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| 28 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Sirope
Kuala Lumpur (España)
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Su valoración:  |
31 de Agosto de 2009 |
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Hablar sobre la última película de Rob Zombie no es moco de pavo. No gustará a todo el mundo como viene siendo habitual en el género, pero merece la pena escribir una primera impresión. Desmonta (algunos) tópicos, supera las limitaciones propias de un "slasher" y presta atención a sus personajes, destacando dos en particular, ambos muy bien dibujados, Laurie Strode (Scout Taylor-Compton) y la sorpresa de la función, el Sheriff Brackett (óptimo Brad Dourif). El uso del formato en 16mm resulta una decisión acertada, así la película adquiere una factura más austera, apagada y granulada, sacando el máximo partido a ese punto de realidad que Zombie siempre busca en sus películas. Acercarse a los modos de "Los renegados del diablo" parece ser la causa que mueve al director; incluyendo grandes canciones como "Nights in White Satin", los esperados cameos del género (Caroline Williams, Margot Kidder, Howard Hesseman, Duane Withaker) y esa resolución paroxística de antología. Algo más truculenta y menos complaciente que su anterior film, sin coartadas y sin el condicionante de la película de Carpenter. Una vez más sorprende su determinación cuando aborda el género, sin recortes ni fisuras, inabarcable en la belleza casi surreal de sus escenas oníricas, inagotable en su perfección técnica (excelente empleo del stop-motion, el montaje paralelo, el travelling lateral o el flash-back intercalado), desmedido en su lenguaje zafio e increíblemente sórdida y maligna en la representación de sus personajes (véase los cambios de sus principales protagonistas respecto a la primera entrega). De toda la película destaca una escena en particular, donde Laurie tiene un descubrimiento macabro en la casa de los Brackett, ello sumado al clímax final, hacen de Rob Zombie un creador que conoce muy bien su forma de exponer el género y sus limitaciones. Y ahí es donde voy, siendo honestos, todavía tiene problemas para conseguir guiones con una estructura sólida, cierta profundidad en sus personajes (quizás contando con menos actores) y mayor consistencia en la narración. Pero estoy seguro que superará este "handicap" viendo su incipiente talento y su estimable trayectoria hasta la fecha.
Sirope 
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| 15 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Jem
Made in (Taiwán)
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Su valoración:  |
27 de Diciembre de 2009 |
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Hace unos años, Rob Zombie, se atrevió a tocar uno de los "clásicos" del maestro Carpenter. Muchos, prácticamente, nos llevamos las manos a la cabeza, aunque había cierta esperanza al tratarse del mismo tipo que nos regaló esas dos joyitas como son La casa de los 1000 cadáveres y Los renegados del diablo. El amigo Rob salió de aquello un tanto tibio, ya que Halloween, el origen ofrecía una primera parte interesante que, lamentablemente, daba paso a un excesivo calco de la película original. Después de aquello no hacía ninguna falta que nos volvieran a traer a Michael Myers, pero como siempre, hay quien piensa lo contrario.
Pues bien, aquí está su secuela, una de las más serias y brutales del personaje que, en cierta manera, se desmarca de una saga que hace años que está obsoleta. Pero, lo que le ha sentado bien al personaje de Michael Myers (ojo, al personaje, que no a la saga) no lo ha hecho con Rob Zombie, porque ambos, como demostró El origen, son incompatibles; Halloween II, es por el momento su peor película.
La película, que comienza recordando a la segunda entrega original (con la que, afortunadamente, no tiene NADA que ver), no trata sobre Michael, sino sobre la familia Myers, acercándose por momentos a una versión ladrillo de La casa de los 1000 cadáveres, con demasiados momentos dedicados a una llorona Laurie Strode (convincente Scout Taylor-Compton) y con un Doctor Loomis (McDowell, haciendo lo que puede) totalmente fuera de lugar; incomprensible como el realizador retrata a este último personaje en esta ocasión.
Con una narración algo más fluida podríamos haber estado hablando de otra película, pero lo cierto es, que sin tener una duración excesiva, este nuevo encuentro con el sanguinario sicópata de Haddonfield se hace largo y pesado. Sólo algunos de sus escalofriantes asesinatos y algún que otro pasaje verdaderamente perturbador le hacen a uno mantenerse tenso, pero lo de la sufrida vida de los allegados a Michael Myers e intentar explicar el por qué este hace lo que hace, está de más a estas alturas. Esos altibajos son demasiado notorios y acaban cansando.
Como secuela de El origen funciona (olvidándome del personaje de Loomis), el problema está en que esta nueva serie emprendida por Rob Zombie va cuesta abajo, porque ya empezó herida de muerte.
Conclusión: un merecido fracaso en taquilla y Halloween 3D cancelada.
Otra vez será, Rob.
Jem 
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| 18 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Max Renn
Videodromópolis (España)
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Su valoración:  |
3 de Septiembre de 2009 |
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Rob Zombie, definitivamente, ha decidido llevarse el icono a su terreno, ofreciendo una propuesta sórdida, sucia, brutal, que avanza a base de golpes secos y frontales que no dejan indiferente. Se ha desatado de tal forma que, para mí, ha logrado que esta segunda parte resulte más personal, libre y atrevida que la primera. Es más propia de un director tan turbador, malsano y físico como el que nos ocupa.
Se trata de un slasher hipervitamiado que se desarrolla en plan devastador, arrollando a todo el que se ponga por delante. Ostenta una fisicidad tremenda gracias a la creación de un ambiente de profundo malestar y muy reconocible, en el que uno se mete de cabeza, y a la filmación rabiosa de una acción violenta hiriente y sin concesión alguna. Es explosiva.
Hay una cuestión, además, que será muy debatida y que hace referencia a la inserción de ciertas escenas que penetran en la psique de Michael Myers y Laurie. Es la decisión más arriesgada de la película, y supongo que a algunos les parecerá que todo eso es ridículo tanto por la forma que tiene Zombie de plasmarlo como por la idea en sí. Yo, en cambio, lo aplaudo porque lo considero un vehículo para ir más allá, para evolucionar (y no podía ser de otra forma) hacia el fuero interno de los personajes.
Tiene garra, tiene nervio, tiene ritmo, y Zombie saber otorgar atmósfera al tinglado y componer instantáneas inquietantes, de una belleza macabra. Porque uno de los aspectos que más me gustan de este hombre es que siempre tiene presente las texturas setenteras, aquellas que nos absorben para transportarnos a un horror contundente.
Y la mala leche no falta, desde luego. Dardos envenenados a los night shows televisivos, a la tajada comercial que se aprovecha de los grandes sucesos... Y un clímax final por todo lo alto imbuido de una áspera poesía.
"Halloween II" es una experiencia tan visceral que su propio poderío me arrastra, como si fuera un torbellino visual y sonoro (mucha atención a la música -el uso y la elección de la canción "Nights in White Satin" son corrosivos- y a los sobrecogedores sonidos).
Muy buena.
Max Renn 
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| 10 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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borja murel
Madrid (España)
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Su valoración:  |
4 de Septiembre de 2009 |
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Es dificil no encontrar atractivo el enfoque que Rob Zombie ha dado a esta saga, tan personal en esta segunda parte, que nos damos cuenta de que estamos a años luz de la propuesta original. Ésto, como muchos ya preveíamos al visionar la primera parte, no tiene nada que ver con la saga "Halloween", lo cual puede ser positivo porque es imposible volver sobre el mito sin repetirse, aunque personalmente prefiero antes el espíritu original, misterioso e impersonal, a este hiperrealismo que Zombie ha otorgado a la historia. Si bien el Michael Myers original poseía un cierto toque sobrenatural e inhumano, en esta revisión del personaje nos encontramos a un esquizofrénico perfectamente perfilado por su director, al más puro estilo Norman Bates, quedando hasta cierto punto justificados todos sus movimientos...
El relato queda plagado de momentos oníricos, en los cuales sabemos en todo el metraje lo que piensa el asesino, lo cual anula por completo el efecto "misterioso" o "terrorífico" de la historia y del personaje en favor del "thriller psicológico" y la sangre gratuita a degustar. Saber a esta alturas lo que pasa por el celebro de Michael Myers es realmente una pena, aunque original claro.
El mayor acierto de la historia es el estudio del personaje de Laurie Stroode que, a mi parecer, podía haber dado un poco más de sí hacia el final de la cinta. El desenlace no es tan sorprendente como esperaba, aunque está escrito, y sobre todo filmado, con muy buen gusto.
Y es que, para concluir, Rob Zombie está demostrando ser un director con un estilo cada vez más personal y con un a forma de realizar y montar los planos que ya tienen firma propia.
En resumen, decepcionará a los que adoran el espiritu original de la saga, entretendrá a los que busquen algo nuevo que contar y encantará a los fans de Rob Zombie, que comprobarán con placer lo mucho que ha crecido como director.
-- Mi visión personal y crítica real de la película está en el spoiler ---
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: La incursión de la madre de Michael Myers a lo largo de todo el metraje me parece un poco excusa para que la mujer del director, Sheri Moon Zombie, aparezca en la película. Es una pena ver que Michael Myers a fin de cuentas no es más que un Norman Bates, más carnicero y poco refinado, al más puro estilo Leatherface.
El enfoque del personaje del Dr Loomis es tan novedoso como desacertado, tranformándolo en un ser totalmente repelente. Deseamos a lo largo de la película que le corten en pedazos. Y es que "Halloween 2" justifica tanto a Michael Myers (como ya lo hiciera en parte la primera de Zombie) hasta tal punto que el espectador se identifica antes con él que con los que se supone que son los buenos de la película, que en este caso cumplen todos clichés de la peor cara de américa.
El final habría ganado muchos enteros si hubiese sido Laurie Stroode la asesina de todos los personajes y Michael Myers hubiese estado realmente muerto y, tan sólo vivo en la cabeza de su esquizofrénica hermana... que era lo que yo pensaba... pero bueno, me quedo con el desenlace de Halloween 4 que es el que más me gusta de toda la saga, y que por cierto, tiene bastantes similitudes con éste.
borja murel 
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| 5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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RandolphCarter
Bon Temps (Louisiana) (Estados Unidos)
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Su valoración:  |
6 de Abril de 2010 |
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Nueva ida de olla del amigo Rob Zombie, polifacético y multidisciplinar maestro de lo macabro, que en esta ocasión se embarca en una secuela desquiciada, salvajemente libre y nada complaciente de su "Halloween" de 2007. Se trata de una nueva vuelta de tuerca a los personajes supervivientes de su predecesora: Laurie es una maniaco-depresiva al borde del colapso psicológico, Loomis se ha tornado en el ambicioso escritor de un sórdido bestseller en el que desgrana las atrocidades cometidas por Michael Myers y este último merodea inexorablemente como un sanguinario vagabundo en pos de su hermana, dejando a todo prójimo con el que se topa como un ristra de morcillas malagueñas, acuciado por las visiones de su madre y de un caballo blanco (sic). Este representa nomeacuerdoqué símbolo derivativamente pseudofreudiano (Por cierto Rob, citar a Freud en psicología está más obsoleto que usar un ábaco en matemáticas), pero que tampoco es fundamental, vaya.
La cuestión es que las virtudes del film devienen a la vez sus defectos. Por una parte, es de alabar la frescura y saber hacer de Zombie como realizador, en lo que se demuestra ya un valor consolidado; con pulso firme maneja el tempo narrativo y los recursos de la cámara extraordinariamente bien, mención aparte del uso de su estupenda banda sonora. Lo malo es que tamaña calidad como director es inversamente proporcional a su calidad como guionista, ya que bascula la trama con la indecisión de querer abarcar demasiado al pretender profundizar en sus tres planos y unidimensionales personajes-eje principales (Myers, Laurie y Loomis), restando efectividad al conjunto matarifeño. No tengo nada en contra de querer desarrollar personajes en un slasher más allá de los consabidos gritos polifónicos, pero sólo si éstos resultan interesantes y/o nos conducen a resoluciones inesperadas. Aquí no lo son en absoluto y la historia se muestra harto predecible.
Empieza muy bien, con unos primeros minutos que nos ofrecen un Rob Zombie de lo más rumboso (atención a las teles donde salen The Moody Blues cantando "Nights in White Satin" acompañando a la acción), pero pasado el estupendo inicio, la narración se pierde en los derroteros menos afortunados y más discutibles de la carrera del director. Secuencias para la memoria tiene, lo que pasa es que son tantas como las secuencias para el olvido, ofreciendo un despiporre irregular, que cojea sobretodo en su precipitada resolución.
(Sigue en spoiler sin revelar nada)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Se nota que el realizador ha tenido toda la libertad por parte de los productores, condición sine qua non para que volviera a las riendas de la saga, y eso se palpa en que esta secuela posee un tono mucho más cercano a experimentos como “La casa de los mil cadáveres” o “Los renegados del diablo”, que a la propia “Halloween”. Pero flaco favor ha hecho a las rastreras arcas de los hermanos Weinstein, aviesos practicantes del usufructo y la usura rampante, ya que pinchó irremisiblemente en las taquillas americanas, por no mencionar que por estos lares, ya ni asomarse. En definitiva, una nueva pieza de horror de autor, inclasificable, bizarra e irregular, pero apreciablemente valiente y singular en el anodino panorama del actual cine de terror norteamericano, que amplía aún más si cabe el espeluznante fresco de la white trash sureña que puebla todos y cada uno de sus films.
Ahora sí, SPOILER:
El plano final de Laurie (espléndida Scout Taylor-Compton) en el psiquiátrico recuerda sobremanera a la famosa secuencia de “La naranja mecánica” que recorría el bar Moloko hasta la cara de Malcolm McDowell, también homenajeado por Zombie en su videoclip “Never Gonna Stop (The Red Red Kroovy)”.
RandolphCarter 
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