, es posible que se trate de un nuevo estilo de interpretación entre lúgubre y majestuoso.

Elena Anaya
El doble flashback y el abuso del papel narrador que ejerce Marisa Paredes y Antonio es otra de las putadas (con perdón) a las que no doy crédito. Por momentos te ríes por no llorar. Esto no se me ocurre como salvarlo.
Lo que sí se salva es la banda sonora, la fotografía, los primeros planos de un ojo maestro (el que tuvo retuvo) y un cierre con su punto de originalidad que parece volver a una senda de la que estuvo alejado demasiado tiempo.
buffffff
Lo que sí se salva es la banda sonora, la fotografía, los primeros planos de un ojo maestro (el que tuvo retuvo) y un cierre con su punto de originalidad que parece volver a una senda de la que estuvo alejado demasiado tiempo.
buffffff
2 de septiembre de 2011
2 de septiembre de 2011
49 de 70 usuarios han encontrado esta crítica útil
Quizá la frase que más aparezca en las críticas de "La piel que habito" es que la obra es un peldaño más/punto de inflexión en la filmografía de Almodóvar, un nombre que ya desde hace algún tiempo puede y debe escribirse con A mayúscula.
El director manchego deja de lado a Penélope y se deshace a su vez del melodrama lacrimógeno de actuaciones intensas, que tantas ovaciones le ha reportado pero que ya parecía pesar en su equipaje (no olvidemos que su anterior filme "Los abrazos rotos" no tuvo la acogida esperada, pese a ser un gran trabajo). Almodóvar pone rumbo a un nuevo destino, y carga su maleta de traumas, jeringüillas y dilatadores.
"La piel que habito" es un ejercicio quirúrjico en el que todo parece funcionar con exactitud, con tanta como funciona el mecanismo de control al que esta sometida Anaya. Una obra de arte visual donde el orden actúa como tapadera del terror. No hay situaciones que inviten al llanto fácil, ni siquiera conversaciones sonrojantes que propicien la risa. Nadie podia imaginar que la extravancia de Álmodovar se rendiría ante un ejercicio de contención que, a priori, puede dejar un poco frío al espectador.
El director manchego deja de lado a Penélope y se deshace a su vez del melodrama lacrimógeno de actuaciones intensas, que tantas ovaciones le ha reportado pero que ya parecía pesar en su equipaje (no olvidemos que su anterior filme "Los abrazos rotos" no tuvo la acogida esperada, pese a ser un gran trabajo). Almodóvar pone rumbo a un nuevo destino, y carga su maleta de traumas, jeringüillas y dilatadores.
"La piel que habito" es un ejercicio quirúrjico en el que todo parece funcionar con exactitud, con tanta como funciona el mecanismo de control al que esta sometida Anaya. Una obra de arte visual donde el orden actúa como tapadera del terror. No hay situaciones que inviten al llanto fácil, ni siquiera conversaciones sonrojantes que propicien la risa. Nadie podia imaginar que la extravancia de Álmodovar se rendiría ante un ejercicio de contención que, a priori, puede dejar un poco frío al espectador.

Antonio Banderas & Elena Anaya
Uno de los grandes regalos del cine de Pedro son las grandes interpretaciones, que en esta ocasión se suavizan en favor del tono austero de la cinta. Elena Anaya se deja la piel (nunca mejor dicho) en un registro nada fácil, logra una interpretación fascinante y turbadora, nunca su cuerpo fue retratado de forma tan bella. Antonio Banderas, a pesar de tener un papel contenido, deja claras sus limitaciones y no brilla como cabría esperar. El personaje de Marisa Paredes es el gran perjudicado de esta historia, pues su presencia en la casa es prescindible y su historia queda pendiente de desarrollo. En el apartado de nuevos actores sobresalen Jan Cornet o Bárbara Lennie.
Cuando nos bajemos de este viaje a la locura, hemos de dejar que la película crezca en nuestras cabezas, que afloren los debates morales y psicológicos. Gustará más o menos pero es imposible olvidarse de esta historia.
Lo mejor: La hipnótica evolución del cine de Pedro.
Lo peor: Su cine de antes también nos gustaba mucho.
Cuando nos bajemos de este viaje a la locura, hemos de dejar que la película crezca en nuestras cabezas, que afloren los debates morales y psicológicos. Gustará más o menos pero es imposible olvidarse de esta historia.
Lo mejor: La hipnótica evolución del cine de Pedro.
Lo peor: Su cine de antes también nos gustaba mucho.
3 de septiembre de 2011
3 de septiembre de 2011
46 de 67 usuarios han encontrado esta crítica útil
"La piel que habito" es una formidable película: arriesgada, excesiva, retorcida, ambigua, casi inverosímil a ratos, pero dirigida con pulso, con ritmo y con una profunda fe cinematográfica en lo que se está rodando. En cada plano, el director derrocha talento y esfuerzo por hacer algo diferente, por dar una vuelta de tuerca a su estilo y dirigirlo a terrenos más pantanosos, más oscuros. Almodóvar filma lo grotesco con gracia, con estilo y, en muchas ocasiones, la combinación de imágenes y música alcanza cimas que ponen los pelos de punta. El guión (discutible hasta la saciedad y que provocará más de una acalorada discusión) está desgranado con maestría en diferentes momentos temporales y acaba desvelando la trama central con esa naturalidad que tan bien maneja el director. Y en esta ocasión, ese distanciamiento emocional frío con el que se narra esta descomunal tragedia no hace sino acentuar su carga de dolor y convertir su visionado en una experiencia extraña, incómoda a veces, cargante en ocasiones, pero que, como ocurre muchas veces con las grandes películas, acaba funcionando en su conjunto. Desafortunadamente, y como consecuencia de lo excesivo y discutible de la trama, mucha gente dará la espalda a la cinta, cosa, por otro lado, lógica, pues no es una película que busque ser analizada racionalmente (se derrumbaría), sino emocionalmente.

Antonio Banderas & Blanca Suárez
"La piel que habito" no es una obra maestra, por supuesto, pero podría haberlo sido si su director hubiera sido más consciente del material que tenía entre manos y de cómo se debe contar esta historia para que funcione al 100%. Pero Almodóvar es él, y tiene un público concreto que busca cosas muy concretas en su cine (Sí, esos que se reían en la película cuando el resto de los espectadores ni esbozábamos una sonrisa). Y al margen del humor subjetivo, la película adolece, además, de algunos momentos clásicamente almodovarianos que, esta vez más que nunca, solo perjudican al conjunto. Yo tengo la esperanza de que algún día este estupendo director descubra que se puede hacer una película sin chistes ni personajes esperpénticos. Casi lo logró con su mejor película; "Hable con ella", y casi ha vuelto a lograrlo con esta "La piel que habito", pero, desafortunadamente, ese día sigue lejos. El director manchego sigue temiendo mudar definitivamente la antigua piel y mostrarnos la nueva.

Elena Anaya
A destacar, como siempre, las interpretaciones femeninas, tanto de Elena Anaya, la indudable estrella de la cinta, como de una estupenda Marisa paredes, y un Antonio Banderas sorprendentemente convincente en un papel arriesgadísimo y muy difícil. Pero lo mejor, sin duda, los últimos minutos de la película, una escena que solo Almódovar se ha atrevido a rodar y que dividirá a los espectadores a partes iguales de amor y odio. A mí me sobrecogió, y creo que el fundido en negro final está colocado con una maestría que roza la perfección, pero estoy seguro de que no provocará ese efecto en todo el mundo.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
Filters & Sorts
You can change filter options and sorts from here
Últimas películas consultadas
US
Canadá
México
UK
Irlanda
Australia
Argentina
Chile
Colombia
Uruguay
Paraguay
Perú
Ecuador
Venezuela
Costa Rica
Honduras
Guatemala
Bolivia
Rep. Dominicana

