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12 años de esclavitud

7,3
51.223
votos
Sinopsis
Basada en un hecho real ocurrido en 1850, narra la historia de Solomon Northup, un culto músico negro que vivía con su familia en Nueva York. Tras tomar una copa con dos hombres, Solomon descubre que ha sido drogado y secuestrado para ser vendido como esclavo en una plantación de Louisiana. Solomon contempla cómo todos a su alrededor sucumben a la violencia y a la desesperación. Pero él decide no rendirse y esperar a que llegue el ... [+]
Críticas ordenadas por:
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25 de enero de 2014
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me van a permitir que comience este comentario con una anécdota poco seria y que va a resultar extraña unida a una película como la que nos ocupa aquí. Hace años, el tal Risto Mejide le dijo a una concursante de Operación Triunfo que era como un consolador, perfecta en la ejecución pero fría en la interpretación. 12 años de esclavitud no tiene nada que ver con los talent show (aunque sí con la música...), pero el algo vergonzoso recuerdo de quien esto escribe viene a cuento porque esa es la sensación que deja la película de Steve McQueen.
12 años de esclavitud es una soberbia película, y por ello es perfectamente comprensible el amor generalizado de la crítica hacia ella. Todo es de una perfección que asusta. El vestuario es casi un personaje más, la dirección artística es lujosa, la música recalca el drama sin apabullarlo, el guión rebosa madurez e inteligencia con diálogos perfectamente escritos y escenas de lo más intensas (la pelea de Solomon y Epps entre los cerdos, el castigo de un personaje principal), y la cámara de Steve McQueen sabe cómo transmitir a la perfección el horror de la esclavitud, las torturas, las violaciones y demás sin resultar especialmente sensacionalista (aprende, Mel Gibson...). Sin embargo, hay algo en la manera de narrar que deja al espectador fuera del drama que ocurre en pantalla. Le da asientos VIP, desde luego, y todo tipo de lujos para que disfrute del espectáculo (si es que se puede hablar de disfrutar en una película tan dura), pero lo deja irremisiblemente fuera. No existe una conexión emocional con Solomon, Patsey y los demás esclavos más allá de la lógica que establecerá cualquier persona con un mínimo de humanidad. Se suceden todo tipo de atrocidades e injusticias en pantalla, pero las escena son frías, no revuelven estómagos como deberían (aunque sí conciencias, pero no es lo mismo) y están presentadas sin emotividad. Y eso, en un filme acerca del horror de la esclavitud, no se puede permitir.
Afortunadamente, McQueen tiene un reparto de los que hacen historia. A Chiwetel Ejiofor ya se le debería conocer de antes por Melinda y Melinda, Hijos de los hombres o Negocios ocultos, pero qué duda cabe de que este es el papel de su despegue. Lleva la película sobre sus hombros sin despeinarse, aunque a ratos tiene contagiada esa frialdad de la narración, y es el responsable de que el epílogo muestre por fin esa emoción que le falta al resto del metraje. Es humanidad y fuerza puras. Michael Fassbender, en el otro extremo, es la crueldad y la mezquindad personificadas y está soberbio en un terrible rol que recuerda al de Ralph Fiennes en La lista de Schindler. Lupita Nyong'o... qué duda cabe de que es impresionante que haga lo que hace siendo una debutante, pero sus escenas son tan oscuras y tiene tan poco diálogo que parece que se queda a menos, aunque no será este comentario quien discuta los premios que se ha llevado (sólo por la escena en la que Epps le hace lo que le hace merece ya las nominaciones). Y qué decir a estas alturas de gente como Paul Giamatti, Paul Dano o Benedict Cumberbatch, a quien no hay personaje ni género que se le resista.
Da mucho, pero deja sabor a menos de lo esperado. Parte a parte es excelsa, pero el conjunto podría haber sido mucho mejor aún.

Lo mejor: Chiwetel Ejiofor, Michael Fassbender, Benedict Cumberbatch y cada departamento de la película en solitario.
Lo peor: Le falta emoción, mucha emoción, el paso definitivo para poder haber sido una obra mestra.
Sibila de Delfos
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7 de marzo de 2014
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Señor director. Maaaaaaal, muy mal. ¿Qué ha hecho? Yo si fuera usted me levantaría cada mañana arrepintiéndome de esta película. Es una película que no da nada de pena, pero nada. Es una película que el director ha decidido crear para criticar la esclavitud. Solo necesita 5 minutos para introducir de donde sale el protagonista, y lo demás... ABURRIDO. A mí ne me ha llegado. En esto del cine es fácil llegar a los corazones: pon una música emotiva, haz que se eche de menos a alguien... Aquí está lo importante. Lo explicaré en la zona de spoilers. Después que es una película repleta de fallos, de cosas sin sentido, y que para rellenar ponen escenas de National Geographic y se dejan la cámara encendida mostrando una mismo plano durante un buen rato. El actor tampoco es que un papelazo, y nunca se acuerda de su familia. Además te enteras que ha pasado 12 años por el título, porque no sé de donde se los sacan. Esta película ha ganado Oscars para que no se trate a la Academia de racistas, los cuales no estarían en contra de la esclavitud si no la apoyasen. Unos cuantos látigos es suficiente para ganar la estatuilla a mejor película.Y ahora procederé a contar todos los errores de la película en los spoilers.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
hovawart97
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4 de mayo de 2014
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
El corpulento McQueen manifiesta una tendencia alarmante a confundir los conceptos de ambición y pretensión.
Como ya le ocurriera a "Shame" (Shame, 2011), su "12 años de esclavitud" más que aspirar, desespera por sentar cátedra en su género- en este caso, una especie de revisión, postmoderna y apropiadamente recrudecida de "Lo que el viento se llevó"-. Hasta tal punto esto es así, que dicho anhelo acaba llevándose por delante buena parte de las enormes posibilidades que el holgado presupuesto y una generosa acumulación de talento a priori otorgaban a la película.
A nadie puede escapar que Steve McQueen se muere por firmar una obra maestra inapelable. Como si, de algún modo, sintiese la necesidad perentoria de justificar nombre tan eufónico- "cinéfilamente" hablando-. Alguien debería advertirle, no obstante, que las prisas son malas consejeras. Porque, aunque es muy cierto que estamos ante un director francamente dotado- capaz, por ejemplo, de dar a luz estampas de una belleza desconcertante con esos largos planos secuencia que se han convertido en distinguida marca de la casa-, esas mismas imágenes delatan a un "autor"- ni las comillas ni el término resultan accidentales- excesivamente pagado de su destreza. McQueen, en definitiva, está encantado de conocerse, y se deleita con el sonido elegante de su propia voz fílmica. Casi resultaba inevitable que "12 años de esclavitud" se resintiese de ello. Su aspiración a vigoroso fresco histórico se viene abajo como un castillo de naipes, lastrado por una historia endeble y la palidez interpretativa de su protagonista. Y es que las inescrutables facultades del impronunciable Chiwetel Ejiofor no alcanzan para hacernos llegar el abrumador sufrimiento que hubo de conllevar el traumático periplo vivido por su personaje. De su rostro indescifrable no se deriva sino un leve estreñimiento, si acaso. En cuanto a la delgadez argumental, ella conlleva la reiteración contumaz de ciertos motivos y situaciones que, debido a su porfiada repetición, acaban por perder la impactante eficacia con que se nos habían revelado. Si bien se pueden encontrar elementos sumamente interesantes, como la relación paterno-filial- en algunos casos muy disfuncional- que se estableciera entre amo y esclavo. Hallazgos insuficientes, sin embargo, para sostener un plomizo friso fílmico sólo apto para la crítica más acomodada y panegirista. Los tres oscars con que fuera recientemente galardonada- especialmente el recibido por la insípida Lupita Nyong´o- sólo pueden entenderse en el contexto siguiente: el escándalo de incorrección política que hubiera supuesto no premiar adecuadamente una película en la que se hace denuncia tan explícita de la esclavitud y el racismo. No ha sido reconocida con igual efusión especializada la cruel rijosidad de Michael Fassbender. Actor excepcionalmente provisto para menesteres así, el inabarcable degenerado que compone es, que los árboles de la critica profesional no nos oculten el bosque de la verdad, lo mejor de la función. De lejos.
Carorpar
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6 de junio de 2014
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
El director Steve McQueen asume la ambición de dirigir una película que adapta el libro homónimo de un hombre negro libre de los Estados Unidos del siglo XIX que injustamente fue capturado como esclavo que pasó para diversos amos. El film es un duro drama humano muy bien realizado, casi como si el espectador fuese testimonio de los hechos. No escatima en extremas escenas de violencia física pero son más elocuentes por sus mensajes aquellas que aportan posicionamientos de los personajes con ciertos matices: no todos los amos blancos son malvados y los esclavos negros miran para otro lado para no vivir peor. Mención aparte merece el reparto de intérpretes, en que los secundarios también están bien trabajados. El protagonista, Chwetel Ejiofor, realiza una gran actuación que le postula al Oscar, al igual que el amo sádico pero enamorado de su esclava encarnado por Michael Fassbender (que vuelve a trabajar a las órdenes de McQueen tras "Hunger" y "Shame". Pero además, la revelación de Lupita N'Yongo como la sufrida esclava es muy destacable, como los personajes de Paul Dano como insensible amo o el de Brad Pitt que como productor, se reserva un papel que tiene un mensaje positivo. Así pues, estamos ante un emocionante película sobre los errores que cometieron los norteamericanos en materia de esclavitud, una de las favoritas para los próximos Oscar y uno de los títulos más importantes de esta temporada.
Josh Diaz
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20 de octubre de 2015
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pero nada más que eso. A pesar de las muchas alabanzas y premios, por ejemplo, el Oscar, el Globo de Oro, el BAFTA o el Critics Choice para la mejor película, además de otros dos Oscars para el guión y para la mejor actriz secundaria, más otras nueve nominaciones, las opiniones en mi círculo inmediato eran malas. En efecto, aunque tal vez no es tan peñazo, ni tan floja como me aseguraban, sí es cierto que si por algo destaca "12 años de esclavitud" es por que es una obra completamente plana. En definitiva, el relato de Steve McQueen, que nada tiene que ver con el famoso actor de los años 60 del mismo nombre, se limita a narrar incluso de forma algo pomposa la historia real de una persona que por un "error" o un delito se convierte de la noche a la mañana en un esclavo.

Solomon Northup (Chiwetel Ejiofor) es un negro libre, violinista, que vive en el Saratoga (Nueva York) de 1841 con su mujer y dos hijos. Todo muy idílico hasta que sobreviene la tragedia. Ahora bien, durante esta experiencia vital no hay nada que electrice. Solomon se convierte en un simple testigo mudo con fecha de caducidad, 12 años, y por lo tanto nosotros también lo somos del largometraje. Detrás de "12 años de esclavitud" no hay nada, salvo el dolor más obvio y los personajes más extremos, malos muy malos y buenos muy sufrientes. Claro que la fórmula funcionaría mejor si en vez de poner a la poco agraciada Lupita Nyong'o nos hubieran colocado a Beyoncé como objeto de deseo. Al menos te recuerda el salvajismo de la esclavitud en el país de la democracia y la libertad.
Reaccionario
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