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| 26 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Bloomsday
AA-licante (España)
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Su valoración:  |
6 de Julio de 2006 |
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El espacio no se usa en el cine actual. Ésta película no es quizás el mejor ejemplo de lo que voy a decir, o sí precisamente por hacerlo de forma natural, pero no es un ejemplo altisonante que son siempre los más eficaces.
Pero le estuve dando vueltas al asunto mientras la veía así que ahí va.
El manejo del espacio se va perdiendo. Quizás por el uso y abuso del montaje (cada vez más efectista que otra cosa), quizás por la confusión entre movimientos de cámara y montaña rusa, por confundir ritmo con prisas... Lo que sea. El caso es que la composición del plano, la ubicación y movimientos de los actores en él, la profundidad de campo (con las infinitas posibilidades de estos recursos a la hora de hacer avanzar una historia o de mejorarla) se va perdiendo. La imagen sin espacio pierde textura, matices. No hay estructura, capas... Pasa a ser plana e ingenua (*).
En esta película Kazan no ubica personajes en un espacio sino que lo aprovecha, le saca jugo. Y como él casi todos los grandes directores del cine clásico y las vanguardias que después llegarían. La simple distribución de personajes en un espacio es ya un festín en muchas pelis del cine clásico: Welles, Hawks, Ozu, Antonioni... Ejemplos de cine en que simplemente observar su planificación es ya apasionante.
El espacio sirve para transmitir placidez, crispación, nostalgia, aflicción... según los casos. Puedes montar un secuencia de acción trepidante sin apenas mover la cámara si empleas bien el espacio (la persecución por las vías de esta cinta es un ejemplo de opresión empleando un espacio abierto que cada vez se hace más pequeño), puedes usar los objetos, puedes rodar una discusión matrimonial sin grandes aspavientos realzando los gestos de los protagonistas según su distribución, el distanciamiento... No son los primeros y explicativos primeros planos el único instrumento, el corte constante de la imagen... Todo esto hace el cine más fácil al precisar menos concentración e implicación, pero le resta emotividad y muchas veces fascinación. El ojo no se acostumbra a lo que ve y no lo analiza. Da igual que un actor esté en primer término o en segundo, da igual que su rostro casi pegado a la cámara transmita emociones diametralmente opuestas a la conversación que está manteniendo con otro personaje en segundo término, da igual que se vean o no los techos, da igual que se consiga o no esa especial opresión que a veces tienen los espacios abiertos... Da igual. Hoy en día casi todo da igual. Graba, di tu frase y corta.
Cuando se habla de virtuosismo pocos son ya los que consideran que un adecuado uso del espacio es una virtud técnica o que puede ser un personaje más. Muchas películas cuando quieren provocar algún efecto en el espectador prefieren avasallar antes que envolver, y además es más cómodo (corregir sobre la marcha en la sala de montaje), pero ya acabo a veces francamente aturdido. Creo que muchas veces se confunde aturdimiento con emoción.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: (*)
Éste es uno de los motivos por los que considero que en el cine clásico hay más madurez que en muchas de las películas de consumo (incluso cine "independiente") de ahora (hablo de dramas no cintas de acción) pese a que sean más explícitas y duras en apariencia. El cine clásico, a través de la pausa y el espacio, decía más que muchas de las violaciones, palizas, drogadictos picándose, mutilaciones... que ahora tenemos.
Por supuesto hablo en general y por tanto estoy siendo injusto pero hablar de cine es sinónimo de exagerar. Y pongo el cine clásico como ejemplo. Hay muchos más casos, pero esta cinta es de Kazan, del 50 y su uso del espacio tiene, como dije antes, esa condición de elemento habitual, de recurso casi mecánico que tenía en el cine de los 40 y 50.
Bloomsday 
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| 15 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
9 de Julio de 2006 |
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Singular película de cine negro, dirigida por Elia Kazan. Se rodó en exteriores de Nueva Orleans. Ganó un Oscar (argumento) y un premio internacional de Venecia (música). Producida por Sol C. Siegel, se estrenó el 12-VI-1950.
La acción tiene lugar en Nueva Orleans, en 1949, a lo largo de 48 horas, con un prólogo ocurrido unas horas antes. Narra la historia del teniente médico de la Armada, Clinton "Clint" Reed (Richard Widmark), miembro del Servicio de Salud Pública, que a primera hora de un día de descanso es llamado para un servicio urgente. Diagnostica que un marinero asesinado durante la noche padecía peste neumónica, muy contagiosa y mortal. Se hace necesario localizar y medicar a todas las personas que han estado en contacto con el fallecido (policías, forenses, auxiliares, etc.) y a quienes le han asesinado.
La película se desarrolla en términos de thriller por la amenaza que se cierne sobre la ciudad y el país, si los asesinos de Kochak no son detenidos antes de que propaguen la enfermedad. Dado el escepticismo de la policía y su reacción rutinaria, Clint toma la iniciativa de buscar personalmente a los asesinos. Los resultados iniciales convencen al capitán de la policía Tom Warren (Paul Douglas), que se une a él. De ese modo la policía persigue a tres malhechores, no para detenerlos, sino para evitar la propagación de una epidemia. La gravead de la situación, la falta de tiempo, la no colaboración del hampa, el contagio de la enfermedad a algunos allegados de los asesinos y la huída de éstos ante el despliegue oficial, crean una atmósfera de suspense e inquietud, que Kazan administra con maestría. Pese a las dificultades, perseguidores y perseguidos se aproximan en una secuencia de escenas de un dramatismo propio del mejor cine. El uso como extras de los habitantes del barrio francés de la ciudad y del entorno portuario confiere a la obra realismo y verosimilitud. Se añaden las ventajas del rodaje en exteriores reales del puerto y del barrio marinero. La relación entre Reed y Warren parte de la desconfianza y la crítica mutua, para alcanzar finalmente una gran amistad. Es la primera película importante que trata el subgénero de plagas, correspondiente al género de catástrofes.
La música, premiada en Venecia, es de factura jazzística. Anima las escenas domésticas de Reed y da forma a los ambientes lóbregos de los locales marineros. La fotografía ofrece imágenes de excelente composición y magnífico dibujo. Añade al espacio fílmico escenarios secundarios que dan profundidad de compo y enriquecen la acción con la juxtaposición de acciones contrapuestas. El guión desarrolla una historia singular, con excelentes diálogos. La interpretación de Widmark es soberbia y magnífico el debú en cine de Jack Palance. La dirección luce madurez y maestría.
Película de excelente pulso narrativo, en la que un médico persigue a una banda de delincuentes para evitar la propagación de una epidemia fatal.
Miquel 
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| 9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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tantra
Pandereta's Land (Mongolia)
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Su valoración:  |
15 de Enero de 2009 |
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Magnífica y original muestra de cine de suspense-policíaco. La película comienza con un asesinato asociado a una enfermedad que amenaza con convertirse en una epidemia. Pero ahí está Richard Widmark, un obstinado médico del servicio de salud que se empeñará en convencer a autoridades y población del peligro que corren. El actor está colosal, matizando el personaje, evolucionando, a medida que avanza la historia. Gran trabajo también de Barbara Bel-Geddes, una secundaria de lujo, en su papel de complaciente y aplicada madre. El que completa el terceto es Paul Douglas, que interpreta al policía distante pero humano. Y cómo no el fabulos Jack Palance con esa cara de matón que tan bien le viene al personaje.
Por otra parte, Elia Kazan, con un pulso narrativo excelente, no nos da tregua en todo el metraje, manteniéndonos en constante tensión y apoyándose en un trabajo de cámara estupendo, la cual aprovecha (como bien han comentado otros usuarios) todos los espacios de que dispone mediante picados, contrapicados, travellings (sobretodo en la huida del asesino en el muelle, antes de alcanzar el barco)
Película que no catalogaría como cine negro en la definición purista del término, pero que satisfará a los amantes del género (entre los que me incluyo). Muy recomendable.
La justificación del título, en el spoiler (que no es tal)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Ayer, charlando con los amiguetes de FA, discutíamos la importancia que le damos a los distintos elementos que forman una película, y cómo influye el peso otorgado a dicho elemento en la valoración final de esta. En mi caso, lo tengo claro, sin un buen guión, es imposible hacer una buena película. El director puede hacer virguerías, consiguiendo planos y encuadres excelentes, incluso la dirección de actores puede ser magnífica y el trabajo interpretativo de estos colosal. Pero si lo que me cuentan no me interesa, o me lo cuentan tan mal que la película no me abstrae, mi nota no pasará del 6. Un compañero me decía que tengo una concepción clásica del cine. Y la verdad es que tiene razón.
Me gusta que el guión sustente la base de la película
Me gusta que los personajes tengan profundidad y se desarrollen en base a una historia coherente y sustancial
Me gusta que la técnica ayude a enfatizar y no encubrir lo que ese guión elaborado me cuenta.
Me gusta la estructura clásica de planteamiento- desarrollo- desenlace, sin ser excluyente de otros esquemas
Me gusta que se equilibren imágen y sonido, sin dar más importancia a uno que a otro
Recurrir a la técnica deliberadamente para estimular al espectador suele ser sinónimo de falta de talento o de historia que contar. Hay muy pocos directores que puedan sacar petróleo de donde no lo hay. Miguel Ángel sólo hubo uno.
tantra 
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| 7 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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HAROLDYMAUDE
ALICANTE (España)
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Su valoración:  |
14 de Agosto de 2006 |
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Sorprendente thriller que entronca con el cine de catástrofes-plagas que hace recordar también a las "infecciones alienígenas" de la ciencia-ficción de los 50.
El film cuenta con un guión peculiar y extraño que bascula casi sin problemas entre el cine policíaco, el drama intimista, el cuasi-documental de los barrios bajos de Nueva Orleans, el cine de tesis sobre la responsabilidad ciudadana y el suspense marcado por un plazo (las 48 horas después de la cual la epidemia se puede desbordar).
La mano de Kazan completa el excelente punto de partida argumental. Perfecta dirección de actores, perspicaz descripción de ambientes realistas, inaúdita -para la época- descripción de la vida doméstica con sus miserias y alegrías, conocimiento de las comunidades inmigrantes y ese punto aleccionador sobre las responsabilidades con el país que te ha acogido.
El exceso de esto último más un final algo anticlimático y la sensación de que la película fue podada en la sala de montaje para aligerar su duración, no hacen olvidar, como dice (mucho mejor de lo que yo podría hacerlo) el amigo y paisano Bloomsday que el film es todo un ejemplo de utilización del espacio, del ritmo y de la planificación de la escena en el set de rodaje y no en la mesa de montaje. ¿Verdad, amigo Tony Scott y compañía?
HAROLDYMAUDE 
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| 3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Shinboneniná
Abroad (de momento) (España)
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Su valoración:  |
28 de Junio de 2008 |
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Probablemente, la mejor película de Kazan. Un episodio de alarma sanitaria gestionado por un funcionario médico y por un jefe de policía, ambos de fuerte personalidad, que intentan solucionar la crisis desde ópticas muy distintas. Entre medias, los bajos fondos de la ciudad, con un Palance sin escrúpulos, y también un periodista bastante antipático que representa la libertad de información. Widmark y Douglas componen dos personajes magníficos, muy bien construidos por un guión sencillo, con diálogos directos, ágiles y muy eficaces, en los que incluso hay cabida para el sentido del humor. No he visto ninguna otra obra sobre catástrofes sanitarias mejor que ésta, tal vez porque ante la evidente falta de medios de la época, el sentido común sustituye a la parafernalia tecnológica que echa a perder tantos guiones en los últimos tiempos.
Shinboneniná 
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