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| 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Draco
Córdoba (España)
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Su valoración:  |
14 de Diciembre de 2008 |
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Para los que se pregunten si la película mantiene el espíritu y estilo de Wong Kar-Wai a pesar de estar occidentalizado, la respuesta definitiva es sí. Aunque no se aprecie el más mínimo rasgo orientalizado en todo el metraje (al contrario, todo son elementos muy occidentales, más bien norteamericanos), su impronta está indudablemente ahí: los primerísimos planos, la mezcla desbordante de luces y colores, las secuencias a cámara lenta, las escenas mudas de gran intensidad dramática, el poder de la música (toda ésta genial)... Todo está ahi de forma deliciosa.
Por otra parte, la historia es más bien corta, en el sentido de que realmente no pasa mucho: el viaje de la protagonista, Elizabeth (Norah Jones, muy convincente) por diversos lugares en los que conoce a gente con sus circunstancias (entre los que sorprenden todos por sus interpretaciones [mención especial quiero dar a Rachel Weisz, que me ha sorprendido gratamente]) y pasa por muchos trabajos y penurias, todo para volver al mismo sitio donde comenzó, sólo que ahora es capaz de apreciar lo que siempre ha tenido delante.
Pero Kar-Wai alarga el metraje a propósito para estirar las escenas, concentrando las emociones y haciéndolas muy intensas, consiguiendo que todos los intérpretes se luzcan. Algo que realmente se agradece.
Es una película que admite con humildad las debilidades del ser humano y las expone, lo mezcla con un romanticismo nada dulzón y nos enseña la belleza de los pequeños detalles. Kar-Wai nos enseña a ver la vida tan intensamente bella como es. Occidente le ha sentado bien a Kar-Wai, y Kar-Wai nos sentará bien a nosotros.
Draco 
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| 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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luis
(España)
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Su valoración:  |
30 de Diciembre de 2008 |
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Por momentos se hacía larga, desesperante incluso. Por momentos se me hacía íntima, original, diferente. El director se debe dar cuenta del tema y la peli no dura mucho. Los actores, sobre todo Norah, están muy bien; la fotografía es espectacular (qué capacidad de sacar planos a las cosas más vulgares); la música igual.
En fin recomendable, para verla con tranquilidad, sin prisas y dejarse llevar. En esas condiciones el film se hace muy agradable y diferente.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: El beso final en la barra es antológico.
luis 
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| 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Cyllan
Madrid (España)
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Su valoración:  |
1 de Enero de 2009 |
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Puertas que se te cierran en las narices, llaves que se guardan como un tesoro, aprendizaje, y al final llaves que se tiran para que puedan abrirse otras puertas.
Al chino Wong Kar Wai desde que disfrutara tantísimo con sus Deseando Amar y 2046 le tengo respeto. Su trayectoria es inmejorable, y este título no viene sino a confirmarlo. Rodada con la delicadeza y la fuerza contenida que sólo los orientales saben hacer tan bien, tras la visión de My Blueberry Nights uno sale con una sensación de intimidad, de que ha visto algo pequeño pero importante. Hace tiempo que no veía un romanticismo tan bien entendido.
Las tres historias vitales tejidas por el sabio guión del propio director se entrelazan bajo el hilo conductor de la búsqueda de sí misma por América de la incansable y desamparada Norah Jones. La primera incursión en el cine de esta famosísima cantante, que yo ni conocía, me ha convencido del todo. De Jude Law, Rachel Weisz y Natalie Portman ya estaba convencida y también están a la altura. Les han regalado unos papeles geniales y los han aprovechado. Resultan creíbles, sinceros y dulcemente vulnerables. Y no sólo a la altura interpretando… Hay que ver que pandilla de bonitos ha reunido Kar Wai, y hay que ver que guapísimos los retrata él. El preciosismo marca de la casa está patente a lo largo de todo el metraje. Llama mucho la atención eso en la peli. Los largos -primerísimos- planos de los cuatro actores desarreglados o no, tristes o contentos, diurnos o nocturnos son siempre maravillosos. Es que te los quieres comer, je. Esto le ha ganado detractores. ¿Demasiada frivolidad el abuso de la estética? En Kar Wai no, rotundamente no. Yo no entendería igual sus historias sin ese regalo para la vista que es su fotografía, sus estirados tiempos, sus cámaras lentas. Atención al uso que hace de la noche y el día para presentarnos aspectos de la personalidad de los personajes. Uno de ellos sólo tiene noches, otros dos inseguros se transforman cuando anochece y el último aprende a ser igual todo el rato, ¿quién es quién?
Cyllan 
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| 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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compilando
Madrid (España)
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Su valoración:  |
30 de Enero de 2009 |
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!Ay que calorcito que entra!. Que gustito tan tonto y tan inesperado al salir del cine. Carica de bobo y otra carita de boba a mi lado....
Esos bares, esas noches lluviosas en las que una luz de neón ilumina una mesita afrancesada, en la que una chica bonita se come una nocturna y tardía porción de tarta de manzana... Qué sencillo parece, y qué facilito resulta de ver.
Y es que la vida no puede ser más bella que como la pinta el señor Kar-Wai. Vacía, si. Almibarada, si. Facilona, algo.
Pero cálida, reconfortante, bella, poderosa, hipnótica, viva...
Con una técnica que se me antoja dificilísima (planos estudiadísimos, iluminaciones imposibles, atmósferas extraterrestres...), esta película seguramente no hará historia del cine. Pero es que no está para eso... Está para llenar pantallas, para llenar ojos y reconfortar almas. Y punto.
Servidor se apunta cada vez más a este cine. A las cosas sencillas.
Viva y bravo por este tipo de cine, y que dure!
compilando 
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| 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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edi
Huelva (España)
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Su valoración:  |
1 de Mayo de 2009 |
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Un borracho se bebe una llave que hay dentro de un pastel donde hay una carta que no es de corazones y una falda y una cámara lo graba todo mientras un coche pasa por el lado más ancho de una pelea y una rusa viene y una morena entra. Una morena entra. Gracias, dire.
Y una armónica y una ventana (recordando Taxi driver, ves esa ventana, mi mujer se está tirando a un negro), y sale el desierto, y la gente trabaja en los bares y en las cafeterías (el olor de las ¿cafeterías? me hace llorar a gritos), y la música, las caras, un cartel con un beso, y un borracho que se bebe una llave.
Y todas las puertas se abren con la tarta, y hay que celebrar que Wong Kar Wai siga dibujando, o pintando, o tocando, o lo que sea.
edi 
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