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Vengo del cine. Vengo de tirar 6,70 euros al retrete. Así de simple. Iba a ver eso, un alegato antibelicista, y ¿qué me encuentro? Con el eterno "the right stuff" americano. Léase "oh, jóvenes apalancados y faltos de valores, despertad y haced algo por vuestro país". Los republicanos (representados en este caso por Tom Cruise, en su eterno papel de "te vendo la moto con mi sonrisa profident") son muy malos, muy mentirosos y muy manipuladores (que lo son, ojo). Promueven la guerra para perpetuarse en el poder, enriquecerse mediante millonarios contratos armamentísticos, petróleo, estrategia geopolítica, lo que sea, pero envolviendo el caramelo de buenas intenciones para con la inquebrantable e imperecedera sociedad americana y su sagrada defensa. Y nos los presentan así, con tan poca sutileza, de forma tan burda y explícita, simplemente para disimular el apestoso tufo patriotero de fondo en que se viste semejante panfleto, como diciendo "eh, que el director no es republicano, que conste". En contraposición a este profesional de la manipulación tenemos a la representante de los ideales antibélicos, escépticos y antisistema, encarnados en la siempre magistral Meryl Streep, pero dejando claro que los pacifistas son en realidad un hatajo de cobardes, vendidos, egoístas incapaces de luchar por nada y con la única intención de salvar sus miserables empleos a costa de renunciar a sus ideales, o dicho de otro modo, incapaces de cambiar sus vidas cotidianas o de mover un dedo cuando llega la hora de la verdad. Vale. ¿Y qué tenemos en medio de estos dos extremos? Pues al Sr. Redford, patético en su interpretación, haciendo de profesor de universidad super-chachi-colega empeñado en hacer que sus alumnos tengan conciencia, abandonen su nihilismo palomitero y consumista y se levanten, se comprometan con la causa, ya sea participando en debates estudiantiles super-molones o, cágate lorito, alistándose en el ejército, a lo que en realidad no se opone. Es decir, luchar por algo, ya sea desde dentro, en la universidad megapija de las hermandades alpha-omega y todo ese rollo (si eres un puto currante que no puede pagar 35.000 dólares el curso ya no sirves) o desde fuera vestido de caqui y con visores infrarrojos (encima en Afghanistan nada menos), pero, que quede claro, desde la óptica honesta e íntegra, desde la defensa de valores y nunca desde los dogmas republicanos, que son lo peor, ¿eh? ¡Que conste!
Y encima la realización técnica es absolutamente mediocre, sin ningún tipo de gracia, por no hablar del ritmo narrativo, que languidece de principio a fin, con una total y absoluta carencia de emoción y de garra. Supongo que no se le pueden pedir peras al Sr. Redford, cuyo máximo acierto haya sido quizá Quiz Show y para de contar.
Total, que realmente no sé si toda esta moralina tiene algún calado en la sociedad americana (a juzgar por las críticas recibidas allí todo apunta a que sí) pero desde luego, en Europa, no nos van a meter el gol por la escuadra.
Trevize 
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