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| Crash |
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| David Cronenberg |
(1996)  |
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| 59 de 73 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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lyncheano
Móstoles (España)
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Su valoración:  |
6 de Septiembre de 2007 |
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Es increíble descubrir cómo meses después de haberla visto, Crash sigue acudiendo a tu mente una y otra vez, insinuando que has pasado por alto lo que creías estar pasando por alto mientras la veías, asegurándote que hay mucho más detrás de toda esa fría perversión... y de hecho lo hay, pero quizás más como valor subjetivo que como mera definición. ''Crash'' deja bien claro sus intenciones desde la primera secuencia, con la rubia Déborah Kara Hunger destilando sexo por sus poros mientras se deja penetrar contra la fría superficie pulida de una avioneta. Sus manos se deslizan con lujuriosa avidez por el metal, e intuímos que es ese contacto el que la lleva al éxtasis erótico, no el hombre que tiene por detrás. Jamás se mostró en pantalla un comportamiento sexual tan desviado y contranatura como en esta cinta, no al menos como se exibe aquí, de una manera tan inteligente y, a pesar de lo que uno pueda pensar, con tan buen gusto. Cronenberg nos muestra la desviación psicológica de las personas a través de su corrupción sexual y su deformación física, conjugando elementos tan opuestos a priori como los accidentes de tráfico y el placer sexual; la carne abierta, cicatrizada y deformada con la sensualidad inherente de los orificios naturales del cuerpo humano. Estamos ante una película salvaje, incómoda, alarmantemente excitante, que se basa en escenas de sexo explícito alternadas con escenas de sexo verbal, en una escala que va de lo perverso a lo gravemente enfermizo.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Los personajes de esta cinta no parecen conocer lo que es el amor, parecen afrontar sus relaciones sexuales (incluso con otras personas) absolutamente faltos de esperanza por obtener un placer que se nos antoja más espiritual que meramente carnal. Cuando la Hunger llega a casa y se encuentra con su marido, este le pregunta si esta vez ella se ha corrido (ambos han tenido sexo con otras personas en sus respectivos trabajos), y ella le dice que no, a lo que él contesta que quizá la próxima vez... Entendemos entonces que ambos viven en una continua búsqueda de la felicidad basada en el placer, quizá metaforizando la frenética monotonía de nuestro estilo de vida actual, en el que nada parece satisfacernos por completo. Tan sólo una experiencia nueva y arriesgada como la que se les presenta, que les exige ponerse al límite cada vez, salvando la delgada línea que les separa de la muerte para obtener así lo que buscan, parece llenarles de una forma distinta. Los accidentes de coche se nos antojan viscerales, con todos esos hierros humeantes y retorcidos impregnados de sudor y sangre, mezclándose dolorosamente con la carne y cobrando una textura orgánica bastante inquietante que basta como estampa visual para poder entender la atracción sexual que genera en esas mentes enfermas, alienadas quizá por una sociedad conformista que nunca aceptaría su comportamiento. Sin embargo, nuestros protagonistas jamás se plantean el porqué (si acaso vagamente) ni tan siquiera parecen extrañarse ante la existencia de este peligroso juego mortal, lo dan por hecho y lo aceptan, lo que podría interpretarse como la intención de Cronenberg de dejar en evidencia el grado de perversión al que ha llegado la humanidad, empujado por la monotonía y la gradual pérdida de los sentimientos ante tal bombardeo de salvajadas y actos atroces que vemos y sufrimos a diario. El film, por tanto, tiene varias e inquietantes lecturas, todas ellas relacionadas con la soledad del ser humano en su eterna búsqueda de algo que le merezca la pena experimentar en un mundo extasiado de sí mismo. Cronenberg insinúa creación y fertilidad en el accidente, permuta el concepto de desastre en algo cuanto menos productivo (y así nos lo hace ver continuamente diciendo que desde el accidente parece que hubiera más coches en las carreteras). Intenta así confundirnos y dejarnos sin aliento, casi hasta sin capacidad de análisis. Cronemberg puro: sugerente, morbosa, muy morbosa, orgánica y desoladora. Al final, cuando Koteas ya ha perdido la vida y Spader parece desear lo mismo para sí mismo y para su novia, vemos cómo ella queda sepultada y herida bajo su coche, y él se le acerca y le pregunta si esta vez lo ha conseguido. Ella, desolada y aturdida, le vuelve a decir que no; a lo que él, mientras la toma por detrás, le vuelve a contestar que quizá la próxima vez... quizá la próxima vez...
lyncheano 
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| 60 de 94 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Gordon Cole
Valladolid (España)
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Su valoración:  |
2 de Noviembre de 2007 |
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No sólo no me invento nada, sino que omito detalles y situaciones que me gustaría añadir, para no escribir nada que pudiera considerarse spoiler:
- Fulanita copula con un señor.
- Fulanito copula con una señora.
- Fulanito y Fulanita copulan.
- Fulanita masturba a Fulanito.
- Fulanito y Menganita copulan.
- Fulanito y Fulanita copulan de nuevo.
- Menganito masturba a Menganita.
- Fulanito y Fulanita vuelven a copular.
- Fulanito también repite con Menganita.
- Fulanito, Menganita y Zutanita se masturban mutuamente.
- Menganito copula con una prostituta.
- Menganito y Fulanita copulan.
- Fulanito y Fulanita retozan un poquito.
- Menganito y Zutanita copulan.
- Fulanito y Menganito mantienen relaciones sexuales. ¿Por qué no?
- Menganita y Zutanita mantienen relaciones sexuales.
- Fulanita y Fulanita copulan.
- Fin.
Resulta que a Fulanito, Fulanita, Menganito, Menganita, Zutanita, y a todo el que sale en la película por lo visto, les excitan los accidentes de coches y cualquier cosa remotamente relacionada, así que se pasan la hora y media estrellándose con sus vehículos, fotografiando accidentes ajenos, visitando chatarrerías, visionando grabaciones de accidentes, presenciando espectáculos basados en accidentes en directo, restregándose contra coches nuevos y usados, lamiento prótesis ortopédicas, cicatrices, tatuajes inspirados en su particular perversión... y ya. Eso eso todo.
Otros espectadores, sin duda más inteligentes y sensibles que yo, ven en todo esto un magistral y oscuro retrato de su fría sociedad contemporánea. De la suya, porque desde luego la mía no es así.
Si me lo cuentan no me lo creo.
Gordon Cole 
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| 43 de 62 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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pointsman
Madrid (España)
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Su valoración:  |
23 de Enero de 2007 |
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Crash es una de esas películas de culto para unos pocos y aborrecidas por todos los demás. Daré razones por las que yo estoy entre los primeros:
1) El mensaje no es: sexo, morbo, más sexo, más morbo. No es tan simple. La idea de fondo es que la realidad del mundo moderno se ha vuelto aséptica, indiferente, tan estandarizada como una fábrica de montaje. La manera que busca el protagonista para salir de esta realidad es la escalada de degradación moral que le ofrece el personaje de Koteas. El choque es la fusión entre la carne y el metal, es la expresión del orgasmo y el dolor, es la superación de la dicotomía vida-muerte.
2) El guión es una perfecta muestra de progresión hacia el clímax del final. Diálogos inquietantes y originales. Un atmósfera de tensión constante muy lograda.
3) Las interpretaciones son impresionantes: Spader en su progresión autodestructiva, Koteas como mentor lascivo, Kara Unger de nuevo musa sexual, Hunter abriendo la caja de Pandora...
4) La estética, absolutamente fría, con esos colores azulados constantes, el vestuario impersonal, los escenarios inertes, alienantes, favorece la idea de distanciar al espectador de lo narrado, de envolver a los personajes en un halo de indiferencia maquinal.
5) La espléndida banda sonora redunda en esa frialdad y alienación.
6) Cronenberg alcanza con Crash la cima de su estilo. Sus obsesiones, como en todas sus películas, están presentes, pero sabe adaptarse a un estilo preciso, casi quirúrgico, dejando de lado sus tradicionales excesos de látex y ketchup. Una adaptación muy digna de la novela de James Ballard.
En fin: una obra maestra. Le pese a quien le pese.
pointsman 
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| 27 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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mohinder
Montanyana City (Tanzania)
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Su valoración:  |
14 de Enero de 2008 |
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Ante todo decir que aunque me ha gustado, no se la recomendaría a nadie. Estamos ante un panfleto nihilista de primer orden, sin argumento y rara de cojones, pero por otra parte uno queda hipnotizado por la potencia de sus imágenes, su morbosidad sin límites y el reparto con más cara de vicio que recuerdo.
Te gustará o te espantará. Eso si estilo propio. Cronenberg 100%.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: ¿Por que ponen de protagonista a Holly Hunter si su personaje es claramente secundario?.
mohinder 
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| 19 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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capacitivo
Jaen (España)
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Su valoración:  |
9 de Febrero de 2009 |
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Si os digo la verdad no tengo ni la menor idea de lo que pretendía Cronenberg con este despropósito de película. Se me ocurren algunas posibilidades como:
¿Pretendía enviarnos algún mensaje encriptado dentro del filme?
¿Pretendía provocar morbo o simplemente excitar?
¿Pretendía ridiculizar al espectador provocando algún cargo de conciencia?
¿Pretendía hacernos pensar en lo triste y finita que es nuestra existencia?
¿Pretendía abrir nuestra mente hacia una total libertad sexual?
Yo, sinceramente no lo sé, lo único que he visto en "Crash" es el desarrollo de una parafilia desde que se despierta el interés hasta que se pretende llevar a cabo.
Dejando de lado un sugerente comienzo, una estética cuidada y una banda sonora con mucha fuerza, el filme no me llegó a importar en ningún momento. Extremadamente pedante en los diálogos, siempre entre susurros y buscando el morbo que en mí no encontraron. Las continuas escenas de sexo, aunque logradas y en sí bastante excitantes, estaban rodeadas de una atmósfera enfermiza que personalmente me pasé toda la película repudiando.
Con un elenco de actores medianamente interesante destaco sobremanera a Elías Koteas (Vaughan) que transmite perfectamente la locura del personaje que representa.
Como conclusión, "Crash" es una obra mediocre de un director bastante interesante, con la única idea de provocar y encima sin conseguirlo.
capacitivo 
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