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| 13 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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FATHER CAPRIO
Almeria (España)
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Su valoración:  |
11 de Septiembre de 2008 |
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Stella Dallas quizás no sea una gran película pero sí un excelente personaje de esos con los que sueñan las grandes actrices. La variedad de matices que ofrece hace que sólo esté al alcance de las más grandes. Y aquella Bárbara Stanwyck de los años 30, era una actriz en formación pero que ya había dejado excelentes muestras de su talento. Recordemos, sin ir más lejos, La mujer milagro y La amargura del general Yen, ambas de Capra.
Bárbara coge el papel y, para mi, lo borda. Lo hace suyo. Bárbara y Stella se confunden. ¿Quién es quién? Esa es la grandeza de la interpretación. Luego está la película en si. Un tanto ñoña y si me apuran cursi, especialmente en el personaje de Laurel, o, si lo prefieren, demasiado efectista buscando reacciones lacrimógenas por parte del espectador antes que reflejar situaciones verosímiles. Pero esto es cine, y el cine tiene sus artimañas y sus trucos y sus reglas de juego. En el cine de siempre, igual que ahora ocurre en la guerra de las televisiones, se buscaban audiencias, cuantas más mejor. Y el estudio psicológico del espectador aconsejaba regalarle situaciones de melodrama puro y duro. De los de rompe y rasga. De los que hacen inevitable una lágrima cayendo sobre las arenas tapizadas de las butacas.
Pero el personaje de Stella Dallas, con su colección de estrambóticos sombreros, pieles de zorro baratas y vestidos cuajaditos de volantes, es algo especial. Duro de pelar. Sólo para actrices privilegiadas como ella.
Momentos cumbres de la película hay muchos y en todos ellos está Bárbara Stella. En algunos, como en las literas del tren, está con su hija Laurel (Anne Shirley) y en otros, como la noche de Navidad está sola con ella misma eligiendo y retocando su vestido en una especie de postrero canto del cisne ante un amor que se escapa irremediablemente. Y por descontado, en el momento cumbre de su vida está sola y apoyada sobre la frialdad de una verja
FATHER CAPRIO 
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| 6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
10 de Octubre de 2009 |
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Film realizado por King Vidor (1894-1982), remake de otro anterior, mudo, del mismo título (Henry King, 1925). El guión, de Victor Heerman y Sarah Y. Mason, adapta la por entonces famosa novela “Stella Dallas” (1923), de Olive Higgins Prouty (1882-1974). La adaptación o dramatización corre a cargo de Harry Wagstaff Gribble y Gertrude Purcell, especialistas en temas románticos y melodramáticos. Los diálogos adicionales son de Joe Bigelow (no acreditado). Producido por Samuel Goldwyn para UA, se proyecta en sesión de preestreno el 5-VIII-1937 (NYC).
La acción dramática principal tiene lugar en Millhampton (Mass.) y NYC, a lo largo de unos 20 años (1917-37). La joven Stella Martin “Stell” Dallas (Stanwyck), de familia humilde, trabajadora manual en una empresa industrial del lugar, es ambiciosa, seductora e inteligente. Se casa con Stephen Dallas (Boles), neoyorquino de familia acomodada. Tienen una hija, Laurel “Lodie”, que concentra la atención y el afecto de la madre. Tras más de un año de trabajo como profesional independiente, Stephen decide reincorporarse a la empresa familiar, ubicada en NY, mientras Stella permanece en Millhampton.
El film suma drama y romance en forma de melodrama de tintes folletinescos, de acuerdo con el texto de la novela original. Pese al trabajo de los guionista y director en orden a dignificar el relato, atenuar aristas, contener la inverosimilitud de las situaciones y mejorar la construcción de los personajes y de la trama, la obra mantiene las características esenciales de la novela de base. El espectador que busca ilación lógica de las situaciones expuestas, fundamentos suficientes de la evolución de los hechos y de las razones personales, no puede dejar de sentirse decepcionado. El espectador poco exigente o benevolente, que acepte la fragilidad lógica del argumento y se deje llevar por los sentimientos desmelenados que se proponen, se sentirá posiblemente complacido. La obra va dirigida a un público popular ávido de situaciones de dramatismo desesperado al margen de la lógica y la racionalidad. Por lo demás, la obra ha envejecido notablemente al manejar prejuicios, concepciones y valores, que no sólo se han visto superados, sino que entran en colusión con los valores actuales de general aceptación. La obra, estrenada en las postrimerías de la Gran Depresión, obtuvo un notable éxito de público.
El film aporta dos focos de interés principales: la soberbia y compleja interpretación de Stanwyck, en el primer papel relevante de su carrera profesional , que le vale la primera de sus cuatro nominaciones al Oscar, y la descripción documental de las concepciones populares anacrónicas vigentes entonces sobre algunos aspectos del amor de madre, de la capacidad de sacrificio de ésta por los hijos y, sobre todo, de la confusión de la felicidad con la posesión de bienes y la relación con personas adineradas.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Por lo que respecta al reparto de papeles, destaca la versatilidad de Stanwyck, sacrificada y objeto de burla, y el aire básicamente contenido de su trabajo, no exento de algunas salidas de tono por exigencias de la producción. Destaca, también, el borrachín bonachón Ed Munn (Hale), centro de un humor triste y melancólico que se basa en la desmedida adicción al alcohol. Los caracteres, incluso el de Stella, se presentan esbozados con superficialidad. Se dividen, como corresponde a un folletín, en buenos (muy buenos) y malos (malísimos). Stella es la heroína y la protagonista absoluta del film. Los demás intérpretes se presentan dotados de cualidades irritantes, como es el caso del pasivo Stephen, la rígida e insincera Marion Morrison (O’Neil), segunda esposa de Stephen, la ofensiva incapacidad de discernimiento y la estúpida ingenuidad de la joven Laurel, etc. Son escenas memorables la de la Noche Buena, el primer encuentro de Stephen con Stella, la boda de la muchacha y la magnífica escena final.
La presencia y el trabajo de Stanwyck, la excelencia de la música y la acertada fotografía de ese gran profesional que es Maté (posteriormente realizador), una buena puesta en escena y el tono medio de carácter contenido y comedido del film, lo convierten en un trabajo meritorio, digno de ser visto por la fama que alcanzó en su momento, mantuvo en los años posteriores y conserva aún hoy, no sólo como curiosidad cinéfila singular.
La banda sonora, de Alfred Newman, se apoya en melodías y canciones de los años 10 y 20, como “Smile” (1917), “Saint Louis Blues” (1914), etc., y en temas tradicionales como la marcha nupcial de Mendelssohn. La fotografía, de Rudolph Maté (“Vampyr”, Dreyer, 1932), en B/N, compone un trabajo correcto, acertado en encuadres y preciso en movimientos de cámara, que resulta visualmente convincente y atractivo.
Bibliografía
R. Barton PALMER, “Stella Dallas”, ‘Las 1.001 películas que hay que ver antes de morir’ (Steven Jay Schneider, coordinación), pág. 141, Grijalbo ed., Barcelona 2006 (sexta edición).
Miquel 
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| 5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Karamazov
Santander (España)
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Su valoración:  |
29 de Agosto de 2009 |
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Esta película me dejó un grato recuerdo cuando la ví con doce o catorce años en la tele (en esa época era posible ver cine clásico a horas decentes). Tenía miedo de que me defraudara al volver a verla, pero no ha sido así: he vuelto a vivir las mismas sensaciones que me prudujo entonces y se me ha caído la lagrimilla con las mismas escenas con las que lloré al verla por primera vez.
En este nuevo visionado me ha parecido excesiva la actuación de la hija, que a veces parece boba. La actuación de Barbara Stanwyck es soberbia, aunque, quizás porque han querido contar mucho en poco tiempo, pasa por unos cambios de personalidad no del todo entendibles. Tampoco queda muy clara la relación con su marido ausente y la causa de sus penurias económicas. ¿Dónde quedó la arribista del comienzo de la película que de pronto no es capaz de sacarle dinero a su propio marido para darle a su hija todos los caprichos?
Si no fuera por algunos de esos defectos la calificaría de obra maestra; aun así me parece una gran película que ningún amante del cine se puede perder. Tiene varias de esas escenas que se recuerdan para siempre.
Karamazov 
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| 5 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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kafka
ciudadano del mundo (palencia) (España)
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Su valoración:  |
4 de Marzo de 2007 |
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Un "remake" de un film de Henry King, que tuvó un gran éxito y que Vidor realizó apoyándose en la interpretación de Barbara Stamwyck, absoluta protagonista de la película.
No es nada memorable bajo ningún aspecto, sí es un estimable melodrama dónde el buen hacer de la máquina de hacer cine que era Hollywood en esta época hacen que practicamente cualquier película o proyecto resultase visible o interesante. Este es un ejemplo más de ello. Pero ni es de lo siquiera notable de Vidor ni tampoco una de las mejores actuaciones de una Stamwyck ataviada con un surtido de espantosos sombreros, por cierto.
kafka 
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