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Críticas de "Perdición"
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| 15 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Aeris
Donostia (España)
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Su valoración:  |
2 de Diciembre de 2007 |
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7 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil.
9 de Junio de 2007
Genial. No hay otra palabra para calificar esta obra maestra del séptimo arte. Sencillamente genial.
¿Por qué ya no se hacen películas así? ¿Porqué no hay hoy en día un director que pueda hacer algo parecido a esto?
En esta película tenemos todos los ingredientes del universo negro, conspiraciones, asesinatos, mujeres fatales y bocanadas de humo.
Tenemos a un espectacular Edward G. Robinson que podría ser el perfecto sabueso del film noir. Un Fred MacMurray atrapado por la perversidad de una femme fatal, Barbara Stanwyck: su perdición.
Una película que te deja pegado al asiento desde el primer plano hasta el último, que te mantiene en vilo todo el rato porque no sabes que es lo siguiente que va a pasar. Aunque la hayas visto varias veces, la sensación perdura, es como si la vieses por primera vez, ¿cómo terminará?
Para mí todo se resume en las palabras del gran Alfred, que le mando un telegrama a Wilder y le puso: "Desde perdición, las dos palabras más importantes en el mundo del cine son Billy Wilder".
Pues eso, esto es una película, y lo demás, algo parecido...
Aeris 
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| 17 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Grandine
Sabadell (España)
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Su valoración:  |
14 de Mayo de 2007 |
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Cuando uno empieza a ver "Perdición", es imposible que no se sienta inmerso en la historia que Wilder está retratando, pues desde esa ambientación tan turbia lograda con exquisitez, mediante un buen uso de la iluminación y la inclusión de una banda sonora muy adecuada, o esa narración en off que procede a desgranar la historia desde la perspectiva del protagonista, Walter Neff, contribuyen en gran parte a que el espectador se sienta uno más.
Además, el punto de partida, aun y a estas alturas, resulta tan vibrante como en otras grandes obras del género: Por esa relación que se establece bien pronto entre los dos protagonistas, por esos endiablados diálogos conformados soberbiamente para el deleite del espectador y por ese planteamiento que busca un poco de atención y la obtiene en seguida gracias a sus variadas virtudes, que no son pocas.
Sin embargo, la película peca de ser demasiado obvia. Y ojo, que cuando digo obvia no me estoy refiriendo a que pueda resultar previsible o tópica (sería una estupidez hablar de esos parámetros cuando estamos ante una obra de los años 40, una de las precursoras del género). Cuando digo obvia, me estoy refiriendo al direccionamiento que le da el cineasta a su film, pues tras ese direccionamiento, las intenciones de cada uno de los protagonistas y el como irán avanzando junto a la cinta resultan demasiado evidentes. En primer lugar, porque el trazo al que somete Wilder a sus personajes es demasiado esclarecedor, haciendo que en seguida sea visible el cauce que tomarán sus decisiones y cuales serán los aciertos y los errores de estos, cosa que evidencia un transcurso, si bien notablemente urdido y armado, no tan satisfactorio en otras vertientes. Y en segundo lugar, puesto que las explicaciones que se ofrecen entorno al caso principal, también resultan claras en exceso, haciendo que uno tenga la certeza de como terminará transcurriendo todo.
De todos modos, ese pequeño escape no es más que futileza si la comparamos con la envergadura de la obra, sobre como posee ese extraño magnetismo y como ese halo de turbación se apodera de la pantalla constantemente, cada vez que una de las reflexiones del protagonista se dilucida gracias a la voz en off antes mencionada.
De las que hay que ver. Sobre todo si eres uno de esos amantes del cine negro de siempre.
Grandine 
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| 15 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Taylor
Terrassa (España)
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Su valoración:  |
4 de Mayo de 2007 |
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"Perdición" viene a ser como una receta magistral que determina a la perfección cuáles deben ser los procedimientos y aderezos necesarios para conseguir el sabor del más auténtico y genuíno cine negro. Sin embargo, disponer de todos esos ingredientes ( fotografía tenebrosa, música asfixiante, guión sin fisuras, diálogos mordaces e interpretaciones solventes ) no serviría de nada sin un cocinero para guisarlos adecuadamente. Billy Wilder es quien le infunde el estatus de obra maestra a "Perdición". No lo duden. Mis enanos cinéfilos tampoco me han fallado nunca.
P.D. : Barbara Stanwyck no lo hace mal pero con Lana Turner o Lauren Bacall como "femme fatale" mi nota hubiera ascendido automáticamente a 10.
Taylor 
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| 8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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kafka
villoldo - palencia (España)
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Su valoración:  |
6 de Mayo de 2007 |
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Del trío formado por Wilder, Raymond Chandler y James M. Cain nació la que, sin lugar a dudas, es una de las mejores películas de cine negro de la Historia del Cine y una de las cimas de este Arte en general.
Con "Perdición" Wilder asomaba su talento de forma absolutamente maravillosa, con una historia genialmente escrita en un guión formidable que, sin desmayo, nos conduce a las irresistibles fauces del mejor cine negro, que muchas veces es decir del mejor cine.
Eléctrica, envolvente, agílisima y soberbia, regada de un humor ácido que corroe todo lo que pilla a su paso y que engrandece aún más sus afilados y agudísimos diálogos de doble filo.
En esencia, "Perdición" es la historia de un hombre muerto en vida tras ser arrastrado hábil y retorcidamente por una pérfida y codiciosa mujer, por una "femme fatale" que lo guía al despeñadero de un destino implacable, al caer al núcleo de una tela de araña sin escapatoria, dónde la violencia y el daño son mucho peor que físicos, de tipo moral, aniquiladores del alma. Y un hombre sin alma es ya un hombre muerto.
Genial de cabo a rabo, tiene unas interpretaciones apasionantes y memorables de MacMurray y Stanwyck, y literalmente maravillosa del inolvidable Edward G. Robinson. Imprescindible. Y, por cierto, "yo también te quiero", amado Billy.
kafka 
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| 7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Lupo
Madrid (España)
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Su valoración:  |
13 de Junio de 2008 |
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Mientras pasan los títulos de crédito, la silueta de un hombre con muletas camina hacia nosotros hasta oscurecer la pantalla.
Preludia el tono de lo que viene, sombrío; para Brackett, coguionista de Wilder en aquella época, demasiado sombrío. Ante la sordidez de la novela de Cain, se hizo a un lado. Encontraba rechazable el argumento, con personajes codiciosos, de apariencia normal pero capaces de todo por dinero: pensando en unos miles de dólares los ojos les hacen chiribitas, literalmente.
Contratado Chandler, muchas frases del excelente guión brillan con filo inconfundible. El primer diálogo entre el vendedor de seguros Neff y la señora Dietrichson, de fluidez vertiginosa, tiene su sello.
En los minutos iniciales Neff, herido, dicta a una grabadora la narración de la historia. Comienza con una apretada sinopsis y da paso a una serie de amplios flashbacks que, a modo de capítulos, se suceden con ritmo perfecto, en tensión constante y sin violencia visible.
La fotografía se mueve entre tinieblas, siguiendo la pauta de “M, el vampiro de Dusseldorf”. Noche, penumbra, lámparas apagadas. Desde ámbitos a oscuras se ve llegar a alguien. Una luz exterior dibuja el marco de la puerta. Primero entra la sombra, luego la figura.
Para escenas claras, la iluminación ‘de noticiario’ que deseaba Wilder.
Suelen ser las correspondientes al supervisor, una excelsa creación de Edward G. Robinson. Guiado por golpes intuitivos, aplica como un atleta mental la lógica deductiva a la reconstrucción de los hechos, con todo detalle.
Fumando en su despacho ve con el pensamiento a los personajes moverse sigilosos, ocultos bajo sombreros, velos, con pasos sin ruido, por despoblado; ve lo que está lejos y lo que está algo más cerca, pero no puede ver lo que está demasiado cerca.
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*Cosas que hay en este manantial permanente de cine:
-Sombrero puesto la mayor parte del tiempo.
-Cerillas que se encienden con la uña, a una sola mano.
-Polvo flotante en el aire oscuro.
-Una pulsera tobillera.
-Puertas de apartamento que se abren hacia afuera.
-Reflejos irisados en una peluca rubia.
-El dictáfono, que guarda todo en palabras dichas.
Lupo 
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