|
Me cabrea sobremanera que a la hora de plantearse hacer una película sólo se pretenda conseguir innovación, polémica, truculencia, efectismo, y demás mierda. Lo siento, no soporto "Trainspotting". ¿Por qué? Pues porque cuando yo veo una película quiero ver una historia que cuente algo, lo que sea. "Trainspotting" no sé que pretende contar. ¿Los efectos que produce la heroína?¿La vida de unos drogadictos que podrían estar perfectamente a tu lado? Yo creo que no. Yo sólo veo efectismo y provocación.
Durante hora y media la película naufraga en un mar de alucinaciones y entre tanto yo intento situarme pero no doy pie, no conecto con ella. La única película que yo recuerde que me haya fascinado con un vacío argumental completo es "Pulp Fiction", y no tengo ni idea de por qué. No sé si será por los actores, los brillantes diálogos, etc. pero lo que sí sé es que tenía chispa, estaba viva. "Trainspotting" no. En mi opinión, por muchas cabriolas que dé el film, por mucho momento onírico que se meta, no basta para ocultar que el film está muerto, no hay ritmo, no hay nada. Sólo ruido.
Para colmo de males la mirada del director es irritantemente autosuficiente, sobre todo de cara a los protagonistas a los que, en efecto, no juzga, lo cual estaría bien si no fuera porque pasa olímpicamente de ellos tratándolos como gilipollas. Así, no me intereso por ninguno de ellos, y ver como se chutan unas marionetas no me interesa. Encima utiliza un estilo video–clipero exasperante. Una modernez insufrible.
+: Algún momento que consigue incomodarme sin recurrir a trampas, algunos guiños curiosos como el de Sean Connery o el de Iggy Pop, y la escena en la que suena "A perfect day" de Lou Reed que supone un respiro.
-: La tan evidente intención de hacer un film que desate todas las polémicas posibles, para conseguir el éxito de taquilla asegurado, y, encima la irritante sensación de estar viendo un film de culto prefabricado cuyas únicas armas para conseguirlo son el ruido, la truculencia... Y lo ha conseguido, por supuesto.
GVD 
|