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| 35 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Bloomsday
AA-licante (España)
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Su valoración:  |
15 de Junio de 2005 |
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Épica en estado puro y diversión garantizada. Una clase magistral de Kurosawa en la manera que tiene de rodar las secuencias de acción que siguen siendo insuperable. Las armaduras, las caras, los excesivos movimientos de los actores japoneses y la lluvia se mezclan en una película redonda. Combina espectacularidad con claridad, en todo momento sabes lo que pasa, no se recurre por supuesto a esos montajes ultrarápidos que más que ritmo vertiginoso lo que genera son mareos. Un alarde narrativo muy cercano al cine occidental en algunos momentos del que ya podrían aprender los cineastas actuales ahora que se vuelve a los caballos y las lanzas. Kurosawa es un cineasta todoterreno capaz de generar obras maestras al ritmo de John Ford. Juega con la cadencia extraordinariamente, demostrando que es un genio dominador del lenguaje cinematográfico, pausa y ritmo. Desgraciadamente hoy esto no parece tener mucho valor. Todo es publicidad, incluido el cine, y si no va a velocidad luz, incluidas las escenas que precisan otro ritmo, se considera lento.
Bloomsday 
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| 22 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Taylor
Terrassa (Polonia)
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Su valoración:  |
8 de Enero de 2011 |
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Si el cine fuera una ciencia y existiera algún artefacto que nos permitiera constatar empíricamente el valor real de “Los siete samuráis”, lo más probable es que la peli de Kurosawa pulverizara completamente dicha maquinita. Sí, sí, no es coña. Las máquinas suelen estar programadas para trabajar a según qué niveles, y cuando las sobrecargas demasiado -lógicamente- se joden.
Coñas al margen, lo que tengo muy claro es que “Los siete samuráis” es una peli -técnica o formalmente- irreprochable. Y eso podría traducirse en que su dirección es vigorosa, en que su pulso narrativo es ágil, en que las escenas de acción están muy bien resueltas, en que la composición de sus personajes es impecable, etc. etc. Pero más allá de todas esas incuestionables cualidades “empíricas”, subyace en la peli de Kurosawa algo que la hace única. Algo que la hace grande. Algo que le confiere un poderío extraordinario. Como si estuviera tocada por una varita mágica. Y ese algo, a mi juicio, es su profundo humanismo.
Permitidme, pues, que haga hincapié en ese aspecto. Que haga hincapié en cómo y de qué manera Kurosawa es capaz de conmovernos mostrándonos como un campesino recoge, uno por uno, los pocos granos de arroz que le han dejado unos ladrones. O de cómo el samurái interpretado por Mifune se derrumba, desolado, con un niño en brazos que acaba de perder a sus padres. O de cómo el sabio y reflexivo samurái interpretado por Shimura interpreta el final de la batalla. O de cómo -en definitiva- siete valientes, generosos, solidarios y honorables samuráis fueron capaces de arriesgar sus propias vidas… por un puñado de arroz. Sublime.
Tan sólo añadir que -veinte años después de verla por primera vez- por fin he comprendido por qué “Los siete samuráis” es, para muchos, la mejor peli de la historia del cine.
Taylor 
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| 19 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
17 de Mayo de 2010 |
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Es el film más conocido y popular del realizador japonés Akira Kurosawa (1910-98). El guión, de Shinobu Hashimoto, Hideo Oguni y A. Kurosawa, desarrolla una historia original de samuráis ambientada en el Japón del XVI, inspirada en referencias históricas y leyendas. Se rueda con 3 cámaras simultáneas (una para los primeros planos, otra para los planos medios y una tercera para los planos generales) en escenarios reales de montaña y en un gran plató montado al aire libre. Es nominado a 2 Oscar (dirección artística y vestuario) y gana el León de plata (director) de Venecia. Producido por Sojiro Motoki (“Vivir, “Trono de sangre”...) para Toho, se estrena el 26-IV-1954 (Japón).
La acción dramática tiene lugar en un valle entre montañas en el s. XVI (misma época que “Trono de sangre”). Una pequeña aldea de campesinos, de unos 70 habitantes, perdida en las montañas, recibe cada otoño la visita de un grupo de bandidos (unos 40), que roban las cosechas, violan, raptan y matan. Sumidos en la miseria y la desesperación, deciden contratar los servicios de varios samuráis para que les ayuden a defenderse. En la población del llano más próxima, los cuatro enviados de la aldea contactan con Kambei Shimada (Shimura), que acepta ayudarles y, además, recluta a cinco compañeros (Sichirogi, Garobei, Kyuzo, Heigachi, y Katsushiro). A ellos se une espontáneamente Kikuchiyo (Mifune). El líder del grupo es Kambei por sus dotes de mando y capacidad estratégica. Shichirogi, antiguo amigo de Kambei, es un guerrero experto y disciplinado, que hace las funciones de lugarteniente. Garobei es ingenioso y bondadoso. Kyuzo, de pocas palabras, es un gran maestro en el manejo de la espada. Heihachi es alegre y divertido. Katsushiro, el más joven del grupo, es fuerte, voluntarioso y no pertenece a la clase de los samuráis. Kikuchiyo es impulsivo, presumido, borracho, fanfarrón y amigo de los niños.
El film suma drama, acción, epopeya, aventura, humor, romance, suspense, crítica social y análisis de la condición humana. La narración es sencilla y clara, como la de un cuento. Prescinde de artificios y florituras innecesarias en beneficio de un estilo austero, sobrio y directo. Presta especial atención a los aspectos humanos de los personajes, de sus relaciones y de la acción. El discurso es fluido, equilibrado y realista. Dotado de un ritmo espléndido y de una incomparable fuerza expresiva, absorbe la atención del espectador, al que ofrece secuencias de acción antológicas. A éstas incorpora innovaciones, como las soluciones de rodaje y montaje de las batallas, el uso de la técnica del “stop motion” (que será imitada por Peckinpah en “Grupo salvaje” y otras) y la emocionante aparición de los bandidos a contraluz en lo alto de una colina, idea que es imitada en incontables ocasiones. El relato se divide en las tres partes clásicas de planteamiento, nudo y desenlace.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Es curioso el uso que se hace de los números cabalísticos, como el 7 (corresponde a los días de la semana, colores del arco iris, notas musicales, profecías mayas, etc.), el 40 (tomado del cuento de “Alí Babá y los 40 ladrones”), el 3 (número de comidas diarias de los samuráis), el 4 (aldeanos enviados al pueblo del llano), el 13 (número del primer grupo de bandidos), el 2 (pareja de ladrones que entran a galope en la aldea), etc. Cada número preanuncia acontecimientos acordes con su significado.
El film trata temas de gran interés, como la denuncia del anacronismo de las tradiciones ancestrales, la condena de la división social en castas, el elogio del sentido del deber y de la dignidad personal, el mérito de la valentía y el arrojo en el combate y en la lucha por la vida, el valor del esfuerzo, la eficacia del trabajo en grupo, la preeminencia de la inteligencia sobre la fuerza, etc. La violencia se contempla como la primera manifestación de la perversidad de los bandidos, como causa de los males colectivos, como expresión de la explotación de los humildes, como fuente principal de dolor, desolación y muerte, como factor de atraso, inmovilismo y pobreza.
El film ha tenido gran influencia sobre el cine posterior. Ha dado lugar a remakes como “Los siete magníficos” (Sturges, 1960) y otros. Son tributarias del mismo cintas como “Por un puñado de dólares” (Leone, 1964), “El silencio de un hombre (el samurai) (Melville, 1967), “Ghost Dog: el camino del samurai” (Jarmusch, 1999), etc. Se han inspirado en aspectos generales o particulares del film la saga “Star Wars”, “Kill Bill” (Tarantino, 2003 y 2004), “Bichos” (Conti, 2003) y otros. Por lo demás, la película de Kurosawa da inicio a un género cinematográfico de acción que se ha mantenido y afianzado a lo largo del tiempo.
La banda sonora, de Fumio Hoyasaka (“Rashomon”, 1950), combina sonidos tradicionales, temas clásicos del momento (de los 50) y canciones con coros. Hace uso de instrumentos del XVI, que muestra en una secuencia y con los que en ocasiones imita al jazz. El tema principal, con melodía de flauta y acompañamiento, dedicado al guerrero dispuesto a luchar y morir por una causa justa, es de una belleza impresionante. La fotografía, de Asakazu Nokai (“Trono de sangre”, 1957), en B/N, compone imágenes de gran brillantez y de una admirable profundidad de campo. Se beneficia de un montaje magnífico, sobre todo en las escenas de lucha.
Bibliografía
- Ángela ERRIGO, “Los siete samuráis” ‘1.001 películas que hay que ver...’, pág. 298-299, Grijalbo ed., Barcelona 2010 (10ª edición, actualizada).
- Phillip BÜHLER, “Los siete samuráis”, ‘Cine de los 50’, pág. 184-187, Taschen ed., Colonia 2005.
Miquel 
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| 22 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Favio Rossini
Madrid (España)
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Su valoración:  |
8 de Febrero de 2008 |
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Los tiempos de paz no son buenos tiempos para los guerreros japoneses. Muchos se mueren de hambre y se ven obligados, como Heichachi, a cortar leña por un cuenco de arroz.
Los más ancianos aprendieron a luchar en la guerra. Los más jóvenes solo han podido probar su destreza en la lucha en pequeñas trifulcas.
Cuando Kambei busca por el pueblo a samurais para ayudar a salvar una aldea de los atracos de unos bandidos, sólo aceptan cinco. Los que realmente recuerdan lo que significa ser un guerrero o los que han oído historias sobre ellos, como Katsushiro. Lo ven como una oportunidad para reencontrarse con lo que sus respectivos maestros les habían enseñado que era un verdadero samurai: fuerza, honor, ayuda al desvalido.
Tanto tiempo de guerra y hambruna les había convertido en simples mercenarios, vendidos al mejor postor. Esa pequeña aldea con sus humildes campesinos, les hizo recordar sus antiguos valores.
Y aunque en definitiva, como dice Kambei, la mayoría de ellos han perdido, la muerte no es más que otro paso para un verdadero samurai si se muere con honor. Ese honor recuperado entre una decena de casuchas de paja.
Favio Rossini 
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| 16 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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SyckBoy
Madrid (España)
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Su valoración:  |
11 de Septiembre de 2007 |
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Kambei, (genial T. Shimura) Kikuchiyo (el inmortal e inigualable T. Mifune), Gorobei, Kyuzo, Heihachi, Katshuhiro y Shichiroji, los siete samuráis de Kurosawa, siete personajes magistrales surgidos de la mente del maestro japonés, unidos para salvar a un pueblecito de campesinos (que sólo les ofrecen un cuenco de arroz) del azote de unos bándalos, jugándose la vida impulsados por sus ideales.
Una de las mejores películas de todos los tiempos que desborda maestría en cada unos de sus planos a lo largo de más de 3 horas, fiel reflejo de la sabiduría de su director, de su estilo único y absolutamente inigualable que fluye aquí en su máximo apogeo. Como tantas obras de la impresionante filmografía de Kurosawa la película parece estar tocada por algo mágico e inexplicable, con esa maravillosa forma de filmar en espacios abiertos, de crear personajes y de diseccionar la condición humana.
Para colmo “Los siete samuráis” es pionera en dos técnicas cinematográficas: El stop-motion (fíjense en la escena en la que Kambei mata al ladrón), muy utilizada para escenas violentas y la Multi-cámara (Kurosawa usa 3 cámaras diferentes a la vez: plano largo, medio y corto), muy habitual en el cine actual.
SyckBoy 
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