La lista de Schindler
1993 

8,6
178.770
Drama
Oskar Schindler (Liam Neeson), un empresario alemán de gran talento para las relaciones públicas, busca ganarse la simpatía de los nazis de cara a su beneficio personal. Después de la invasión de Polonia por los alemanes en 1939, Schindler consigue, gracias a sus relaciones con los altos jerarcas nazis, la propiedad de una fábrica de Cracovia. Allí emplea a cientos de operarios judíos, cuya explotación le hace prosperar rápidamente, ... [+]
7 de junio de 2009
7 de junio de 2009
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Podría ser una tarde de cualquier día. Pero el sol brillaba de manera especial.
Entre en el cementerio y me crucé con aquel señor. Su mirada era profunda, como si todo lo que aquellos ojos habían visto se hubiera quedado grabado muy adentro. Me fijé especialmente en su mano. Acababa de coger una piedra del camino y la apretaba con fuerza.
Todo aquello me sobrepasaba, parecía que un halo mágico recubría su cuerpo mientras caminaba hacia la parte trasera.
No pude resistirme y le pregunté.
- ¿Para qué es esa piedra señor? ¿A quién va usted a visitar?.
Me miró de arriba a abajo y sonrió.
- A nuestro salvador. - Dijo.
Dio media vuelta y continuó su recorrido.
Entonces fue cuando alcé la mirada y lo ví.
Una interminable fila, con paso lento, va formando un desfile armonioso. Poco a poco iban depositando sus piedras en una lápida que parecía separada de las demás. Había tantas piedras que ni si quiera se acertaba a leer las inscripciones.
Entre en el cementerio y me crucé con aquel señor. Su mirada era profunda, como si todo lo que aquellos ojos habían visto se hubiera quedado grabado muy adentro. Me fijé especialmente en su mano. Acababa de coger una piedra del camino y la apretaba con fuerza.
Todo aquello me sobrepasaba, parecía que un halo mágico recubría su cuerpo mientras caminaba hacia la parte trasera.
No pude resistirme y le pregunté.
- ¿Para qué es esa piedra señor? ¿A quién va usted a visitar?.
Me miró de arriba a abajo y sonrió.
- A nuestro salvador. - Dijo.
Dio media vuelta y continuó su recorrido.
Entonces fue cuando alcé la mirada y lo ví.
Una interminable fila, con paso lento, va formando un desfile armonioso. Poco a poco iban depositando sus piedras en una lápida que parecía separada de las demás. Había tantas piedras que ni si quiera se acertaba a leer las inscripciones.

Liam Neeson & Ben Kingsley
Una señora me agarró del hombro y me dijo:
- Es usted muy jóven, ¿sabe qué hacemos tanta gente hoy aquí?. Somos judíos, hoy es un gran día.
No sabía que decir y lo único que mis labios balbucearon fue la demanda de mi inquietud sobre quién yacía en aquel paradero.
- "Schindler. Oskar Schindler".- Respondió la señora.
Agarró de la mano a una niña que correteaba por los alrededores y siguió aquella procesión infinita.
Hoy por fin me atrevo a escribirlo, no sabía como empezar. Pero una música celestial me ha ayudado. Sólo John Williams es capaz de aflorar tantos sentimientos.
- Es usted muy jóven, ¿sabe qué hacemos tanta gente hoy aquí?. Somos judíos, hoy es un gran día.
No sabía que decir y lo único que mis labios balbucearon fue la demanda de mi inquietud sobre quién yacía en aquel paradero.
- "Schindler. Oskar Schindler".- Respondió la señora.
Agarró de la mano a una niña que correteaba por los alrededores y siguió aquella procesión infinita.
Hoy por fin me atrevo a escribirlo, no sabía como empezar. Pero una música celestial me ha ayudado. Sólo John Williams es capaz de aflorar tantos sentimientos.
30 de octubre de 2009
30 de octubre de 2009
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Cómo reaccionarías tú si un día una serie de hombres uniformados te expulsan a empujones a ti y a tu familia de tu casa?
¿Cómo te sentirías metido en un vagón de tren, sin ventanas, repleto como si fuese lleno de ganado, pero con personas asustadas que lloran y gritan en la noche fría de Europa del norte?
¿Te quedarían fuerzas para vivir si comieses una escasa ración de sopa y pan en un día en el que has de estar picando y cavando sin ton ni son, sin saber cual es el fin, y así día tras día?
¿Cómo preservarías un ínfimo apego por la vida si una serie de personas que no conoces y no entiendes te gritan que te quites tu ropa, te rocían con desinfectante, te rapan la cabeza y te trasladan por oscuras habitaciones, desnudo y desnutrido, sin saber a dónde llegas, a dónde vas?
¿Qué pensarías al ver a un grupo de sombras ya apenas humanas que son metidas a presión en una habitación de donde sale una chimenea humeante?
¿Cómo te sentirías metido en un vagón de tren, sin ventanas, repleto como si fuese lleno de ganado, pero con personas asustadas que lloran y gritan en la noche fría de Europa del norte?
¿Te quedarían fuerzas para vivir si comieses una escasa ración de sopa y pan en un día en el que has de estar picando y cavando sin ton ni son, sin saber cual es el fin, y así día tras día?
¿Cómo preservarías un ínfimo apego por la vida si una serie de personas que no conoces y no entiendes te gritan que te quites tu ropa, te rocían con desinfectante, te rapan la cabeza y te trasladan por oscuras habitaciones, desnudo y desnutrido, sin saber a dónde llegas, a dónde vas?
¿Qué pensarías al ver a un grupo de sombras ya apenas humanas que son metidas a presión en una habitación de donde sale una chimenea humeante?

¿Sobrellevarías que unos generales arrancasen a tus hijos de tus brazos con la única certeza de que no volverás a verlos?
¿Cuál sería tu esperanza en este mundo si una persona que no conoces y no entiendes tuviese todo el derecho a abofetearte, humillarte, insultarte, matarte?
¿Y si una sola persona pudiese evitar eso?
La lista de Schindler es una obra maestra más allá de toda duda, pero es, así mismo, una de las películas más necesarias que ha dado el séptimo arte. Spielberg construye la que quizá sea la obra más perfecta de su revolucionaria filmografía, pero sobre todo, levanta un recuerdo, un homenaje, a esos seis millones de personas que vivieron y murieron con todas esas preguntas, grabando un homenaje histórico inigualable en el terreno cinematográfico, como lo es la Trilogía de Auschwitz de Primo Levi en el literario.
Con una elegancia y una sobriedad encomiables, Spielberg relata la rutina de la destrucción de esos cinco años del Siglo XX, a través de las miradas de infinidad de judíos abandonados al destino escrito por la raza aria, y a través de dos historias paralelas de dos hombres que marcan esos destinos. Oskar Schindler, empresario alemán que aún a costa de su propia suerte, salvó a mil personas de su extinción, aquél cuya piedad pudo con su ideología, y que es representado por Liam Nesson con una fuerza, un empaque, y un compromiso más allá de la interpretación. Y Amon Goeth, un capitán de las SS repugnante y dehumanizado, débil y monstruoso, que representa la brecha inhumana que los Nazis tenían en su ser, aunque ellos no lo supieran (y que Ralph Fiennes, en uno de sus primeros papeles, pule con una precisión sobrecogedora).
¿Cuál sería tu esperanza en este mundo si una persona que no conoces y no entiendes tuviese todo el derecho a abofetearte, humillarte, insultarte, matarte?
¿Y si una sola persona pudiese evitar eso?
La lista de Schindler es una obra maestra más allá de toda duda, pero es, así mismo, una de las películas más necesarias que ha dado el séptimo arte. Spielberg construye la que quizá sea la obra más perfecta de su revolucionaria filmografía, pero sobre todo, levanta un recuerdo, un homenaje, a esos seis millones de personas que vivieron y murieron con todas esas preguntas, grabando un homenaje histórico inigualable en el terreno cinematográfico, como lo es la Trilogía de Auschwitz de Primo Levi en el literario.
Con una elegancia y una sobriedad encomiables, Spielberg relata la rutina de la destrucción de esos cinco años del Siglo XX, a través de las miradas de infinidad de judíos abandonados al destino escrito por la raza aria, y a través de dos historias paralelas de dos hombres que marcan esos destinos. Oskar Schindler, empresario alemán que aún a costa de su propia suerte, salvó a mil personas de su extinción, aquél cuya piedad pudo con su ideología, y que es representado por Liam Nesson con una fuerza, un empaque, y un compromiso más allá de la interpretación. Y Amon Goeth, un capitán de las SS repugnante y dehumanizado, débil y monstruoso, que representa la brecha inhumana que los Nazis tenían en su ser, aunque ellos no lo supieran (y que Ralph Fiennes, en uno de sus primeros papeles, pule con una precisión sobrecogedora).
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Más allá de que la inteligencia artística de Spielberg esté presente en cada plano, en esa partitura de Williams y Perlman, en cada secuencia intercalada con otra, metáfora o sencillez de la película, lo que el director hace es abrir su corazón y romper una lanza por quienes vivieron en aquellos años, evidentemente, su cercanía a la historia se hace presente en el dolor con el que es contada.
Pero estas historias duelen, aquellas en las que una persona como tu y como yo es capaz de tratar a otra hasta el punto de que abandone toda esperanza y se abandone a ti, esa indefensión aprendida tan propia del carácter de quienes sufrieron esta guerra, o cualquier otra.
Pero estas historias duelen, aquellas en las que una persona como tu y como yo es capaz de tratar a otra hasta el punto de que abandone toda esperanza y se abandone a ti, esa indefensión aprendida tan propia del carácter de quienes sufrieron esta guerra, o cualquier otra.
24 de marzo de 2007
24 de marzo de 2007
11 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pues menudo pájaro, se codeó con los jerarcas nazis, gracias a la guerra ganó marcos a espuertas y, encima, Hollywood le metió en la memoria colectiva como samaritano filántropo. Claro, que para listo, Spielberg, que consiguió lo único que le faltaba, el prestigio, mostrando la (llamémosle) vida en los guetos judíos y en los campos de exterminio sin paños calientes, donde ninguna persona, por ser judío, gitano, comunista, clérigo cristiano, homosexual, eslavo... moría de muerte natural (claro, que si te pegan un tiro a bocajarro, la muerte es de lo más natural).
Ahora, en España tenemos muchos vecinos polacos. Junto a mi puerta vive una simpática familia de polacos; tienen una abuela de 90 años que no sabe español (y que tiene un número indeleble impreso en su brazo), pero su nieta me contó que pasó por todo aquello que Spielberg cuenta y que era igualito, igualito, sin tiempo de enterarse de la tragedia, sin tiempo de reflexionar; vivir o morir daba lo mismo.
Ahora, en España tenemos muchos vecinos polacos. Junto a mi puerta vive una simpática familia de polacos; tienen una abuela de 90 años que no sabe español (y que tiene un número indeleble impreso en su brazo), pero su nieta me contó que pasó por todo aquello que Spielberg cuenta y que era igualito, igualito, sin tiempo de enterarse de la tragedia, sin tiempo de reflexionar; vivir o morir daba lo mismo.
Moraleja: anímense a entablar amistad con sus vecinos extranjeros. A propósito, miren el cartel (dos manos estrechándose).
El burro©2007
El burro©2007
11 de marzo de 2007
11 de marzo de 2007
8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un magistral relato, dramático, enriquecedor. Perfectamente ambientado con argumentos morales por demás sólidos, poco especulativa obra de arte no hay mas palabras para describirla.
14 de julio de 2005
14 de julio de 2005
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta es la única manera de describir esta obra maestra absoluta que, por mucho, es la mejor película de los 90 (quizás la que mas se le acerca es "Rescatando al Soldado Ryan").
Tiene muchos momentos en los que se te pone la piel de gallina: la niña de rojo caminando en medio de toda la gente, cuando Schindler llora casi al final, la gente pasando por la tumba de Schindler, entre otros.
La banda sonora de John Williams encaja perfectamente (para mí es la mejor banda sonora que ha hecho).
Está entre las mejores 10 películas de la historia del cine. Insuperable.
Tiene muchos momentos en los que se te pone la piel de gallina: la niña de rojo caminando en medio de toda la gente, cuando Schindler llora casi al final, la gente pasando por la tumba de Schindler, entre otros.
La banda sonora de John Williams encaja perfectamente (para mí es la mejor banda sonora que ha hecho).
Está entre las mejores 10 películas de la historia del cine. Insuperable.
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