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A pesar de utilizar un tópico conocido y repetido (profesor humanista, ex-alumno y abierto de mente, que les "abre" los ojos a sus alumnos), de que gran parte de sus personajes son desarrollados mediante estereotipos y de tener un final cursi. Esta película alcanza un nivel más que aceptable sustentada en la buena actuación de Williams (que esta hecho para representar profesores), la correcta participación del escuadrón de adolescentes, y porque el mensaje llega de manera clara.
La secuencia de acontecimientos esta bien hecha no cae en lo lento ni en apresurarse demasiado, todo llega a su tiempo. Además trasmite de buena forma la impotencia del protagonista frente a su padre.
Posee una fotografía interesante, el guión no es nada del otro mundo
Entre 6 y 7, dejémoslo en 7 porque Williams demuestra que sabe hacer muchas más cosas que el ridículo.
pd: Un verdadero placer para los que tienen grandes problemas con el sistema
James Moriarty 
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Luther Whitney
Valladolid (España)
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Su valoración:  |
21 de Octubre de 2008 |
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La dirección clásica de Weir y las muy ajustadas interpretaciones del grupo de chavales y del aquí serio Robin Williams (que empezaba a demostrar lo buen actor que es también fuera de papeles cómicos) hacen que el traslado del emotivo guión de Tom Schulman a la pantalla se convierta en toda una experiencia.
Y esto es porque el filme hace sentir al espectador lo mismo que el profesor Keating logra en sus alumnos, inspirar momentos vitalistas gracias al desafío a los propios miedos, a las inseguridades, a las convenciones sociales. Alcanzar la felicidad. No obstante, también sabe mostrar la vertiente amarga: estos momentos son intensos y dulces, mas breves. De ahí la importancia de la lección que se reitera, la del carpe diem de los clásicos, aprovechar el momento que no se repetirá, aprehender la felicidad mientras se pueda porque irremediablemente acabará desvaneciéndose.
Al fin y al cabo, las lecciones de trigonometría o latín se diluirán en la memoria, pero la camaradería, la lealtad y la independencia de criterio se revelarán indelebles con el paso del tiempo.
Luther Whitney 
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emilianm
castellon (España)
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Su valoración:  |
6 de Julio de 2009 |
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En la adolescencia cuando el alma esta efervescente en todos los humanos siempre buscamos "un maestro" que dirija nuestros pasos entre las tinieblas. ¡Cómo no...!: el sentimiento de pertenencia a un equipo, la fuerza vital, el inicio del amor, la amistad, la traición, la muerte... todos estos atributos están presentes en esta exquisita película que nos remonta a nuestra pubertad.
emilianm 
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janto
palma (España)
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Su valoración:  |
7 de Septiembre de 2009 |
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He aquí una película que ha dejado huella indeleble en el recuerdo de los que la vimos siendo adolescentes. ¡Cuánto aprendimos con el profesor John Keating! A amar la poesía, a rebelarnos cuando nuestros valores y sentimientos así lo indicaban, a conocer el riesgo de tomar decisiones por uno mismo... a luchar por lo que uno cree. Acaso no sea la mejor película de la historia del cine (que no lo es), pero tiene el honor de ser una de las que han provocado en los corazones jóvenes mayores emociones y alegría.
Dirigida por el australiano Peter Weir, autor de unas cuantas obras maestras como "La última ola" y "picnic en Hanging Rock" y de otras que casi lo son, "El año que vivimos peligrosamente" y "Master & Commander", "El club de los poeta s muertos" es, sin duda, su película más aclamada por el público. La historia cuenta el giro que da la vida de un grupo de estudiantes al conocer al profesor de literatura John Keating, de cómo les enseña qué es la vida y en qué consiste. Cómo, a partir de la poesía, comprender que el destino de cada uno de ellos estará marcado por su voluntad de enfrentarse honestamente a su destino a pesar de los inconvenientes. Al grito de ¡Carpe Diem! (Aprovecha el momento, en latín), los chicos abrirán los ojos a la realidad que los envuelve y a ser conscientes de que hay que luchar contra las imposiciones de una sociedad en general y un entorno familiar en particular que decide por ellos. El desenlace, hermoso y trágico, doloroso hasta verter lágrimas, da una última lección magistral. De la oportunidad, del instante adecuado, de la capacidad que uno tenga para plantearse qué, cómo y cuándo ha de llevar a cabo el esfuerzo de intentar ser uno mismo dependerá el éxito y el fracaso del intento. "El sueño de una noche de verano" es invocado para apuntalar la ambivalencia entre los sueños (y el arte) y la realidad, la delgada línea que separa el dolor de la hermosura, la belleza y la muerte. Interpretada por un muy contenido Robin Williams, que, así y todo, no prescinde de algunos tics marca de la casa, y por un elenco de actores jóvenes magnífico, del que cabe destacar Robert Sean Leonard (su carrera no se afianzó, aunque logró algunos éxitos con "Esperando a Mr. Bridge" y "Rebeldes del swing". En la actualidad podemos verlo en la aclamada série "House" que emite el canal 4 ) y Ethan Hawke (el actor- escritor , intérprete de "Reality bites" y de "Trainning day").
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: La dirección es magistral. Peter Weir dota de una mágica sensualidad tanto el entorno universitario como la naturaleza que le rodea. Apoyada en una fotografía maravillosa, llena de luz, y de una banda sonora intensa y emotiva de Maurice Jarre, "El club de los poetas muertos" alcanza momentos gloriosos (el final, cuando los chicos se levantan, como nuevos Espartacos, sobre sus mesas, enfréntandose al director a la voz de "¡Oh Capitán mi capitán!" quedará para los anales del cine).
El único inconveniente que puede imputársele a esta película memorable es un guión que peca de cierta irregularidad. Me refiero, especialmente, a las escenas de la gruta donde se reúnen los chavales para dar rienda suelta a esa libertad que pugna por vencer sus temores. Es paradójico , porque Weir es un maestro en invocar de la naturaleza todo su espíritu feérico, amenazante y liberador.
Son estos momentos los más convencionales, y el director se muestra incapaz de aunar a los personajes y su entorno.
"El club de los poetas...", es, a pesar de todo, una de estas películas que aceleran el pulso y llenan el pecho de intensa emoción, una de las pocas obras que en el cine se han gozado que mejor han captado la rebeldía, la desazón, los sueños y la energía que prende en el corazón adolescente.
janto 
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adrianacabeza
Valencia (España)
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Su valoración:  |
11 de Agosto de 2010 |
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Impresionante esa frase, para mi la mejor de toda la película, más allá del ajado Carpe Diem aunque ésta sin duda sea la que define toda la filosofía de la película. Peter Weir no sorprende con el tema: el profesor liberal que trabaja para una institución de férreas convicciones, pero que no se deja manipular y educa y, sobre todo enseña, valores y actitudes que el sistema educativo convencional no contempla ni de lejos. Me recordó a La sonrisa de Mona Lisa, pero en versión masculina. En mi opinión es un tema muy viciado, pero lo que engancha es la relación profesor-alumno y, por encima de todo, los diferentes roles que desempeñan cada uno de los protagonistas.
adrianacabeza 
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