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| 17 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Claudio
santiago del estero (Argentina)
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Su valoración:  |
16 de Febrero de 2010 |
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Es moneda corriente: Oldboy es la película más importante en la filmografía de Park Chan Wook. Lo es por muchas razones, pero principalmente porque, con todo y su Grand Prix de Cannes, supone el ascenso del director surcoreano a las ligas del culto mundial. El opus intermedio de su trilogía de la venganza es una despreocupada narración, esbozada a modo de thriller, que desciende a lo más profundo del terror subjetivo, ahí donde anida lo eternamente humano, lo deseado, lo prohibido.
Oldboy es osada como pocas. Su arte, de irresistible manufactura, parece parida de las entrañas de la insanía y, francamente, uno no puede evitar preguntarse: ¿cómo es posible que lo bello pueda estar emparentado de manera irremediable con tanta mala saña? Park Chan Wook es un especialista en estos abismos y una imparable bestia de la narración. Pero no utiliza sus hábiles tretas como una tuerca en el engranaje de una historia con truco. Ni mucho menos. Su juego consiste en provocar una reacción visceral, incómoda, en el espectador. Acaricia con planos cuidados y colores fascinantes y, cuando llega el clímax (del que más vale no decir nada aquí) uno descubre que no ha sido engañado por una ágil maniobra argumental, sino que ha sido envenenado por esa mano, su paleta de colores, la simpatía de sus personajes y su magistral romance. Nada permanece puro, ni los protagonistas (maravillosamente interpretados), ni el espectador.
Park Chan Wook utiliza su genio y toma prestado de Freud, Shakespeare y Sófocles. Su Hamlet personal (Oh Dae Su) es un héroe brioso y descomunal. Su enemigo no lo es menos. La película es como los rieles fatalmente truncos en una curva descendente. Ser espectador y mirar hacia abajo es enamorarse. Enamorarse de la tragedia y de la inútil esperanza que cualquier ser humano tiene para encontrarse con un futuro luminoso vomitado a buches de la venganza. Pero, sobre todo, es enamorarse del cine. Ese cine sin concesiones, casi extinto, que no interpela con indulgencia, sino con la potencia de su autenticidad.
Pero cuidado! Oldboy es una enfermedad incurable. Y posiblemente la película más excelsa que he tenido la oportunidad de ver.
Claudio 
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| 23 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Heferstion
Viena (Austria)
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Su valoración:  |
30 de Abril de 2006 |
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Nuestras acciones suelen tener más influencia de lo que pensamos. Una simple palabra, un gesto, un comentario sencillo y huero de toda clase de intencionalidad para nosotros puede encumbrar o derrumbar el mundo de otro.
Sin pretenderlo, cada gesto y cada palabra que mostramos o decimos puede cambiar la vida de otro. Tenemos mucho más poder del que normalmente somos conscientes.
Y cuando ese cambio resulta pernicioso en el otro, o en sus allegados, nace el odio, y de su mano, la sed de venganza.
Venganza que, según los expertos en las artes que llevan a ella, es un plato que se sirve frío. La acción presta, con la sangre alterada, sólo llevará a la violencia sin juicio y desordenada, a la satisfacción del daño interno mediante la provocación del daño externo. Pero nada más. Nadie que pretenda vengarse hallará en ello nada más sino un pasajero alivio de su dolor.
La venganza debe ser premeditada, pensada largo tiempo, y llevada a cabo sin vacilación, disfrutando, saboreando cada momento. Quentin Tarantino ofrece una pobre visión de la venganza en su afamada Kill Bill. Ya le gustaría él haber parido una venganza tan sutil, tan exquisita, tan perfecta. La venganza ha de ser perfecta.
Y cuanto más daño se haga al otro, tanto mejor, tanto más será satisfecha nuestra insaciable sed contra la ofensa.
Empero, la consumación del acto, la satisfacción de la injuria causada, vacía de vida a aquél que la busca. Toda una vida dedicada a obtener reparo de lo violado en el propio ser llega a su clímax en el momento de cobrar la factura. Pero tras ello, nada hay en la vida. Nada. El que dedique su tiempo a cobrar la deuda del desagravio, reducirá notablemente su tiempo de existencia. Disfrutará viendo retorcerse en la duda, el miedo, a su presa. Saboreará cada momento en la que ésta comprenda los porqués. Llegará al nirvana cuando su injuriador clame piedad, suplique clemencia. Pero una vez que le vilipendie completamente, su vida habrá alcanzado su meta.
Heferstion 
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| 30 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Héctor
Alicante (España)
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Su valoración:  |
10 de Julio de 2005 |
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Sólo se me ocurre un adjetivo para describir esta maravilla: brutal. Brutal en el más extenso sentido del vocablo.
Al verla, uno se sorprende por varios motivos. ¿Es posible que a estas alturas se pueda gozar de filmes tan originales como este?, ¿es posible vivir durante dos horas seguidas todo un torrente de emociones sin pausa que impactan a cada imagen?, ¿es posible asistir a un desenlace tan demoledor, triste, emotivo pero a la vez repleto de belleza?. Lo es.
"Oldboy" me ha emocionado.
Héctor 
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| 13 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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rouse cairos
santa fe (Argentina)
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Su valoración:  |
28 de Junio de 2009 |
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"Old Boy" es una película que necesita ser vista con cierto distanciamiento y el estómago bien fuerte para soportar escenas de crudeza no habitual para los ojos occidentales, como devorar un calamar vivo (plato típico de Corea) o luchas y torturas resueltas a martillazos y cuchillos o espadas que atraviesan hasta los dientes.
El film se desarrolla en estructuras simétricas y vertiginosos círculos concéntricos sobre el eje de la venganza, un tema que para el director coreano funciona como catarsis y liberación para resolver los odios reprimidos por la cultura.
El relato juega con abruptas elipsis y flashbacks, que dibujan el fragmentado itinerario de Oh Dae Su, un hombre secuestrado sin motivo aparente, que pasa 15 años aislado en un departamento subterráneo sin conocer a sus captores ni el porqué ha sido victimizado de esa forma. Inesperadamente liberado, recibe la llamada del causante de sus males, quien lo invita a resolver en cinco días la razón de su secuestro y sobre todo de su liberación. La resolución de este enigma será el objetivo concreto con plazo perentorio, para el cual el protagonista, obsesionado por el deseo de vengarse, contará con dos aliados: su único amigo y la bellísima Mi Do, camarera de un restaurant de suchi, de quien se enamora.
La trama dependerá de un contexto hipertecnologizado, donde la computadora y el celular son coprotagonistas indispensables para el periplo del personaje, quien como el héroe de Matrix, será orientado por una voz externa, la de su invisible antagonista, que construye y alimenta la narración como los hilos de una marioneta.
En este universo dislocado y siniestro existen momentos de alto lirismo que parecen pertenecer a otro film. Así la brutalidad de algunas imágenes tiene su contrapartida en otras de refinada estética, generalmente vinculadas con la idea de la pareja. Esta disociación se refleja también en la banda sonora, donde la música clásica se convierte en el fondo de una secuencia de tortura.
Si Old boy se reduce a un crudo relato de venganzas revestido de rebuscada complejidad laberíntica o si detrás de su apocalipsis hay algo más que una visión sarcástica y nihilista, es un interrogante para continuar la polémica, ya que además de su apología de la irracionalidad contemporánea deja planteado un conflicto ético, donde se revela que los más nimios acontecimientos del pasado influyen en el aparente sinsentido del presente.
Intencionalmente ecléctica, Old boy bebe por igual del cómic, de la tragedia griega, del cine norteamericano y de un clásico de la literatura como "El Conde de Montecristo".
Más cerca del melodrama que del drama, de lo siniestro que de lo sombrío, la película además de su hiperviolencia esconde una dosis de romanticismo más o menos convencional y una necesidad de redención de sus personajes, a la vez víctimas y verdugos.
rouse cairos 
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| 14 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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ALITE
GRANADA (España)
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Su valoración:  |
7 de Febrero de 2008 |
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Me estoy empezando a aficionar al cine oriental, ya que me lo recomiendan muchas de mis almas gemelas y la verdad es que me está sorprendiendo gratamente.
Old Boy es una película sencillamente brutal, como he leído en otras críticas.
Al principio me resultó insípida, le faltaba algún ingrediente y no sabía cual. Pero poco a poco me fui metiendo en la historia y me supo enganchar hasta el punto de sufrir por todos y cada uno de los personajes, desde el técnicamente "malo", hasta el supuestamente "inocente".
Escenas significativas, frases memorables, personajes carismáticos...
Te envuelve en su originalidad y te fascina en su final.
ALITE 
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