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| 17 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Josefillo
Madrid (España)
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Su valoración:  |
19 de Mayo de 2010 |
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“El príncipe de la ciudad” es un vigoroso relato policial, basado en un libro de Robert Daley, que a su vez esta basado en hechos reales sobre un detective de policía de Nueva York, cuyo testimonio y grabaciones secretas ayudaron a procesar a 52 miembros de la Unidad Especial de Investigación.
En un principio, el film iba a ser dirigido por Brian De Palma y protagonizado por Robert De Niro, pero De Palma se desentendió del proyecto, cayendo en manos de Lumet, quien puso como condición para llevarlo a cabo, el que no hubiese grandes nombres en su reparto.
Sidney Lumet, firmante de esa obra maestra que es “Doce hombres sin piedad”, realiza uno de los más interesantes retratos sobre la corrupción policial que ha dado el cine, y posiblemente sea uno de sus mejores trabajos, a la altura de películas como ”Network” o “Tarde de perros”. Lumet firma una película seca, contundente, y realista, como es habitual en él.
Lumet vuelve a tratar el tema de la corrupción policial, tema recurrente en su filmografía, como en la estupenda "Sérpico", con esa espectacular interpretación de Al Pacino, o las muy interesantes "Distrito 34: corrupción total" y "La noche cae sobre Manhattan"; pero es aquí donde desarrolla muchísimo más este tema, con una mayor precisión y veracidad.
La corrupción policial, y el complejo entramado de complicidades y fidelidades que ello conlleva esta perfectamente retratado en la película, y es la base de un guión lleno de tensión, firmado por Jay Presson Allen y el propio Lumet.
El peso de la película cae en el personaje de Daniel Ciello (Treat Williams), un policía corrupto del Departamento de Narcóticos de Nueva York que para salvar la piel por su implicación en algunas prácticas poco heterodoxas, se presta a colaborar con el Comité Anticorrupción para sacar a la luz pública temas que implican a sus propios compañeros. Después de proporcionar datos relevantes para la investigación, se acoge a un programa de protección para preservar su vida y la de su familia, seriamente amenazados por la mafia neoyorquina y por algunos de sus ex compañeros.
Treat Williams, actor con amplia experiencia teatral y en el musical (lo que le dio la oportunidad de protagonizar la película “Hair” de Milos Forman) esta inmenso, probablemente en el mejor papel de su carrera, junto al del sindicalista de la excelente "Erase una vez en América" de Leone. Es una lástima que después no haya tenido mayor éxito en sus papeles en lo que al cine se refiere, aunque no ha dejado de intervenir en películas como la muy recomendable "Cosas que hacer en Denver cuando estas muerto", si ha tenido mas suerte como actor teatral.
También destaca Jerry Orbach, actor de carrera irregular, que da vida al compañero de Daniel, y como anécdota, nos encontramos a un jovencísimo Bruce Willis, antes de darse a conocer en la serie “Luz de luna” y convertirse en una estrella del celuloide.
Un film totalmente a reivindicar, una lastima que sea tan difícil de encontrar...
Josefillo 
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| 16 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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carloslamole
lima (Perú)
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Su valoración:  |
18 de Septiembre de 2007 |
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Sidney Lumet realizó este filme casi una década después de habernos entregado otro buen policial con el mismo "leit motiv": la corrupción de los hombres de azul. En "Serpico" (1973) Lumet realiza un irregular filme de denuncia que si bien tiene puntos altos (especialmente por la gran actuación de Al Pacino), apela a muchos lugares comunes y termina como cualquier film convencional. No obstante, con "El Príncipe de la Ciudad" Lumet se redime y perfecciona su denuncia con una película casi redonda. Su retrato de los policias corruptos de Nueva York, verdaderos "intocables" pues estan amparados por su placa, es demoledora y cautivante. La violencia, falta de escrúpulos y crueldad de la unidad antinarcóticos de la ciudad que supera a sus peores enemigos es retratada de tal modo que en su época el filme recibió el calificativo de "R", reservado a las películas porno y de ultraviolencia. Alucinen. Un notable Treat Williams compone un personaje de la vida real, primero cautivado por su poder y el de su unidad para luego enfrentarse a su propia conciencia y tomar partido. Pese al tiempo transcurrido desde su aparición, creo que el tema de "El Príncipe de la Ciudad" sigue vigente y su capacidad de sacudir nuestras conciencias no ha perdido un ápice de su potencia. Es junto a "El Año del Dragón" de los mejores policiales de los ochentas y una película absolutamente imperdible.
carloslamole 
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| 12 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Polifonía
Valladolid (España)
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Su valoración:  |
14 de Febrero de 2009 |
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De las siete mejores películas sobre corrupción policial de la historia del cine; y sin embargo poco vista, poco exhibida en los cines y poco conocida por la generalidad de los amantes del arte cinematográfico.
Magnífico Treat Williams, hace un papel perfecto de policía corrupto que se arrepiente de su degeneración profesional y colabora de lleno (en término vulgares: un chivato) en el desenmascaramiento de sus compañeros primero no conocidos y luego su círculo más cercano y amigos íntimos. Insuperable el actor Treat Williams e inexplícable cómo un hombre que hace un papelazo de protagonista principal tan magistral e irrepetible como él realiza en este filme, no fue recuperado para hacer filmes de igual o más calidad despúes de este. Toda una incognita, dado que a continuación de alcanzar su fama y enormidad en esta película sólo ha logrado hacer otras casi siempre del montón e irrelevantes.
Tremenda película, tan realista y de una calidad tan convincente que en las academias de policía de EE.UU. la usan los mandos para enseñar a los futuros especialistas investigadores de la policía.
¿Qué le movió a este policía que vivía como "un príncipe" aprovechándose de todo tipo de corrupciones, drogas, prostitutas, etc., en beneficio propio, pasar de la noche a la mañana a reconvertirse en un luchador (y traidor a sus ex compañeros de trapicherías) contra la citada e inmensa corrupción del cuerpo del policía de narcóticos? Entre otras cosas, enterarse que el Gobierno estaba tras él y sus camaradas de vida ilegal y delictiva, intuyendo que antes o despúes acabaría con sus prebendas delictivas. Fue un listo-traidor que quiso salvaguardar su cuello y el bienestar de su familia a costa incluso del cuello y el bienestar de las familias de su amigos de corrupción. No obstante tuvo que pagar por ello un alto precio de sinsabores, depresión y segregación para el resto de su vida.
En cierto modo el protagonista de esta peli, que hará de su vida un calvario desde el momento que denuncia la corrupción policial, es muy parecida a la vida que actualmente lleva el escritor italiano Roberto Saviano autor de la novela que dio lugar al filme ("Gomorra", de Matteo Garrone, It. 2008) de reciente éxito, porque ha de vivir en permanente zozobra a ser asesinado y por lo mismo "preso" entre varios guardaespaldas policiales que le protegen y lo rodean las veinticuatro horas del día. ¿Merece la pena convertirse en un chivato o denunciador para acabar perdiendo la libertad y las ganas de vivir? Según Roberto Saviano, al que escuché el otro día en una entrevista radiofónica en Barcelona: NO.
Polifonía 
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| 7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Ayer revisé esta pequeña joya que, la verdad, se me vino un pelín abajo respecto al primer visionado. De todos modos me parece una maravilla, e imprescindible para percibir de donde ha surgido una de las mejores series de todos los tiempos; The Wire. Incluso la costumbre de encabezar cada capítulo con una línea de diálogo viene de aquí. La dureza, el rigor y la manera de destripar el putrefacto entramado político y policial que tiene esta película es memorable, aunque en ocasiones se pierda un poco y se guste demasiado. Seguramente le sobre alguna que otra secuencia y un poco de metraje, pero Lumet puntúa aquí todas las íes que garabateó en Sérpico, película que siempre me ha parecido irregular y deslavazada. Claro que Treat Williams no es Pacino, pero el tipo lo da todo y siempre me ha caído en gracia. Este fue sin duda su mayor momento de gloria.
Por lo demás, puro Lumet; crudo, áspero e incisivo.
Peter Gabriel 77 
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| 5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Lawrence
Santiago (Chile)
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Su valoración:  |
30 de Noviembre de 2009 |
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Sidney Lumet ya había alcanzado uno de sus mejores momentos con esa severa denuncia a la corrupción policial que fue "Serpico", pero eso no impidió que regresara al tema tras entusiasmarse con la novela de Robert Daley, basada en hechos reales; por si fuera poco, además se arriesgó a filmar una película que terminó durando casi tres horas, y con un elenco lleno de rostros a los que el público masivo apenas identificaba, partiendo por el protagonista. ¿El resultado? Una cinta que pese a tres nominaciones al Globo de Oro y una candidatura al Oscar, pasó casi desapercibida para la crítica, y aún más para la taquilla. Tal vez su opresiva desesperanza –acentuada por la banda sonora de Paul Chihara- no fue apreciada como se merecía en su momento, pero con el tiempo "El príncipe de la ciudad" ha llegado a ser considerada como uno de los hitos en la carrera lumetiana, y como el propio realizador revela en su entretenido y fascinante libro “Así se hacen las películas” (Making movies, 1995), él la recuerda uno de sus trabajos más estilizados, e incluso Akira Kurosawa elogió su “belleza”.
Y es que en verdad, si la vemos ahora que han pasado casi 30 años, es imposible no admirar todas sus virtudes: aunque es inevitable encontrar ecos de los directores que habían remecido el Hollywood de los años 70 –Scorsese, Ford Coppola, De Palma-, Lumet logró realizar un trabajo personal y sin concesiones, que sorprende por los detalles de una puesta en escena que parecía simple, pero se revela compleja y elaborada. "El príncipe de la ciudad" destaca por su dureza y violencia, por el aliento trágico que lo recorre, por los alcances morales de su historia, diestramente desarrollada en un potente y denso guión, el primero de los cuatro que el director ha tenido a su cargo a la fecha, co-escrito con Jay Presson Allen ("Marnie", "Cabaret"). Al disectar el atormentado proceso que vive el policía Daniel Ciello, quien se va quedando progresivamente solo mientras se ve obligado a delatar a sus compañeros, Lumet filmó una de las grandes tragedias del cine de las últimas décadas, que elude la épica para ahondar en el desencanto, en una trama que se va haciendo cada vez más agobiante para el espectador, casi tanto como para su protagonista, un Treat Williams en estado de gracia, vibrante y emotivo en su humanidad y desesperación, particularmente cuando empieza a sumergirse en la paranoia. Notable.
Lawrence 
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