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| 40 de 48 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Servadac
Madrid (España)
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Su valoración:  |
15 de Junio de 2006 |
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Ernst Lubitsch: cáustico y elegante; Greta Garbo: virtuosa y elegante; Melvyn Douglas: simpático y elegante (un dandy en blanco y negro). Lubitsch se mueve como pez en el champagne por las interminables estancias del hotel más chic de Paris. Mais oui! Y la Garbo, cuando ríe, parece... ¡una comadreja!, de labios finísimos y dientes afilados; pero, cuando llega la hora de los primeros planos -los ojos, la mirada chispeante, contenida-, se para, literalmente, el tiempo. Su rostro posee tal intensidad que obliga a rendirse a lo evidente: existe el absoluto en la belleza. Cuando la Garbo habla por teléfono, hay alguien al otro lado; cuando la Garbo camina, lo hace sobre pétalos de rosa. Y cuando Lubitsch dirige, sentimos el bouquet del movimiento, ay. ¡La escena de la farola, en medio del tráfico, en la que se conocen-desconocen los protagonistas! ¡Los movimientos de cámara dentro de la suite royale! ¡¡El colorido blanco y negro!! À votre santé, Ernst! El fondo político no pasará a la historia de la sutileza pero, al menos, tiene chispazos de gracia. Una buena comedia en forma de templo, con su diosa bien plantada en medio de la escena, subida a un pedestal de terciopelo. ¡Qué bien!
Servadac 
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| 26 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
19 de Noviembre de 2005 |
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Una de las pocas comedias de Greta Garbo, rodada en 1938 en París y en los estudios de la Metro. Basada en un musical de Broadway titulado "Silk Stocking", obtuvo 4 nominaciones a los Oscar (película, actriz principal, historia original y gruión).
La acción tiene lugar en París, Moscú y Constantinopla en 1938. Narra, en clave de comedia, la historia de amor entre una rígida y fría agente sociética, Ninotchka (Greta Garbo) y un distinguido playboy, el conde León d'Algout (Melvyn Douglas). La película desarrolla una elegante y divertida crítica del comunismo y del régimen soviético de la era de Stalin, que presenta adusto, totalitario y amenazador (depuraciones, deportaciones a Siberia), frente a la libertad, alegría y diversión del sistema occidental. También critica el régimen nazi, al mostrar con aire de extravagancia un saludo a mano alzada entre una pareja o matrimonio, en la estación del tren. Sobre todo, Lubitsch y la película ofrecen una estudio profundo y apasionado del ser humano, que no se adapta a las conductas rígidas, a la gravedad de las consignas, a la ebullición ideológica, a la vida bajo amenazas y peligros constantes, porque está hecho para la alegría, la risa, la amistad, la vida social, la libertad, la iniciativa personal y el libre pensamiento y para el amor, que rompe convenciones y moviliza energías de fuerza incontenible. Es, además, una comedia que rebosa ironía, comicidad, farsa y sátira, en una narración realizada con gusto, finura y sutiliza. El trío de agentes bolcheviques aporta uno de los motivos principales de humor, que se completa con la figura hierática de Ninotchka, sus justificaciones ideológicas y su inicial falta de sentido del humor.
La música combina antiguas melodías vienesas de cuerda con modernos fragmentos de viento y percusión. La fotografía mueve la cámara con agilidad y diligencia, haciendo uso de giros soberbios y travellings extraordinarios, como el inicial que sigue el recorrido del recepcionista del hotel y el de aproximación desde el aire a los agentes rusos en el aeropuerto de Constantinopla. Merece destacar el "efecto Lubitsch" que se utiliza para presentar la comilona de los bolcheviques desde fuera de la puerta de la suite en la que tiene lugar la acción. La imagen está tratada con una paleta de grises de extraordinaria riqueza. El guión, basado en una historia original de Melchior Lengyel ("To Be Or Not To Be"), contiene unos diálogos brillantes y una magnífica descripción de la trama. La interpretación de los protagonistas es soberbia. La dirección imprime a todas las escenas el delicioso "toque Lubitsch".
Estrenada en noviembre de 1939, dos meses después del inicio de la II GM en Europa, obtuvo un gran éxito de público. Obra memorable y míticia, ha sido objeto de varios remakes y de numerosas imitaciones.
Miquel 
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| 22 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Luisito
Barcelona (Cuba)
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Su valoración:  |
14 de Noviembre de 2009 |
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Descubrí a Lubitsch con "Ser o no ser" y creo que ahí me quedo. La gran virtud de Ninotchka, como la mayoría de usuarios opinan, es ver a una Garbo allá arriba donde sólo unos cuantos saben estar o llegar, tan elevada al sonreír que no creía que me llegara cautivar como lo ha hecho. La sonrisa de Greta Garbo es cara porque es un diez, un escándalo, aquello que deberíamos tener presente siempre cuando, setenta años después, nos enfadamos o estamos alejados de la alegría. No me extraña que sonriera poco en su carrera, si lo hubiera hehco más veces el planeta hubiera explotado. Con ella, o con Ninotchka, es lo mismo, me ponía rápido cualquier disfraz, el de bolchevique o el de conde, con tal de estar a su lado para que me iluminara su presencia.
Pero eso no es todo, la película además de Greta Garbo es una película, una comedia romántica concretamente que apenas salva los muebles. Es una historia de amor que acaba bien como tantas otras y apenas rompe con ningún tópico. Aunque se ve rápido y los tres personajes comerciales soviéticos son la leche, no va más allá del entretenimiento justo. Opino que la caricaturización del mundo soviético y su imagen suponen un estilo propagandístico fuera de lugar. Y por cierto, el rápido cambio que sufre Ninotchka que pasa de ser un ejemplar brazo del partido comunista a un corderito aburguesado es demasiado rápido y brusco. No sé cómo debería haber sido, no soy guionista ni director, sólo sé que es un cambio demasiado rápido.
Pero es que todo da igual cuando aparece la Garbo, es ella, sí, Ninotchka es sólo ella.
Luisito 
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| 23 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Me sorprende la nota media de esta película, que, a mi juicio, no deja de ser un claro alegato en favor del capitalismo, con una historia muy sencilla y bastante superficial. En ella, se critica duramente a la monarquía (de forma indirecta) y al comunismo de la URSS de una forma directísima y poco sugerida.
Algunas cosas son bastante inciertas, puesto que en la URSS sí se escuchaba música, y sin embargo, ponen al pueblo ruso como paleto y retrógrada, desconocedor de la radio.
En cuanto a la historia en sí, no aporta nada nuevo que no se hubiera hecho antes, una historia de amor como telón de fondo y un final feliz. Destacar los buenos diálogos del restaurante incial, cuando Ninotchka y Leon se están conociendo.
Decir que el personaje de Ninotchka evoluciona terriblemente rápido y pasa en 5 minutos de ser una ferviente socialista a ser una enamorada de París y el capitalismo.
También a mi juicio el mensaje de valores que se pretende dar o expresar es bastante conservador, donde se le da mayor importancia a las cosas materiales que a las espirituales.
En definitiva, una de las más flojas películas de Lubitsch, que se podría asimilar con otras muchas de propaganda nazi, comunista o monárquica, sino fuera, claro, porque la han hecho en EE. UU. y la película es de los años 30 y eso le da cierto mayor valor subjetivo, que quizás objetivamente no tenga.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Destacar también el final, muy conservador y nada rompedor, muy en la línea de esos años y la línea de producción de la época, con un lenguaje clásico lógico, que no tiene porqué ser mejor, sino más antiguo, que se ve venir de lejos.
antonio_corleone 
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| 14 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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burton
Santander (España)
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Su valoración:  |
27 de Octubre de 2006 |
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Publicitada con el admirativo slogan ("tagline" que dicen los sajones) "¡Garbo ríe!("Garbo Laughs!"), (debido a que se afirma que fue la primera película hasta entonces, en la que vimos sonreír por vez primera a una Greta Garbo hasta entonces encasillada en papelones dramáticos y demasiado grandilocuentes), fue una adaptación en tono satírico de una historia del escritor y guionista húngaro Melchior Lengyel por parte del gran Billy Wilder junto con su amigo Charles Brackett y Walter Reisch...
Unos años antes, Wilder de origen semita se vio obligado a emigrar de Alemania debido al ascenso nazi, y sus primeros contactos en su país de adopción (EEUU) fueron los de colaborador y guionista de su amigo, maestro y mentor berlinés y también de origen hebreo Ernst Lubitsch...
Una espléndida película en tono satírico de un genio pionero de la sátira como fue el maestro berlinés...
Si bien los méritos artísticos quedan en un segundo plano...la extraordinaria puesta en escena y sobre todo un descomunal talento y ritmo narrativo aderezado por unos diálogos sublimes, casi rozando la perfección, hacen de esta cinta una de las muestras del séptimo arte de obligado visionado para comprender y captar la esencia del talento creativo elevado a la enésima potencia...
Una ácida, corrosiva y despiada crítica en tono satírico del régimen comunista en época Stalinista, con la reciente muerte del gran líder bolchevique, Lenin, aún en la memoria...
En 1957, el cineasta americano de origen armenio, Rouben Mamoulian, revisitó musicalmente esta obra titulándola "La bella de Moscú", con Fred Astaire y Cyd Charisse como protagonistas...
Inolvidables escenas como el primer encuentro fortuito entre la agente de la Junta de Comercio Rusa, Nina Ivanovna 'Ninotchka' Yakushova (Greta Garbo) y el cínico y simpático conde Leon d'Algout (Melvyn Douglas)..., cuando éste le sirve como cicerone a la hora de encontrar la torre de Eiffel...ella subiendo a pie los 1665 escalones, mientra él se queda perplejo al llegar a la cima de la torre, ya que ha llegado allí más tarde, y ¡¡subiendo en ascensor!!...Y desde allá arriba; La ópera, Montparnasse, Montmartre, etc...
...O la deliciosa secuencia en el humilde restaurante parisino de obreros, "Permatie", cuando el conde la agasajaba con lisonjeras artimañas del pícaro empedernido...contando chistes ininteligibles para una conciencia demasiado fría, y encorsetada como la de Ninotchka , mientras los comensales del lugar se retorcían en interminables muecas de hilaridad desenfrenada...
"Esta película está rodada en París, en aquellos maravillosos días cuando una sirena era una jovencita y no una alarma, y si un francés apagaba la luz no se debía a un ataque aereo..."
I M P R E S C I N D I B L E.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: La película arranca cuando el abogado y fiel acólito bolchevique Buljanoff (Felix Bressart) entra por curiosidad y a través de una puerta giratoria al lujoso Hotel Clarence, en París... Sus otros dos compañeros, Iranoff (Sig Ruman) y el pequeño Kopalski(Alexander Granach) entran también maravillados para sorpresa del gerente del hotel...
Estos tres camaradas bolcheviques se encuentran en misión oficial para el gobierno de la Rusia Bolchevique del despiadado Stalin...
La misión es vender a buen precio las joyas expropiadas de la realeza zaresca (y que en otro tiempo pertenecieran a la duquesa Swana(Ina Claire)), a un afamado joyero francés, Mercier(Edwin Maxwell) para sufragar así los gastos del enésimo plan quinquenal que optimize la cosecha con nuevos tractores y dé alimento a la depauperada ciudadanía rusa...
La duquesa Swana, como gran parte de la corte zarista (unos con más suerte que otros) se haya exiliada cómodamente en la ciudad de la luz...
Finalmente deciden no sin cargo de conciencia (la deportación a Siberia atormentaban sus pensamientos) tomarse la licencia de hospedarse en el lujoso hotel Clarence, alquilando incluso la cámara real para sonrojo comunista...
A pesar de ello, los tres se han propuesto "mantener enhiesto el prestigio de Rusia"...
Un camarero del Clarence, ex-noble de la corte zarista, el conde Rakonin(Gregory Gaye) oye sus própositos y raudo acude a advertir a la duquesa Swana, cortejada interesadamente por el pícaro playboy de 35 años y origen nobiliario, conde Leon d'Algout(Melvyn Douglas)...su "batelerito del Volga"...
En Moscú, alertados por la inoperancia de los tres agentes, quienes no han logrado convencer a Mercier de vender las joyas a un precio más solvente para sus intereses, han decidido enviar como refuerzo a la fría agente Ninotchka...
Un día y por casualidad Leon y Ninotchka se encontrarán y el conde quedará rápidamente prendado de sus fríos encantos...poco a poco ambos se irán enamorando...
Ella se adaptará a los apetecibles lujos y caprichos de la cultura occidental, mientras que el conde será menos holgazán en las tareas domésticas e incluso leerá "El Capital" de Marx...
La duquesa Swana roba las joyas no para quedárselas sino para alejar a su "batelerito" de los brazos de Ninotchka...Ésta acepta resignada por sus convicciones el "trato" y regresa a Moscú...
Pasa el tiempo y la censura impide leer las cartas enviadas por Leon, hasta que un día es llamada a resolver un nuevo desaguisado de los tres inútiles agentes del inicio (ya convertidos al "occidentalismo") , ahora en misión en Constantinopla...
Ayudados por Leon han montado un restaurante...Kopalski se queja de la poca deportividad de sus compañeros a la hora de publicitar el restaurante, omitiendo resaltar su nombre en el cartel...
Mientras Ninotchka y Leon prosiguen su historia de amor interrumpida, según las más modernas costumbres occidentales...
burton 
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