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Sinopsis
En 2001, Billy Beane (Brad Pitt), director general de los Atléticos de Oakland (béisbol), se hizo famoso al conseguir grandes éxitos por medio del método "Moneyball", programa que consiste en construir un equipo competitivo con menos recursos económicos que la mayoría de los equipos de las Grandes Ligas y empleando métodos estadísticos por ordenado... Leer sinopsis completa
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29 de Abril de 2012
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Basado en el libro de Michael Lewis, Moneyball cuenta la historia del manager del equipo de béisbol Oakland A's. En un momento dado Billy Beane (Brad Pitt) sufre los efectos de dirigir un equipo con poco presupuesto; aún habiendo estado cerca de ganar la serie el año anterior, no puede retener a sus estrellas para dar una nueva batalla. Así decide dar un golpe de timón y formar un equipo variopinto, donde los principios que rigen su formación se escapan de la ortodoxia del deporte profesional. Como esto implica una revolución en la forma de pensar un deporte donde todos creen saber todo, su principal frente es el interno.
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spoiler:
Brad Pitt hace un buen trabajo, pero una vez más deslumbra Philip Seymour Hoffman, pues debe interprentar un papel en extremo dificil; por un lado, es un entrenador que quiere ganar, pero por otro, sólo quiere hacerlo a su manera, y con total independencia. Esto lo coloca en la dificil situación de comportarse como un verdadero saboteador de su propio equipo. Esta ambigüedad, es llevada adelante por Seymour Hoffman con absoluta solvencia. Casi exquisita. Jonah Hill, interpreta el papel de nerd-estadístico en forma correcta. Sin duda, lo más fuerte del film es el guíon de Zaillian, Sorkin, Lewis y Chervin, pues de manera frontal cuestiona uno de los dogmas más nocisvos del deporte profesional; el equipo más caro es el mejor. Esto deja relagado otros factores no menos importantes y termina mostrando que lo más interesante de un dogma es ver como se desquebraja.
angelgris98  |
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8 de Septiembre de 2012
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Tengo que reconocer que el deporte en el cine no me ha provocado ninguna emoción especial. Ni el futbol americano, ni el béisbol, ni mucho menos otros deportes más conocidos aquí como el futbol (el de siempre) y el baloncesto, han conseguido removerme ninguna fibra en ninguna de las películas que han protagonizado. Solo el boxeo, deporte que jamas he seguido, creo que ha dado el salto al cine con más fuerza que ninguno, consiguiendo varios título de gran nivel, cuando no directamente extraordinarios.
En el caso de Moneyball, la nueva película del director Bennett Miller, vuelve a ser el béisbol el protagonista, deporte del que, como casi todo el mundo a este lado del charco, nunca he llegado a entender absolutamente nada. Afortunadamente, y como en muchas otras ocasiones, el béisbol es solo la excusa para hablar de la vida en general, y es ahí donde la película juega su mejor baza.
Aunque dirigida por Bennett Miller, en su segunda película, la fuerza de Moneyball proviene del lúcido guion escrito por Aaron Sorkin, que se ha convertido en esta última década en uno de los retratistas mas punzantes de la sociedad americana, gracias a la serie El ala oeste de la Casa Blanca o a su reciente y genial guion para la película La red social, que le valió un Oscar.
En esta ocasión repite la jugada maestra con la adaptación que, junto a Steven Zaillian (otro que no es malo en esto), ha realizado de una novela de Michael Lewis. En ella se habla de la trastienda del béisbol, de lo que acontece en los despachos, en los vestuarios y en las pizarras de los entrenadores, y, de paso, se vuelven a poner en evidencia las luces y sombras del ser humano, siendo en ese sentido una pelicula más luminosa, o positiva, de lo que acabo siendo, la mucho más redonda La red social, una película que, como esta, aprovechaba la excusa del Facebook para hablarnos de las personas.
En esta ocasión Brad Pitt interpreta al manager de un equipo de béisbol que, utilizando un curioso sistema basado en la estadística y que contradice toda lógica deportiva, consigue llevar al equipo a un nivel que nunca antes habían tenido, y con recursos económicos más que limitados. Fiándose más de la ayuda de un joven economista, Jonah Hill, que de la cuadrilla de veteranos, incluido el entrenador Phillip Seymour Hoffman, que se rigen por criterios tradicionales, la intuición y el arrojo de este hombre hace que la tensión de los campos se traslade a las oficinas y a esos telefonos que no suenan con las noticias adecuadas.
Todo esto son cosas que se ven claramente, o se dejan intuir en el guión de Moneyball, pero que luego en pantalla lucen de forma bastante más discreta. Y es que la comparación con La red social se termina en el nombre del guionista, ya que Bennett Miller no se acerca ni de lejos a la portentosa capacidad de David Fincher para transmitir electricidad a todo aquello que dirige. Aunque en su debut, Capote, demostró tener cierta capacidad para envolver el relato con un trabajo bastante atractivo, en esta ocasión se echa de menos una mayor energía en la puesta en escena, y una mayor pasión en el desarrollo de la historia. Cuenta con un Brad Pitt sobrio y equilibrado, muy bien secundado por los mencionados Jonah Hill Y Phillip Seymour Hoffman, pero su notables interpretaciones no son suficientes para sacar a Moneyball de ese tono discreto que nos impide vibrar como debieramos haberlo hecho.
ernesto  |
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pipo
Castellón (España)
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21 de Diciembre de 2012
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Moneyball es una de esas películas basadas en una historia personal, y de la cual puedes aprender nuevas cosas. Es una película que está bien, la historia de Billy Beane y lo que hizo por el baseball es realmente interesante y te puede llegar a entretener.
El único problema de esta peli, bajo mi punto de vista, es que es demasiado lenta, le falta ritmo y en ocasiones parece que no termine de arrancar, es como si se pudiera haber explotado mejor el tema y hacerla mas amena para el espectador.
Dicho esto, resaltar que las cosas buenas superan a las malas y que la recomendaría para una tarde de domingo que no sepas que hacer.
pipo  |
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14 de Enero de 2012
5 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil.
“Moneyball, rompiendo las reglas.” (“Moneyball”, 2011), que se estrenará en nuestro país el próximo 3 de Febrero, llega con la vitola cine comercial netamente yanki en una mano y una ingente cantidad de premios y nominaciones en festivales de prestigio en la otra. Con un Brad Pitt que como en todas las ocasiones es un reclamo perfecto para llenar las salas y un Bennett Miller que hasta la fecha ha sido injustamente sobrevalorado con su poco convincente biografía de Truman Capote.
Billy Beane, (Pitt) director general del equipo de béisbol de Oakland, con uno de los presupuestos más bajos de la liga, busca sin descanso romper el sistema que enmarca el campeonato, donde siempre vencen los equipos con mayor poder económico. Su meta, alcanzar los playoffs con un sistema de trabajo de captación de jugadores revolucionario, basado en las estadísticas.
El resultado es un largometraje yanqui para yanquis. El guión de Sorkin y Zaillian, basado en la novela de Michael Lewis, nos plantea una vez más, algo que hemos visto hasta la saciedad en el cine norteamericano, que ve a su país como “La tierra de las Libertades”, el lugar donde cualquiera puede triunfar sea cual sea su origen. Ahí queda eso…
Que la protagonicen Brad Pitt y Jonah Hill y que el argumento se nutra de la liga de beisbol, no hacen más que reforzar esta idea.
Podemos plantearnos el visionado de “Moneyball” desde dos puntos de vista. Sin prejuicios, o con ellos.
Si lo hacemos sin ellos, disfrutaremos de una aventura deportiva moderna, donde el protagonista luchará por lograr su sueño de romper el orden preestablecido de la liga de beisbol y soñaremos con extrapolarlo a cualquier otro ámbito de la vida. Pero aún sin prejuicios, la peli enmarca todo su contenido en sus dos personajes principales, dos personajes sin profundidad alguna. El de Pitt es un directivo del equipo de Oakland, supuestamente rebelde, con esa meta de encumbrar a un equipo menor y llevarlo al éxito. El de Jonah Hill, es ese típico personaje con una inteligencia muy por encima de la media, que recuerda al protagonista de “La Red Social” (“The Social Network”, 2010) de Fincher, que de tan inteligente que es, se dedica a trabajar con pasión y efectividad, para que el directivo Billy Beane logre sus metas y suculentos contratos como “Manager General”. El ámbito moral en un guión ya visto mil veces, es algo que no les interesa a sus guionistas. Es un tipo de cine donde todo es apariencia y espectacularidad, donde todo se supone épico y juiciosamente moral, pero en el fondo los personajes carecen de cualquier matiz de sensibilidad, ética o amor por las cosas que hacen o representan.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler:
Pero si lo hacemos con prejuicios, el tema se hace aún más interesante. Tengo la sensación de estar viendo un spot de McDonald´s durante todo el metraje. Me siento como si el director del largometraje me tomara por imbécil. Para empezar, me está vendiendo el beisbol, deporte exclusivamente estadounidense, que ni entiendo ni me interesa entender. Después me vende una historia absurda con moralina, sobre un tipo que supuestamente renuncia al dinero anteponiendo el poder para manejar a las personas a su antojo. ¿Cuál es la moraleja? ¿En qué estabas pensando, Bennett Miller? La inmoralidad del guión es tan abrumadora que el maldito protagonista deja en la estacada, al tipo que ha estado utilizando durante toda la historia, que casualmente es el único que tiene ideas. Aparte de robárselo a una empresa de la competencia. Pero es que todo esto no son prejuicios, son realidades.
El que esté basado en hechos reales, me parece profundamente irrelevante. Supongo que para un aficionado al baloncesto, será muy interesante un documental sobre la juventud de Kobe Bryant, y la idea me parece perfecta. Lo que no le perdono a esta película es que la hartura de juicios morales, moralinas, inmoralidades, realidades dramáticas y absurdeces que posee, me intenten vender una historia honesta, emotiva y pletórica de retos imposibles. Es cine hipócrita por los cuatro costados. Desde el protagonista de Pitt, en ese formula ultra-comercial hasta ese final con moraleja, es todo falso, fingido y fariseo hasta el límite. Si te tragas toda esa mierda, te lo pasarás bien, pero en mi caso, es demasiada mierda que tragar.
Juanjo Iglesias  |
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JonGS
Edinburgh (Reino Unido)
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9 de Enero de 2012
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Billy Beane (Brad Pitt) es el gerente del equipo de béisbol Oakland Athletics, un equipo de bajo presupuesto que se tiene que enfrentar a la nueva temporada sin varias de las que habían sido sus figuras. Billy se apropia del concepto “Think Different” de Apple para hacer frente a esta problemática y contrata a un joven economista con el que construirá un equipo capaz de pelear contra los grandes mediante el análisis de estadísticas de jugadores y enfocándose en las necesidades del equipo.
Estamos ante una película con un coctel peligroso, más si cabe para un mercado europeo en el que el béisbol no es popular, que mezcla estadísticas, economía y deporte a partir de una adaptación del libro Moneyball: The Art of Winning an Unfair Game, de Michael Lewis. La adaptación corre a cargo de Aaron Sorkin, el creador de la magnífica El ala oeste de la Casa Blanca y La red social. Con todo ello, la película funciona pero no brilla. Resulta curioso la excelente acogida que ha recibido la película por algunos medios y críticos que además de rendirse ante películas de difícil digestión para la gran mayoría como El árbol de la vida, también lo hacen ante una película aparentemente de encargo y muy convencional desde el punto de vista narrativo. Tendrán que equilibrar. Indudablemente que Brad Pitt hace un trabajo sensacional encarnando a Billy Beane, nadie a estas horas va a dudar de la buena actuación de Pitt, pero ese Think Different del que habla la película es lo que le falta a la propia película para no ser totalmente predecible de principio a fin, cosa por otro lado difícil de solucionar cuando se trata de narrar la biografía de un personaje del que ya sabemos la historia. Por otra parte, y aunque la adaptación de la novela vaya a estar nominada para el Oscar, hay puntos del guión que no se entienden, en concreto el poco aprovechamiento de Philip Seymour Hoffman en su papel del entrenador de los Oakland Athletics, Art Howe. Al comienzo de la película se nos muestra el enfrentamiento entre Billy y Art por sus diferentes puntos de vista para crear la alineación y confiar en determinados jugadores; lo curioso es que en el ultimo tramo de la película el papel de Art desaparece por completo y ya no sabemos nada más de el.
En algunos medios se comenta que Brad Pitt tenía miedo de hacer esta película porque pensaba que juntar estadísticas y béisbol no era algo atractivo. Sin embargo, supongo que ya sabía lo que hacía al comprobar que su personaje no abandona ni un segundo el plano en una película para el lucimiento de su principal actor y el desaprovechamiento de otros que no tienen tanta estrella pero son igual o mejores, caso de Philip Seymour Hoffman. Sólo queda saber como hubiera sido la película si Steven Soderbergh no hubiera sido apartado de la dirección por la productora y sustituido por Bennet Miller. Me atrevo a asegurar que mucho mejor.
JonGS  |
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