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| Boccaccio '70 |
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| Vittorio De Sica, Federico Fellini, Mario Monicelli, Luchino Visconti |
(1962)  |
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| 18 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Txarly
Qingoco (China)
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Su valoración:  |
19 de Abril de 2009 |
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Cuatro grandes nos brindan sus relatos en esta entretenida obra, revisando la sociedad italiana de la época con empeño y clase.
Monicelli avanza este film con un descarnado retrato de la clase obrera italiana. La falta de espacios (casa, piscina, cine) unido a la obsesiva dependencia del trabajo y el dinero para obtener bienes materiales necesarios es resaltado por Monicelli de manera notable, si bien tiende un poco al pecado más generalizado de los italianos: la exageración. A pesar de ello, la lucha por sobrevivir y conseguir llevar una vida digna trabajando de sol a sol nos evoca a tiempos pasados mucho más difíciles que los actuales de manera detallada y concisa.
Fellini dirige con nervio y a pesar de algunas lagunas de ritmo exhibe una ácida crítica contra el puritanismo y la hipocresía de los estamentos más conservadores de una Italia que luchaba para hacerse un hueco entre la moderna Europa. Divertido pasatiempo (efectos especiales) para el director italiano antes de embarcarse en la que sería su obra maestra: Fellini 8 1/2.
Visconti rueda la que más me ha gustado de las tres. Una enorme Romy Schneider da cuerpo a una aristócrata desengañada del amor que planta cara a su consorte como consecuencia de sus devaneos por los distintos burdeles de Roma. Los matrimonios de conveniencia y la clase alta son mostrados con crudeza por el director, que dirige el climax de su mediometraje justo al punto exacto dónde debía, convirtiendo una obra sencilla en algo más que decente.
Vittorio de Sica emplea el voluptuoso cuerpo de la Loren en una rifa para catetos. La actriz se basta ella sola para mantener a raya a todo un pueblo de salidorros aldeanos. En pocas mujeres se ha visto tanto poderío en el Cine como del que siempre ha presumido la diva. De Sica se sirve del embrutecido campesinado italiano para realizar su particular visión de la parte de Italia menos cultivada y estancada ante los nuevos tiempos que corrían.
En definitiva, cuatro historias que tratan el amor y que denuncian las costumbres fascistas italianas todavía en uso en la década de los sesenta y que sirve para pasar un rato agradable entre tanta señora favorecida.
Txarly 
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| 10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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horacio
Madrid (España)
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Su valoración:  |
10 de Febrero de 2008 |
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El gran Visconti ya la había dirigido en teatro, pero me parece que en cine se estrenan en este breve episodio que siempre que lo veo me deja grogui: y es que está vivamente representada la propia vida de Romy sin ella saberlo aún en aquellos años 60 de un despertar creativo y sentimental muy fuerte...
En esta situación donde se juega, fundamentalmente, con los intentos por atraer a quien más amas pero no solo no te hace caso sino que te intercambia con otros u otras, la emoción del riesgo sentimental de darlo todo con suicida afán, tiene una carga dramática de enorme valor.
Mi querida Romy Schneider tuvo una vida sentimental ajetreada y bastante terrible. Al parecer sólo amó a Alain Delon quien la dejó repentinamente y con quien, en definitiva, creó una gran amistad que no pudo impedir el suicidio de la actriz, suicidio después de la muerte por accidente de su hijo, del suicidio de un ex marido y de un devenir de situaciones dramáticas de distinto tipo.
Dramas tremendos tras la serena belleza que portaba, belleza misteriosa y envolvente que Visconti volvería a retratar en "Ludwig", una colaboración tan solo pero que deja una impresión también muy poderosa.
Bocaccio 70 reunió a cuatro directores estupendos por primera y única vez. Además del corto de Visconti me gusta mucho el de Fellini, y los demás sobre todo por los actorazos que intervienen. En general se acusa el paso del tiempo, excepto en el ya mencionado de Romy Schneider, trabajado por Visconti como si de una obra de teatro se tratara, pero no lo digo en el mal sentido, por lo estático que esto pueda parecer a algunos, sino por el dominio de los detalles, la expresividad, los gestos y los sentimientos desarrollados en un espacio reducido a través de una cámara ágil, expresiva.
Como soy un gran amante del teatro, siempre que señalo estos aspectos lo hago de forma elogiosa. Así que para mí, tras la secuencia final, los últimos gestos de Romy, se apagan lentamente las luces o lento cae el telón... pero de un cine imaginario, porque es algo tan sutil e intimista que en teatro se perdería. No sé explicarme muy bien: pero es emocionante, más aún conociendo el trágico final de la actriz alrededor de veinte años después de esta película, muerta en la plenitud de sus facultades actorales, en bellísima madurez pero fatalmente desolada en la vida sentimental.
horacio 
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| 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Acto I: “RENZO Y LUCIANA”. Una pareja de jóvenes obreros decide casarse con la esperanza de que saldrán adelante, pese a las pocas comodidades de que disfrutan ahora. Deben vivir con la numerosa familia de ella, ver hondamente limitada su privacidad, esperar ¡quién sabe cuánto tiempo! a que puedan hacerse a su propio espacio, y de ñapa, aguantar el acoso del contable de la empresa quien pretende ligar con la chica. Otro sentido retrato que logra Mario Monicelli, sobre la vida de los explotados, donde la mujer demuestra el carácter y la dignidad que deben imponerse por encima de las mayores necesidades o deseos personales. * * * * * * *
Acto II: “LAS TENTACIONES DEL DR. ANTONIO”. Con este título, inspirado en el famoso cuadro surrealista de Max Ernst, Federico Fellini vuelve a una de las cosas que más le agradaba: Poner en su sitio la falsa moral y la hipocresía que, cual río eterno, ronda por los alrededores de su linda casa en Roma. Con una perfecta actuación de Peppino de Filippo como el nuevo Tartufo, el filme se regodea castigando a este pobre moralista a quien, como siempre ocurre, la negación diaria y extrema de cualquier deseo pecaminoso, se le convierte en una obsesión irreprimible cuando, una gran valla invitando a tomar más leche, es instalada frente a su ventana con la voluptuosa imagen, plagada de apetitosas carnes de Anita Ekberg, mirándolo fijamente. Con efectivos y divertidos efectos surreales, Fellini deja a Nazzarello como Moliére a su Tartufo: Deseando como nadie lo que tanto ha negado, porque las leyes de la vida funcionan indefectiblemente. Y una de ellas dice: Aquello de lo que tanto repugnas lo atraerás irremisiblemente. * * * * * * * *
Acto III: “EL TRABAJO”. Escándalo, prostitución, matrimonio en crisis y esposa que decide cobrarse con creces los devaneos de su marido, es lo que utiliza Luchino Visconti para acercarnos, una vez más, a las inmensas y frías mansiones de la aristocracía y dejar plasmada su decadencia. Romy Schneider acierta en su papel como la condesa que “no va más”… a menos que le permitan hacer el trabajo con el que podrá resarcirse. * * * * * *
Acto IV: “LA RIFA”. Con un nuevo guión del notable Cesare Zavattini, el director Vittorio de Sica, realiza una divertida comedia de costumbres ambientada en la Nápoles pueblerina donde alguien comienza a vender boletos para una rifa muy especial: Acostarse con la más despampanante chica del pueblo, representada nada menos que por Sophia Loren en plena madurez de sus mórbidas carnes. Cálida, conmovedora y con ese encanto natural que solía relucir en el cine del que fuera uno de los grandes del neorrealismo. * * * * * * *
Luis Guillermo Cardona 
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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TOM REGAN
almeria (España)
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Su valoración:  |
5 de Diciembre de 2010 |
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288/21(27/11/10) A principio de la década de los 60 cuatro de los mejores directores italianos, Mario Monicelli, Federico Fellini, Luchino Visconti y Vittorio de Sica (me falta Roberto Rosselini), realizaron cuatro historias de tres cuartos de hora cada uno que en tono de comedia satírica pretendían realizar un fresco de la sociedad italiana así como una dura crítica a la hipocresía, una doble moral imperante, cada uno de los realizadores con su particular sello, esta obra es una idea del extraordinario guionista Cesare Zavattini que escribe los cuatro relatos. La primera es ‘Renzo y Luciana’ de Monicelli, asistimos a un relato de problemática social en el que una pareja de recién casados tiene muchos problemas para intimar, bien porque en el trabajo no se enteren de que son pareja, o bien porque viven en casa de los padres de ella, aquí se hace un repaso a las dificultades laborales y de vivienda existentes en la época a través de una dulce historia de amor, es una narración que entronca con el neorrealismo italiano en el que se hace una agria radiografía de la clase obrera, en el que la masificación (vemos masificaciones en un autobús, en el trabajo, en la piscina, en un piso, etc.) convierte a los trabajadores en hormiguitas que solo sirven para currar, haciendo que esto derive en aplastar la pasión amorosa. El segundo segmento, ‘Las tentaciones del Doctor Antonio’, lo dirige Federico Fellini, en el que plasma sus turbias obsesiones, tocando temas tan comunes en él como sus turbaciones sexuales en las que arremete contra el falso decoro, con sus armas preferidas, el lirismo visual y su aparatoso barroquismo, rebosante de imaginativas ensoñaciones tienen su reflejo en este relato, en el se hace una devastadora crítica a la ambigüedad púdica representada en Antonio Mazzuolo (divertido Peppino De Filippo), un escrupuloso guardián de la moral cristiana que siente a tacada por un enorme cartel de publicidad en el que se ve a la voluptuosa y bellísima Anita Ekberg tumbada (dos años atrás Fellini la había dirigido en la ‘La dolce vita’), y con un provocador escote, colocado enfrente del piso donde vive, decide iniciar una cruzada personal para que retiren esta enorme foto, esta obsesión va increscendo hasta derivar en un delirio enfermizo, es puro Fellini, muy divertido y con una gran carga metafórica. El tercer relato lo dirige Luchino Visconti y se nota, tiene su marca por todas partes, trata un tema muy recurrente en su filmografía como es la hipocresía de la alta sociedad, su vida tan vacía de sentimientos, ya lo hizo en ‘El Gatopardo’, ‘La caída de los Dioses’, ‘Muerte en Venecia’ o ‘El inocente’.
Continua en Spoiler sin spoilers.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: En este caso, ‘El trabajo’, versa sobre una pareja de clase alta, el Conde Ottavio (buen Tomas Milian) y Pupe (preciosa y enternecedora Romy Schneider), un matrimonio de conveniencia para juntar la nobleza de él y el dinero de la familia de ella, y que se encuentra en punto de crisis al publicarse en prensa que el Conde está asiste a un prostíbulo asiduamente esto desemboca en un duelo maravillosamente agrio entre los dos, él justificándose y ella desplegando toda una artillería de cinismo y de sutil mala uva, derivando en un doloroso desengaño en el que Romy realiza un trabajo soberbio en la emisión del daño moral, Visconti nos deleita con una dura crítica a la falsa doble moral imperante en la aristocracia, en la que las buenas maneras se mezclan con los comportamientos más mezquinos. El cuarto y último tramo, ‘La rifa’, de Vittorio de Sica, se apoya en la personalidad devastadora de Sofia Loren, para realizar un retrato de las clases bajas en un pequeño pueblo italiano, durante las fiestas se rifa a Zoe (espectacular Sofia Loren), una itinerante feriante que ante sus problemas económicos se ofrece de esta forma, en la villa no se habla de otra cosa, todos los hombres están alterados ante este acontecimiento, mientras Zoe despliega entre los lugareños su portentoso carisma sabiendo moverse dignamente ante estos ‘buitres’ sedientos de carne, el relato peca quizás de personajes estereotipados, donde las situaciones son previsibles, aunque divertida, se nota demasiado que se dejada al amparo de la carismática Loren , un torbellino que lo borda, es otra diatriba a la doble moral, se nota el cínico sello humorístico de de Sica. El resultado final de las cuatro historias es de principio que tres horas son demasiadas, se deberían haber hecho dos películas, verlas del tirón es demasiado sacrificio para lo que nos cuenta, obviando esto, nos queda una entrañable antropológica radiografía de un país, Italia, y de un tiempo anclado en el costumbrismo cultural religioso de la era post-Mussolini, con unos realizadores que marcan a fuego con su calidad sus mediometrajes, con unos interpretes magníficos, y donde también han trabajado los mejores en otros apartados como la fotografía, Giuseppe Rotunno, Otello Martelli, música, Nino Rota, o guionistas, Cesare Zavattini, Suso Cecchi d’Amico, Ennio Flaviano, Tullio Pinelli o Brunello Rondi. Recomendable a los que gusten de buenas críticas a la ambigüedad moral, aunque pequen de algo simplistas. Fuerza y honor!!!
TOM REGAN 
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| 1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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vcmary
cordoba (España)
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Su valoración:  |
27 de Agosto de 2009 |
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Película de los 60 partida en cuatro capitulos, realizados por cuatro directores diferentes, procedentes todos de el neorrealismo italiano. De Sica, Fellini, Monicelli y Visconti cuentan cada uno una comedia satírica basada en cuentos cortos de Boccaccio. Las historias estan entretenidas pero han pasado el tiempo por ellas. Los gags ya no tienen gracia hoy en día. Es uno de los films que se han quedado antiguos, aunque hay que reconocer que estan muy bien dirigidos.
vcmary 
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