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| 59 de 65 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Sines Crupulos
Voy al cine (Emiratos Árabes)
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Su valoración:  |
10 de Marzo de 2008 |
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Creo que nadie puede negar que, salvo escasas excepciones, poseen mucho más encanto las películas ambientadas en siglos lejanos que tratan sobre personajes de la plebe, o no del todo aristocráticos, que los que tratan sobre reyes, emperadores o alta nobleza.
Tal vez sea porque estas últimas sucumben al folletín y la telenovela, en vez de centrarse en su contenido histórico. Claros ejemplos pueden ser "El intendente Sansho" o "El nombre de la rosa". Como excepción: "Guerra y Paz", entre otras pocas.
Esta película posee el vestuario más bonito que jamás haya visto (salvo, tal vez, el de "Policía montada del Canadá") y una de las bandas sonoras más inquietantes que haya escuchado, así como un par de interpretaciones colosales, especialmente por parte de Keitel en el papel del testarudo, obsesionado y viciado militar, enganchado a las apuestas, los duelos, el honor y la fidelidad a Napoleón. Adereza su personaje mediante un gesto de brazos que repite varias veces en el filme y resulta brillante.
La ambientación y la fotografía son, sencillamente, perfectas.
Y su ritmo, al que acusan de lento, a mí me parece frenético. Antes de darte cuenta ya has disfrutado de dos duelos. Sí, decae un poco tras la guerra, con su vida familiar y posterior enlace, pero viene bien como calentamiento antes del duelo final.
Rasque el spoiler a ver si hay suerte
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: · Primer duelo: a sable.
-- Lugar: un jardín .
-- Duración: media.
-- Detalles: un viejo como testigo improvisado.
-- Desenlace: D'Hubert corta la mano de Feraud y lo lanza al suelo dando el duelo por zanjado.
· Segundo duelo: a espada.
-- Lugar: campo abierto.
-- Duración: breve.
-- Detalles: es la sangre en la espada la que hace ver a Feraud que ha estocado a su rival.
-- Desenlace: herido D'Hubert en el pecho.
· Tercer duelo: a sable.
-- Lugar: un granero o pajar vacío.
-- Duración: larga.
-- Detalles: saltan chispas en la pared en uno de los ataques.
-- Desenlace: desfallecimiento.
· Cuarto duelo: a caballo.
-- Lugar: un bosque.
-- Duración: breve.
-- Detalles: D'Hubert siente el pánico. Cuando abandona la escena: hípica de desahogo.
-- Desenlace: una hemorragia en la cabeza impide ver a Feraud.
· Casi duelo: a pistola
-- Lugar: Rusia. En plena guerra.
-- Duración: no llega a producirse.
-- Detalles: el testigo habitual de Feraud, congelado.
-- Desenlace: D'Hubert le ofrece un trago de su petaca y Feraud lo rechaza despectivamente.
· Duelo final: a pistola.
-- Lugar: entre las bellas y misteriosas ruinas de un monte salvaje.
-- Duración: larga.
-- Detalles: un mortal juego del escondite.
-- Desenlace: el perdón. O la tortura:
"siempre me has tenido pendiente de tí. Durante 15 años. No volveré a hacer jamás lo que me pidas. Por todas las reglas de combate tu vida desde este momento me pertenece. Simplemente te declaro muerto. Me he sometido a tus llamadas de honor durante largo tiempo. Ahora tú te someterás a la mía."
Sines Crupulos 
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| 30 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Txarly
Qingoco (China)
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Su valoración:  |
19 de Marzo de 2009 |
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1) El testigo recogido
Scott estrecha el círculo Barry Lyndoniano y lo supera, haciéndolo suyo imitando la forma y venciendo en el fondo. La esencia, el alma, el ser.
Una obra desde el espíritu humano lanzada contra el efectismo técnico. Una prueba de honradez. Una prueba virgen, veraz. La victoria de la sencillez ante lo descomunal.
El aprendiz osado supera al maestro entre maestros.
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2) Los espacios
Moradas modestas pero limpias y acogedoras. Pensiones de una estrella haciendo sombra al Gran Ritz. Las ganas al servicio de la juventud.
-Un duelo en un parque cualquiera.
-El diminuto campamento.
-Un mausoleo de piedra.
-El cañón entre la nieve.
-Una sala de fiestas de principios del XIX.
Etc. etc. etc... Cada metro mide diez metros.
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3) Las pinturas
Testimonio cinematográfico sin parangón como tributo al significativo período histórico. Frescos sin pinceladas segmentan y avanzan los acontecimientos.
Los cielos grises y desiluminados (el espíritu) vs la brillante y cegadora tierra (la acción).
Los cuadros aparecen... y se mueven.
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4) Los duelistas
El ideal y la razón, la cordura y la locura. El honor como vehículo de una época perdida.
Feraud: obstinado, temerario, amargado e implacable. Lo utiliza como excusa en pos de su liberación interior. Es la carne que se pudre por dentro.
D´Hubert: equilibrado, compasivo, capaz y orgulloso. Un realista transitando con gloria en un tiempo que lo sobrepasa. La encarnación del espíritu que lucha por salir. Romántico por defecto.
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5) El debút y la obra
Sin duda, el mejor periodo de la Historia para cualquier director que desee serlo. Scott bebe de sus fuentes y su ánimo lo traslada a la pantalla. Simbiosis perfecta (autor-hecho) de la ópera prima.
Al final, uno de los mejores planos: Feraud se convierte con un leve movimiento de cámara en "El caminante ante el mar de niebla" de C.D.Friedrich, icono del romanticismo junto a la sinfonía Heroíca de L.V.Beethoven.
El alma de Feraud atrapada durante un instante antes de morir.
O de renacer.
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Un escenario de guiñol. Un corazón acorde a la época. Un ingenio fuera de duda. En mi opinión, su obra más pura, sincera y autodidacta. Mi favorita. 9.6.
"Nadie se bate tres veces con un hombre para luego hablar mal de él."
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A Servadac
Mi amigo
Txarly 
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| 24 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Neathara
Saruman hace un orco y luego hace un (Uruguay)
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Su valoración:  |
7 de Febrero de 2009 |
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Aquí hay algo raro. Ridley Scott es un elefante en una tienda de porcelana, no una porcelana en una tienda de elefantes. Ridley Scott no hace fintas, clava hachazos. Ridley Scott no declama, grandilocúa. Ridley Scott sabe coser, pero no sabe bordar. Ridley Scott es un director, bueno o malo, pero no es pintor.
Una de dos: o esta película la dirigió su prima la de Cuenca, o le han practicado una lobotomía a Ridley Scott. Porque "Los duelistas" es poética, es intrincada, es elegante, es...BUENA. Trata de un dueto infernal, un par de militares que se baten en duelo a través de los años como dos amantes enfebrecidos que sólo saciasen su sed mutua con la aparición de la primera sangre. Un Javert demente, un desesperado Jean Valjean; el romance entre un muerto en vida y el vivo al que quiere condenar a muerte.
Una historia extrañísima con personajes de Conrad y paisajes de Constable, una obra europea hasta la médula, una obra ¿de Ridley Scott?.
De aquí a "El reino de los cielos" se han librado muchos duelos y no me cabe duda de que, fuera cual fuera su resultado, somos nosotros quienes hemos perdido.
Neathara 
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| 17 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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vircenguetorix
Córdoba (Argentina)
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Su valoración:  |
24 de Octubre de 2008 |
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Ridley Scott no fue digamos lo que se suele considerar un niño prodigio del cine. Su vida iba encaminada más hacia la televisión, la producción y el trabajo en equipo. Pero algo sucedió en 1975, cuando Ridley contaba ya con 38 años. No era otra cosa que el estreno de la última película de ese neurótico genial que fue Stanley Kubrick. La magnífica, aunque descompensada “Barry Lyndon” hizo al por entonces inédito inglés, querer hacer algo parecido que pudiera homenajear al maestro neoyorquino.
Dos años después, con 40 años, Ridley nos trajo su ópera prima, “Los duelistas”, una bella historia ambientada en la Francia del primer cuarto del siglo XIX, en un momento donde los marcianos, la tecnología y la ciencia-ficción estaban a punto de salir de la olla donde estaban cociendo y ocupar la primacía en el cine norteamericano, moda a la que el señor Scott también se apuntaría.
“Los duelistas” no llega al nivel de la de Kubrick obviamente, pero sus méritos son indudables. Su puesta en escena, su fotografía, sus localizaciones, el cariño y cuidado en cada plano... ya merece un claro reconocimiento de un atractivo visual que se prodigaba poco en los setenta. Las actuaciones son buenas –mejor Keith Carradine que Harvey Keitel- y la trama, aunque un tanto estirada, es atractiva.
Aunque lo mejor de todo es su espíritu. Reivindicar en el fondo a esos hombres de honor siempre merece un aplauso. Hoy vivimos en un mundo donde ha triunfado la democracia afortunadamente y eso supone el imperio de la ley. Pero tiene también su lado oscuro, y es que una gran cantidad de cucarachas utilizan el sistema para poder difamar, calumniar, insultar... con los medios actuales como la televisión y sobre todo Internet. Bajo su anonimato los muy valientes se atreven a ser “hombres” cuando en cualquier otro periodo histórico no serían más que gallinas desplumadas.
En épocas como la de “Los duelistas”, las ratas tenían que cuidar sus palabras, primero porque no podían hacerlo a distancia, sino en persona y segundo porque hubiesen sido ensartadas por la espada.
Y aunque hoy a las ratas no se las pueda ensartar, sí se las puede evitar, es muy fácil diferenciarlas por el olfato, siempre apestan a alcantarilla.
Aprovechando que la película está basada en un texto de ese monstruo de la literatura que es Joseph Conrad, os recomiendo la lectura de algunos de sus relatos como “Juventud”, “La última carta”, “El alma del guerrero”, “El príncipe Román” o “El piloto negro”. En cualquiera de ellos encontrarás mejor compañía que en la camada.
Nota: 7,2.
vircenguetorix 
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| 17 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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GVD
Madrid (España)
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Su valoración:  |
14 de Mayo de 2007 |
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La primera película de Ridley Scott se ha convertido hoy en día en un film de culto que va redescubriendo cada vez más gente. Me ha tocado el turno a mí y he de decir que me ha gustado bastante, pero no me vuelve loco.
Scott es un director que me cae antipático, por muy venerado que esté. Me cae mal, sobre todo, por las cagadas con las que me lleva castigando estos últimos años desde que volvió a ser considerado tras "Gladiator", película que me entretiene pero que me deja frío. "Los impostores", "El reino de los cielos" y "Un buen año" son películas más o menos soportables en las que me aburro un montón y no consiguen sus propósitos. Scott siempre ha tenido dos cualidades que me echan para atrás: la menos importante es un esteticismo que a veces nubla la película y, la que me molesta de verdad, una forma de narrar que me parece espesa, sin ritmo, difícil de seguir. "Los duelistas" es víctima o poseedora (a elegir) de estas dos características.
Así pues, la película, basada en una obra de Conrad, cuenta con un planteamiento excelente y de múltiples posibilidades: un duelo entre dos hombres que se lleva a lo largo de un período de casi veinte años debido a sus interrupciones. Scott se debería haber cebado con la estupidez del ser humano y su naturaleza irracional, pero cuenta la historia más o menos como puede, rodando los duelos con nervio y pulso, pero no implicándome mucho en la historia.
Queda un film bello, con dos interpretaciones buenas cuya química ayuda sobremanera a contar la relación de enemistad entre estos dos hombres basada en el odio y el respeto llevada a cabo con la excusa del honor disfrazado de orgullo propio. Buena película que, aunque sé que esto duele mucho a cualquier director que se precie, hubiese quedado bordada dirigida por el Kubrick de "Barry Lyndon".
+: La acertadísima decisión de contar de forma atropellada y confusa el momento en el que se gesta la enemistad entre los dos protagonistas, aunque probablemente sea impremeditada. ¿Alguien sabría decir cuál es la razón de este duelo eterno? Así, estos dos hombres pretenden matarse el uno al otro con fidelidad perruna para recuperar su "honor".
-: El mayor protagonismo de Carradine que el de Keitel, aparte de porque el segundo me parece mejor actor que el primero, porque llego a comprender al primero pero del segundo permanezco distanciado, así esa relación de enemistad me hubiese podido parecer más convincente.
GVD 
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