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| 28 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Taylor
Terrassa (Polonia)
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Su valoración:  |
16 de Diciembre de 2009 |
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En agosto de 1995 realicé un completo tour por Irlanda que me llevó a caer rendido ante los acantilados de Moher, la calzada de los gigantes, la música celta, Van Morrison, la cerveza Guinnes y Dublín, una de las capitales más encantadoras de Europa. Pero si una ciudad me impactó, y no precisamente por su atractivo urbanístico o monumental, ésa fue Belfast. Y es que por muchas veces que el cine o la televisión nos la hayan mostrado como una ciudad en pie de guerra -con tanquetas policiales patrullando el asfalto, cámaras en las esquinas y graffitis reivindicativos en esos altos muros coronados por alambradas- palpar esa triste realidad en vivo y en directo es algo que no tiene desperdicio. Quizás por eso, desde entonces, una extraña e irrefrenable atracción me empuja a no perderme ninguna peli que guarde cualquier relación con el conflicto británico-irlandés. Como ésta.
Mis siete estrellitas, sin embargo, no solo responden a esa inestimable predisposición sino también a la innegable evidencia que -como thriller- “50 hombres muertos” es un producto sumamente solvente, eficaz y trepidante. Cualidades, todas ellas, que podemos constatar en una adecuada puesta en escena, en un correctísimo empleo de los recursos dramáticos y en un pulso narrativo tremendamente vigoroso. Pero ahí acaba todo. El planteamiento de Skogland resulta simplista y maniqueo a más no poder y, quizás por ello, “50 hombres muertos” nunca adquirirá el merecido status de otras pelis que han tratado también el conflicto del Ulster (“En el nombre del padre”, “Juego de lágrimas”, “Bloody Sunday”, “Omagh”) y que, obviamente, lo han hecho con mayor credibilidad, sensibilidad y talento.
En fin, lo dicho: como thriller, cojonudo. Un siete. Pero si lo que buscas es una obra comprometida política, social o culturalmente, olvídate. Por mucho que los ingleses pretendan convertir a un pobre conejillo de indias en un mártir de la causa (unionista, of course).
Taylor 
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| 16 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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tiznao
madrid (España)
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Su valoración:  |
13 de Julio de 2009 |
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Empieza con una breve, aseptica y esclarecedora introduccion a modo de presentacion de cómo estaban las cosas en la Irlanda de la epoca y termina explicando (tras el ultimo fotograma e inmediatamente antes de los creditos finales) el ¿final? del conflicto como consecuencia del proceso de paz de 2007.
Lo que aquí se nos cuenta es la historia de Martin McGartland, un buscavidas que a principios de los 80, trata de sobrevivir haciendo sus pequeños trapicheos, sin involucrarse ni tomar partido por el desquiciado ambiente que le rodea, hasta que poco a poco, muy a su pesar y debido al inevitable contacto con miembros del Ira pasa a estar en la lista de futuros reclutables de la organización, cosa que no pasa desapercibida para Fergus (Ben Kingsley), un agente britanico que ahondando en la bonhomia de Martin, le recluta como informador al mismo tiempo que es reclutado y promovido a su vez por el Ira.
A partir de aquí tenemos un extraordinario y absorbente thriller del genero “Infiltrado” (subgenero “historia real”), rodado en las mismas localizaciones donde sucedieron los hechos (esto y que la historia sea real es un plus añadido a la ya de por si magnifica historia), adaptacion de un libro escrito en colaboracion con Nicholas Davies, por el protagonista de lo que aquí se nos cuenta y que independientemente de la mayor o menor verosimilitud del film (parece ser que los autores del libro no dieron su aprobacion al guion y que los autores del mismo reconocieron haberse tomado alguna que otra licencia) o de las filias y fobias de cada cual que puedan influir en la valoracion del film, estamos, a mi juicio, ante una buena pelicula de accion, con un Jim Sturgess realmente brillante en la piel de Martin y un Ben Kingsley que en absoluto le va a la zaga.
Teniendo en cuenta que estamos ante un genero ya de por si atractivo, que desde “Serpico 1973”, “Donnie Brasco 1996” (si bien en esta el infiltrado no es un policia, las vicisitudes que conlleva esta peligrosa ocupacion guardan semejanza con ambas) y seguramente alguna otra que en estos momentos no me viene a la cabeza, no son muchas las historias llevadas al cine sobre infiltrados basadas en hechos reales de las que puedas recordar por su calidad y que esta que nos ocupa esta bien rodada, dirigida e interpretada (hasta el ultimo meritorio realiza un buen trabajo), ademas de magnificamente ambientada y de suponer un fresco historico en toda regla, a mi juicio, no deberias perdertela por nada del mundo (siempre y cuando te gusten este tipo de historias y/o cualquier tipo de filiacion o ideologia te permita disfrutarla).
Absolutamente recomendable.
tiznao 
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| 13 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Patadamigo
Ponferrada (León) (España)
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Su valoración:  |
5 de Octubre de 2009 |
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Película muy mal desarrollada en su conjunto y nada profunda. No consigue que empatices con el protagonista ni sus acciones, ya que en ningún momento te queda claro verdaderamente el por qué lo hace ni lo que le impulsa en un momento dado a ello. ¿Será solamente por dinero?. Me parece demasiado cercana al punto de vista británico del conflicto, no me gusta que no se explique mejor éste. También echo en falta una buena banda sonora, por supuesto con música tradicional irlandesa, que nos sitúe mejor en el lugar de los hechos. Las secuencias de acción, sobre todo la de la ambulancia en una persecución de risa, como que no me la acabo de creer. No me extraña que los creadores del libro quisieran desmarcarse por completo de este proyecto. A la directora se le ve el plumero, probritánica hasta las trancas dejando a los irlandes del I.R.A. como salvajes torturadores, cuando muchos pensamos que seguramente la cosa pinta más bien al revés. Esperaba más, siempre me gusta ver películas relacionadas con el I.R.A. Siempre nos quedarán obras como ''En el nombre del padre'', ''En el nombre del hijo'', ''Michael Collins'', o la sobrecogedora ''Hunger'' entre otras muchas. Decepción.
Patadamigo 
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| 9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Bobelia
Brigadoon (España)
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Su valoración:  |
19 de Septiembre de 2009 |
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Fifty Dead Men Walking se centra en un episodio real que ocurrió entre 1987 y 1991. En la película se narra la historia de un activista del IRA, Martin McGartland, que fue captado por los servicios secretos británicos. McGartland evitó por lo menos cincuenta muertes por los informes que pasó a los Ingleses y ayudo a desmantelar parte de la estructura de la organización a la que tenia acceso. Pero tuvo que pagar un precio muy alto por ello, ya que fue repudiado por su comunidad, condenado a muerte por el IRA y se tuvo que separar de su familia.
Kari Skogland es una directora canadiense poco conocida que apenas ha destacado en las obras que ha realizado. En esta, sin embargo, mantiene con pulso firme una narración trepidante. La película funciona perfectamente como Thriller político pero en cambio carece quizás de un tratamiento más incisivo en las raíces del conflicto y en las motivaciones del personaje principal McGartland, ya que estas no quedan del todo claras. Al filme se le achaca cierta distorsión de los hechos en favor del valor comercial de este. Incluso la cinta ha sido repudiada por el propio McGartland, que escribió un libro contando su propia historia. Sin duda pasar tan de puntillas por estas cuestiones perjudica al filme ya que de una buena película de acción hubiéramos pasado, con el tratamiento debido, a otra gran cinta sobre el problema norirlandés. El guión, bien estructurado, es obra de la propia directora. Los actores están bien en sus respectivos papeles, destacando a Jim Sturgess como Martin McGartland y a Ben Kingsley en el papel de Fergus, el contacto de McGartland en los servicios secretos. La cinta está estupendamente ambientada en los lugares donde ocurrieron los hechos por lo que trasmite verosimilitud al espectador.
La película ya desde su estreno levantó una gran polémica por declaraciones de Martin McGartland, de algunos actores del filme apoyando la causa nacionalista y su estreno accidentado en Belfast. Esta historia sigue levantando ampollas entre la comunidad nacionalista del Ulster.
Fifty Dead Men Walking es un buen thriller del que sin duda se podría haberle sacado más jugo, lo que le convierte en cierta forma en un filme fallido.
Bobelia 
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| 8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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nachete
málaga (España)
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Su valoración:  |
21 de Febrero de 2010 |
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La película, en su acercamiento al problema del terrorismo en Irlanda, propone una mirada que pretende alcanzar el punto medio que divide el cine espectáculo del cine político de rigor. No lo consigue, pues la balanza cae inexorablemente del lado de las palomitas, pero ello no impide que en su médula pervivan arquetipos con alma (el personaje de Ben Kingsley) y un trazo narativo contundente, firme y poco dado a florituras innecesarias.
El guión se erige sobre la experiencia personal de un infiltrado en la cúpula del IRA (interpretado convincentemente por Jim Sturgess) al que Skogland no logra dibujar con toda la precisión que uno hubiera deseado, ocultando al espectador sus verdaderas motivaciones y centrándose directamente en sus acciones. Esta mínima complejidad psicológica repercute en la credibilidad de lo narrado, que acontece sin mayores reparos morales que los que se le despiertan al conejo cuando se siente cercado por todas partes. Una laguna ética que la directora parece resumir en esta frase: el precio de la conciencia es la propia muerte.
Que Skogland pase de puntillas por la problemática moral del traidor (en ningún momento se ve al protagonista cuestionarse si lo que hace está bien o mal, o el por qué, únicamente si compromete su vida o no) se compensa con esa visión más global, más cínica, del individuo instrumentalizado por órganos superiores que juegan una partida de ajedrez donde se derrama por igual la sangre de héroes, inocentes y asesinos. Y si bien las simpatías se orientan inequívocamente del lado británico, no se ocultan las frías estrategias que éste lleva a cabo para conseguir sus objetivos ni las razones que esgrimen los miembros del IRA para emprendar una lucha que creen justa y necesaria.
Más cerca de El lobo que de The Boxer, filmada con cierto brío pese a algún momento de puesta en escena alguna embarullado, e impulsada por una narrativa fluida sostenida en unos actores inspirados, 50 hombres muertos funciona a medio gas como ficción política destinada a reflexionar sobre una realidad social especialmente peliaguda, pero en su condición de genuino cine de entretenimiento (con sus topos, sus sacrificios sentimentales, sus engaños y sus buenos momentos de tensión) se revela competente, sólida y estimable. Le faltará riesgo y hondura, pero al menos hay que reconocerle que entretiene algo más que Omagh.
Lo mejor: los lazos del terrorismo apretando progresivamente al protagonista.
Lo peor: no se explica bien al personaje de Jim Sturgess.
nachete 
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