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Hay que destacar en primer lugar el extraordinario elenco que Hallström consigue reunir en esta cinta. Binoche, Depp, Dench son autentica primera línea, y en cuanto Molina, Moss y Olin, si no lo son les falta muy poco. Tanta estrella para tan poco resultado. Cuando la vi en el cine, pasa a menudo, la magia de la pantalla, el magnetismo de los intérpretes, que por cierto están muy bien, me hicieron valorarla creo que en exceso, revisada ahora las cosas se ponen en su lugar. Si bien es cierto que posee algún pasaje delicioso, y nos transmite la sensación de ser un ingenuo cuanto de hadas, también es verdad que destila un toque de moralina no demasiado apropiada para estas historias en teoría inofensivas.
Digo esto porque al principio nos expone una serie de tópicos muy manoseados, el tirano déspota e intransigente, la iglesia colaboradora, la sociedad cerrada de los pueblos, el espíritu libre del que llega de afuera, el machista maltratador, para al final decirnos que como por arte de magia, casi todo se puede cambiar, los malos resultan ser débiles frustrados y los libertinos están locos por volver al redil.
Todo ello me hace pensar que tal vez solo quiera ser un producto destinado al consumo familiar en una sobremesa festiva, no lo veo con muchas más pretensiones, pero para esto no necesitábamos tanta figura ni ese toque diferente y rebelde que antes de comenzar a saborearlo ya se transforma en tan convencional.
A pesar de todo hay que reconocer que aunque previsible tiene unos cuantos buenos momentos, una excelente ambientación, un magnifico vestuario, una muy meritoria banda sonora y un reparto que quita el hipo.
picais 
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