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| Dolls |
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| Takeshi Kitano |
(2002)  |
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| 42 de 55 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Vivoleyendo
Huelva (España)
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Su valoración:  |
20 de Mayo de 2008 |
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A Kitano no le gusta tomar por los atajos corrientes. Va caminando despacio entre los árboles, pausadamente, sin plantearse a dónde quiere llegar, sin permitir que las presiones y aceleraciones de la vida actual alteren su ritmo parsimonioso.
A Kitano no le interesa la coherencia del relato, no le interesa la linealidad, ni la estructura narrativa habitual de presentación-nudo-desenlace.
Tampoco pretende ofrecer explicaciones ni porqués de las reacciones de sus personajes.
Sin complicaciones, sin estridencias, minimizando los diálogos para conceder un casi exclusivo protagonismo a la potencia visual, que es sobresaliente, Kitano filmó su peculiar análisis de las almas rotas.
Las almas humanas son tan frágiles... Cualquier soplo puede romperlas, y el director japonés se centra en ese instante en que se quiebran para siempre, para no volver a recomponerse.
Tan delicadas como esos muñecos del teatro de marionetas japonés, manejados por manos ajenas, esas almas quebradas se dejan arrastrar por la inercia de la corriente que las conduce, como si fuesen maderos inertes, hacia esas orillas olvidadas en las que embarrancan todas las cosas que carecen de voluntad propia para luchar contra la corriente o para dirigirse hacia una meta concreta.
Kitano introduce su cámara en esa orilla simbólica de las personas embarrancadas. Que en algún momento han entrado en una dimensión en la que el tiempo no existe, en la que el espacio no conoce límites ni coordenadas, en la que la vida corriente se deja atrás, el contacto con el exterior se abandona casi por completo, y se da paso al mundo interior, regido por las puras sensaciones, por los recuerdos más arraigados y por los sentimientos más viscerales. Con todo lo superficial hecho trizas, sólo queda la esencia del dolor, de la búsqueda de un refugio íntimo donde lo intolerable se haga llevadero. Cuando un corazón humano se lastima hasta extremos severos, tiende a buscar un lugar en el que se sienta seguro y protegido, y a menudo huye a algún reducto recóndito al que nadie más tiene acceso.
Kitano convierte la soledad, el dolor, el sufrimiento y la fragilidad humanas en hermosas imágenes donde una Naturaleza explosiva y exuberante despliega los más bellos colores que susurran en su especial lenguaje acerca de las propiedades curativas del mundo natural que nos rodea, de todos esos brotes de vida aún no adulterados por la mano del hombre y que resultan un consuelo para el espíritu.
El cineasta expone los traumas de cada uno con ojo sensible, compasivo e intimista, con esa mirada que sugiere un finísimo trozo papel que un soplo de viento estropea, un castillo de naipes que se viene abajo con el mínimo movimiento erróneo.
Porque tal vez no somos más que eso. Un castillo de naipes que a veces se mantiene en pie de puro milagro, amenazado por cualquier roce presto a derribarlo sin piedad.
Vivoleyendo 
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| 19 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Todo tiene su momento y cada cosa su tiempo:
su tiempo el reír y su tiempo el llorar,
su tiempo el lamentar y su tiempo el danzar,
su tiempo la guerra y su tiempo la paz.
Ante esta película podemos leer a críticos profesionales tildarla de insoportable mientras otros la consideran cine exquisito y obra maestra. Todos son sinceros y, de alguna manera, todos aciertan; ¿a quién creer, entonces?
Bien, hay que decir que "Dolls" es un ejemplo de obra en la que, por encima del vestuario, interpretación, efectos, duración e incluso guión, pesa especialmente el ritmo y, por así decirlo, el estado anímico del receptor.
"Dolls" es una magnífica película, pero en este caso es condición indispensable para su disfrute que coincida su ritmo secuencial con el ritmo vital del receptor. Y el ritmo vital del espectador, en este caso concreto, debe ser de melancolía suave. Un estado "zen", por así llamarlo.
Créeme, si el espectador llega a esta película con un estado interior de clara alegría se aburrirá en un primer momento y se enfadará después. Por otro lado, si el espectador se encuentra espiritualmente dolorido, esta película acentuará su sufrimiento y ahondará en su tristeza. En ambos casos, se arrepentirá de haberla visto.
Mira, "Dolls" es una película excelente en la que se mezclan pausada y poéticamente tres historias que van calando como la lluvia fina, conduciendo suavemente hacia una conclusión semejante: la vida es destino y el destino es tragedia, y cuando esto es asumido sin desesperación ni histrionismo, hay un algo hermoso y digno en todo ello.
Pero debes estar preparado.
PETER COHELET 
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| 21 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Windom Earle
Santander (España)
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Su valoración:  |
27 de Diciembre de 2007 |
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Danshichi --> Caracteres fuertes
Kenbishi --> Oficiales
Komei --> Héroe
Wakaotoko --> Joven adolescente y guapo
Fukeoyama --> Madrastra
Okusan --> Esposa, hermanas y ancianas
1) Tres historias inspiradas en las muñecas de teatro Bunraku
Figuras humanas danzantes. Se tambalean a lo largo de la sinuosa senda que mantiene viva la llama. Después de la tragedia viene la pesadumbre, el aturdimiento y la desazón. Comienza la búsqueda del perdón, una persecución hacia la nada. Nunca acabará, es un camino en círculos. Amor infinito.
2) Tres historias interrelacionadas por la tristeza
El espacio permanece y el tiempo se recupera. La rutina nunca fue tan añorada. Hubo un tiempo en el que trascendía la riqueza, el poder y el respeto, pero no la memoria. No la soledad. Ahora la nostalgia recuerda viejos tiempos, quiere revivirlos. Y los revive. Amor esperanzador.
3) Tres historias de amor inmortal
El conocimiento se sirve a través del sufrimiento. La autodestrucción hace aflorar instintos y sensaciones hasta ahora desconocidos. No es necesario refugiarse, el amparo siempre estuvo presente. Sólo hacía falta verle, pero siempre fue una relación mutua en lo invidente. Amor ciego.
Windom Earle 
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| 25 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Pablo Fanquis
Gran Vía (España)
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Su valoración:  |
15 de Septiembre de 2009 |
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Tres historias de amor incondicional tan hermosas como dramáticas se entrecuzan de forma extremadamente pausada, incluso para el cine japonés. La cadencia narrativa fluye tan lentamente que hasta la incuestionable belleza formal de cada plano se vuelve poco a poco insoportalbe.
La película no pasa de ser un poema visual aburrido o, según las expectativas de cada uno, incluso irritante. La introspección, la sensibilidad, el análisis de la condición humana y todo este tipo de conceptos pretenciosos que se quieran añadir podrían haberse mostrado en unos cientos de planos menos.
Nada de esto justifica la irritación que producen sus casi dos horas de sopor.
Si no fuese porque Kitano me cae bien, no pasaría del 1.
Pablo Fanquis 
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| 14 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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_mimo_
Logroño (España)
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Su valoración:  |
5 de Noviembre de 2005 |
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Esta película habla de cómo por mucho que pase el tiempo, el amor está presente. Se narran tres historias que expresan la espera y la esperanza de los amantes. Primero, los amantes atados, que son el presente; los amantes del pasado que vuelven a reencontrarse; y los amantes del futuro que aún no se conocen. Las tres historias comparten ese sentimiento de
tristeza, de un amor que hace daño, que hace sufrir.
Por otra parte hay que elogiar la escenografía, los colores, el tiempo tan pausado y tan acorde con el paisaje congelado. Y la banda sonora, que acompaña todo esto con la misma serenidad.
Llaman la atención recursos que no suelen darse en el cine, como fotogramas cortados a modo de flashfoward, incluídos a su vez en un flashback, que da una pista de lo que pasará o pasó. Porque aquí el tiempo no frena su transcurso, pero sí damos vueltas alrededor de él.
Hay que suponer que miremos a donde miremos, hay una metáfora. Pero no se acaba de comprender qué simbolizan dos personajes secundarios que aparecen en más de una ocasión: el niño en la silla de ruedas y su "súbdito atontado". En mi opinión restan belleza al resto del relato y no poseen una función contextualizadora.
_mimo_ 
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