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| 89 de 93 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Cuando era una niña (hace muchos años), en un album de piano de título tan impreciso como “Piezas célebres”, que de alguna manera había ido a parar a mi casa, encontré una obra llamada “Tema de Lara”. Yo no sabía qué era “Lara” ni había oido jamás hablar de Zhivago. Empecé a tocarla de forma titubeante e inmediatamente mi madre acudió junto al piano. Por su expresión sólo le falto decirme lo de “tócala otra vez”. Me explicó el origen de esa pieza y en mi mente se quedaron grabadas dos imágenes que asocié a aquella música desde ese momento: un doctor (al que suponía idealista y entregado a los demás) y una estepa cubierta de nieve.
Años más tarde, en una tienda que ya no existe, encontré una colección de mecanismos para cajas de música, que se accionaban por medio de una manivela. Todos reproducían la música de alguna película. Compré dos: El padrino y Doctor Zhivago. Esta última se la regalé a mi madre y me dije que había llegado la hora de leer el libro. Nunca quise ver la película. A priori, con ese halo de superproducción, no me interesaba demasiado. Sin embargo disfruté mucho con Pasternak.
El día de Reyes, por fin Yuri tuvo ojos y voz, tras tantos años vagando sin forma por mi pensamiento. Le ví cabalgar por la estepa nevada en busca de Lara, luchar en silencio contra la vida con las mejores armas que un hombre de esa categoría puede tener. Por fin entendí la emoción contenida de aquella música, la promesa de felicidad que anuncian sus notas.
Poco puedo añadir sobre Doctor Zhivago tras leer la critica de Servadac. Después de tantos años evitándola (¿cuántas veces hemos tenido la cinta en la mano y la hemos vuelto a dejar en la estantería de la tienda?) al final, desprevenidos ante su belleza, nos encontró ella a nosotros.
Un hallazgo, un regalo. Eso es Doctor Zhivago.
Hermione Granger 
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| 55 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Servadac
Madrid (España)
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Su valoración:  |
9 de Enero de 2009 |
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Zhivago es médico y poeta. Sus manos son el instrumento sanador. Con ellas cura cuerpos, restaña las heridas materiales producidas en el hombre por el hombre. Con ellas, cuando escribe, procura dar alivio a las heridas sin costura del espíritu, acaso más profundas. ¿Quién duda de que la cicatriz de Striélnikov sea más interna que exterior?
Más allá de las imágenes excepcionales, fascinantes, grandiosas, sobrecogedoras y perfectas; más allá de la precisa metáfora de la balalaica, desbordante de colores vivos entre paisajes grises; más allá del mecanismo visual hermosamente matemático; más allá de la exactitud milimétrica en el diseño del vestuario, en el trazado de los personajes, en la puesta en escena, en el uso de la luz, en los encuadres, en la composición de cada plano. Más allá de la maestría narrativa, de la belleza de Christie y de Sharif. Más allá, digo, de los aspectos técnicos de la película, Doctor Zhivago es el retrato milagroso del alma de un poeta.
Yuri Zhivago busca sin descanso una ventana, una abertura, un pasadizo, que le permita escapar de la cárcel más inmensa que pueda concebirse. Una cárcel tan grande como el mundo. A Yuri le basta con un mínimo cuadrado que le deje ver el cielo, con su hijo, en un vagón repleto de personas; le basta con un cerco de luz en un cristal cubierto por la escarcha. Le basta con el sol, el aire, la luna o las estrellas.
Pero en la cinta no encontramos sólo campanitas del lugar y atardeceres. La narración es inmisericorde con sus habitantes. Komarovski (un espléndido Rod Steiger) hubiera situado con cinismo socarrón el agujero de escape para Yuri entre las piernas de Larisa.
Nunca sabemos si las separaciones serán irrevocables: los individuos no son quienes hacen la Historia; la Historia les pasa por encima.
“Si encienden las estrellas / es porque alguien las necesita, ¿verdad? / alguien desea que estén, / alguien llama perlas a aquellos salivazos”, nos dice Mayakovski, el gran poeta de la Revolución.
David Lean convierte el salivazo que es la vida de sus personajes en perlas para los sentidos. Nos enseña, sin palabras, los versos de Zhivago.
Servadac 
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| 39 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Talibán
Sevilla (España)
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Su valoración:  |
5 de Diciembre de 2008 |
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No debería hacer esto, pero si la carne es débil, la pluma es promiscua y vanidosa. Lo siento. Esta es una crítica provocada por las que he leído.
Quizás Pasternak ganó el Nobel gracias a la CIA. Lo que importa es que no fue la CIA quien escribió su novela. Unos años después, ante la amenaza de boicot, los suecos se vieron obligados a premiar a Sholojov para compensar y ese sí que fue un premio producto de presiones políticas.
Repito, qué importará todo. “El Doctor Zhivago” es una buena novela, en mi opinión mucho mejor como testimonio de una época que como obra literaria (la poesía de Pasternak, incluidos los versos sobre Lara que se anexan al final del relato, me parece esclerótica y de una religiosidad rancia: compara a Lara nada menos que con María Magdalena), y “El Don Apacible” también es un excelente libro. Y nunca me preocupó el Nobel lo suficiente, como tampoco el Oscar.
Protesto por varias cosas. Ni la novela ni el libro son panfletos y puedo demostrarlo. No se critica al comunismo en ningún momento, ni siquiera al ideal de izquierdas, se censura la maquinaria del partido que destrozó el sueño revolucionario de muchos, incluido el protagonista, que es lo que hoy llamaríamos un intelectual progresista.
Se presenta al zarismo como un régimen de brutalidad incomparable. En el personaje de Tom Courtney se refleja la reacción que la violencia gratuita suele producir en muchos hombres de ideas elevadas, reacción provocada por la represión imperial. El partido utilizó en beneficio propio este desencanto y se apropió de los ideales revolucionarios para conquistar el poder y establecer un régimen de burócratas y militares.
¿Y saben lo más curioso de todo? Que esta visión de los hechos tanto en 1957, fecha de la novela, como en 1965, fecha de la película, es…, la visión oficial de la izquierda occidental. Piénsenlo, ¿hay algo de incierto en lo que se narra? No, es bastante obvio y lo era en los años sesenta, cuando los partidos comunistas occidentales ya se habían “independizado” del PCUS y revisaban a su manera, y más o menos como se narra en la película, la propia Revolución Rusa.
Y ahora hablemos de Cine, ¿no?
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Es difícil comprender por qué en “Doctor Zhivago” se producen tantas casualidades si no se ha leído la novela. Admito que es un defecto que una película exija acudir al libro de origen para sostener la verosimilitud de su trama, aunque, por otra parte, si uno lo piensa, a lo largo de una vida se producen muchas casualidades similares o mayores.
El personaje de Lara significa el encuentro del amor definitivo, pero también algo más importante: el encuentro de la vocación lírica definitiva. Dado que Pasternak es cristiano ortodoxo, su sentido providencial de la existencia le lleva a presentar este impulso como una predestinación y como una gracia religiosa: se trata de, efectivamente “un don”, un don de Dios (esto no lo dice Alec Guinnes, pero es obvio). Por ello, el relato está lleno de “señales” que le preparan para esta vocación. Así, incluso antes de ver a Lara, siente que algo está llegando, momento en que suena el tema musical por primera vez.
La melodía de Lara nunca me gustó, entiendo que cumple su función dramática y poética, pero me parece más propia del hilo musical que de una película ambiciosa. Al margen de eso, “Doctor Zhivago” es una fabulosa obra cinematográfica, llena de madurez. No me cabe más, salvo decir lo que espetaba Nabokov a sus alumnos al ponderar una novela: “¡Saboreen los detalles!”. En “Doctor Zhivago” hay muchísimos y muy sabrosos. Sólo por el uso del sonido en combinación con el montaje sería memorable esta película. Y las mejores transiciones de escena de la Historia están aquí. Sin discusión.
Talibán 
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| 32 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Taylor
Terrassa (Polonia)
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Su valoración:  |
12 de Febrero de 2009 |
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Probablemente dudaría entre varias, pero si tuviera que escoger una peli para mandarla al espacio exterior como indiscutible paradigma del cine terráqueo “Doctor Zhivago” sería, sin lugar a dudas, una candidata ideal.
Decía que sería una candidata ideal porque reúne dos premisas básicas e indispensables: “Doctor Zhivago” es buena y es popular. Ambos condicionantes, pues, sintetizan ese valor paradigmático tan difícil de encontrar no tan sólo en el cine actual sino en toda la historia del séptimo arte. Y si no, paraos a pensar: ¿existen muchas pelis con un nivel de calidad considerable concebidas para gustar a todos los públicos?. Descartado el cine comercial de bajo rango, el cine independiente, el experimental, el de género, el gafapastero... ¿qué nos queda? El cine de Lean... y poco más.
Por eso mismo, y mucho más, me gusta “Doctor Zhivago”. Por eso mismo, y mucho más, me gusta David Lean. Porque el cine es un lenguaje y Lean, un excelente narrador. Porque el cine es entretenimiento y “Doctor Zhivago” recrea sentido y sensibilidad durante casi tres horas. Porque cuando una peli -y por ende, un director- es capaz de satisfacer a mi abuela y al gafapasta más recalcitrante, esa peli –y por ende, ese director- tienen un don.
El don de la universalidad.
Taylor 
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| 42 de 60 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Hay pocos directores que consigan crear un envoltorio técnico tan perfecto, a la vez que introducir una historia de amor tan bonita, paradigma de belleza fílmica pero que sin embargo es utilizado para fines políticos como hace David Lean en su “Doctor Zhivago”. Porque el error es considerar esta película una mera historia de amor sino que esencialmente se trata de un manifiesto ideológico.
Y además no se hace de soslayo, al contrario, propongo a cualquiera que contabilice el número de minutos que dedica a la opinión puramente política de lo que era la U.R.S.S. y a los que dedica a la historia de amor y verá como gana por mayoría el primer ejemplo.
Nunca entendí como algunos pseudocinéfilos politizados criticaban a John Ford por sus presuntos mensajes derechistas. Las películas de David Lean –sobre todos las superproducciones- son veintemil veces más tendenciosas que las de Ford, pero parece molestar menos porque es inglés y las adorna en dramas románticos mientras el norteamericano aborda temas más militarizados por lo que resultan más directos.
Cualquiera que lea mis críticas sabrá que no me gustan mucho las películas de trinchera, y que reparto de igual forma a unos y a otros, aunque evidentemente en nuestros días y sobre todo en España sólo se hacen de un color, por lo que me centro más en ellos.
La guerra fría fue complicada para todo el mundo, pero sobre todo para la objetividad –que sí existe, pero hay que poner algo de voluntad, cosa que no veo actualmente- y obras como “Doctor Zhivago” se encuentra enmarcada dentro de lo que llamamos arte-propaganda.
Como todo el mundo sabe la película se basa en una obra de Boris Pasternak, escritor que perteneció al `establishment' del régimen durante toda la revolución y que estuvo en primera fila hasta finales de los años 30 y aunque es cierto que se fue distanciando del sistema (o el sistema de él) no podemos decir que los problemas reales que le afectaron no aparecieron hasta los años 50.
Hay pocos casos en la historia de la literatura donde de forma flagrante la C.I.A. estuviera detrás de la concesión de tal premio. Pero este es uno de ellos. Hasta cierto punto es normal que en Moscú no les gustase lo que se hizo y se prohibiese el libro, igual que los norteamericanos prohibían los guiones de Trumbo. Y es que toda la historia de la traducción del libro, la llegada a Nueva York de la obra y la inmediata posición de best-seller, y el correspondiente galardón del Premio Nobel es más política que literatura. Y eso que la novela es buena, muy buena diría yo. Por cierto que los poemas que incluye el libro como obra de Jivago –que es como habría que escribirlo- que evidentemente son del propio Pasternak no son tan románticos y sí religiosos y cristianos, por si alguien se lleva una desilusión.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Pero que quede claro que la bibliografía de Pasternak no estaba prohibida en la U.R.S.S. hasta después del Nobel en 1958 y con motivos políticos más que justificados –para la forma de entender la vida de esta gente, no para mi-.
Pasternak nunca llegó a ver la película de Lean, murió cinco años antes, aunque me imagino que le hubiese gustado, como a todos. Y eso que como era de esperar se obvia y se trastoca lo que interesa, por ejemplo toda la parte introductoria donde parece un magnífico retrato de las miserias del zarismo en la película no aparece sino algún pequeño apunte por boca de alguien, pero pobreza y miseria nada de nada. Eso después, con los soviets en el poder. Además en la película Zhivago aparece más como un caballero artúrico mientras en la novela es un hombre envuelto en las circunstancias históricas y tiene que mancharse las manos de sangre y comer carne...humana, sí canibalismo y además de niño.
Volviendo a la película en sí, no cabe duda que si hablamos de superproducciones en esta encontramos el verdadero sentido de esa palabra, y sin ningún tipo de dudas estaría entre las diez más perfectas de todos los tiempos, es muy difícil encontrar una factura y un acabado más meritorio. Cada fotograma de Freddie Young y Nicolas Roeg es un cuadro en sí mismo, igual que la banda sonora de Maurice Jarre de las mejores de la historia del cine aunque el tema de Lara es de Ray Conniff, aunque personalmente lo más perfecto me parece todos los decorados y puesta en escena, que supera a todas las películas de David Lean.
Los actores muy correctos, me quedo con la belleza de Julie Christie, que de actriz de moda en los sesenta desapareció del panorama demasiado pronto, debido a que no se marchó a Hollywood y prefirió el cine británico, Omar Shariff que aunque no me creo su papel por lo menos transmite fuerza y emotividad y sobre todo con Rod Steiger que hace la mejor interpretación de la película. A Alec Guiness su papel de inexpresivo comunista igual que a Tom Courtenay de pérfido bolchevique la cosa no les permite mucho más. La Chaplin enchufada está por ahí.
Obra cinematográfica de primera magnitud puesta al servicio de intereses políticos para denunciar lo salvaje e inhumanos que habían sido y eran los demonios comunistas. O lo que es lo mismo no estará nunca ente mis películas favoritas.
Nota: 7,8.
vircenguetorix 
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