Este film constituye un claro ejemplo de film sobrevalorado: un argumento falto de credibilidad con situaciones imposibles y unos actores que ni ellos mismos se creen su personaje. Todo ello dirigido por una también (en su momento) sobrevalorada directora que luego ha demostrado su falta de altura y que ni tan siquiera supo aprovechar en este film los fantásticos paisajes neozelandeses. Aderezado con una insulsa banda sonora del aclamado en su día Michael Nyman. Holly Hunter fue galardonada con todo lo galardonable, auténtico récord de premios por un papel, y aún así no nos infunde el sentido de su personaje ¿Cómo una mediocre película puede incitar un proceso de favoritismo? ¿Qué mecanismo actuó para que casi unánimente fuera bendecida esta película? Los sociólogos dirán.
Debo confesar que he visto esta película 18 años después de su estreno y esto quizás me ha dado la distancia y objetividad que no existió en su momento
spoiler:
El triángulo amoroso resulta risible: Cómo nace la relación amorosa Keitel-Hunter no se lo cree nadie, de tan forzado que es, así como tampoco resulta creíble la reacción de Neill ante la manera de actuar con él de Hunter.