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| 9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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rouse cairos
santa fe (Argentina)
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Su valoración:  |
4 de Febrero de 2010 |
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Bergman nos cuenta la breve historia de una joven pareja, donde registra el deterioro del amor que fugazmente une a los protagonistas desde un verano hasta el invierno siguiente.
Una película de estilos y tonos diferentes, donde aparece como fondo la vejez versus el mundo adulto, con sus preocupaciones que contrastan con la soberbia juventud, su rebeldía y deseos de libertad sin límites. Esta etapa más luminosa de la vida encuentra su eco en el desnudo femenino, afín al paisaje fronterizo que lo enmarca delicadamente entre arena, piedra y mar.
El montaje balancea contrastes entre el cielo y la tierra. Nubes a las que se dedican varios planos fijos, versus el "abajo" de la miseria humana, siempre acechante en el resentimiento de agresiones como la del acampante solitario o el tratamiento humillante de los campesinos que encuentran a Mónica buscando comida.
El personaje femenino es avasallante y contradictorio. Una mezcla de mujer fatal y de niña irresponsable. Encarna una salvaje ingenuidad, una sinceridad brutal, un egoísmo hedonista, justificable en su edad y su pobreza. Enamora al protagonista tanto como a la cámara que se detiene en su rotunda sensualidad. que se paladea como una fruta.
La película converge en un símbolo concreto que menciono en el spoiler. Tanto como ese final, son memorables las tomas exteriores del luminoso verano donde Mónica se recuesta sobre la gramilla, mientras una fina red de sombras cruzan su rostro como hilos, en un montaje de asociaciones con la resplandeciente telaraña del insecto, transformado por la luz en una especie de joya. Puro impresionismo poético disfrutable para contrarrestar el intenso sabor de almendra amarga que la Película nos deja, heridos por la pena.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Al entrar al invierno, con la responsabilidad de una hija en brazos, el joven abandonado encontrará un espejo concreto que también simbólicamente resume el tiempo. En él contempla su imagen actual y proyecta sus recuerdos de la fugaz felicidad pasada. Un grupo de ancianos en movimiento ocupa la última imagen reflejada por el espejo, transmitiendo la caducidad que siempre espera al final de todo camino humano.
(El título de esta crítica está tomado de un verso escrito por la poeta argentina Paulina Vinderman. Pertenece al poema "Cielos": "...amargo y perfecto como una almendra amarga". Amargo y perfecto, dos adjetivos dignos de este film inolvidable.
rouse cairos 
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| 9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Pelrillo
Pontevedra (España)
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Su valoración:  |
28 de Marzo de 2007 |
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Bergman vuelve a realizar un estudio magnífico de la vida y en particular de las fases del amor. La fotografía es sublime. Va acorde con el devenir de los acontecimientos. Luminosa, abierta y bella en la primera parte de la película que, aunque esté rodada en B/N, transmite más gama de colores y tonalidades que cualquier otra película en color. En la segunda parte la fotografía se vuelve oscura y opresiva acompañando el desenamoramiento, la desesperación y el desengaño. Pero Mónica es mucha Mónica y mientras quede el recuerdo de aquel verano, el amor no morirá del todo.
Pelrillo 
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| 9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Vivoleyendo
Huelva (España)
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Su valoración:  |
21 de Agosto de 2008 |
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El Bergman más naturalista y llano, pero igualmente removedor de espíritus, se despliega con todo su caudal de genialidad en un drama romántico que hechiza, cautiva, incomoda, abofetea, zarandea y finalmente noquea, desarrollando una historia de amor de realismo apabullante, de romanticismo auténtico y efímero, un romanticismo que escuece y que duele, muy alejado de los cánones de Hollywood, y empañado por el próximo y duro despertar a unas verdades muy difíciles de aceptar: los compromisos, la madurez, las responsabilidades, las privaciones y la renuncia a las locuras de una juventud que no puede durar eternamente.
El director sueco narra, con una calidad suprema que no muchos consiguen, la esencia de las relaciones sentimentales y su evolución. Esta historia de amor puede ser la de muchas parejas: jóvenes plenos de sueños se enamoran y en los comienzos experimentan un verano resplandeciente y dorado, lejos de preocupaciones y de trabas, que después se va apagando en un otoño que se llena de hojas muertas que obstaculizan el paso y hacen que éste deje de ser airoso… Para finalmente hundirse en un invierno helado y amargo en el que las noches carentes de sueños parecen no tener conclusión.
Chicos y chicas procedentes de familias humildes y modestas, obreros que trabajan muchas horas en oficios monótonos y frustrantes, aguantando los malos modos de sus superiores e incluso siendo objeto de acoso sexual, a cambio de jornales insuficientes. Para después regresar al diminuto pisito abarrotado y ruidoso, situado en un edificio cochambroso habitado por vecinos que se pasan el tiempo gritando, peleándose o armando jaleo bajo los efectos de las borracheras. Y uno de los borrachos es el padre de alguno de los jóvenes de los que hablábamos.
Hasta que la parejita que está en los principios de su amor se harta de todo, y se larga a la ventura, tratando de escapar hacia una libertad envenenada y falsa, una libertad avara que en realidad son las mismas cadenas disfrazadas, que sólo permiten a los ingenuos amantes unos meses de ilusiones y felicidad, antes de quitarse la máscara y atraparlos.
Los enamorados aprenden que no se puede huir de los problemas… Y que, cuando el amor es puesto cruelmente a prueba, si alguno de los dos vacila y se niega a admitir que la vida no es sólo verano, entonces todo lo que se ha construido corre un gran peligro.
Imágenes osadas, llanas, crudas a la vez que románticas, con unos magníficos planos de los personajes y de los bellos paisajes de Estocolmo, con sus venerables edificios y sus canales, mezclando la majestuosidad de la ciudad con la fuerza irresistible y salvaje de la naturaleza. La fotografía de Bergman en esta película es una puerta tanto a la realidad desnuda, como a la brevedad de los sueños que poco a poco se van haciendo trizas, mientras llega a su fin el verano más hermoso que Harry y Monika habrán de vivir, y que no se repetirá.
Vivoleyendo 
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| 8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Manuel PM
Cádiz (España)
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Su valoración:  |
7 de Mayo de 2007 |
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De esta película me llamaron varias cosas la atención:
-El autor del guión no es Ingmar Bergman, lo que no es habitual en su filmografía.
-La presencia de la sensualidad y el erotismo que luego no aparece mucho en sus películas posteriores.
-Las evidentes similitudes con el neorrealismo italiano.
-La no presencia de temas de profundo calado, algo frecuente en el resto de su filmografía.
Por todo ello, es una película peculiar y magnífica, en la que su mayor baza es la excelente interpretación de Harriet Andersson (una de us musas), por su naturalidad, por su exhuberancia y por su sensualidad.
La cinta comienza siendo un fresco neorrealista (con vecinas vociferantes, hombres que seducen a las chicas, niños que corretean por la calles y hacen travesuras...), luego vaderivando hacia la tragedia.
Los dos protagonistas viven en un mundo hostil y deciden huir juntos de tanta inmindicia e injusticia, en una aventura romántica (un verano) inolvidable para ambos.
Evidentemente, y como es normal en Bergman, la fotografía en blanco y negro es preciosa.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Hay muchas escenas que podrían destacarse, pero señalo dos:
-El baño de Mónica, en la que cahpotea como una Venus muy seductora.
-Mónica en el café intimando con otro tipo. En sus ojos puede ver el espectador una mezcla de vergúenza, desorientación y tristeza.
Manuel PM 
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| 8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Hubo una época en el cine europeo en que el cine de autor era de verdad cine de autor, con cineastas con algo que decir y un mundo personal que mostrar, con resultados muchas veces más que discutibles, pero siempre interesantes, no como hoy, subvencionados que besan servilmente la mano que les da de comer, cantamañanas y niñatos, que cuentan obviedades engolando la voz y admirándose de lo listos que son. Esta película, sobre la negativa de una joven a madurar y aceptar la realidad me gusta especialmente. inolvidable Harriet Andersson.
Teddy Roosevelt 
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