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| 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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FullPush
M____A (Reino Unido)
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Su valoración:  |
6 de Octubre de 2011 |
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Quisiera pedir perdón por adelantado si da la impresión de que me desvío un poco del tema, pero es que el título da pie a ello, es sencillamente precioso. Y es que, en efecto, yo de 'Free Cinema' y demás corrientes cinematográficas vengo a saber lo justo, que es ni más ni menos que lo que Filmaffinity me sopla si me diera por pinchar en cierta pestañita azul, también llamada enlace. Así, mis motivos para elegir ver esta película y no otra fueron puramente azarosos, una extraña sensación de que valdría la pena arriesgarse y lanzarse a la piscina, un antojo de embarazada, vamos. Lo cierto es que no me equivoqué, la cinta, a pesar de los diversos fallos (estilísticos y justificables) que tanto y tan bien se han enumerado en otras críticas, es buena. Cierto es también que su poesía es bastante liviana y no termina de inspirarme, pero que funciona por momentos y que su tratamiento es el correcto es innegable. El cine inglés es bastante fiable en ese sentido.
Ahora, volviendo al título... "La soledad del corredor de fondo"... Uau. No me digan que no es maravilloso, como he dicho. Y es que poco importa que uno no haya corrido en su vida, profesionalmente hablando, o que jamás haya sentido la llamada del podio, literalmente hablando, pues, si nos ponemos perroflautas con el uso del lenguaje, no creo que haya nadie que se libre de tener aspiraciones, de mayor o menor calado, qué más da, si al fin y al cabo las mejores batallas se libran en terrenos pequeños, donde un ligero traspiés te puede desmontar el circo. Temblemos. Del mismo modo, no creo que la soledad sea una característica sólo propia del que corre, buscando cruzar cierta línea blanca dibujada allá en el suelo, buscando apasionado sus aplausos, buscando reinventarse y huir de un pasado oscuro. No, definitivamente no hay que ser un marginado inglés de los 60 para conocer esas prisas por llegar a alguna parte, sin saber muy bien qué será lo que encontremos.
Decía que el título es precioso, y lo sigo repitiendo. Sigo repitiendo que todos somos corredores (sin calzado) de fondo (sin destino) y que más a menudo de lo que quisiéramos, estamos solos.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Dependerá de cada uno el cómo rebelarse.
FullPush 
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| 7 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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simón
teruel (España)
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Su valoración:  |
7 de Octubre de 2009 |
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Si una vida comienza en el momento de la fecundación, dicen, los primeros meses transcurren con benéfica placidez, y constantemente protegido y amparado en un reparador líquido amniótico, tu seguro entorno se encarga de que no sucumbas en el empeño de comenzar una vida, tu vida.
A partir de ese momento, en el instante en el que la comadrona te golpea el trasero en busca de un hálito de vida, ya nada será igual, esa metafórica sacudida será el inicio de una carrera de fondo cuya meta desemboque, indefectiblemente, en la desesperanza.
Más tarde, todavía siendo un crío, descubres que los reyes magos no son más que tus padres recorriendo a hurtadillas los pasillos de casa en el silencio de la noche. Entonces la magia desaparece y sientes que tu niñez da paso a otra etapa en la que duendecillos y hadas ya han dejado de existir.
Después tienes tus primeras novias (o amiguitas como solías reconocer), y pronto descubres que no era como te lo habías imaginado, y que ninguna merece la pena más que tus corrientes amigos que sólo se interesaban por tus juguetes que ellos no tenían.
Pero ya un poco más crecidito, ocurre lo peor; esas niñas con las que jugueteabas de crío comienzan a gustarte de otra manera. A partir de ese momento la vida torna de forma, y la poca magia que podría aún permanecer desaparece para siempre. Los golpes comienzan a sucederse con lastimosa frecuencia, y ahora, incluso, son más dolorosos que antes.
Y poco a poco, casi de forma imperceptible, vas descubriendo que Dios no existe, lo cual en un principio pueda llenarte de alivio (por fin, crees, dejarás de temer al infierno), pero que finalmente termina revelándose como fuente más de desesperanza, y probablemente averigües que por negar la existencia de ese infierno alegórico quizás lo hallas instalado en tu propio mundo.
Si más tarde decides aceptar las convenciones sociales y te casas con la mujer de la que te creías enamorado, descubres que todo es diferente a como lo habían dibujado y que los problemas comienzan desde el primer momento del sí quiero; y pronto adviertes que ya no estás enamorado de esa mujer que ahora se revela tan extraña, y te convences de que quizá la vida no sea más que un ominoso deambular en exploración de esa persona con la que repetir el mismo error cometido con esa chica que considerabas que amarías para toda la vida.
Pero el tiempo continúa su lento pero implacable devenir, el cuerpo se va transformando y la piel se arruga. Ahora, sí, piensas, ahora sí que nadie se fijará en mí, y mi único destino será el de quedarme solo, sin nadie con el que compartir tanto dolor, huérfano del abrigo que proporcione el cobijo necesario para soportar el duro infierno, físico y sentimental.
Y precisamente, en ese momento concreto, es en el que alcanzas el clímax de la desesperanza, y te percatas que la vida, definitivamente, no tiene sentido.
simón 
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| 3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Ignasi Borràs
Manresa (España)
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Su valoración:  |
16 de Abril de 2009 |
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Colin Smith (Tom Courtenay) es, como todo hijo de clase de obrera, un forzado pendenciero que, como los de su generación, se ve obligado a disfrutar al máximo de su tiempo libre yendo a los bares, vagar de un lado a otro y robar, si puede, para hacerse con unas monedas y así poder soñar. Pero la policía le detiene y es enviado a un correccional donde destacará en su habilidad por correr como un gamo. La admiración que sienten las autoridades del reformatorio les impulsan a animarlo a participar en todo un evento deportivo que puede suponer una cuenta saldada de Colin con la Justicia. Pero el chico, a través de sus recuerdos, no verá más que el interés de unos burócratas interesados en un modelo de Estado del que creen que el redimido ladronzuelo va a servir de ejemplo a seguir cuando demuestre sus cualidades de velocista.
Realizada en 1962 y en blanco y negro según la corriente "Free Cinema", movimiento apostulado en romper con las reglas del cine británico que se basaba en un perfeccionismo social influenciado por los parsimoniosos estereotipos de un estilo de vida "british" y armonioso con la Corona y la Aristocracia. En otras palabras; si no se refleja la dura vida del luchador, ya sea obrero, estudiante o ama de casa, no hay taza de té.
"The Loneless of the Long Distance Runner" se basa en un relato breve de Allan Sillitoe, autor de la novela "Sábado por la Noche, Domingo por la Mañana" (adaptada al cine en 1960 por Karel Reisz y con Albert Finney de protagonista), escritor perteneciente al insurgente movimiento "Angry Young Men" (Jóvenes Enfadados) círculo cultural en que sentarían las bases del "free cinema" y lo que quedaría de él si nos paramos a pensar que las películas de Ken Loach (al menos las más conocidas) quedaban a más de dos décadas vista. Pero eran otros tiempos y había que montar en cólera. De ese grupo destacaron otras personalidades como John Schlesinger o Lindsay Anderson.
Ignasi Borràs 
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| 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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zé pequeño
madrid (España)
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Su valoración:  |
1 de Septiembre de 2008 |
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El corredor de fondo se encuentra en una extraña soledad inaudita en los tiempos industrializados y capitalizados que corren, con poblaciones superpobladas. A través de esa metáfora se puede entender el significado del título de la película y el elixir de la historia. Que lejos de cuestiones abstractas, como la llamada a la rebeldía en tiempos de revolución (atención a la fecha del film y a los acontecimientos a nivel mundial), y otros muchos de los que algunos no me haya dado cuenta en una primera visualización; tiene de fondo también una bonita historia de amor juvenil, de cine marginal, con jóvenes que se enfrentan a un sistema que les rechaza; y por supuesto, de superación deportiva.
Muchos destacan su novedoso montaje y recursos técnicos, que quedan anticuados en los tiempos que corren, lo cual viene a demostrar que en el cine los avances técnicos son secundarios frente a un buen guión bien estructurado, una buena e interesante historia, y unas buenas y sentidas interpretaciones.
Notable película, sin duda.
zé pequeño 
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| 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Vivoleyendo
Huelva (España)
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Su valoración:  |
2 de Julio de 2011 |
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La juventud británica disconforme con las injusticias sociales es la protagonista, cuyo portavoz es Colin Smith, un muchacho inteligente y dotado para el deporte, sensible pero desilusionado.
Los chavales de la generación de Colin ya no agachan la cabeza bajo un sistema que los discrimina, que les ofrece grandes desigualdades, un sistema educativo anticuado y represivo, y un mercado laboral donde prima la explotación del obrero a cambio de un salario mísero, de una esclavitud de la pobreza.
Colin ha crecido en un apartamento destartalado, soportando las peleas de sus padres por culpa del dinero, siempre el dinero que falta, porque el jornal que le pagan al padre por matarse a trabajar es una porquería. La patética familia de clase baja, cargada de hijos, el matrimonio desgastado e indiferente, la madre que se busca amantes adinerados casi delante de las narices del marido, el marido embrutecido, los hijos heridos y rebeldes.
La consecuencia es que Colin huye de todo lo que huela a institución, a autoridades, a mentiras de los políticos, a falsa moralidad hipócrita, huye de su casa con la imaginación, huye de lo que le impide realizarse y conocer la felicidad. Correr es su vía de evasión, correr hacia ninguna parte, sentir las piernas ligeras y el pecho que parece volar, antes de que la cruda realidad se le vuelva a echar encima cuando regrese a su destartalado apartamento para encontrar a su padre agonizando en la cama y su madre contando con impaciencia las pocas horas que le quedan para ser viuda, y los hermanos pequeños hablando de la muerte de papá sin la menor lástima. Y el amante de mamá aguardando como un cuervo para tomar posesión de un espacio que no le corresponde.
¿Qué le queda al chico, que parece mayor de lo que es, cuyo rostro ya ha aprendido a ser cínico, a mirar con frialdad? Lo que le queda es protestar del modo que sabe, haciendo con su amigo de infancia cosas que se saltan las normas, hurtos, robos, mentiras. Sólo Audrey, una chica con la que empieza a salir, consigue agitar un poco su dolor oculto de joven desencantado.
No hay reformatorio que pueda someterlo, ni engañarlo con sus psicologías de canalización de la energía negativa, cuando tanto dentro como fuera seguirá habiendo lo mismo.
Él no venderá su talento, y será libre de elegir o no una meta.
Vivoleyendo 
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