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Críticas de "M, el vampiro de Düsseldorf"
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| 4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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La primera parte de la película, es el primer paso hacia el cine sintético que se dio, con escenas que quitan lo que sobra, lo innecesario, para dejar al espectador que rellene con su imaginación el resto. No es necesario poner como matan a una persona para que nos pueda parecer abobinable, o incluso, para que nos pueda impactar. Todo esto lo demostraba Fritz Lang en 1931 y hoy día muchos directores no son capaces de conseguir esto a un buen nivel. "M" (puesto que me parece absurdo el título en España), es un buen thriller que además tiene momentos que invitan a la reflexión ética, como la penúltima escena. El ritmo del filme va claramente de menos a más y algunas interpretaciones son muy interesantes, aunque cierto es, que otras son muy sobreactuadas. En definitiva, un 7,5 para un clásico del cine, que posee una modernísima realización y un complejo e intelectual montaje (con algunas escenas brillantes en este aspecto del montaje paralelo). Todo ello en el año 1931, lo cual no debemos olvidarlo.
antonio_corleone 
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| 4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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SBarrettt
Fernando Alonso de menos... (Bahamas)
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Su valoración:  |
18 de Mayo de 2009 |
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Gran obra maestra del cine clásico alemán que, haciendo buenos los valores que caracterizan el hacer germano, hace gala de un pragmatismo sobrio pero elegante y, sobre todo, enormemente eficaz.
La conmoción de una sociedad aterrada por las desapariciones de varias niñas, y la búsqueda del culpable, tanto desde la administración del estado como desde agrupaciones de dudosos empresarios (lo que viene siendo la mafia), junto con la opinión y colaboración pública son las tres vertientes de la historia. Sendas confluyen al final en un gran ejercicio de conciencia y responsabilidad frente al odio más justificado que uno pueda sentir. Este arriesgado y controvertido debate final dota a a obra de un modernismo brillante.
Por la parte técnica, y desde mi escaso conocimiento, a medida que avanzaba el visionado y contemplaba el extraordinario pero ascético manejo de Lang, recordaba el pretencioso manejo de Wells en Sed de Mal, vanidad que resta en el resultado final de aquella. No sucede lo mismo aquí, donde los alardes son precisos y prudentes, de una belleza muy apropiada.
Yo particularmente destaco el juego con las sombras, una escena de reunión entre, creo recordar, mafiosos, y que se filma casi íntegra sobre sus sombras en la pared. Un estupendo travelling por encima de mesas repletas de objetos, etc. Pero lo que más me ha gustado son sus picados, baste como ejemplo la maravillosa captura del rezagado en el edificio de oficinas.
Cuando la sencillez es belleza sin duda se debe a la grandeza de la esencia.
SBarrettt 
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davilochi
Teruel (España)
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Su valoración:  |
10 de Marzo de 2010 |
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Tenía muchas ganas de escribir una crítica histórico-interpretativa en torno a esta genial obra maestra del maestro Fritz Lang. A lo largo de mi exposición es posible que de ciertos datos sobre el argumento, de modo que tengan cuidado aquellos que no quieran ver la trama descubierta.
Para empezar me gustaría destacar que el director alemán quiso empezar su film con alguna escena de guerra que destacara el origen del trastorno mental del protagonista, pero como el mismo destacaría renunció a ello por miedo a sacralizar y redimir al protagonista a ojos de la sociedad. Como siempre en sus trabajos Fritz Lang trata de transmitir algo con su cine, algo que muchas veces va más allá del propio contenido de la película y lo cierto es que nadie podrá entender este film sin una cierta base.
Ésta se inscribiría en el clima socio-político posterior a la Primera Guerra Mundial y a sus consecuencias visibles sobre el conjunto de la sociedad: la extensión de la histeria y la angustia producidas por un miedo a la muerte violenta. El protagonista es un joven asesino que se asemeja al enemigo, siempre presente, próximo y amenazante, pero a la vez invisible a nuestros ojos. Este miedo permanente tiene un carácter explosivo, ya que puede ser manipulado. De hecho así ocurrirá, cuando las masas apelen a los criminales de los bajos fondos (identificados con los nacionalsocialistas por sus vestimentas y cuyo líder tendrá un registro de voz muy similar al de Goebbels, el encargado de convertir el miedo de los alemanes en odio hacia el enemigo judío y comunista) para capturar a ese asesino. En cualquier caso es curioso constatar que las masas de padres atemorizados apelan a los criminales en lugar de apelar a las fuerzas de seguridad del Estado, lo cual refleja la gran dispersión de los medios de coerción en la Alemania de Weimar y la aparición de milicias en todos los partidos políticos (identificadas pues con los criminales). La gente se apoya más en el Partido que en el Estado, completamente deslegitimado.
Una vez identificado el enemigo las masas se movilizan para atraparlo y acabar con éste, lo cual estaría en relación con las grandes movilizaciones llevadas a cabo por el Partido Nacionalsocialista para exaltar el fervor patrio y el odio contra los enemigos de Alemania o las propias movilizaciones generales de una guerra total. Las masas buscan la protección que les da su unidad para enfrentar la angustia y el miedo surgidos de la guerra. Sin embargo el asesino es también un producto de los traumas bélicos.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Es interesante constatar en una escena de la primera parte de la película el cartel de la película "Westfront 1918" de Pabst, una película que mostró un año antes la disolución de las barreras que separaban a los civiles de los conflictos. De este modo vemos porqué la histeria generada en los soldados durante su experiencia bélica se ha extendido al conjunto de la sociedad: ésta vive la guerra total en toda su plenitud, una guerra en la que lo único que importa es acabar con el enemigo (como bien evidencia la búsqueda frenética del asesino).
Al final del film Lang juega con el espectador al presentar al protagonista como víctima de sí mismo (en realidad víctima del mundo que le ha tocado vivir), cuando en un episodio de lucidez toma consciencia de su impulso homicida incontrolable. Ya no se confía en la justicia del Estado, sólo se confía en la justicia del pueblo (representada por la idea que de ésta tiene el Partido Nacionalsocialista). "Fury", también de Lang, enlazaría a la perfección con esta película, como bien destacaría el propio director: "cada uno de nosotros puede convertirse en un asesino y cada uno de nosotros puede ser asesinado".
davilochi 
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manulynk
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
29 de Abril de 2010 |
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Cuando se habla del paso del cine mudo al cine sonoro, se suele hablar de grandes estrellas y directores que no supieron adaptarse al cambio. Esto habría que matizarlo, aunque daría para mucho más que un simple párrafo. Lo que parece más o menos claro es que los que tenían talento, supieron sobrevivir, adaptándose sin problemas. Uno de ellos fue el realizador germano Fritz Lang. Con una solida y prestigiosa carrera dentro del cine mudo, y uno de los máximos exponentes del llamado "expresionismo alemán", Lang pasó del cine mudo al sonoro con este film, basado en hechos reales, sobre un asesino de niñas que aterrorizó la ciudad de Dusseldorf.
A Lang no le interesa demasiado mostrarnos una trama puramente detectivesca, consistente en la búsqueda y captura del asesino, mientras éste va cargándose a unas inocentes niñas, sino que más bien, incide mucho más en mostrarnos los efectos que tiene la presencia de un asesino, prácticamente invisible para todos, que va dando rienda suelta a sus instintos, ante la impotencia de las autoridades en localizarlo. De hecho, la pauta principal del film es justamente esa: no tanto en mostrar el acto en sí, sino sus consecuencias. Los hechos más violentos del film tienen lugar fuera de campo, siendo sobretodo delicado a la hora de mostrar el asesinato de las niñas. Por otro lado, la señal que nos permite identificar al asesino, es un silbido, sirviéndose de forma ingeniosa de la nueva técnica. Aún así, todavía perviven numerosas formas más bien típicas del cine mudo como la exagerada expresividad de los rostros, y hay muchas escenas que nos muestra de forma visual, sin diálogos. También habría que matizar que, esto beneficia al film, sobretodo en lo que tiene de prefiguradora del género negro, mezclada con la estética expresionista. Sin olvidarnos que es tan importante el silencio como el diálogo, siempre que se sepa hacer un buen uso de ellos. Y desde luego Lang era de los que lo sabían.
El film es oscuro, no solo la mayor parte del mismo tiene lugar de noche, sino que incluso los interiores no están muy iluminados. Además, lo más interesante del film es la forma en que podemos ver la concepción de sociedad del realizador germano (en ocasiones podría parecer incluso "Furia" en el sentido en que una comunidad decide hacer justicia por su cuenta), algo que irá desarrollando de forma mucho más intensa cuando cruce el charco. Hay que decir que la mirada de Lang sobre sus propios compatriotas no es mucho mejor que la que luego dedicará a los norteamericanos. Así, el hecho que el film hable de un asesino de niñas, es meramente una excusa, un vehículo que viene a ser el detonante de la verdadera trama: ante la imposibilidad de localizar al asesino, las autoridades deciden presionar directamente al barrio más marginal de la ciudad (en la creencia que entre ellos puede estar el asesino), los cuales deciden organizarse y buscar al verdadero asesino.
(sigue)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: La visión de Lang de la sociedad ciertamente no es nada esperanzadora. No sólo nos muestra a un poder arbitrario, incapaz de imponer el orden, sino que la misma comunidad (aunque sea de ladrones, prostitutas y otras actividades), decide actuar por su cuenta, al margen de las leyes. Quizás de alguna forma, Lang trata de hablarnos mediante esta historia de cierta alegoría del ascenso del nazismo, en el sentido de la paranoía que se inserta entre todos los miembros de la sociedad, al sentirse amenazados. La idea que cuando el miedo y la desconfianza se instalan en puede dar como resultado la configuración de un estado arbitrario y totalitario.
Seria fácil asumir que el film está reflejando la situación política de su país, con un República (la de Weimar) totalmente desacreditada y a punto de ser tomada por el partido nazi, pero no lo es menos que en buena parte de su filmografía norteamericana, podemos ver esa misma visión de una sociedad deteriorada. Quizás la interpretación, o posible interpretación entra más en concordancia con el pesismismo general de Lang, mucho más que con el retrato concreto de la llegada de los nazis al poder (también es cierto que el hecho que prohibieran el film ayudó en buena parte a formarnos esta idea). La presencia de un reparto coral, en el que la cámara va saltado de un personaje (la mayor parte de las veces anónimo) a otro sin que ninguno tenga más peso que otro refuerza esta idea que Lang pretende dar una imagen general de la sociedad. El único que tiene especial incidencia es el personaje que de forma tan magistral interpreta Peter Lorre, no sólo por motivos obvios, que el propio realizador destapa a la primera oportunidad, sino que además le sirve para darle humanidad a alguien que en condiciones normales hubiera tenido el tratamiento de una fiera rabiosa, y en cierta medida presentarlo ante el improvisado jurado como una víctima, lo que convierte en reprobable no sólo lo que ha hecho él sino lo que están a punto de hacer los demás. Ya sea una crítica contra el nazismo o no, lo único que realmente es cierto es que Lang fue un verdadero maestro en el cine, ya sea sonoro o mudo
manulynk 
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| 4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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RAMON ROCEL
MEXICO (México)
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Su valoración:  |
10 de Noviembre de 2010 |
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En el año que Lang nos dio este filme, se sentía una cierta paranoia, justificada desde el punto de vista de que se escuchaba el silbido del cascabel, anunciando el nacimiento de la bestia, en una sociedad agonizante, que creía que acabando a sus monstruos caseros, a sus salteadores rapaces ocultos en sus asquerosas cloacas. Acabarían con sus miedos, sobre todo con el enemigo invisible, que tan patética y la vez extraordinariamente interpreto Peter Lore, dándole rostro a un Nosferatu llamado Peter Kurten.
En esa sociedad revuelta, se encubaba una hidra, una bestia, un depredador más terrorífico que “Peter Lore Kurten” entre esa sociedad disgregada y ya contaminada con la cizaña del nazismo; el demonio se despertó para profanar la virginidad de una niña que era la inocencia perdida de un mundo desgarrado en la primera guerra.
RAMON ROCEL 
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