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El hombre tranquilo

Comedia. Romance Sean Thornton (John Wayne), un boxeador norteamericano, regresa a su Irlanda natal para recuperar su granja y olvidar su pasado. Nada más llegar se enamora de Mary Kate Danaher (Maureen O'Hara), una chica muy temperamental, aunque para conseguirla deberá luchar contra las costumbres locales, como el pago de la dote, y, además, contra la oposición del hermano de su prometida (Victor McLaglen). (FILMAFFINITY)
Críticas 185
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10
22 de marzo de 2011
10 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mi votación deja a las claras lo que opino, no solo de esta película, si no de casi todas las de John Ford, pero "The Quiet Man"...¡ay! "The Quiet Man" tiene algo que no tienen las otras: tiene a Maureen O'Hara.
Merece la pena verla no solo por el ejercicio visual que desarrolla Ford; cada plano es una obra de arte...pero la forma de explicar lo que no se ve, lo que no se va a ver, es única.Para ello es necesario un guión perfecto, sin fisuras, y después un reparto único.
Tan solo la escena en la cabaña de Thornton, a punto de estallar la tormenta, con el viento colándose por las ventanas, agitando la roja melena de Mary Kate en plena disputa con el bueno de Sean, justifica el visionado de la cinta...Esa tensión sexual no resuelta, desprende tal carga de erotismo que no se puede explicar salvo viéndola uno mismo.
Ver andar a Maureen por el riachuelo descalza...la gran pelea...la carrera de caballos...Irlanda como en un sueño...si no la habéis visto todavía estáis en pecado mortal.¡Corred a salvar vuestra alma!
10
25 de julio de 2013
10 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me resulta difícil hacer una crítica de esta película porque en mi interior se mezclan muchos sentimientos que no puedo plasmar en letra impresa y que hacen que me resulte muy complicado ser objetivo en mi análisis.

Al margen de sus indudables cualidades técnicas que para mi la convierten en una obra maestra, "The Quiet Man" es sin duda la película que más me ha marcado emocionalmente a lo largo de los muchos años que llevo viendo cine. La he visto infinitas veces y cada vez que la visiono de nuevo no puedo evitar que un escalofrío recorra mi interior y me vuelva a emocionar profundamente. Me sucede con otros films de John Ford y de otros directores pero nunca con el grado de intensidad que convierte "The Quiet Man" en mi película de culto.
No se explicar bien el motivo, como todos sabéis el cine nos llega de diferente forma a todos y sin que en muchos casos podamos racionalizar la causa. Tal vez sea porque nací en Asturias y el mundo rural y los paisajes de la verde Irlanda me recuerden mi infancia; tal vez porque Innisfrie constituya mi paraíso perdido, ese lugar idílico en el que encontrar la felicidad, o tal vez sea porque yo soy "un hombre tranquilo".
John Wayne & Maureen O'Hara
El acercamiento de John Ford a esta ficción irlandesa sugiere alguna que otra equivalencia con el itinerario del protagonista Sean Thorton (John Wayne): para uno y otro, aunque en diferente medida, Irlanda supone raíces, básicamente familiares, pero también entraña un universo que parece arcaico con relación al que ambos dejan atrás en Estados Unidos (Ford en la ficción y en la fase principal del rodaje, Sean en su propia y global realidad). De ahí que el personaje del ex boxeador, a primera vista menos espectacular que los demás figurantes, sea clave para profundizar en los contenidos de la película según el enfoque fordiano.

Sean repudia la crueldad de una civilización muy desarrollada pero esclava del dinero que, en nombre de este dios, le ha conducido a matar a un hombre, y ansía hallar la pureza de la infancia en un mundo completamente diferente, muy alejado de los excesos del capitalismo salvaje. Cuando Michaeleen (Barry Fitzgerald) se aleja bajo el puente por el que pasa el tren, Sean se adentra en sus recuerdos maternos de infancia y lo primero que hace es plantar rosas, como símbolo de que desea recuperar sus raíces y olvidar su pasado "civilizado".
A salvo de los excesos de la civilización el universo de Innisfree carece de adelantos pero al protagonista no le importa el carácter casi anacrónico del mundo en el que se ha integrado porque le ayuda en su intento de eliminar el sentimiento de culpabilidad que constituye su pecado original pero que ahora no le expulsa del paraíso.

Pero el problema radica en el dinero, causante de su pecado, y que de nuevo surge como la barrera principal en la conquista de la felicidad y en la violencia, que Sean rehuye pero que constantemente le amenaza en la figura del hermano (Victor McLaglen) de su prometida (Mauren O´Hara) al que debe pedir una dote que no necesita pero que constituye una tradición imposible de romper.

Para integrarse plenamente en la comunidad, Sean tendrá que luchar por dinero, como en sus tiempos de boxeador que desea olvidar. La diferencia fundamental es que ahora el dinero no es el fin sino el medio para conseguir el amor.

"The Quiet Man" es un film para disfrutar con el cálido verde de Irlanda y el ardiente rojo del deseo del protagonista. Es una película de celebración, repleta de humor, lirismo que recrea un universo de ficción sólidamente estructurado, original y coherente.

"The Quiet Man" supone un momento trascendental en la carrera del maestro John Ford, vitalizado por el retorno a sus raíces irlandesas y por la recreación de una utopía personal. Su mundo está más allá de una fantasía irlandesa: es el ensueño de un artista que quería capturar la belleza de lo inaprensible.
10
22 de marzo de 2009
9 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sin duda cualquier nostálgico se sentirá identificado con la morriña que el realizador norteamericano John Ford imprime en todos los planos de El hombre tranquilo. Innisfree, un idílico pueblo de Irlanda, es el lugar donde se desarrolla la trama de esta película. Un valle que sigue siendo verde y al que no ha llegado la revolución industrial; es más, toda modernidad queda abandonada en la estación de ferrocarril, cuando Sean Thornton (John Wayne) se baja de su caballo de hierro y se sube a la rudimentaria carroza de Michaleen Flynn (Barry Fitzgerald).

Se nos muestran los sentimientos de un inmigrante que regresa a su patria, al pueblo donde nació, después de “hacer las américas”. Esta morriña de la que hablábamos al principio es una sensación en la que los directores de las películas suelen recrearse e imprimir su sello autobiográfico. Tornatore, por ejemplo, en su mejor obra, Cinema Paradiso, enseña la desilusión de Totó al regresar de la mili y ver que todo está cambiado, y treinta años después siente nostalgia al darse cuenta que en realidad todo sigue igual, que los pueblos no cambian, las que cambian son las personas.
Barry Fitzgerald & John Wayne
Si para Ford los personajes sólo tienen que hablar cuando lo que van a decir es imprescindible, en esta cinta, además, lo que sale de sus labios siempre va con doble sentido o se toma como si así fuera. Así, nuestro cochero interroga a Thornton de manera concienzuda haciendo aproximaciones sobre su altura, lugar de procedencia o lo qué venía a hacer a la pequeña localidad y éste, que conoce el carácter irlandés, le responde con evasivas para mantener su curiosidad y la nuestra.

El hombre tranquilo es, a mi parecer, la mejor película de John Ford y ello es gracias al sentimiento y la nostalgia que se percibe en cada plano consiguiendo que, como dice Eastwood en Million Dollar Baby, todos queramos ser irlandeses.
9
21 de abril de 2011
8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Todo o casi todo es bueno en esta película, la dirección, el argumento, el guión, los actores, la ambientación, la fotografía en color. Todo se ha dicho ya o casi todo de este magistral film de John Ford. Se puede ver muchas veces y recrearse uno en los personajes y en todo lo que encierra esta inolvidable producción, pero yo quiero hacer una observación sobre el DVD comercializado en la actualidad, en el año 2011, y es que la fotografía en color, derivada de una copia nueva pero no restaurada, no nos hace ver el por qué del Oscar obtenido por la Academia en este sentido, no cumple el mínimo exigible hoy día, pues nos presenta una fotografía deteriorada por el paso del tiempo, con un color saturado y una nitidez lejos del orginal, y esto unido a un doblaje en castellano no muy acertado, del año 1989, bien merecería, sobre todo, una copia nueva restaurada, como se ha hecho con otras películas y también, un nuevo doblaje al castellano, moderno, que tenga una calidad sobresaliente. Es preferible visionar este film en versión original en inglés y ajustando la calidad de la imagen del DVD en el televisor. Por lo demás, una película inolvidable de las que engrandecen el cine de todos los tiempos.
José Antonio ZG
10
23 de mayo de 2011
8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si tuviera que recomendar a alguien una pelicula, sin pensar en los gustos del consumidor, simplemente para que sepa lo que es CINE así, en mayúsculas, eligiría esta sin dudar. Y es que " El Hombre Tranquilo" no necesita apenas explicación, su magia habla por sí sola y rebosa por todos sus poros.

En su sencillez reside su genialidad. Y es que está rodada en estado de gracia. John Ford, al igual que en la mayoría de sus películas, echó mano de su grupo de amigos (Wayne, Bond, McLaglen, O´Hara, Shield...), que nunca, en mi opinión, han estado en tan perfecta comunión.

La trama de la película, salvo los escasos "flashback" del pasado de boxeador de Sean Thorton (personaje de John Wayne", transcurre en un pequeño pueblecito de Irlanda, Innisfree, donde éste nació y donde regresa, para recuperar la casa de sus padres. Y ya desde el primer momento en que llega a la estación, vamos viendo el peculiar carácter de sus habitantes. Éstos, a los que Ford nos va mostrando, algunos de ellos con breves pinceladas, pero perfectas, aparentemente muy distintos unos de otros, se unen a la menor ocasión, tanto da si es ante una carrera de caballos, ante una buena pelea o apoyando al reverendo protestante aunque no acudan a su iglesia.
Victor McLaglen, Mildred Natwick & Barry Fitzgerald
A aquéllos que digan que John Wayne solo sabía hacer de vaquero, les recomendaría también ver esta película. En ninguna otra lo he visto tan equilibrado o tierno, con un personaje tan rico en matices. La fotografía sería otra de sus bazas, ya que la película es bellísima, así como la música.

El personaje del casamentero Michaleen Flynn merece un punto y aparte. Barry Fitzgerald está sublime de principio a fin. ¡ Si hasta su caballo tiene gracia, parando en la taberna!

En fin, lo dicho. Si no la han visto aún, no pierdan tiempo y consíganla. Seguro que repiten. Yo la he visto ya más de 10 veces y aún sigo disfrutándola como el primer día.
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