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12 años de esclavitud

7,3
39.211
votos
Sinopsis
Basada en un hecho real ocurrido en 1850, narra la historia de Solomon Northup, un culto músico negro que vivía con su familia en Nueva York. Tras tomar una copa con dos hombres, Solomon descubre que ha sido drogado y secuestrado para ser vendido como esclavo en una plantación de Louisiana. Solomon contempla cómo todos a su alrededor sucumben a la violencia y a la desesperación. Pero él decide no rendirse y esperar a que llegue el ... [+]
Críticas ordenadas por:
9 de marzo de 2014
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pensé que estaba viendo alguna mala serie de TV.
No quiero repetir lo que han dicho otros sobre el argumento, pero a mi modo de ver la historia no es creíble y los personajes son planos.
Nos muestra un Norte bueno buenísimo y un Sur malo malísimo. Un norte donde los negros están integrados como si fueran irlandeses, donde los negros tenían más libertad y posibilidades de las que tienen hoy.

El resto es una historia lacrimógena sobre la esclavitud que no aporta nada y donde los personajes no tienen volumen, ni evolucionan. Solo se sabe que pasan los años por las cicatrices de la espalda.

Difícil encontrar una buena escena, un plano que se salve,
Digna de pasar al olvido de los justos.
Atolladero Pino
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5 de abril de 2014
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hay tema pero falla la película. Fallos: primeros planos con pesadez visual; actuaciones del montón de los actores; banda sonora de escasa calidad; un montaje sin intensidad - como ahora se dice hasta en el fútbol -; más metraje del adecuado y ...(esto es lo peor) tantos premios descabellados y críticas hipócritas. En fin, no emociona en ningún momento. Por tanto, la crisis actual del séptimo arte esta servida.
ferdinand
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4 de mayo de 2014
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
El corpulento McQueen manifiesta una tendencia alarmante a confundir los conceptos de ambición y pretensión.
Como ya le ocurriera a "Shame" (Shame, 2011), su "12 años de esclavitud" más que aspirar, desespera por sentar cátedra en su género- en este caso, una especie de revisión, postmoderna y apropiadamente recrudecida de "Lo que el viento se llevó"-. Hasta tal punto esto es así, que dicho anhelo acaba llevándose por delante buena parte de las enormes posibilidades que el holgado presupuesto y una generosa acumulación de talento a priori otorgaban a la película.
A nadie puede escapar que Steve McQueen se muere por firmar una obra maestra inapelable. Como si, de algún modo, sintiese la necesidad perentoria de justificar nombre tan eufónico- "cinéfilamente" hablando-. Alguien debería advertirle, no obstante, que las prisas son malas consejeras. Porque, aunque es muy cierto que estamos ante un director francamente dotado- capaz, por ejemplo, de dar a luz estampas de una belleza desconcertante con esos largos planos secuencia que se han convertido en distinguida marca de la casa-, esas mismas imágenes delatan a un "autor"- ni las comillas ni el término resultan accidentales- excesivamente pagado de su destreza. McQueen, en definitiva, está encantado de conocerse, y se deleita con el sonido elegante de su propia voz fílmica. Casi resultaba inevitable que "12 años de esclavitud" se resintiese de ello. Su aspiración a vigoroso fresco histórico se viene abajo como un castillo de naipes, lastrado por una historia endeble y la palidez interpretativa de su protagonista. Y es que las inescrutables facultades del impronunciable Chiwetel Ejiofor no alcanzan para hacernos llegar el abrumador sufrimiento que hubo de conllevar el traumático periplo vivido por su personaje. De su rostro indescifrable no se deriva sino un leve estreñimiento, si acaso. En cuanto a la delgadez argumental, ella conlleva la reiteración contumaz de ciertos motivos y situaciones que, debido a su porfiada repetición, acaban por perder la impactante eficacia con que se nos habían revelado. Si bien se pueden encontrar elementos sumamente interesantes, como la relación paterno-filial- en algunos casos muy disfuncional- que se estableciera entre amo y esclavo. Hallazgos insuficientes, sin embargo, para sostener un plomizo friso fílmico sólo apto para la crítica más acomodada y panegirista. Los tres oscars con que fuera recientemente galardonada- especialmente el recibido por la insípida Lupita Nyong´o- sólo pueden entenderse en el contexto siguiente: el escándalo de incorrección política que hubiera supuesto no premiar adecuadamente una película en la que se hace denuncia tan explícita de la esclavitud y el racismo. No ha sido reconocida con igual efusión especializada la cruel rijosidad de Michael Fassbender. Actor excepcionalmente provisto para menesteres así, el inabarcable degenerado que compone es, que los árboles de la critica profesional no nos oculten el bosque de la verdad, lo mejor de la función. De lejos.
Carorpar
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6 de junio de 2014
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
El director Steve McQueen asume la ambición de dirigir una película que adapta el libro homónimo de un hombre negro libre de los Estados Unidos del siglo XIX que injustamente fue capturado como esclavo que pasó para diversos amos. El film es un duro drama humano muy bien realizado, casi como si el espectador fuese testimonio de los hechos. No escatima en extremas escenas de violencia física pero son más elocuentes por sus mensajes aquellas que aportan posicionamientos de los personajes con ciertos matices: no todos los amos blancos son malvados y los esclavos negros miran para otro lado para no vivir peor. Mención aparte merece el reparto de intérpretes, en que los secundarios también están bien trabajados. El protagonista, Chwetel Ejiofor, realiza una gran actuación que le postula al Oscar, al igual que el amo sádico pero enamorado de su esclava encarnado por Michael Fassbender (que vuelve a trabajar a las órdenes de McQueen tras "Hunger" y "Shame". Pero además, la revelación de Lupita N'Yongo como la sufrida esclava es muy destacable, como los personajes de Paul Dano como insensible amo o el de Brad Pitt que como productor, se reserva un papel que tiene un mensaje positivo. Así pues, estamos ante un emocionante película sobre los errores que cometieron los norteamericanos en materia de esclavitud, una de las favoritas para los próximos Oscar y uno de los títulos más importantes de esta temporada.
Josh Diaz
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15 de diciembre de 2013
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
La esclavitud es un argumento recurrente en el cine y, más en concreto, la esclavitud del hombre negro en Estados Unidos. Esto es un hecho constatado y que cualquiera habrá notado. Me parece un tema digno, honrado y necesario; pero el cine está ya saturado de películas muy buenas sobre este asunto; y también de películas que pretenden ser un alegato contra la esclavitud, el racismo o las desigualdades sociales y que, en muchas ocasiones, son una cagarruta. Sin embargo, estas películas “malas” a veces son ensalzadas como auténticas obras maestras por el simple hecho de tocar un tema tan delicado como éste que nos ocupa.

Tanto crítica especializada como público se ponen de acuerdo, con cierta frecuencia, en encumbrar filmes que traten sobre la esclavitud en América, sin prestar demasiada atención a otros aspectos igual de importantes (guión, interpretaciones, fotografía, montaje, mérito artístico, intención del director…). Pero, curiosamente, en el interior de cada uno, en el fondo de cada persona se celebra un juicio: inconsciente, pero inevitable. Y al final el tiempo pone a cada cosa en su sitio y las “buenas películas” pasan a la historia; y las “malas películas”, tras conseguir (por desgracia) su éxito en taquilla, ya nadie quiere volver a verlas y pasan al olvido.

Y después de esta introducción en la que ni siquiera yo sé lo que he querido decir realmente; y con la que la mayoría de los lectores ya habrán dejado de leer porque esto ya lo sabe todo el mundo, pasaré al análisis de la película:

La película tiene un comienzo correcto, en el que se nos presenta al protagonista y su situación. Parece una película más (entretenida quizás). La película va transcurriendo con normalidad en los primeros minutos, van empezando a ocurrir cosas… pero no me termina de llegar. No consigo meterme del todo en ella: tal vez por mis prejuicios sobre películas de temática similar (que ya he explicado antes). Sin embargo, estoy medianamente enganchado y quiero saber qué le ocurrió a ese pobre hombre y cómo se las apañó para salir adelante; porque pienso que al final todo se solucionará, ya que la película está basada en una autobiografía y, claro, si no sobrevive ¿cómo va a escribir su propia historia? Además el detalle de que la película esté basada en un hecho real le da un punto de consistencia y veracidad.

La película continúa y me voy dando cuenta de que poco a poco me va absorbiendo. Y también me voy fijando en otros detalles como las magníficas interpretaciones de los principales y secundarios, que les dan a la película una alta carga emocional; el esfuerzo, por parte de la dirección, de mostrar no sólo la peculiar psicología de cada personaje, sino, también, la mentalidad de la sociedad en un contexto hostil para los esclavos negros en el sur del país, e hipócrita en el norte, a pesar de tener allí ciertos derechos asegurados; la buena fotografía, la hermosa banda sonora, el ritmo constante, el estupendo guión, algunos brillantes diálogos, la pasión de la narración. Me deleito también con detalles como el poder contemplar las duras faenas de los campos de algodón, los precarios alojamientos de los esclavos, las escenas en entornos naturales, los edificios, el vestuario… Todo para que podamos trasladarnos tanto física como mentalmente a la época y la situación.

En cuanto a la trama en sí, la película es una sucesión de calamidades que ponen a prueba la resistencia moral del protagonista y su esperanza de volver algún día a casa. Las torturas y humillaciones contra los personajes negros son constantes y, dicho sea de paso, el director las muestra de manera bastante explícita y cruel (y bien rodadas, por cierto). En cuanto a las sensaciones que me ha transmitido, decir que he pasado de una ligera indiferencia inicial (tal vez no estuve lo suficientemente atento) a un creciente interés. Ha habido momentos en los que me he sentido incómodo, otros que me han impactado y, al final, otros que me han conmovido.

Tal vez, uno de los aciertos del film ha sido que el director se ha limitado, simplemente, a contarnos una historia; y siempre desde el punto de vista de su protagonista, el cual es unas veces autor y otras, espectador. Así mismo y de esta manera, el director se ha ahorrado los discursos panfletistas, moralistas, “voces en off” reiterativas u otros tópicos instrumentos, ya muy vistos, que pretendan que quede bien clara la posición del director con respecto al asunto tratado y su opinión de cómo debería ser el mundo. Es cierto que en un momento de la cinta, dos personajes debaten sobre la moralidad del esclavismo... pero es una escena muy buena que no está fuera de lugar.

La película es claramente “antirracista”, pero intenta mostrarnos una realidad histórica, no desde la óptica de la repulsión e intolerancia contra estos actos, sino desde la óptica de la empatía y la de ponernos en el lugar de los personajes del filme.

La conclusión es que la película me ha encantado. El tema de la esclavitud lo tengo muy superado y me aburre, pero una buena película es una buena película. No es que considere mi nota algo muy relevante, pero le doy un 8 sobre 10 provisional (pendiente de “revisionarla”, para poder ver los detalles que se me han escapado). De todos modos seguiré a este director de cerca e intentaré ver sus películas en cuanto pueda.
Juan Solo
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