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| 18 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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jastarloa
Madrid (España)
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Su valoración:  |
15 de Junio de 2006 |
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Sin ser un peliculón, y a pesar de la larga duración, esta versión de Polanski se hace más amena que la de Welles, y por ello es más interesante desde el punto de vista cinematográfico. Aquí se aprovechan muchísimo mejor la fotografía (a color, con un uso de la luz natural muy interesante), la narración (se muestran explícitamente los asesinatos, la voz en off susurra más suavemente) y la puesta en escena (un buen presupuesto, que tampoco escandaloso, permite un tono más "épico" en la parte final); y, aunque las interpretaciones y los monólogos interiores siguen siendo algo teatrales, la sobreactuación es menor.
También es de agradecer ese toque gamberrete que solía imprimir Polanski en aquellos tiempos, gracias al cual podremos ver a las decrépitas brujas desnudas, a Lady Macbeth enseñándonos sus hermosas posaderas, al viejo portero reflexionando sobre los efectos de alcohol, cabezas rodando y sangre derramándose por todos lados.
jastarloa 
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| 16 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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PUCCINI007
(Colombia)
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Su valoración:  |
17 de Marzo de 2007 |
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Una muy interesante versión del clásico de William Shakespeare, dirigida por un áspero Roman Polanski, aun recuperándose del salvaje asesinato de su bella esposa a manos del infame clan del satanista Charles Manson, aquel fatídico 9 de agosto de 1969.
El funesto incidente del que fuera presa Sharon Tate y el hijo aun no nacido de la pareja, fue el conocido detonante para que un devastado Polanski tomara la obra del más grande dramaturgo de la lengua Inglesa y lo transformara en una rampante y exacerbada espiral de violencia.
El film cuenta con la atmósfera típica del director polaco, con su habitual subjetivismo y gusto por el detalle, sobre todo si este lleva el elemento macabro de por medio, esa malsana fascinación ejemplificada en momentos clave de la obra y también del magnifico guión del propio Polanski y Kenneth Tynan, como el preludio al asesinato del rey Duncan, las maquinaciones de Macbeth para deshacerse de Banquo, o el pasaje onírico que vaticina la desgracia del ambicioso monarca Escocés.
En el papel estelar se encuentra un furibundo y perturbador Jon Finch, el mismo de “Frenzy” de Alfred Hitchcock, un gran actor tristemente infravalorado, acompañado por la hermosa y manipuladora Francesca Annis como Lady Macbeth. Tuesday Weld fue seleccionada para el papel, pero abandonó la producción luego de negarse a hacer una escena “como dios la trajo al mundo” y es que hablando de desnudos, la cinta pasó a la historia como la primera en ser producida por la franquicia “playboy” y su fundador Hugh Hefner.
Los incidentes en el set de filmacion no eran menos escalofriantes que la misma película. En una ocasión, algunos miembros del equipo técnico manifestaron su inconformismo frente a una de las sangrientas muertes que suceden a lo largo del film, a lo que un gélido Polanski respondió con sarcasmo: “yo conozco la violencia, deberían haber visto mi casa el verano pasado”.
Otro dato curioso (y penoso), en una escena que involucraba a un grupo de niños luego de haber sido masacrados, el afligido director se acercó a una pequeña niña con el fin de explicarle su papel en la trama, mientras la bañaban en varios litros de falsa hemoglobina, Polanski, en muestra de amabilidad, le pregunto a la pequeña rubia de cuatro años de edad cual era su nombre, a lo que ella contesto: Sharon.
Pierluigi Puccini
PUCCINI007 
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| 14 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Como en “Trono de sangre” (A. Kurosawa, 1957), Polanski abre la película con los antecedentes descritos (a través del diálogo) por Shakespeare. Macbeth (Jon Finch) y Banquo (Martín Shaw), derrotan al ejército del rebelde Macdonwald (en la película nipona, nos enteramos de los avatares de la guerra mediante los mensajeros que recibe el Señor sin que salga escena alguna de la batalla). Polanski lo que hace es ocultarla tras una capa de niebla mientras salen los títulos de crédito. Cuando estos terminan, la niebla desaparece y quedan los despojos de la batalla. Un recurso igual de efectivo que el usado por Kurosawa para contar sin mostrar.
Antes, tres brujas entierran en la playa escocesa un trozo de cuerda con un dogal de verdugo y un brazo asiendo un puñal. En esta versión habrá una mayor importancia a la nigromancia. Aunque las brujas de Shakespeare son reales en cuanto a que al contrario que otras apariciones como el espectro de Banquo forman parte de la mente de los personajes, no dejan de ser una forma de subconsciente humano que desencadena la tragedia. Shakespeare usó a seres divinos o malignos para conseguir rasgar el alma humana. Polanski comete a mi juicio, el primer fallo al darle una mayor parte activa en la historia a dichos seres. Al exponerlos más, elimina esa posible dualidad que Shakespeare pretendía. Es en el segundo encuentro que Macbeth tiene con las brujas, donde más podemos apreciar la existencia real de la magia (la escena del puchero de colas de ratón y lomos de serpiente) evitando las posibles alegorías que adquieren dichos personajes. De hecho, el la obra, el propio Banquo llega a preguntarse tras el encuentro si eran o no reales:
¿Mas se hallaban
en verdad esas formas en el yermo,
o la infausta raíz hemos gustado
que aduerme la razón en el cerebro?
Por contra, en esta versión Polanski no son pocos los momentos en que peca de obvio. De nuevo Banquo tras el encuentro con las brujas dice:
“Frecuentemente,para atraernos a nuestra perdición, los agentes de las tinieblas nos profetizan verdades. Nos seducen con inocentes bagatelas para arrastrarnos a las consecuencias más terribles”
Si ya comenté que Jeanette Nolan no es una buena Lady Macbeth en la versión de Welles (más por culpa del propio Welles que de ella), peor es la interpretación en el mismo papel de Francesca Annis para esta versión. Pero es que, en esta versión, ni el propio Macbeth está a la altura de los antecedentes. Sólo Martín Shaw (Banquo), hace una interpretación meritoria de la obra.
La versión de Polanski no tiene ni de lejos, la intensidad que tienen las versiones de Welles y Kurosawa pero es la versión más oscura y sangrienta. Recordemos que “La tragedia de Macbeth” es de hecho, una de las obras más violentas y sanguinarias de Shakespeare. “Macbeth” es la película que Roman Polanski hizo después de que Charles Manson asesinara a la mujer embarazada del realizador.
(Abrónchense los cinturones porque esto contininúa)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Podemos decir que Macbeth y Roman Polanski se buscaban y encontraron en este proyecto, y parte del infierno que debió pasar el polaco quedó grabado en la escena en que son asesinados la mujer e hijos de Macduff. El propio regicidio, que no está presente ni en la obra de Shakespeare, Polanski lo muestra sin pudor y una vez más, lo explicito estropea el resultado puesto que tira por la borda las dudas sobre la realización del asesinato que acompañan a la propia mujer de Macbeth.
Diremos pues, que este “Macbeth” tiene mucho de las pesadillas del propio director. Su sello, de locura y violencia inherente, impregna la película pero más allá de una correcta realización y unos exteriores (galeses) perfectamente sincronizados con la obra, la adaptación aporta más bien poco y malo. Hasta que llegamos a su tramo final.
Ya la última batalla está rodada con bastante pulso y gran verosimilitud pero una vez terminada y colgada del asta mayor la cabeza del tirano, Polanski nos guarda una sorpresa cuando Shakespeare ya ha dicho todo lo que tenía que decir. Casi escondido, el director deja para el último minuto su propio testamento, su pincelada autoral que a mi juicio consigue elevar esta versión muy por encima de donde un minuto antes estaba situándose.
¡Aviso a grumetes de aguas turbulentas: empieza el spolier!
Tras la decapitación de Macbeth y la proclamación de Malcolm como nuevo rey de Escocia, su hermano Donalbain busca guarecerse de la lluvia en el mismo lugar en que Macbeth y Banquo escucharon las profecías de las brujas. Y un fundido en negro. El último. La nueva oportunidad para que el mal siga su camino, la estructura circular de que la historia puede repetirse, de que volveremos a caer en la misma piedra porque la ambición y la avaricia son propias de la condición humana.
Chagolate con churros 
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| 7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Paco Ortega
Zaragoza (España)
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Su valoración:  |
5 de Septiembre de 2009 |
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Macbeth tal vez no tiene la grandeza de otros personajes shakesperianos, como Hamlet, o Ricardo III. Siempre me pareció un mezquino señor, poseído por sus propias ambiciones, y un pelele de los deseos de su mujer. Sin embargo, ese es su sentido profundo, y como tal hay que valorarlo.
Shakespeare nos presenta al tipo exacto de ser humano que pierde su sencilla felicidad por ambicionar y conseguir de forma innoble parcelas de poder, de un poder que le quemará muy pronto entre las manos y que le precipitará hacia un desastre anunciado. Una fuerza misteriosa, más potente aún que su propio remordimiento, le impide frenar en seco su propia autodestrucción.
¿Y qué decir de esa mujer, en apariencia frágil, que incita a su marido a cometer crímenes horrendos en mitad de la noche y en su propia casa, a devolver con sangre lo que eran favores de un rey generoso con ellos y confiado de su hospitalidad?
Me sorprende siempre esa perspicacia de Shakespeare para describir la mezquindad, la ruindad, el egoísmo, lo peor de nosotros mismos.
Me interesó en su momento la versión que Orson Wells hizo en 1948, pero ahora veo la que Román Polanski filmara en 1971 con Jon Fich, actor poco valorado y que durante años hizo excelentes trabajos a partir de textos del autor inglés, y la actriz brasileña Francesca Annis, encarnado los principales personajes. Están soberbios, especialmente él, aunque ella cumple con creces y se ajusta al estereotipo femenino que Polanski siempre ha admirado. No es la mejor película del polaco, pero hay rigor, talento y respeto por lo esencial del texto. Cuentan que abordó esta empresa poco después de la muerte trágica de Sharon Tate, su mujer, embarazada, en aquel horrible episodio protagonizado por Charles Manson, y algo de esa conmoción y de ese horror se transmite en la película.
Es una versión, al mismo tiempo, muy reconocible dentro del universo del director, con sus tempos, su manejo de la cámara y sutileza expositiva. Con esa mezcla de espectacularidad e intimismo, que le son tan gratos y en los que se presenta tan reconocible. Capaz de conmovernos con lo grande (“El pianista”) o con lo cercano (“El cuchillo en el agua”). Es genial en el trazo grueso, pero también en el fino, en la aproximación sicológica, en la minuciosa dirección de los actores.
Paco Ortega 
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| 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Demeter
Sanlucar (España)
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Su valoración:  |
4 de Marzo de 2010 |
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Soy un entusiasta de las Tragedias de Shakespeare, mucho más que de sus comedias, todas me parecen extraordinarias y cada frase es de elogiar y para analizar. Dicho lo cual, una adaptación de Macbeth llevada al cine casi literalmente tiene bastantes puntos para que me guste, ocurre que ... las comparaciones son odiosas ... y de no ser por Orson Welles pues esta película me fascinaría.
Shakespeare en sus tragedias trata temas universales: Othelo-los celos, Hamlet-la venganza, Romeo y Julieta-el amor y en Macbeth nos encontramos a los remordimientos y la avaricia de poder. De entre las tragedias mencionadas, mi favorita es sobre la que trata este comentario, considero que es la más compleja de todas y tenemos la suerte de disponer de adaptaciones cinematográficas de esta calidad.
Anteriormente hice referencia a la versión de Orson Welles, ésta será objeto de su propia crítica, por supuesto, pero comentaré brevemente ciertos aspectos ya que aludí a las comparaciones anteriormente.
La versión de Orson, rodada con cuatro duros, en un escenario de películas del oeste y en 30 días pues es una maravilla, evidentemente es porque estaba welles detrás de la cámara. Es una versión con mucha fuerza visual (aunque no existan escenarios) y en el que todo el film recae sobre Macbeth y, casi con más fuerza, sobre Lady Macbeth.
Otra adpatación de mención es la espectacular Trono de sangres de Akira Kurosawa, llevando la acción al Japón mediaval.
Hablando de la versión de Polanski, decir que realmente es muy buena y pienso que, cinematográficamente, es mejor que la de Welles, es decir, la fotografía es excelente, las localizaciones inmejorables, la música cumple con su función, el vestuario muy bueno, los juegos de cámara convincentes y un largo etcétera. Por poner algunos peros, podríamos hablar del poco peso de Lady Macbeth, un personaje de gran importancia en la obra de teatro; de su excesivo metraje y uso de la voz en off.
En definitiva, una película para disfrutar cada palabra del genio y llevada a la pantalla "casi" sin peros. Al shakesperiano no le defraudará. Como curiosidad en la versión española eliminaron todas las escenas de desnudos, cosas de la censura.
PUNTUACIÓN: 8
Más en www.nosferatu.tk y www.laspelisquevemos.tk
Demeter 
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