|
| 10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
Bloomsday
Alicante (España)
|
Su valoración:  |
22 de Junio de 2009 |
|
|
Rodeado de actores que le resultaban próximos, incluso con Monty Clift había trabajado previamente en teatro, Kazan, pese al batacazo “salvaje” en taquilla, filmó una película que más tarde habría de confirmar en repetidas ocasiones como una de las favoritas de su filmografía. Quizás debido a que dos de los temas fundamentales en su carrera, la temática social de cariz realista –que ya se apunta desde el material documental a modo de introito- y el análisis pormenorizado de personajes y ambivalencia de personalidades, aparecen aquí trazados con mesura y proporción. Incluso también el contexto sureño, obsesión frecuente en su cine, encuentra en este guión acomodo para explayarse considerablemente.
Para ello se valió de la expresividad de un maltrecho Clift –ya con el accidente y sus adicciones a cuestas- al que daban la réplica las estupendas Lee Remick y Jo van Fleet –enorme la relación ´admiración-rivalidad´ entre ella y Monty-, y una factura muy equilibrada en sus localizaciones y fotografía otoñal.
Es interesante, ya entrando en detalles, observar un guión que sortea las intenciones doctrinarias de proselitismo anti-liberal. Se puede incidir, desde ese punto de vista, en la relación de ese detalle con la voluntad de Kazan de esquivar los excesos emotivos del actors studio. Todo ello se confabula en una puesta en escena carente de sobresaltos y más centrada en captar la belleza tenue del Cinemascope y la contención de las interpretaciones. Quizás esas pretensiones veraces de retrato sociológico de Kazan, seguidor declarado del neorrealismo italiano, son las que consiguen alejar el fantasma de “recado” vocinglero tan recurrente en este tipo de argumentos.
En este sentido, cabría destacar que el personaje de Clift tiene una evolución no enfatizada, una crisis mostrada de manera sobria entre sus obligaciones o convicciones y la realidad que descubre. Esto compensa en parte algunos tramos de estructura de guión de laboratorio tanto en la distribución formal de escenas como en los diálogos academicistas.
Quizás la falta de química entre la pareja protagonista y la ausencia de carisma de un Clift en horas bajas sean elementos que lastran el conjunto. El aspecto físico del protagonista, de hecho, obligó a Kazan a modificar el planteamiento de la cinta convirtiendo al personaje en un tipo inseguro y no el hombre fuerte que tenía pensado. El clásico héroe hollywoodiense que había de enfrentarse a la conjunción de cerrazón y tradiciones de las fuerzas sureñas se convierte en esta cinta en un tipo débil, que se mantiene en sus “trece” más por obligación que devoción.
...
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: ...
También es cierto que ese enfoque, diríamos, improvisado de protagonista de recalcada vulnerabilidad aporta frescura a este tipo de historias, aunque en un primer visionado pueda interpretarse por lo inusual de la premisa como un error en el desarrollo de la pulsión dramática de la trama. En todo caso, siempre puede tomarse la cinta desde la visión de dos mundos enfrentados, el del atavismo sureño anacrónico, por un lado, y el de la culpabilidad de los inquebrantables ideales de progreso individualista como inequívoca fórmula de éxito, por otro. Y eso es un poco lo que Kazan quería contraponer sin necesidad de dar soluciones. Al fin y al cabo, porque las voluntades de ambos personajes están instalados, en el fondo, en la misma heteronomía.
Y aunque evidentemente se posiciona en parte, lo hace sin afán discursivo, creo, sino creativo. Con ese Clift entristecido ante la imagen de la enorme presa que ha ayudado a levantar.
“Ojalá pudiera ganar alguna pelea alguna vez”
Bloomsday 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
Valkiria
Vigo (Portugal)
|
Su valoración:  |
2 de Septiembre de 2009 |
|
|
Kazan nos devuelve a la América profunda con su inconfundible narrativa visual, crepuscular, dorada, presentándonos a orillas del río Tennessee una historia de segregación racial adaptada a los ambientes sureños de la época de la Gran Depresión. Una historia, “Río Salvaje”, que bien podría formar parte de una trilogía documental junto a “Esplendor en la hierba” y “Al Este del Edén”. Pareciera que las tres películas se retroalimenten entre sí.
La acción transcurre en el año 1934. Clift, ya reconstruido su rostro tras el accidente de tráfico que sufre en el 1956, es un agente de la Administración del Valle de Tennessee encargado de la expropiación de unas tierras, al que poco menos que toman por el pito del sereno. Kazan pone como nadie de relieve el conflicto o choque de poderes y competencias que se produce entre el gobierno federal de los Estados Unidos (que Monty representa) y las libertades individuales en cada casa, rancho, condado o ciudad. En “Río Salvaje”, se evidencia el tropiezo entre las distintas idiosincrasias de la nación americana: de cómo un puñado de blancos del Sur, deciden la suerte de todos los hombres negros de la región estableciendo a 2 dólares el jornal por día de trabajo mientras sus congéneres blancos recaudarán más del doble o, de cómo una anciana Jo Van Fleet (de apenas 46 años en el rodaje pero a la que caracterizaron de octogenaria) pone en jaque con su declaración de intenciones al mismísimo presidente Rooselvelt. Todo con la Gran Depresión y el New Deal como telón de fondo, tema recurrente en el cine de Kazan.
Clift tuvo ocasión de compartir pantalla probablemente con las cinco intérpretes femeninas más destacadas que dio el cine americano en el siglo XX:
- Katherine Hepburn y Liz Taylor (en “De repente, el último verano”; con la segunda, “su mejor amiga”, repetiría en “Un lugar en el sol” y “El árbol de la vida”)
- con Anne Baxter en “Yo Confieso” de Hichtcock
- Jo Van Fleet (actriz fetiche de Kazan) en esta entrega.
- y con Lee Remick, co-protagonista en “Río Salvaje”, quien, a juzgar por su papel en “Días de vino y rosas”, pasa por completar el quinteto actoral femenino por justicia.
Él, ya menoscabado su aspecto físico y minada su moral, en proceso de autodestrucción, sigue deslizándose por lo que en Hollywood bautizaron como “el suicidio más largo de la historia”. Quizás los problemas personales de Monty ayudaron a dar más convicción a sus personajes desvalidos y patéticos, como es el caso.
Más allá de las tres interpretaciones protagonistas, de altura, sobresalen los secundarios y un guión que continúa siendo tema de actualidad: ¿hemos de claudicar en favor del progreso y en detrimento del medio natural? A juzgar por la expresión de Clift, quien perpetra la expropiación, evidentemente no. Al fin y al cabo, como el mismo confiesa “la peor erosión no es la que causa la tierra sino la que corroe nuestras ganas de vivir”.
Muy buena.
Valkiria 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
|
Juan_Diego_GP
MEDELLIN (Colombia)
|
Su valoración:  |
19 de Febrero de 2008 |
|
|
Gran película que aunque se adentra en el comportamiento de la cultura norteamericana, también tiene un sentido común, en ese profundo sentimiento de luchar por lo que nos ha costado tanto conseguir, en el caso de Ella Garth, cada trozo de tierra y cada piedra luchando con su esposo durante toda una vida, y verlo destruir para darle paso al "progreso". Gran dirección de Elia Kazan, memorables actuaciones y un gran guión. En el caso de Montgomery Clift con una extraña y muy buena actuación talvez afectada por su turbulenta vida y este papel quizás le tocaba ciertas fibras de su vida.
En medio, una bella y vibrante historia de amor, no solo como un amor idealizado sino real, con las responsabilidades que se tiene al amar a una persona, los hijos, el trabajo, las diferencias sociales. Un salvaje río o salvaje la destrucción del hombre de su entorno natural. No debería mejor el hombre adaptarse a la naturaleza y no la naturaleza al hombre?
"Supongo que eso es
lo que Ud. considera progreso, ¿no?
Yo no, señor.
Arrancar el alma de las gentes
para convertirla en electricidad
no es progreso.
No en mi opinión.
No arrancamos almas, al revés,
damos la oportunidad de tenerlas.
Y no será sólo este pantano,
será uno, otro y otro más...
Pues a mí me gusta lo salvaje,
como la naturaleza dispuso."
"mi marido
bajó por este río
en un pequeño bote,
cuando no era
más que un niño.
Entonces, por aquí,
no había ni caminos.
Buscaba una isla.
Y se quedó con ésta.
Ese campo de ahí
estaba repleto de árboles.
Aquel otro de allí abajo
no era más que un pantano.
Él lo limpió.
Secó la tierra,
arrancó la vegetación,
taló los árboles.
Trabajó hasta morir
por esta tierra.
Y me dijo que nunca la dejase.
Y no lo haré."
Juan_Diego_GP 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
|
rosbar
Barcelona (España)
|
Su valoración:  |
8 de Junio de 2008 |
|
|
Lejos de sus mejores títulos, Kazan elabora aquí una cinta de fondo social, con la atribulada historia de amor por medio.
Se ve un poco vieja, al menos vista en la actualidad... y el actor, Monty Clift, con sus registros habituales que hoy quedan un tanto forzados ante una cámara.
rosbar 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
Txiqui
Cangas del Morrazo (España)
|
Su valoración:  |
2 de Febrero de 2008 |
|
|
Una anciana se niega a vender unos terrenos a la Tennesse Valley Authority, que está intentando construir una serie de embalses para producir energía eléctrica. Aunque la película está ambientada en los años 30, su temática resulta absolutamente contemporánea debido al conflicto entre reformas sociales como las del New Deal y el conservadurismo infividualista exacerbado.
Txiqui 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
|