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Nunca me ha interesado el género musical. Tampoco es que me disgusten una o dos canciones insertadas en una narración, pero verlas una, otra y otra vez, apareciendo "espontáneamente" a cada instante, no me atrae en absoluto. Me parece, como recurso, muy falso y recargado, y eso por no hablar de los efectos de anteponer la puesta en escena al guión, tales como caracterizaciones simplonas y conflictos muy sosos, predecibles y melosos. Reconozco las cualidades del género, pero no me llama la atención.
Por eso tal vez "The Rocky Horror Picture Show" ha supuesto una sorpresa tan agradable. Es una película maravillosa, que te absorbe desde el primer momento hasta su mismo final; un extravagante espectáculo lleno de personajes absurdos, de idas de olla de todo tipo y con una estética tan extraña y recargada como adictiva. Una obra libre, original, un monumento a la libertad sexual que desafía los cánones sociales que nos rigen, y que treinta y cinco años después sigue siendo tan sorprendente y transgresora como lo fue en su día.
Es tan grande que hasta sus supuestos fallos me convencen. Por ejemplo, esos momentos tan de serie B, como las cortinillas o el efecto cutre del láser, que en cualquier otra obra serían objeto de críticas, aquí de alguna manera otorgan más solidez al conjunto, le da un toque muy "freak" que le viene de perlas.
También he leído muchas quejas respecto al guión, y me temo que no comparto ninguna de ellas. De acuerdo, es una mierda, pero personalmente nunca me había hecho falta menos un argumento "serio" para disfrutar una película... de hecho, creo que la escasez de trama (o, por lo menos, de trama coherente) es positiva en el sentido de que refuerza el estilo anárquico y despreocupado que es la base de su espíritu transgresor.
Respecto a los puntos claramente positivos, destaco en primer lugar los personajes, que si bien son bastante sencillitos a nivel de caracterización, funcionan perfectamente en el contexto de la obra. Cada uno con sus locuras, pero todos se hacen querer, en especial el Dr Frank-N-Furter que se come la pantalla cada vez que aparece, interpretado magistralmente por un entregadísimo Tim Curry.
Con todo, lo mejor de la obra son sus coreografías. Sumamente alocadas, bizarras y delirantes, con un repertorio musical muy destacado (la de los créditos iniciales, la divertidísima "Time Warp", o la Sarandon cantando aquello de "I wanna be dirty!", las del final...). Y qué decir de los maravillosos decorados, de la prodigiosa puesta en escena, de las voces incluso... impresionante, todo un espectáculo, una delicia para la vista y los oídos. Joder, así sí.
En definitiva, "The Rocky Horror Picture Show" es una película tan fascinante como difícil de definir, que alcanza un gran nivel en todos los elementos que pone encima de la mesa. Una obra maestra retorcida, divertida de principio a fin y siempre sorprendente, por la que no pasan los años y sigue siendo a día de hoy una experiencia irrepetible.
Ghibliano 
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