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| 23 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Archilupo
Llanes (España)
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Su valoración:  |
28 de Noviembre de 2009 |
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Egoyan, canadiense de origen armenio nacido en El Cairo, es un director raro. Tiene mundo propio, de genuina originalidad, mundo que en sus películas se narra a ritmo pausado e inquietante, y con estilo visual exquisito.
Maneja ideas recurrentes, entre ellas mantener siempre abierta una amplia incógnita acerca del perfil de los personajes y acerca de los acontecimientos que los involucran.
Felicia (Elaine Cassidy), la adolescente irlandesa que llega al Reino Unido, carece de documentos para acreditar su identidad en el control policial del aeropuerto. Buscando en Birmingham a su novio, que ha emigrado sin dejarle las señas, coincide con Mr. Hilditch (Bob Hoskins, extraordinario), director de una empresa de catering, personaje que circula en un encantador Morris Minor 1000, impecablemente conservado, y hace una demostración ética al rechazar una maquinaria que sirve automáticamente los platos a los comensales, prescindiendo de los empleados.
Pero ese rasgo de entrañable calidad humanista no es sino una de sus numerosas facetas.
En la relación que se establece entre Hilditch y Felicia, el espectador sólo tiene las propias conjeturas, formuladas para atenuar la sutil, creciente inquietud.
Egoyan apunta siempre al abismo tras las apariencias. Personajes y hechos son en todo momento impredecibles.
La cadencia fluye hipnótica; los diálogos, casi susurrados. Para el paisaje se escogen arquitecturas geométricas, estructuras abstractas. La banda sonora alterna evocadoras baladas del tiempo de los Platters con suaves redobles de tambores que subrayan el desasosiego.
La ágil dosificación de flashbacks, correspondientes tanto al pasado del uno como al del otro, va ampliando la información sobre el complejo disparadero en que se hallan los personajes. A esa agilidad contribuye lo variado de las fuentes de las imágenes combinadas: cámara oculta, antiguos programas de TV en blanco y negro, filmaciones de épocas anteriores, etc.
Gracias en buena parte a la contribución de los bien dirigidos actores (impresionante en el caso de Hoskins), el clima estético característico de Egoyan vuelve absorbente la película, si bien el discutible tratamiento del desenlace (véase spoiler) rebaja bastante la fascinación conseguida en la precedente hora y media.
(7,5)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Es posible que en la novela de William Trevor que sirve de base, tal desenlace esté mejor justificado, articulado mediante motivaciones más convincentes, pero tal y como sucede en la película, que un ‘serial killer’ de jóvenes indefensas experimente una especie de iluminación o conversión al recibir (mientras cava la tumba donde enterrar a la víctima que se dispone a destruir) la visita de una parlanchina vendedora de biblias, queda sumamente forzado e incongruente. Proceso íntimo tan misterioso y chocante está descrito de pasada en el guión, con cuatro trazos acelerados.
Por excelente que sea el trabajo de Hoskins, ¡no se le puede pedir tanto!
Archilupo 
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| 13 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Hrundi_Bakshi
Sestao, Euskal Herria (Gabón)
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Su valoración:  |
25 de Agosto de 2009 |
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Peculiar, inquietante y angustiosa historia del controvertido Atom Egoyan que nos mantiene en vilo desde el principio hasta casi el final. Y digo hasta casi el final porque el desenlace resulta de lo más trillado con la aparición de las fanáticas y extravagantes religiosas que a punto están de cargarse la función de manera lamentable.....y es que lo pausado, sutil y elaborado del guión hasta ese momento dejan su sitio a una especie de locura narrativa impropia de este buen director.
El magnífico uso de los flashback nos permite conocer mejor el por qué de la actual situación de los dos personajes principales, Joseph totalmente perturbado por una infeliz infancia y Felicia desesperada por encontrar al chico que la dejó embarazada, aunque en realidad ambos son víctimas de unas duras relaciones familiares llenas de soledad, incomprensión y dolor.
Y de todo ese dolor, incomprensión y soledad nacerá una relación entre ellos que nos dejará con la boca abierta.
Lo mejor: ese pequeño gran actor llamado Bob Hoskins que borda su papel de hombre con dos caras, una buena y amable y la otra........mejor descubrirlo.
Lo peor: los absurdos personajes religiosos y la banda sonora.
Hrundi_Bakshi 
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| 9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Rober
Getxo (Bizkaia) (España)
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Su valoración:  |
10 de Diciembre de 2006 |
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La verde Irlanda, humilde, católica, conservadora, mayoritariamente antibritánica. De allí parte Felicia hacia Inglaterra y allí encuentra a.....Bob Hoskins. Los monstruos no nacen.
No es una película genial. Le faltan escalones para ello. Pero el armenio-canadiense Atom Ergoyan consigue hacer un cine artesanal esforzado y eficaz.
El es un maduro jefe de catering solitario y anclado en el tiempo, en su tiempo. Ella es poco más de una niña, cuyo mundo oscila entre su pueblo irlandés y su reciente e intenso amor. De alguna manera se necesitan el uno al otro. Ella necesita buscar al chico de sus sueños. El necesita que le necesiten.
La información se va administrando al espectador en pequeñas dosis, adecuadamente, con correctos flahs-backs. Esto permite ir "adivinando" lo que viene a continuación. Se mantiene la tensión.
Son interesantes las escenas en que prepara para sí mismo unos cotidianos festines gastronómicos siguiendo los videos de su madre, presentadora en su tiempo de programas de cocina en televisión.
La película ante todo, entretiene, engancha. No hacen falta finales sorprendentes y rompedores. Todo se va cociendo poco a poco. A fuego lento.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: La historia parte de un amor adolescente, desinteresado y desemboca en un amor interesado enfermo, cruel, asesino.
"Muchas veces me encuentro solo" dice el protagonista (excelente Bob Hoskins). Una vez más el cine recoge la historia del niño obeso, malcriado, dependiente, acomplejado, con una madre autoritaria y brillante (probablemente muy superior a él), que deviene con los años, sin el buscarlo en absoluto, en una asesino en serie. Es incapaz de obtener un amor real y crea amores ficticios, situaciones irreales que él crea y domina.
Como dice ella al final:, "Era un asesino, pero encerraba un alma noble, que en el principio sería un alma pura" Los monstruos se hacen. La vida crea monstruos.
Rober 
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| 11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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javirtual
soria (España)
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Su valoración:  |
15 de Febrero de 2006 |
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Del genio de la sutilidad que es atom egoyan nace esta pelicula equilibrada con dos caractéres antitéticos perfectamente perfilados mediante una construccion meticulosa y una bellisima factura en cuanto a fotografía y trabajo de cámara se refiere. Este es el tipo de películas (muy escasas) que funden a la perfección un argumento complejo,presentado de manera no casual, con una representación profunda de los personajes, es decir, no hay situación sin personajes y viceversa, la situación se desarrolla de manera simultánea al conocimiento de los caractéres. En todas los sentidos (tanto técnicos como de contenido) es una pelicula mecánicamente enlazada a pesar de su aparente modestia. Muy recomendable para mentes atentas y para todos aquellos que odian la superficialidad.
javirtual 
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| 7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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LeonNewman
Leon (España)
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Su valoración:  |
6 de Noviembre de 2009 |
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Hubo un tiempo en que las películas de Atom Egoyan se pusieron de moda, arrasaron en los festivales y arrastraron a gentes como yo a las salas de cine. Yo era uno de los entusiastas, de los entregados, de los seguidores de la crítica. Diez años después me he propuesto revisar la filmografía del señor Egoyan para decidir su inclusión definitiva en mi deuvedeteca y, lamento decirlo, no ha superado la prueba del algodón temporal. EXÓTICA es una cosa erótica que pierde su encanto en un segundo visionado y ARARAT, vista de nuevo, aburre incluso a los monos. EL DULCE PORVENIR, que era de lejos su mejor película, ha perdido intensidad, dureza, y se hace parsimoniosa y redundante, aunque conserve algunos diálogos afilados, la serenidad de Iam Holm y la belleza teñida de inteligencia de Sarah Polley.
De EL VIAJE DE FELICIA yo conservaba un buen recuerdo -tampoco nada luminoso ni bestial- y, en efecto, algo de ello ha sobrevivido. Sobre todo, of course, el jeto impagable, el gesto contenido y el registro asombroso de ese fulano superdotado que siempre ha sido Bob Hoskins, uno de los grandes olvidados cuando se elaboran listas o se conceden premios conmemorativos. También sobrevive la belleza de la chiquina, la ambientación oscura, maternal y perversa de esa mansión culinaria y algunos diálogos con enjundia. Pero...
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: ... todo se desparrama en ese cuarto de hora final inexplicado (que no inexplicable), con el personaje de Hoskins desmoronándose ante dos petardas inflamadas de Dios. Algún día se tenía que acabar su carrera criminal, claro está, pero no así, sin dar claves al espectador. Y luego ese final abierto, con la chiquina plantando cebollinos, sin novio o con novio, en Irlanda o en Inglaterra, redimida o tarada, empleadora o empleada, qué más da, que le den por el culo al espectador, que se lo imagine todo que yo ya me aburrí de filmar.
LeonNewman 
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