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| 79 de 84 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Servadac
Madrid (España)
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Su valoración:  |
19 de Octubre de 2008 |
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No había movimiento. Tan sólo planos fijos. Pequeños interiores japoneses. Conversaciones familiares que dicen mucho más de lo que cuentan. Elipsis, diagonales, la asimetría entre los padres y los hijos y los nietos. Ventanas, cables, postes, chimeneas.
Tras una hora de película, ocurre lo imposible: el travelling más emotivo de la historia te golpea, igual que una pedrada. Una pared interminable da paso a los ancianos, sentados en la hierba. Aguardan, en la calle, a que la nuera vuelva del trabajo. Pretenden no dormir a la intemperie. Ese modesto recorrido de la cámara no es otra cosa que una lágrima de Ozu.
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En esta cinta pasa un tren o un barco y notas en el pecho un sentimiento de vacío.
Servadac 
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| 60 de 78 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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jastarloa
Madrid (España)
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Su valoración:  |
10 de Enero de 2006 |
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Desde que la vi, tengo mucho miedo de hacerme viejo, de tener unos hijos (o unas nueras o unos yernos) más interesados por mis posesiones que por mi bienestar.
Y, más que de eso, tengo miedo de convertirme yo mismo en uno de esos hijos o yernos cabronazos.
No entiendo algunas de las críticas. No hay nada más distinto a unas vacaciones que esta película. Tampoco es sencilla, si nos referimos al contenido. ¿Que no hay metáforas...? ¿Estamos hablando de la misma película?
En el mundo del cine hay distintas fórmulas, todas ellas válidas. Algunos directores le dan más importancia al cómo se cuenta que a lo que se cuenta. Otros, como Ozu en este caso, hacen todo lo contrario.
Un consejo: busquen un cónyuge como Noriko. Más vale sólo que mal acompañado.
jastarloa 
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| 39 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Talibán
Sevilla (España)
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Su valoración:  |
27 de Noviembre de 2008 |
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¿Qué sentimos cuando observamos la hermosura de la Naturaleza? Sentimos que la belleza nos posee, que participamos de la plenitud del mundo por primera vez.
¿Qué sienten los japoneses?
Melancolía. Algo que no llega a ser tristeza. Le llaman mono no aware. Si contemplan un crisantemo, lo que tiene de bello les produce felicidad y lo que tiene de efímero, amargura.
Yo no soy japonés, pero como espectador resabiado, nadie me ha hablado de la forma que lo hace Ozu. Con tanta modestia. Con tanta autoridad. Cuando, como dice servadac, mi médula se estremece hasta el dolor con el travelling más leve y brutal nunca rodado, descubro mi pequeñez. Cuando el anciano espera el nuevo día mientras su esposa termina de vivir, yo me siento desnudo y observado.
Por eso, porque estoy indefenso, reivindico en este caso la mala poesía. Es mi derecho. Mi coartada. Jamás podré hacer unos versos como los de este maravilloso y clásico haiku:
Nace el otoño
Se deslizan las nubes
Y se ve el viento
Y así, cuando Ozu filma el movimiento de las cosas, de las estaciones, de las personas, de los abanicos, de los trenes, de las soledades, sabiendo que nada permanece lo suficiente, yo tan sólo puedo defenderme con este mal haiku, que escribí en honor de “Cuentos de Tokio” y que es una suerte de exorcismo personal:
¿Qué se detiene
Cuando por fin me observa
El amanecer?
Talibán 
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| 33 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Fej Delvahe
Ladera del Monte Titano (San Marino)
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Su valoración:  |
3 de Junio de 2008 |
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Esta película está considerada en algunas listas de afamados expertos en cine, como una de las mejores cien películas del siglo XX.
Probablemente merezca tan distinción, pues es una película excelsa para el año en que está filmada. Y si desde luego no fuera de las mejores cien, sin duda sí es de las mejores 200 películas realizadas en el siglo XX.
La historia es triste como la realidad de nuestras existencias, es decir, llegar a viejos es llegar al nivel donde nos constituimos en un estorbo para los demás (incluso para la propia familia o mejor dicho, los hijos), en sobrantes, en personas que ya no merecen la centralidad en este mundo sino sólo apartarse a un lado y tratar de morirse ni molestar a nadie, lo antes posible. Es el caso de un matrimonio de sesenta y tantos años que van a visitar a sus hijos y notan como a pesar de que aún le guardan respeto, ya no son verdaderamente importantes ni cruciales ni imprescindibles para ellos, pues los hijos e hijas ya son mayores, crearon sus propias familias, vidas y problemas, de manera que la llegada de los progenitores, luego de que pasan unos días, ya se convierten en una carga que unos tratan de quitarse de encima echandósela a otros.
La tesis de Yasujiro Ozu en este filme es: CON FRECUENCIA, LA VIDA ES DECEPCIONANTE, PERO SOBRE TODO CUANDO LLEGAMOS A VIEJOS. Y da en la diana de la realidad, pues cuando se llega a viejo, por más que uno haya tenido muchos hijos, al final nadie puede evitar sentirse solo, experimentar la más terrible soledad, verse echado a un lado, inservible y estorbando.
Toda esta atmósfera familiar, existencial, sociológica, humana, la expone Yasujiro Ozu de manera serena, sencillamente brillante, haciéndonos ver que sólo cabe asumirla, porque no hay remedio para tales circunstancias, es ley de vida: siempre fue más o menos lo mismo y continuará siéndolo.
Fej Delvahe
Fej Delvahe 
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| 39 de 48 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Gilbert
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
6 de Marzo de 2010 |
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• En 1639 Diego Velázquez pintó su "Cristo crucificado".
• En 1951 Salvador Dalí pintó su "Cristo de San Juan de la Cruz".
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• En 1937 Leo McCarey filmó "Dejad paso al mañana".
• En 1953 Yasujiro Ozu filmó "Cuentos de Tokio".
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• Velázquez pintó su Cristo poniendo al hombre por delante. Es de una sencillez apabullante, o sea complejísimo de hacer. El autor se esconde en beneficio de la obra. Es un Cristo encarnado y descarnado. Las llagas duelen. Como en la película de McCarey.
• Dalí pintó su Cristo con una técnica depuradísima. El encuadre y el plano es sorprendente. Es una visión cenital de Cristo crucificado, en teoría una visión "divina". Pero vemos siempre la mano de Dalí. Es un Cristo sin llagas. Hay arte, pero no dolor. Como en la película de Ozu.
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• "Dejad paso al mañana" se hizo en Hollywood. Aún así es menos popular que la japonesa. Pasó tan desapercibida que ese mismo año, 1937, dieron el Oscar a McCarey por "La pícara puritana" y este sencillo director subió al estrado y dijo: "Gracias, pero me la dieron por la película equivocada".
• "Cuentos de Tokio" es más conocida por el público como le pasa al Cristo de Dalí respecto al de Velázquez. Es una película estimable, bastante buena. Al igual que el cuadro de Dalí le falla el motivo: la encarnación. Tal vez al ser más lejana culturalmente no he notado las llagas. Pero no es excusa, porque una de las reglas de la encarnación es la inculturización. Cristo se hizo judío en Judea, no era un vikingo que pasaba por ahí. "Cuentos de Tokio" puede ser un Cristo de Velázquez... para un japonés. Para mí sólo es una buena copia de los chinos de algo que ya existía.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Dedicado a mi amigo Servadac, al que crucifico dos veces seguidas esta semana. Seguramente tú tengas razón, y esta crítica debería titularla: El beso de Judas.
Gilbert 
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