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Topaz

Intriga Mientras se encuentran de "viaje turístico" en Copenhague, Boris Kusenov, su esposa e hija, de origen ruso, deciden buscar ayuda de la embajada estadounidense para exiliarse en este país. Sabido que Kusenov es un alto oficial ruso, los servicios de inteligencia le cobrarán, luego, el favor haciéndole confesar todo lo que sabe acerca de unos supuestos misiles de la Unión Soviética en Cuba y sobre el significado de la palabra Topaz en ... [+]
Críticas 43
Críticas ordenadas por utilidad
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9
13 de mayo de 2008
106 de 118 usuarios han encontrado esta crítica útil
No pretendo dar lecciones, no soy nadie. Topaz debe ser una mala película porque todo el mundo, salvo cuatro talibanes, piensa que lo es. Porque hasta Truffaut piensa que lo es. Esto sólo pretende ser una reflexión sobre el cine de Hitchcock en general, del que "Topaz" me parece un ejemplo bastante puro.
En el cine de Hitchcock jamás ha importado qué se cuenta. O, por decirlo correctamente, siempre importan cosas distintas de las que aparentemente se cuentan. ¿Habrá algo más demencial que el argumento de "Con la muerte en los talones"? Cary Grant llega a la casa colgada sobre el vacío y no se le ocurre mejor idea que escalarla por el lado del precipicio. ¿Necesitamos entender por qué hace semejante estupidez? Yo no, porque la situación da pie a una escena no sólo genial, sino genuinamente visual: Cary Grant observando la conversación de Mason y Landau. Un maravilloso juego de miradas e identificaciones del que podemos disfrutar gracias a que el bueno de Cary ha arriesgado su vida gratuitamente.
John Vernon
Si sumamos a este mecanismo otro componente básico en la mirada de Hitchcock, el humor, creo que obtendremos la óptica más adecuada para defender una película como "Topaz".
Olvidemos la trama. Olvidemos a los actores (no todos son malos, John Vernon está genial, y Piccoli tiene su gracia). Olvidemos el qué y centrémonos en el cómo. Empecemos por el principio.
La escena inicial, la huida de la familia soviética, es una escena de tensión narrada sólo con imágenes, el único diálogo (el de la chica con la empleada) no se escucha y está rodado desde la perspectiva del "que la padece", el agente que persigue a la familia. Ese cambio de punto de vista (tan hitchcockiano, véase la escena antes citada de "Con la muerte en los talones") tiene un efecto anticonvencional: es una escena de clímax rodada como un anticlímax (otra vez "Con la muerte en los talones", ver la escena previa al avión). La lejanía de los personajes y el silencio provocan curiosidad y la sensación de estar a merced de la situación. Toda la secuencia es modélica. La ausencia de música, el uso de los espacios y del sonido cortante de la porcelana impactando contra el suelo recuerdan al mejor Hitchcock de "Marnie" (las zapatillas de la ladrona), de "Cortina Rasgada" (la escena del museo) o de "Los pájaros" (la escena del campesino muerto).
John Forsythe, Frederick Stafford & Dany Robin
¿Qué importa si todo es enrevesado, si el plan para atrapar al topo francés es un insulto a la inteligencia, si el yerno dibujante es tontorrón? La escenificación que Hitchcock hace de ello es magistral, no sólo en la secuencia...
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
...de la muerte de Juanita, sino también:

- Repitiendo el tema del "observador impotente", en la escena del soborno en las NNUU
- Componiendo un cuadro estático impresionante (que recuerda a una "Piedad") con los agentes torturados por los cubanos
- Encontrando la tensión sin forzar la planificación en la entrevista a Phillipe Noiret (¡ese cajón que se abre y se cierra!)
- Resolviendo en un elegantísimo plano secuencia la cumbre franco-americana, que va "de lo general a lo particular", concluyendo con la soledad de Piccoli.

Y no olvidemos el humor, que lo impregna todo:
- Un disidente soviético finalmente convertido en burgués tipo "five o'clok tea"
- Unos dirigentes cubanos que gastan barba, puros y gestos copiados de su líder
- Una hamburguesa en la delegación cubana
- Una cinta fúnebre que se corta en un momento especialmente macabro ("descanse en paz", chiste negrísimo sobre el futuro del espía sobornado)
- Un espía francés que se interesa más por la comida que por los informes de la OTAN

Y un director inglés que no puede hacer una película mala ni queriendo.
9
18 de agosto de 2008
63 de 71 usuarios han encontrado esta crítica útil
Con el rodaje de “Topaz” Hitchcock incidía de nuevo sobre la temática de la “guerra fría”. Su fracaso crítico/comercial se debió sobre todo a la coyuntura político-temporal, a unos más que discutibles argumentos extra cinematográficos y a la miopía de quienes, cegados por falsas apariencias, no supieron apreciar en tan soberbia lección de cine más que un panfleto anticomunista, lastrado por un guión, a su entender endeble, una dirección errática del maestro y un final confuso de inadecuada resolución.

Nada más lejos de la realidad. Como afirmaba Enrique Alberich, en su magnifico libro sobre Hitchcock,…”Topaz no es ningún panfleto, sino más bien un lamento, un lamento por los amores imposibles, por la felicidad nunca lograda y por el penoso sufrimiento que todo ello lleva consigo”. Hoy, “Topaz” emerge con la fuerza arrolladora de un Hitchcock que no había perdido ni un ápice de su vigor narrativo y que nos regalaba una joya incomprendida, a la que el árbol de los prejuicios no dejó ver la prodigiosa maestría técnica y la belleza formal de un bosque pleno de hallazgos de GRAN CINE.
Donald Randolph & Roscoe Lee Browne
Film de espionaje enmarcado en la crisis de los misiles de 1962: Tras la deserción de Boris Kusenov, un alto oficial de la KGB, a los EE.UU, este revelará la existencia de un pacto secreto para el envío de misiles soviéticos a Cuba, y la existencia de una red de espionaje, de nombre en clave “Topaz”, cuya misión es filtrar secretos de la OTAN a Rusia y en el que están involucrados altos cargos de la Inteligencia francesa. El agente de la CIA Michael Nordstrom (John Forsythe) pedirá ayuda a su amigo francés André Devereaux (Frederic Stafford) para que investigue los hechos sobornando a Luis Uribe, secretario del líder cubano Enrique Parra. Confirmada la información Devereaux viajará a Cuba. Con la ayuda de Juanita de Córdoba, -viuda de un héroe de la revolución que desencantada de la misma milita activamente en la oposición anticastrista-, y con la que mantiene una intensa historia de amor, amante asimismo de Enrique Parra, conseguirán una información de vital importancia por la que pagarán un alto y doloroso precio.
Sándor Szabó & John Forsythe
Con un guión, pura filigrana, siempre atento al detalle, -donde destaca la deslumbrante perfección del sobrecogedor episodio cubano-, el film pivota sobre dos grandes ejes: La subordinación de los sentimientos personales a la tiranía de los Estados, y el juego de engaño y traición de todos los protagonistas hacia algo o hacia alguien. La magistral dirección de Hitchcock, su soberbio trabajo con los actores, -todos impecables-, en un film sin estrellas, una precisa puesta en escena y la inspirada partitura de Maurice Jarre hacen de esta obra maestra uno de los films más complejos y brillantes de su autor.

Film imprescindible para paladares exquisitos, aún por descubrir.


Francesc Chico Jaimejuan

Barcelona, 18 de agosto de 2008
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Imposible enumerar todas y cada una de las secuencias e imágenes sublimes que nos ofrece esta obra maestra del cine, pero seria injusto no hacer mención de aquellas especialmente inolvidables que han quedado grabadas en nuestro recuerdo para siempre.

• La perfectamente calculada y milimetrada secuencia de la huida de Boris Kusenov y su familia de Copenhague, maravillosamente coreografiada.
• La tensa secuencia en la que un colaborador de André Devereaux, después de sobornar a Luis Uribe, fotografía los documentos secretos del tratado entre la URSS y Cuba. La secuencia más hitchcocktiana y con más suspense del film.
• La secuencia de la tensa conversación -hay una mujer en Cuba, ¿no es cierto?- entre André Devereaux y su esposa Nicole en el momento de su marcha a Cuba, con esa imagen de la sombra de Nicole reflejada en la pared mientras sube las escaleras, en una escalofriante despedida sin palabras.
• La inolvidable muerte de Juanita de Córdoba -una bellísima Karin Dor- a manos de Enrique Parra, -soberbio John Vernon-, doblemente traicionado y engañado, como líder revolucionario y como amante enamorado.-¿Porqué?... porque habéis hecho de mi país una cárcel-. Resulta sencillamente imposible olvidar ese vestido violeta; ese travelling circular; esas palabras llenas de dolor; ese disparo piadoso que no es sino un supremo acto de amor; ese primer plano de un John Vernon de mirada perdida y ese impagable picado cenital con la caída al suelo de Juanita mientras su vestido se abre en forma de flor. Sencillamente sublime.
…y tantas otras de un film GRANDE, MUY GRANDE.
7
30 de octubre de 2009
40 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil
De toda la última parte de la filmografía de Alfred Hitchcock, “Topaz” es la que peor valoración tuvo y tiene por parte de crítica y público. No es por llevar la contraria, pero personalmente pienso que es su mejor película de las últimas cuatro que realizó.

El problema es el contexto, Mayo del 68 estaba todavía muy reciente, y hacer una película como esta que tenía un claro barniz político anticastrista no estaba bien visto, mucho menos entre los intelectuales europeos franceses, el propio Truffaut siempre consideró a “Topaz” como una de las peores películas de Hitchcock.

En realidad hay que reconocer que la película tiene muchos problemas, el propio Hitchcock estaba ya en cierta decadencia, sus películas ya no tenían la aceptación del público y dejó de controlar toda la producción como años antes. En esta le quitaron su músico favorito (Bernard Hermann), no le permitieron la contratación de Sean Connery y estuvo en todo momento bajo la supervisión de la Universal para no quedar en mal lugar con los franceses, algo que en realidad era un tema de la novela de Leon Uris, el mismo autor de “Éxodo”.
“Topaz” es una película diferente en la carrera de Hitchcock, con mucho menos humor y bastante más sombría y oscura, y descuadró a propios y extraños. Además requiere algo de formación, esta no es una historia de suspense con asesinatos por medio, es más compleja, hay que entender muchas cosas, por ejemplo el papel de Francia en ese momento de la Guerra Fría, donde acababa de retirar sus tropas de la OTAN y se había trasladado la sede de la organización de París a Bruselas. Esa especie de posición equidistante que pretendían los franceses entre los EE.UU y la URSS es fundamental para entender el film.

Independientemente que sea algo maniquea, tampoco en exceso, “Topaz” es ante todo una gran historia de amor, desgraciada, triste y no correspondida. Es además un alarde de imágenes increíble y cuenta con algunos planos de los más bellos de toda la carrera de Hitchcock, como es la muerte de Juanita de Córdoba.
Una película que no es reaccionaria, sino una obra que crítica el poder de todos los gobiernos y la utilización de las personas y sus agentes secretos como meros muñecos.
John Forsythe
No me cabe duda que cuando pasen los años, y tengamos otra generación de ciudadanos que no esté contaminada con cierta historia, “Topaz” gozará de otro reconocimiento del que ahora se le niega.

Nota: 7,2.
5
22 de noviembre de 2010
21 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ay mi amol, ¿qué será, será? Será una coña, ¿o será verdad?

Un montón de actores segundones de cartón piedra pululan por esta ridícula película, en la cual la bufonada y el ARTE se dan la mano.

Todos los cubanos van disfrazados de Fidel Castro, puro habano incluido. Alguno hay pelirrojo, como el leñador aquel que buscaba novia con sus seis hermanos, y algún otro con la típica fisionomía caribeña de hombre grandote de ojos azules. Todos son muy guarros; escupen en los suelos de los hotelazos de postín y envuelven las hamburguesas en documentos secretos. Una gentuza, vamos. Estos comunisstass. También sale un ruso, que es antipatiquísimo y desagradecido. Lo que tienen que aguantar los pobres americanos, qué majos que son.

Los franceses son bellos y seductores… un poco ligeros de cascos, pero ya se sabe… la france, el amour, olalá…

Es todo una sandez, pero hay tanto mimo en la cámara de Alfredo, tanta creatividad, tanta belleza que, al final, te alegras de haberla visto. El vuelo de la falda de Juanita de Córdoba es inolvidable. El plano inicial también. Así que, por pitos o por flautas, la peli resulta muy entretenida.
7
19 de junio de 2007
18 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sorpresa. Ésa fue mi sensación cuando acabé de ver la película. Me esperaba poco menos que un desastre dadas las opiniones que había podido ir recopilando.

En primer lugar cabe señalar que la filmografía del Sr. Alfred comienza a mediados de los años 20. Sí, sí, del siglo pasado. Como se comenta en otra crítica, quien afirma que éste es su peor film no debe haber conocido 'grandes' títulos de la época como 'El Ring' (película muda nada destacable), 'Ricos y Extraños' (#!$%#@!!), la mismísima 'El Número 17' (cuyo inicio se hace soporífero) o 'Inocencia y Juventud' (bajo mi humilde opinión, una de las cintas más ¿ridículas? del director). Y esto lo afirma alguien que no le baja del 6 porque aprecia la mayoría de sus obras, porque no le da la gana.

Y en cuanto a Topaz… Me ha resultado una más que entretenida historia de espías, de incómodos asuntos de estado, de desertores y traidores. ¿Que no tiene el suspense que caracteriza a las películas de Hitchcock? Sí, ya, es que no es de suspense, sino de espías, repito…
John Vernon & Karin Dor
Una cosa queda clara: qué británico tan yanki debía sentirse Alfred!!! (visionar también 'Cortina Rasgada', con el guapo Paul salvando la patria).

Para opinar sólo hay que conocer, por favor… Y no trabajo en ningún magazine de intelectos cinéfilos. Ni escribo en la última página de ningún periódico.
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