Acabo de llegar. Vuelvo a escribir por tercera vez mis notas porque hace pocos meses vi al Sr. Holmes de Guy Ritchie con un Robert Downey Jr. muy original y algunos gráciles observadores de esta página se atrevieron a censurarlo porque era un Holmes irreconocible y la acción era demasiado alocada para las maneras descritas por Arturo Conan Doyle. Pues en ésta, justamente, la acción es mucho más sosegada, de hecho peca de lenta y Holmes, la verdad, está bastante torpe … Lo digo porque le conozco bien.
Yo también prefiero a un Holmes con Plummer o con Peter Cushing que con Robertito, mucho más tradicionales, pero hay que aceptar todos los estilos si aportan novedad y entretenimiento…
No se queden fuera, por favor. Si quieren saber la verdad, pasen a mis aposentos.
spoiler:
El cabrón del príncipe Eduardo la cagó, eso es cierto. De ahí su famosa frase citada por el filósofo Herber Spencer: "¡Dios mío, me he tirado a la criada!" que aparece en sus Memorias de 1889.
Holmes ha calibrado la vertiente Real con Anie, la criada, pero ha dejado abandonada la otra, la histórica. Anduvo todo el rato muy espeso, cosa rara, tal vez por culpa de los revolucionarios y de los masones, pero una cosa son los asuntitos de faldas de Eddy y otra cosa son las putitas destripadas. El tema es muy intrincado, lo sé. Y además, le han dado para el pelo.
¿A que molan mucho esas calles estrechas en la noche, llenas de niebla y ver como se acerca el asesino a toda velocidad a las putas indefensas? Yo lo vivo...
Pero lástima que ni Holmes, ni su fiel perrito Watson, ni Lestrade no hayan profundizado más en el detalle de las uvas.
¡Las uvas, joder! Se despistan porque soy muy fino con el bisturí y me gusta separar los órganos en orden… Pero las uvas son la clave, mira que está claro…
El asesino tiene que ser el frutero del barrio, o sea: Yo. Proveedor de la Casa Real. Y yo soy Jack. El médico y el conductor se encargan del tema de Eddy a su modo, pero yo soy el que me cargo a las putas por diversión. Las ofrezco uvas para engatusarlas…
La fruta es mi negocio. Es un negocio familiar: lo heredé y lo dejaré en herencia a mi hijo. Supongo que pasará a mis nietos hasta que un día llegue el bendito Rusk que prosiga con mi afición. A lo mejor mi sucesor no le da por destriparlas… Tal vez prefiera estrangularlas, con la corbata, por ejemplo, pero eso es igual, el caso es que la tradición no se pierda.
Bueno, ahora me tienen que perdonar… Voy a lavar el instrumental. Buenas noches.