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Críticas de "4 meses, 3 semanas y 2 días"
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| 8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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LennyNero
El Prat del Llobregat (España)
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Su valoración:  |
7 de Febrero de 2008 |
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En la vida de una mujer pueden acaecer muchos sucesos dramáticos, pero sín duda el aborto debe de ser uno experiencia traumática en grado sumo. Aquí lo que imprta no es si uno está a favor o no, lo que importa es mostrar la experiencia y que contemplemos el horror que se deriva de ello, y más en una sociedad como la Rumanía de Ceaucescu donde la falta de libertad y el secretismo estaban a la orden del día.
Lo que Mungiu nos ofrece es un auténtico tour de force para el espectador, ya que ofrece una visión casi documentalista, desprovista de artificios de lo que significa un aborto. Lo que la película provoca no es más que un espejo de las sensaciones de la protagonista. Sentimos su agonía, su frustración, su rabia ante tanto canalla y ante tanta incomprensión, pero sobre todo la soledad de quién lo padece.
Para ello se desvía la tención hacia otro lugar, para que no necesitemos verlo para sentirlo, sólo con oir tanta cháchara intrascendente ya nos hace sufrir pensando que estará pasando. Por ello es tan destacable la interpretación de la protagonista, ya que sólo su silencio, sólo sus miradas nos hacen comprender lo que significa la angustia.
Así la película se va oscureciendo poco a poco, reflejando la desolación y la tensión a la que se ven sometidas sus personajes. La película habla de un aborto, del derrumbe de una persona, pero en el fondo no es más que una metáfora de un país, de un régimen, de un sistema que se estaba desmoronando a pasos agigantados.
Lo mejor: La angustía que transmite
Lo peor: Las lecturas ultraconservadoras que algunos le han dado
LennyNero
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| 12 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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jorgeimer
madrid (España)
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Su valoración:  |
13 de Enero de 2008 |
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Rumanía, últimos años del comunismo. Otilia y Gabita son estudiantes y comparten habitación en una residencia de estudiantes. Otilia pasa una mañana entera recorriendo hoteles en busca de una habitación, discute con su novio porque, posiblemente no podrá ir a la fiesta de cumpleaños de su madre por la noche, y finalmente, se cita con un tal Mister Bebe. Juntos van a la habitación que han reservado en la que les espera Gabita...
Resulta de agradecer que en este momento, en el que a casi todo cineasta que se precie le da por sumarse al carro de la crítica social, llegue una película como esta que, pese a tratar de un tema tan controvertido como lo es el aborto, elude todo tipo de pancartismo para centrarse únicamente, en contar una historia. Y vaya si la cuenta.
Mungiu huye desde el primer momento de toda clase de sentimentalismo. La primera media hora resulta confusa, pero confusa de un modo que logra atrapar al espectador. Al estilo de las películas de Haneke, en especial de "El séptimo Continente", deducimos que algo va a pasar. Algo se está cociendo y no se sabe muy bien hacia donde dirigir la mirada. Y de repente, la historia se aclara: todo el nudo queda planteado en una espinosa conversación entre los tres protagonistas. A partir de ahí, la película empieza a hacérsele realmente incómoda al espectador.
No hay crítica alguna al aborto, no hay crítica alguna al sistema comunista (si la hay, existe de manera muy tímida). Sólo una sucesión de escenas en tiempo casi real que ponen los pelos de punta al más pintado. Y no porque sea ésta una película violenta o desagradable. La tensión surge a raíz de esa fría cámara(helada, congelda) que permanece impasible al destino de sus protagonistas, a raíz de la falta de asideros frente a la que se encuentra el espectador.
En la falta de pretensiones está la principal virtud de este filme, y a la vez, el motivo por el cual no pasará jamás a la historia. Posiblemente sea mejor que cualquiera de las películas del ya mencionado Haneke, pero la inexistencia de una idea que acompañe a lo desesperanzador del relato, hace de ella un producto que entra muy bien por los ojos pero que, posiblemente, no tienda a enquistarse en la conciencia como si hacen, en cambio, cintas como "El video de Benny". Para sacarle un símil, "Hijos de los hombres" es en mi opinión, una de las grandes películas de ciencia ficción de los últimos 20 años, pero en cambio, es un filme que acaba borrándose de la memoria principalmente, porque se queda a medio camino de lo que quiere decir. "4 meses,3 semanas y 2 días" apenas hace amago de querer decir algo o de transgredir en algún sentido.
Independientemente de ello, pienso que es una película muy recomendable. Eso sí, para espectadores preparados para sufrir un buen rato.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Una de las cosas que más destacaría de la película es la cantidad de pistas falsas que da. Por ejemplo, cuando la protagonista roba la navaja de la cartera del médico, se espera que vaya a pasar algo con ella, cosa que no ocurre. Lo mismo diría de la tarjeta de identificación que el hombre se deja en el hotel.
La escena de la comida con los "suegros" es sensacional. Suena el teléfono y nadie lo coge, y ni en una escena de semejante tensión, el director se permite el lujo de sacar un primer plano o de mostrar más de cerca el indecible agobio que debe sufrir la protagonista (papel, por cierto, maravillosamente interpretado por Anamaria Marinca).
jorgeimer
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| 9 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Vargtimmen
Sabiñánigo (España)
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Su valoración:  |
5 de Enero de 2008 |
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Este film archipremiado del rumano Cristian Mungiu es un sólido ejercicio de realismo, una crónica cruda, aunque tal vez no tan profunda o reflexiva como cabría esperar. Su estilo es frío, cortante, sólo roto por el rostro más de una vez desencajado de quien lleva el peso del largometraje, la casi debutante actriz rumana Anamaria Marinca. La película es un reverso a otros films que comparten con ella la temática del aborto ilegal como "Une affaire de femmes" o "Vera Drake". Aquí, todo gira en torno a Otilia, que ni es la que aborta ni la que practica el aborto sino la amiga y compañera de Gabri, la joven que desea abortar. Así las cosas "4 meses, 3 semanas y 2 días" puede también verse como un ejercicio de exaltación de la amistad más allá de la legalidad e incluso de relaciones sentimentales que quedan a un lado cuando se necesita la ayuda de una amiga. Por lo demás, Mungiu no da pie a trucos dramáticos, giros inesperados, sino que es un fiel captador de una situación tensa, de vigoroso ritmo. No nos introduce en la mentalidad de Gabri, en lo que pasa por su cabeza, su miedo, no nos otorga el papel de espectador bajo la posibilidad de cuestionarnos la moralidad o no del aborto, ni siquiera de la vida de una persona o no, nos coloca en ese segundo plano que representa Otilia, que somos nosotros, presenciando sin compasión emocional lo que puede ser, no es y se va, con dureza, distanciamiento. Gran escena la de la cena en casa de la familia del novio que rompe por un momento la acción alcanzando no obstante el mejor momento del film enfrentando banalidad y dramatismo. Para irle siguiendo la pista al cine rumano actual...
Vargtimmen
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| 7 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Vivoleyendo
Huelva (España)
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Su valoración:  |
8 de Abril de 2008 |
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Tal es la sensación que este durísimo y asolador drama va dejando en el cuerpo cuanto más avanza. Aplastante, lastimador, punzante, opresivo, revulsivo. Cualquier calificativo que haga referencia a los más bajos, angustiosos y depresivos estados de ánimo que el ser humano pueda albergar, caben en los más de cien minutos de metraje.
Una odisea de pesadilla, cargada de una tensión insostenible. Una cuerda demasiado estirada, a punto de romperse. Siempre a punto de desgajarse y restallar con un sonido siniestro y fúnebre.
Sigo a Otilia a través de sus vaivenes, de los riesgos asumidos, sintiendo que casi me falta el aire. Me irrito contra Gabitza, siento unas incontenibles ganas de zarandearla para que se espabile, para que cobre algún pedazo de sensatez. Me irrita que sea tan inconsciente, que haya metido a Otilia en un lío tan gordo. Experimento la humillación y el abuso sufrido como una patada en el estómago. La parte más pesimista que hay en mí vuelve a despreciar una vez más las bajezas de la condición humana y a horrorizarse porque la bestia que anida en muchas almas inmundas salta para aprovecharse de las debilidades ajenas y devorar a las presas expuestas.
El temor del gran despropósito, de las tremendas implicaciones de lo que se está llevando a cabo, la certeza de que, pase lo que pase, la tragedia está servida y siempre habrá seres humanos que paguen un precio terrible. Y uno de ellos está condenado a pagar el precio más elevado. El de su propia vida. Un ser en formación que no pidió que lo iniciaran, un ser vivo e indefenso que debería ser protegido y que en cambio es sacrificado por culpa de la inconsciencia y del egoísmo humano.
Sea como sea, ese bebé va a pagar por los errores ajenos. Por las estupideces de los adultos. Y eso no se me quita de la cabeza. No puedo dejar de darle vueltas.
No puedo evitar que me revuelvan unos fuertes sentimientos encontrados. No puedo ignorar que siento un profundo desprecio ante un hombre que decide dar la espalda a las importantes consecuencias de unos actos llevados a cabo con demasiada ligereza. Qué bueno es eso de echar un polvo, menuda virilidad demuestran muchos hombres que se vanaglorian de echar polvos. Pero, ¿y la virilidad de asumir lo que viene después, ese "inconveniente" que suele ocurrir cuando no se usa el condón? Claro, el marrón se lo lleva la mujer, si te he visto no me acuerdo. Total, un bebé no es nada. Qué más da desentenderse.
Y qué decir también de la "madre". Creo que ya está de más lo que yo pueda añadir, porque mi postura ha quedado bien clara. Aquí no se trata ya de sentir más o menos compasión, o de ponerse de parte de unos o de otros. Se trata del hecho de que una criaturita inocente va a pagar con su vida porque otros echaron tan ricamente el polvo sin precauciones, y sin pensar en nada más. Sabiendo a lo que se exponían.
No se trata de tirar a la basura un trasto inservible.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Crudo testimonio sobre la realidad del aborto. Cámara en mano, actuaciones soberbias, escenarios de una Rumanía de los años ochenta, con personas sumergidas en crueles secretos y clandestinidades inconfesables, deambulando por un filo de navaja cortante e hiriente cuyas incisiones son incurables.
Un secreto demasiado abrumador, lo suficiente para haber dejado en los ojos de Gabitza y Otilia, y en sus conciencias, el peso de la culpa.
Vivoleyendo
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| 8 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Raven
Huelva (España)
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Su valoración:  |
5 de Noviembre de 2007 |
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Durísima película del rumano Cristian Mungiu que en 113 minutos -no 153- nos sobrecoge aun cayendo a veces en el morbo, con una historia de una estudiante embarazada sin desearlo y su amiga, que la ayuda en todo el proceso clave: el aborto.
Me da la sensación en ciertas escenas que bebe del cine de Haneke (planos largos y estáticos, pero cargados de una enorme significación y dramatismo, a la vez que brillantemente interpretados) e incluso esa tensión preliminar que te va poniendo mal cuerpo hasta que ves lo que llevas esperando que suceda me recordó a la amarga Hard Candy.
En fin, una gran y recomendable película que he tenido la posibilidad de conocer gracias al Festival de Cine Europeo de Sevilla.
Raven
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