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| 10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
1 de Mayo de 2010 |
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Primer largometraje dirigido por Gene Kelly y Stanley Donen (“Cantando bajo la lluvia”). El guión, de Adolph Green y Betty Comden, se basa en el libreto de la comedia musical de los mismos autores, inspirado en el espectáculo de ballet “Fancy Free”. Éste, estrenado (1944) en Broadway, con música de Leonard Bernstein y coreografía de Jerome Robbins, desarrollaba una idea de Jerome Robbins. Es el primer musical con escenas de música y baile rodadas en exteriores (“New York, New York”), si bien la mayoría de los números se filman en estudio. El resto del metraje se rueda en exteriores y en los platós de MGM Studios (Culver City, CA), con un presupuesto total estimado de 2 M USD. Gana un Oscar (adaptación musical) y un WGA (guión de musical). Producido por Arthur Freed para MGM, se proyecta por primera vez en público el 8-XII-1949 (NYC).
La acción tiene lugar en NYC a lo largo de las 24 horas (de 6 de la mañana a 6 de la mañana) de un día de la primavera de 1949. Narra la historia de tres marines, Gabey (Kelly), Chip (Sinatra) y Ozzie (Munshin), naturales de pequeñas poblaciones del interior de los EEUU (Meadowville/IN, Peoria/IL...), que no conocen NY y que quieren descubrirla y vivirla intensamente durante el tiempo de permiso. Conocen a Ivy Smith (Ellen), ganadora de un concurso de belleza y estudiante de ballet; a Brunhilde "Hilde" Esterhazy (Garrett), taxista desenvuelta; y a Claire Huddesen (Miller), estudiante de antropología y paleontología. Forman tres parejas (Hilde-Chip, Ivy-Gabey y Claire-Ozzie), ávidas de vivir y divertirse.
El film suma musical, comedia y romance. El argumento es sencillo y esquemático, pero suficiente para sustentar los números musicales. Las escenas rodadas en exteriores de NYC confieren a la obra un brillo especial. La ciudad, alegre y fascinante, se erige en protagonista del film. Las tres parejas recorren la ciudad: visitan las estatua de la Libertad, el Museo de Historia Natural, el Symphony Hall, el Rockefeller Center, el Metro, el Puente de Brooklyn, el puerto, Central Park, Wall Street, etc. La ciudad se presenta como un conjunto monumental vivo, en el que florecen con esplendor la música, el baile, la pintura, las finanzas, el progreso, la ciencia, la enseñanza, la alegría, etc. La visita nocturna muestra salas de fiestas abarrotadas, ambientes de diversión con música y baile y la presencia mayoritaria de una juventud que impone su alegría y sus ganas de vivir.
Bajo la apariencia de una trama sencilla e inocente, el film apuesta a favor de la nueva cultura, los nuevos valores y las nuevas costumbres surgidas en los años de la IIGM y que se encuentra en proceso de generalización y consolidación. Muestra con complacencia la figura de la mujer trabajadora, con iniciativa, independiente, libre de viejos prejuicios, que convive con los chicos en términos de igualdad, hace deporte (incluso atletismo) y es capaz de llevar la iniciativa.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Entre bromas y risas, el guión apoya con decisión los valores propios de los nuevos tiempos y la ruptura que suponen con los viejos. La chica es la que elige al chico, no oculta la pulsión del deseo y sin remilgos invita al muchacho a hacer el amor en su casa. Se hacen varias referencias explícitas al australophitecus como el “hombre erecto”. La antropóloga muestra su interés por el cuerpo masculino y sus proporciones. Un erotismo sugerido, sutil y natural, informa los bailes, las letras de las canciones y el texto de un guión que pone en boca de Hilde estas palabras: “Él quería ver vistas y yo se las he enseñado todas”.
Se presentan en términos críticos los valores de los mayores, como la mercantilización de favores, atenciones y excepciones, hecho que lleva a hacer la parodia del proverbio según el cual “Todo es posible en Nueva York”. Critica la hipocresía de los mayores, la afición desmesurada al alcohol de algunos de ellos, la codicia de la profesora anciana, la corteza de miras del empresario del taxi, la falta de perspectiva del científico que cuida del dinosaurio, la ineficacia de la policía y sus reacciones desproporcionadas y desmesuradas.
El humor, presente a lo largo de todo el metraje, se apoya en lances nada inocentes de lucha de sexos, transgresiones de las viejas convenciones sociales, ridiculización de las antiguas normas de conducta, etc. Se sirve de dos personajes cómicos, el policía poeta (antítesis del policía) y la ingenua Lucy Schmeeler (Pearce), bondadosa, comprensiva y tímida. Ofrecen interpretaciones brillantes Gene Kelly, Betty Garret, Ann Miller, Alice Pearce, etc. Cita grandes películas, como “Días sin huella”. La obra tiene interés como testimonio documental de NYC en 1949.
El film compone un canto gozoso y optimista de exaltación de la juventud, la gente trabajadora y sencilla, la alegría de vivir, la diversión y el buen humor, la amistad, el compañerismo, el cosmopolitismo, la convivencia multirracial, el deporte, el deseo, el erotismo, el beso, el sexo, la música, la danza, las canciones, el champán, la libertad y el amor.
La banda sonora, con música de Leonard Bernstein y Roger Edens, es brillante, alegre, festiva y cautivadora. Sobresalen las canciones “New York, New York”, “My Place”, “On the Town”, etc. La fotografía mueve la cámara con precisión, compone encuadres milimétricos y se sirve de un cromatismo saturado de gran efectismo. Se beneficia de unos decorados espectaculares y de un vestuario elegante y sencillo, a tono con la sobriedad de los uniformes de la Marina. Algunas secuencias (persecuciones) se presentan a velocidad acelerada para incrementar los sentimientos de tensión y suspense. No falta la escena neoyorquina de vértigo.
Bibliografia
- Adrian MARTIN, “Un día en Nueva York”, ‘1.001 películas que hay que ver...’, Grijalbo ed., pág. 248, Barcelona 2010 (10ª edición, actualizada).
- Manuel QUINTERO, “Un día en Nueva York”, ‘La Vanguardia’, 30-I-1995.
Miquel 
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| 6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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kepamk
Madrid (España)
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Su valoración:  |
1 de Agosto de 2007 |
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Pese a que quizás no haya envejecido demasiado bien, Un día en Nueva York sigue siendo una muy divertida y vitalista comedia musical, beneficiada por una espléndida partitura del gran Leonard Bernstein. Con algunos toques patrioteros y cierto regustillo moralista, indispensable en su época, se trata de una obra colorista, vibrante y llena de magistrales números musicales, algunos de ellos antológicos dentro del género, y cuya ingenuidad le confiere un encanto especial.
Uno de los mejores musicales de la época con un contagioso optimismo y unos actores muy adecuados entre los que destaca la arrolladora Ann Miller con un descacharrante sentido del humor. Una película para ser vista y disfrutada sin prejuicios. Solo así puede uno dejarse encandilar por la simpatía y cierta simpleza de un guión muy divertido e ingenioso, pero que definititvamente pertenece a una época que vista desde una perspectiva actual puede parecer demasiado lejana.
kepamk 
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| 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Alain Garrido
Barclona (España)
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Su valoración:  |
4 de Noviembre de 2008 |
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[b]Un día en Nueva York (*)(*)(*)(*)[/b]:
Stanley Donen, director de la obra maestra del género musical ("Cantando bajo la lluvia"), de otros grandes como "Siete novias para siete hermanos", del mejor drama matrimonial "Dos en la carretera" y de una comedia-trhiller con aires de cine negro espléndida "Charada", debutó con un bello y romántico musical, "Un día en Nueva York". Película que dirigió junto a su protagonista Gene Kelly.
Ambos hacen una espléndida puesta en escena, llevan a los personajes por unos ambientes románticos maravillosos y crean una atmósfera brillante (marca que usarán "Un americano en París" o "West Side Story" en la importancia de los exteriores"). Por otra parte, ambos hacen unas magnífica coreografías y crean magníficos números musicales.
El guión está basado en el musical de Adolph Green y Betty Comden que adaptan ellos mismos. Una historia llena de amor, diversión y encanto. Con un argumento simple, pero con grandes dosis de humor, gags ingeniosos, números musicales brillantes -aunque no todos- y desarrollo ágil, la película se convierte en un musical reivindicable y en un muy buen debut de un gran director como Stanley Donen.
Gene Kelly es el que más brilla en un elenco espléndido. Su talento, su encanto y su amor por el arte hacen que el espectador disfrute a lo largo de hora y media. Frank Sinatra otro que tal, con una portentosa interpretación. El elenco principal se cierra con unos maravillosos Jules Munshin, Ann Miller, Betty Garrett y Vera-Ellen.
La parte técnica destaca por la brillante música: algunas grandes canciones (como "New York, New York" o "When You Walk Down Mainstreet with Me" y otras no tan acertadas aunque muy cómicas como "Prehistoric Man"). Además, la película dispone de una grandísima fotografía que enseña una Nueva York romántica y alegre como pocas lo han hecho.
"Un día en Nueva York" es un muy buen musical, pero no perfecto, que serviría en parte de base a Donen para hacer la obra maestra del género, "Cantando bajo la lluvia". Alterna grandes números musicales con otros menos espectaculares, pero sin duda es uno de los musicales más cómicos de la historia del género.
(((Para románticos/as que además se rindan al talento de Kelly y Sinatra)))
Lo mejor: Precisamente, Gene Kelly y Frank Sinatra
Lo peor: Una irregularidad entre los números musicales
Alain Garrido 
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| 2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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saipan
girona (España)
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Su valoración:  |
7 de Febrero de 2008 |
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Es una película musical magníficamente realizada en 1947 en Estados Unidos. Cuando se ve cine es preciso tener en cuenta si estamos ante una película del mundo en el que vivimos o el tiempo pasado.
Un asunto es el valor actual de lo contemporáneo y otro completamente diferente es el valor de antropología cultural que puede tener una película antigua. Si es o no una obra de arte lo decidirán las generaciones futuras, en el caso de que lo incorporen al canon clásico o no.
Un día en Nueva York es una buena película, tanto como muestra de un mundo que ya no existe como de una sucesión de imágenes bien hilvanadas que cuentan una historia. Intentar comprender si es una obra de arte es prematuro.
saipan 
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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LeonNewman
Leon (España)
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Su valoración:  |
18 de Abril de 2008 |
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De algún modo inexplicable y maravilloso, hay películas por las que no pasa el tiempo. Tienen un gen producto de la casualidad y del buen hacer que las mantiene preservadas de la corrupción, del envejecimiento y de la muerte. Muchas otras películas del año 49 no soportan una visión hoy en día, a no ser en plan histórico o documental. ON THE TOWN, en cambio, se ve con la misma frescura de entonces. Nunca será una obra maestra, pero jamás se convertirá en una pieza de museo con telarañas.
LeonNewman 
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