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| 204 de 256 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Neathara
Saruman hace un orco y luego hace un (Uruguay)
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Su valoración:  |
15 de Enero de 2010 |
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Se suele decir de Haneke que es un cirujano que disecciona los males de la sociedad moderna y sin embargo, no hay apreciación más equivocada: ya que un cirujano abre el cuerpo y lo examina para que, una vez determinadas las causas del mal, proceder a extirpar la carne corrupta en vías de lograr la curación del paciente. Y sin embargo, lo que se hace en "La cinta blanca" no es una operación. Es una exhumación seguida de una autopsia.
El cuerpo tiene un aspecto impoluto (la tanatoplastia B/N hace milagros) pero una vez empieza a abrirse, asoma su verdadera naturaleza. A medida que la voz en off del narrador nos cuenta los extraños sucesos que acontecieron en aquel puritano pueblecito alemán poco antes del inicio de la Primera Guerra Mundial, se nos muestran los órganos y la lenta corrupción que ha ido devorando por dentro ese inmaculado cadáver. Así, mientras la disección se profundiza, el blanco de la imagen -el blanco del rostro, de la nieve, del incendio- se va a ir comiendo lentamente al negro. Al final, hay un infernal predominio de esa falsa inocencia que pregona la cinta blanca: para cuando llega el momento de asumir sus enseñanzas, es demasiado tarde. Si los padres desarrollaron sus vicios y pecados al abrigo de la oscuridad, serán los hijos quienes opongan con orgullo su propia concepción de la pureza, a plena luz del día. El triunfo de la voluntad.
Y no el único triunfo: hoy se ha estrenado en algunos cines de España una película austríaca de dos horas en blanco y negro. Sobre la génesis del nazismo. Sin holocausto. Sin discursos. Sin gafitas 3-D. Sin banda sonora. Sin trailer impactante. Sin estrellas.
Si esto no es la verdadera revolución, detengan la cámara, corten y déjenme salir, que yo me largo.
Neathara 
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| 134 de 157 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Servadac
Madrid (España)
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Su valoración:  |
17 de Enero de 2010 |
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El blanco es el color de la pureza. Es inocencia y luz. El límite al que tiende la bondad.
En ‘La cinta blanca’ la blancura, con su pureza inalcanzable, es el comienzo y fin de lo terrible.
El blanco se transforma en la conciencia del pecado original. Su dignidad fermenta y se corrompe: leche agria, tormento físico y moral, humillación.
La fotografía sobrexpone el blanco de los campos, las coles, las espigas. Nubla el ojo del niño. Nos muestra un pueblo insano y venenoso.
El blanco desmedido termina en pura aberración. La inocencia se hace excepcional. La única persona que ríe abiertamente es el pequeño retrasado.
El espíritu del mal condena al hijo por la falta de los padres. El castigo preside la existencia, la risa está proscrita.
Todo es sermón y censura, susurro o grito, presagio de sanción. Todo es engaño o apariencia, violencia contenida o estallido. Se nos presentan los sonidos depurados: el vuelo de una mosca, el lamento del niño, la música desnuda. El silencio, en contrapunto, los hace resaltar.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Haneke subvierte la blancura. Incurre en el recurso fácil: la muerte del pájaro, el maltrato del niño deficiente, el incesto, el sexo repugnante.
No creo que la cinta exponga el germen del nazismo (falta la Alemania de entreguerras, el colapso financiero, la paz en falso de Versalles). La disciplina prusiana y el cilicio religioso no explican la mecánica de la aniquilación. La envidia lleva al odio; pero el odio por sí mismo no diseña fábricas de muerte.
Más bien nos muestra el mal como una vía hipertrofiada de la ascesis religiosa. La ceremonia final es elocuente: la congregación hace la fuerza.
Ciertas ovejas (el médico, la comadrona) acaban desapareciendo. Intuimos con espanto que han sido suprimidas por la mano del pastor.
En sucesivos planos fijos, la cámara se aleja de la iglesia. La voz en off impone su distancia. Haneke no cree en Dios.
[a Blanca y Guille]
Servadac 
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| 116 de 134 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Jargoo
Córdoba (España)
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Su valoración:  |
20 de Enero de 2010 |
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He de decir antes de empezar a escribir esta crítica, que fuí al cine sin tener el menor conocimiento del argumento de esta película, ni de sus concepción o planteamiento. Sinceramente, creo que es algo que ayuda mucho al visionado de este filme.
Ahora bien, la película en si, nos introduce poco a poco en la agobiante atmósfera de un pequeño pueblo de Alemania poco antes del estallido de la I Guerra Mundial. La historia, nos la narra el maestro local, no obstante, la camara no se muestra partidaria de nadie, simplemente enfoca, con una frialdad absoluta todo lo acontecido en el filme.
No se muestra partido por nadie, todo el mundo tiene algo que ocultar en una atmosfera totalmente agobiante y opresiva en un lugar donde la moral y las apariencias externas lo son todo. El sobrio blanco y negro y la ausencia total de música (salvo por uno o dos momentos y por que algún personaje toca un instrumento) nos asumen aun más en el micro cosmos que forma este pequeño pueblo. La vida y miserias de todos los habitantes, se exponen ante nosotros y al final, el único juez, es el espectador.
Ahora para el que haya visto esta película, le recomiendo ver el spoiler para ver mis conclusiones, a todos los demás usuarios, no lo leaís por que os destrozo la película.
Película sumamente recomendable y que hay que ver varias veces para captar todos los detalles.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Durante la cinta, se desarrollan varios accidentes insólitos, fruto de la casualidad o de alguien que ejerce de mano ejecutora. Bajo mi punto de vista, ese alguien son los hijos del pastor, ya que la obsesión de este con el pecado, la virtud y la pureza, les fuerza ha hacer de una especie de vengadores contra todo mal.
Vease, el médico es derribado del caballo por el mero hecho de acostarse con la comadrona, posteriormente nadie sabrá quien lo ha hecho, no obstante el maestro y el espectador atan cabos y les inculpa.
Otra pista es la paliza con una vara (de la misma forma que es castigada la prole del predicador) que le dan al hijo de Barón, cuando en la serrería muere la mujer de un campesino.
Al final queda la paliza al pobre retrasado y su supuesta muerte, no deja de ser un ataque a la comadrona y al médico por sus actos pecaminosos. Quizás se enteran del incesto que comete el médico con su hija, o solo sea castigo por esta relación extra matrimonial. La pobre comadrona huye del pueblo presa del terror.
En el pueblo los únicos inocentes son los niños más pequeños, ausentes todavía de esta atmosfera opresora (veasé el bebé del administrador, los 3 hijos del barón o el pobre retrasado, además de Anna la hija del médico y su hermano de 4 años) o quien no pertenece al pueblo, es decir el maestro y su amada la antigua niñera, además del tutor que poco aparece y menos tiene que ver.
La baronesa, consciente del ambiente enfermo, decide marcharse del pueblo, así como el maestro con su amada. El médico lo hace por puro temor a que las represealias sean con su hija y amante o con su pequeño.
Si alguien ha sacado alguna interpretación distinta, le ruego que me la comente por mensaje, estaría muy agradecido de compartir diversas opiniones de la cinta.
Jargoo 
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| 99 de 118 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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The Fucker
Madrid (España)
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Su valoración:  |
30 de Diciembre de 2009 |
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a) Los golpes de efecto de la historia que plasma Haneke en pantalla son por una parte bastante suaves, lo que la hace ser lenta, cosa que para bien, le da enorme continuidad a una narración compleja y en definitiva interesante.
b) El ejercicio de retratos de personajes, sus temores y sus sentimientos contenidos se lleva a cabo con la mejor "frialdad" posible.
c) Mientras que en la mitad de las películas de época, los protas hablan y se comportan como gente del siglo XXI, aquí los diálogos, la mentalidad, las costumbres e incluso las caras del reparto son reflejo del siglo pasado. Vale más eso como creíble que un buen vestuario. Unas cien veces más.
d) Su blanco y negro y su estilo evoca un placentero flashback al cine clásico.
e) El resultado es una película adulta, sólida, elegante, cruda, y que se da el lujo de prescindir de banda sonora.
Gracias a nuestro subconsciente valores como estos hacen que tales obras no nos dejen impasibles, para que así, incluso los que somos poco más que aficionados y se nos escapan mil y un detalles en cada fotograma, sigamos viendo a leguas la diferencia entre lo grande y lo mediocre.
The Fucker 
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| 124 de 176 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Áralan
Madrid (España)
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Su valoración:  |
25 de Enero de 2010 |
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Me parece muy bien que Haneke crea que una sociedad autoritaria generó una generación que aceptó de forma natural el nazismo, que es lo que nos venden dentro y fuera de las pantallas, pero eso no se le cree ni su padre ni la Historia, ya que todos los países fueron autoritarios y reprimidos y no generaron fascismo ni nazismo (el cual se explica mejor como humillación nacional más que como trauma infantil) y ahora se empieza a comprobar que los chicos violentos, más del 60% (entonces y ahora) no tuvieron abusos ni violencia ni problemas especiales que no tuvieran otros. Sólo con esos datos debiera haber cambiando el preámbulo, pero bueno, allá él con su marketing y su pajilla mental.
Quitando eso, la pelílcula se hace demasiado pesada por el tempo cinematográfico, que llega a hacerse monótono más que crear el ambiente que se supone quería crear. Con esa forma, asistimos a los abusos del intocable y tópico cacique sobre su servidumbre, apecto que se filmó mucho mejor en Los santos inocentes hace mucho, mucho tiempo (¡pero si incluso aparece un deficiente psíquico!), al más tópico todavía cura que reparte hostias de las dos clases a diestro y siniestro, al más tópico aún tema de la masturbación, al indispensable pederasta y al que no podía faltar: el de la cara de pasmado y bueno como él solo en el personaje del profesor, que desahoga la violencia contenida.
Y no contento con eso, el final lo acaba como, cuando y donde le sale de los huevos. Vamos, que lo terminó ahí como lo podía haber terminado en otro lado.
Eso sí, hay tres momentos estelares (la conversación del médico y la asistente, la conversación sobre la muerte con el niño y el interrogatorio) enmarcado en una fotografía preciosa en blanco y negro, pero para ver exposiciones fotográficas, prefiero a Eugene Smith o Sebastiao Salgado y no pago casi 8 euros. Para eso me voy a una sala de exposiciones.
Así, una película que ya estoy empezando a olvidar, que jamás volveré a ver y que no me entretuvo apenas.
Áralan 
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