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| 30 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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La vida es un conjunto de realidades, ninguna prevalece sobre las otras, lo que parece importante para algunos no lo es para otros. Cada cual da sentido a su realidad, y el es el único capaz de elegir las pinceladas, las notas musicales o los pasos de su baile. Este es el poder de las peliculas que se basan en lo cuotidiano, el de poder contrastar esas realidades y dar una vision global de la situación.
En este film se palpa la emoción, la filosofía, el arte, la estética, la misticidad, las relaciones humanas, el silencio, el contraste cultural, la fantasía y la moraleja. Todos estos aspectos están muy bien entrelazados y nos dan una visión muy amplia sobre el sentido de la existencia para el personaje principal, que viaja desde el aislamiento voluntario en un esquema de vida, hasta la inesperada e involuntaria soledad.
El hombre atardece perdido, pero la vida y su inercia amanecen y le empujan a rencontrarse dentro del vacío y ver como nunca todas las pequeñas cosas que siempre estubieron y que nunca vió, y así justificar los pasos dados y los que le acompañaran hasta su fin.
La montaña permanece inmovil, pero las nubes pueden jugar a esconderla. O la fe, o la espera. La fe en la espera borrará la niebla.
Jaime Saez de Adana 
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| 27 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Pedro
Madrid (España)
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Su valoración:  |
5 de Marzo de 2009 |
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Se conoce como "butoh" al arte escénico originario del Japón de la posguerra (1950) con el que se reflejaba el deseo de desprenderse del dolor y buscar un cuerpo nuevo a través de la danza. Mediante movimientos expresivos y originales, el intérprete intenta profundizar en las sensaciones y sentimientos buscando con ello encontrar un lugar en el Universo.
Inspirada en esta idea, la directora y autora Doris Dörrie nos cuenta la historia de un hombre occidental perdido que intenta reaparecer dando un sentido a su existencia. Para ello emplea el viaje como impulso, las relaciones con su esposa y familia como detonante, y el encuentro con quien menos espera y con la danza como redención.
Los últimos tres cuartos de hora de la cinta son lo realmente interesante, cuando la hermosa relación entre Rudi -el protagonista en los umbrales de la tercera edad-, y Yu -la chica oriental a las puertas de la salida de la adolescencia- llenan la pantalla de poesía con los cerezos en flor como fondo y las nieblas que esconden un monte Fuji esplendoroso coronado de blanco como última parada.
El lastre de la película se encuentra sin embargo en la hora y cuarto hasta llegar aquí. Si bien es necesario un contexto que dote de sentido a la segunda parte, podría haberse recreado éste en la mitad de tiempo y con mayor concisión, ya que ese aspecto documentalista del que hace gala la realizadora le llevan a redundar demasiado en los detalles del mundo occidental pudiéndose hacer el ritmo pesado en algunas ocasiones. Igualmente, la composición musical y sobre todo la de imágenes es brillante, y la mezcla de tomas fijas con planos medios y cortos cámara en mano empleando el zoom hacia los rostros en estilo documental de proximidad, constituyen una combinación original; pero por otra parte el trabajo con la luz deja bastante que desear en múltiples secuencias, dando lugar a fotogramas saturados que hacen que los colores sean poco naturales y los contrastes aparezcan forzados.
"Cerezos en flor" con un estilo más depurado, una fotografía algo más cuidada que jugase bien con luces, sombras y colores, y un guión que hubiese sabido dosificar mejor la larga primera parte, podría haber sido una gran película, quedándose no obstante en un trabajo muy interesante con momentos sin duda tan emotivos como provistos de gran calado.
Y mi cuerpo sigue su propia sombra
explorando el espacio con lentitud,
camino de la oscuridad,
para enseñarme por fin dónde estás.
Pedro 
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| 17 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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orantos
Madrid (España)
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Su valoración:  |
1 de Agosto de 2009 |
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Esta película quedará impresa en mi retina mucho tiempo; desde las maravillosas fotografías de H. Elsner en pleno Butoh, hasta el Báltico, el monte Fuji, los cerezos en flor... Es un maravilloso film que describe con acierto un sentimiento más allá del amor: la pertenencia a otra persona, un vínculo emocional -casi físico- que ni la muerte parece poder destruir. Me he estremecido -a pesar de la torpeza de los hijos- observando la soledad de Rudi al desnudo, impúdica, terrible. La presencia de Yu ha sido esencial para traducir su dolor. El Butoh es el hilo conductor que marca el ritmo, a veces parsimonioso, de la obra. El protagonista camina con el alma quemada, arrasado por algo más poderoso que el bombardeo de Hiroshima.
Intimista y arriesgada, con un lenguaje esteta y universal, la obra no te deja impasible. Extraordinaria.
orantos 
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| 15 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Grandine
Sitges (España)
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Su valoración:  |
9 de Mayo de 2009 |
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"Cerezos en flor" supone, como acercamiento a la disciplina del Buto, un más que notable homenaje a esta técnica, como acercamiento a la cultura oriental, un reseñable y, para nada, desdeñable documento (absolutamente nada que ver con la por ahí comentada "Lost in Translation", pues mientras allí se emplea el exótico paraje que podría resultar Japón como urbe, asiéndolo cual vulgar postal, aquí las pretensiones estéticas quedan diluidas en pro de un realismo más cercano y para nada artificial), pero como film, no llega a ser más que una decente o, a lo sumo, interesante película que intenta abordar, con no demasiado éxito, el conflicto que se presenta en una familia donde los hijos no parecen tener demasiado tiempo para sus padres, y la senda que emprende el cabeza de familia al realizar un viaje emocional tras una dura sacudida.
Su primer tramo, fluye con extrañeza debido a una fotografía de lo más singular: sobresatura y quema los blancos en fondos muy iluminados y cada vez que aparece luz natural ofrece atípicos contrastes, posee una textura rara que, más bien, recuerda a la de los videos amateur, así como unos encuadres que ayudan a aumentar la sensación de cotidianeidad y vivacidad.
La presentación de personajes resulta tan concisa como inteligente, y el desarrollo de sus primeros minutos, en los que se presenta la situación, posee cierto interés, así como sirve de preludio para un giro que, lejos de resultar artificioso o banal, queda en una declaración de intenciones que servirá para, a partir de ese instante, dar pie a una historia de lo más sugestiva.
Una vez llegados al ecuador de la cinta, todo cobra un nuevo significado, y aunque en ningún momento se llegue a dilucidar una buena dramatización pese a la correcta exposición de causas y consecuencias y a unas interpretaciones bien medidas, "Cerezos en flor" queda como una curiosidad que destapa una entrañable relación y, como mínimo, nos tiene pendientes tanto del desenlace final como de los derroteros que tomará susodicha relación, haciendo de este uno de sus ejes más valiosos, y un ingrediente que guarda el mayor atractivo del trabajo de Dörrie tras las cámaras.
Grandine 
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| 9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Fej Delvahe
Ladera del Monte Titano (San Marino)
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Su valoración:  |
7 de Septiembre de 2010 |
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Otra película notable del nuevo cine alemán que comenzó hace ya algunos lustros con “El submarino” (Das Boot) dirigida por Wolfgang Petersen en 1981 y seguida por muchas otras buenas obras entre las que cabe destacar “La masai blanca” dirigida por Hermine Huntgeburth en 1995.
Es una película poética, amorosa, de fotografía excelente y bellísima, de delicadeza trascendente. Nos narra la vejez del ser humano, cuando en una pareja o matrimonio se está llegando al final de la vida, cuando los hijos son ya unos extraños que parecen no haber salido del propio hogar, cuando otra persona de la más lejana cultura, idioma y forma de vivir resulta ser un auténtico complemento de comprensión, sintonía y compenetración.
Me ha llamado mucho la atención cómo en Japón después de pasar a un cadáver por el horno crematorio, éste es expuesto entero a los familiares, tal como queda hecho trozos de huesos y cenizas, para que éstos cojan del él lo que prefieran, lo metan en una urna y se lleven lo elegido.
Debemos velar porque en España se haga lo mismo, ya que aquí las empresas dedicadas a la cremación de muertos actúan con demasiado ocultismo; de hecho más de una vez he pensado que ese proceder de aquí, donde cogen al muerto, no nos dejan ver como lo queman y encima luego sólo nos presentan del mismo unas supuestas cenizas ya metidas en una urna, es sospechoso, porque pueden haber vendido nuestro fallecido ser querido a una facultad o clínica o lo que sea para que extraigan del mismo lo que les convenga o para hacer prácticas, etc.
De donde se deduce, que si no quieren que sospechemos ni pensemos mal de estas empresas dedicadas a incinerar muertos, ¡por favor, que una vez incinerado el difunto ‘x’, nos presenten a los familiares los restos al completo de dicha incineración (sobre todo a quienes la pidan): es de derecho, de justicia y de hacer las cosas con honestidad!
Fej Delvahe
Fej Delvahe 
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